La muerte es un concepto universal, antagónico a la vida, que ha de suceder, tarde o temprano, de manera inevitable para todas las culturas y sociedades del planeta. Al igual que ocurre en el cristianismo y el judaísmo, para el Islam, la muerte implica la separación del cuerpo (transitorio y perecedero) y el alma (inmaterial, eterna e inmortal), dando paso a la verdadera existencia. Esta visión religiosa, social y cultural sobre la muerte se refleja escrupulosamente en las prácticas funerarias musulmanas.
El funeral es un acto sagrado y profundamente significativo, cargado de rituales que reflejan la fe y las tradiciones islámicas. El respeto al fallecido y la inmediatez marcan la celebración de las exequias por un ser querido. Cuando un musulmán perece, sus familiares deben darle sepultura rápidamente, llevando a cabo una serie de preparativos muy solemnes, cuidadosamente definidos y asentados en costumbres muy arraigadas. La Sharia es la ley islámica general que comprende todas las normas relativas a cada cuestión inherente a la comunidad musulmana.
El Aborto y la Pérdida Fetal en el Islam
El Islam alienta a tener muchos hijos. El Profeta Muhammad (la paz sea con él) dijo: "Cásate con la mujer que es amorosa y fértil, estaré orgulloso de sus grandes números (de hijos) frente a las demás naciones." Esto demuestra el estímulo para que la Ummah