La ingestión de la placenta tras el parto, conocida como placentofagia, ha sido un tema de creciente interés y debate, especialmente tras su visibilidad por figuras públicas. Aunque existen registros de esta práctica desde civilizaciones antiguas, su resurgimiento en la sociedad contemporánea genera diversas reacciones, desde el asombro hasta la curiosidad y el rechazo.

El Resurgimiento de una Práctica Ancestral
En los últimos años, la placentofagia ha captado la atención del público, impulsada por revelaciones de celebridades. Por ejemplo, en 2019, Fernanda Lima y Rodrigo Hilbert mostraron un video en el que ingerían la placenta de su tercera hija. Las imágenes, aunque grabadas en 2019, se divulgaron en mayo de 2023, provocando un gran revuelo en redes sociales y medios de comunicación. La médica responsable del parto mencionó que el acto era "para chocar a la sociedad".
Otros personajes públicos también han compartido sus experiencias:
- En 2018, la influencer digital Mayra Cardi reveló en Instagram haber ingerido la placenta de su hija Sophia en cápsulas, destacando que es una práctica común entre animales y mencionando diversas formas de consumo. Ella afirmó: "Me gustó, no tiene sabor a nada. Mal no hace. Si todos los animales la comen, es porque tiene provecho. Dicen que ayuda mucho en la depresión posparto, es decir, no permite que la mujer tenga depresión. En fin, puedes comer la placenta como quieras, como la comen los animales, o puedes mandarla encapsular. Yo no la comí, para mí es difícil comer una placenta. No soy tan evolucionada. Y tampoco como carne. Pero, la mandé hacer en cápsulas y las estoy tomando."
- La chef y presentadora Bela Gil también ha relatado en varias entrevistas haber consumido su placenta, basándose en testimonios sobre su ayuda en la depresión posparto y la regulación hormonal. Bela Gil comentó: "No hay ningún estudio científico, nada que diga que comer la placenta es maravilloso, pero era un ritual que quería hacer. ¿Cuál es la diferencia entre comer mi placenta, que es algo nutritivo, y que la gente coma corazón de gallina?"
Además de estos casos, Alicia Silverstone, Chrissy Teigen, Fernanda Machado, Hilary Duff, Kim Kardashian y Fernanda Lacerda también han compartido sus experiencias con la placentofagia, a menudo en forma de cápsulas o batidos, con la esperanza de obtener beneficios como la prevención de la depresión posparto, aumento de energía o regulación hormonal.
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Más Allá de la Fama: Mujeres "Comunes" y sus Experiencias
La placentofagia no se limita a las celebridades. Muchas mujeres "comunes" también adoptan esta práctica. Amanda Balielo Carvalho Habenschus, ingeniera de alimentos, fue orientada por sus doulas sobre los beneficios de la ingestión del órgano materno-fetal en su tercer posparto. Amanda consumió la placenta en cápsulas durante un período personal difícil. Sin embargo, no atribuye su plena recuperación exclusivamente a esta práctica, ya que también realizó otras terapias como "terapia cuántica, tratamiento espiritual, usando florales, baños energéticos". Concluyó que fue "un alineamiento de varias terapias en conjunto".
Significados Culturales y Antiguas Civilizaciones
Carolina Ferretti, mentora de parto normal, ha ingerido las placentas de sus tres partos domiciliarios y apoya a sus orientandas en este ritual. Según ella, la costumbre de consumir la placenta proviene de nuestros ancestros y era común en civilizaciones antiguas. Ferretti sostiene: "No creo que la gente esté adhiriendo a esta práctica solo porque sea una novedad. Creo que la gente está regresando a esta práctica, que era muy común en nuestros antepasados, de diversas civilizaciones. Entonces, creo que estamos retomando prácticas que tienen sentido y que, en algún momento de nuestra evolución, dejamos perder."
Para Carolina, el acto de comer la placenta trasciende lo nutricional. Destaca la profunda conexión humana con este órgano, comparándola con la reverencia hacia los árboles en varias culturas. Explica que la representación gráfica de la placenta se asemeja a un árbol, y que incluso hay estudios que muestran a bebés escalando el cordón umbilical como un tronco. Algunas civilizaciones antiguas llamaban a la placenta "hermano mayor" o "primera madre", enfatizando su papel vital en el cuidado inicial del bebé.
Formas de Consumo y Conservación de la Placenta
Existen diversas maneras de consumir la placenta, cada una con sus propios procesos y plazos de validez:
- Ingestión Inmediata: Se puede consumir cruda, inmediatamente después del parto, siempre con una manipulación cuidadosa.
- Cápsulas: La placenta se deshidrata y se convierte en polvo, que luego se encapsula. El polvo de placenta en cápsulas tiene una validez de dos años.
- Tintura: Un pequeño trozo (o la placenta completa) se macera en alcohol durante varios días y luego se filtra. La tintura tiene una "validez vitalicia", pudiendo durar por generaciones si se almacena correctamente.
- Otros métodos: También se puede consumir batida con frutas, en sopas, o incluso usarla para hacer cosméticos, pomadas y aceites.
Carolina Ferretti enfatiza que no hay un método "más adecuado", ya que la elección es "muy particular" y depende de las preferencias de cada mujer y familia. Muchas optan por una combinación de métodos.

Consumo por Otros Miembros de la Familia y Beneficios Atribuidos
No solo la madre puede consumir la placenta; Carolina Ferretti afirma que es común que el padre y otros familiares también lo hagan. La placenta, rica en nutrientes y vitaminas, es vista como un apoyo para la recuperación física, emocional, mental y espiritual de la mujer después del parto. En el caso del padre, aunque no experimente la misma descarga física, su desempeño durante el parto también es significativo.
Los defensores de la placentofagia argumentan que su ingestión puede proporcionar beneficios como:
- Equilibrio hormonal
- Aumento de energía
- Combate a la depresión posparto
- Reposición de nutrientes como el hierro
- Ayuda en la lactancia
- Mejora la elasticidad de la piel
- Fortalecimiento del vínculo materno-filial
Controversia Científica y Riesgos Potenciales
A pesar de los testimonios positivos, la comunidad médica y científica, en general, no respalda la placentofagia debido a la falta de evidencia. La Federación Brasileña de las Asociaciones en Ginecología y Obstetricia (FEBRASGO) no recomienda la ingestión de la placenta. La obstetra Mirela Foresti Jiménez, secretaria de la Comisión Nacional Especializada en Asistencia al Abortamiento, Parto y Puerperio de FEBRASGO, señala: "Aunque algunas personas creen que comer la placenta puede traer beneficios a la salud, no hay estudios científicos que lo comprueben".
Los principales puntos de preocupación y riesgos mencionados por los expertos incluyen:
- Falta de Evidencia Científica: No hay estudios que demuestren beneficios en el equilibrio hormonal, aumento de energía, prevención de depresión posparto o cualquier otra ventaja declarada. Los estudios existentes son anecdóticos o basados en auto-reportes.
- Contaminación: La placenta puede degradarse rápidamente y albergar gérmenes y bacterias adquiridos durante el parto (especialmente vaginal). También puede contener sustancias tóxicas como metales pesados, ya que actúa como filtro entre la madre y el feto.
- Procesamiento Inadecuado: El Centro de Control y Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU. desaconseja el consumo de cápsulas de placenta debido a la posibilidad de erradicación inadecuada de patógenos infecciosos durante el encapsulamiento.
- Transmisión de Enfermedades: La ingestión cruda de placenta podría transmitir enfermedades de la madre a la persona que la consume, como hepatitis o toxoplasmosis, si la madre las padeciera. Agentes etiológicos como el VIH, la sífilis y la hepatitis viral humana pueden atravesar el tejido placentario, convirtiendo el órgano en un potencial vector de contaminación.
- Exceso Hormonal: La placenta contiene una gran cantidad de hormonas. Ingerirlas podría tener efectos desconocidos en el receptor, aunque los hormonas naturales de la madre son suficientes para la lactancia.
Obstetras como Rodolfo de Carvalho Pacagnella (Unicamp) e Igor Padovesi (USP) consideran la práctica como un "absurdo" y un "modismo sin respaldo científico".
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Derecho de la Mujer y Protocolos Hospitalarios
En Brasil, la Constitución Federal cubre el derecho de la mujer a decidir sobre su cuerpo, incluyendo la placenta. Esto implica que, en teoría, la mujer tiene derecho a conservar su placenta si así lo desea, siempre que no esté infectada. Sin embargo, la aplicación de este derecho en la práctica hospitalaria no siempre es sencilla.
Carolina Ferretti relató un caso en el que una enfermera se negó a entregar la placenta a una madre, alegando que el hospital era responsable de su descarte y por temor a complicaciones. Tras este incidente, el hospital cambió sus políticas, exigiendo una declaración de responsabilidad por parte de la paciente.
Fabiana Lopes Pereira Santana, enfermera y doctoranda de la USP, investiga las percepciones de los profesionales de enfermería obstétrica sobre la solicitud de la placenta. Aunque no conoce casos de impedimento directo, cree que pueden ocurrir debido a la relativa novedad de la práctica y la falta de preparación o directrices claras para el personal e instituciones.
Se recomienda a las gestantes que deseen conservar la placenta que discutan sus intenciones con profesionales de la salud durante el prenatal, verifiquen la política del hospital y estén al tanto de sus derechos.
Manejo y Almacenamiento Seguro de la Placenta
Si una madre desea llevarse la placenta a casa, es crucial seguir buenas prácticas de manipulación y almacenamiento para minimizar riesgos:
- Transporte: Debe colocarse en un recipiente isotérmico (de isopor) o embalaje higienizado.
- Manipulación: Debe tratarse como un alimento, utilizando guantes y materiales esterilizados.
- Almacenamiento:
- Fuera de la nevera: hasta cinco horas.
- En la nevera: hasta cinco días.
- En el congelador: hasta cinco meses. Más allá de este tiempo, podría perder valor nutricional.
La enfermera Fabiana advierte que, debido a la rápida degradación de la placenta y la posible presencia de patógenos, un almacenamiento inadecuado puede aumentar la presencia de microorganismos peligrosos.
Casos Especiales: Placenta de Bebé Nacido Muerto o de Madre con COVID-19
- Placenta de Feto Nacido Muerto: Carolina Ferretti sugiere investigar la causa de la muerte. Si la causa está relacionada con problemas en la placenta (que representan el 26% de los registros de nacidos muertos según los Institutos Nacionales de Salud Americanos), la ingestión está totalmente desaconsejada.
- Placenta de Madre con COVID-19: Fabiana Santana señala la falta de evidencia científica sobre el consumo de placenta en estos casos debido a la novedad de la enfermedad. Carolina Ferretti es más enfática, desaconsejando el consumo de la placenta de mujeres que tuvieron COVID-19, aunque reconoce que el proceso de deshidratación o el alcohol de la tintura podrían inactivar el virus.
Para quienes desean profundizar en el tema, Carolina Ferretti recomienda el libro "Placenta - O mais feminino de todos os remédios" de Cornelia Enning. Hasta la fecha, ella desconoce casos de reacciones adversas a la ingestión de placenta, considerándola más un suplemento que algo con contraindicaciones.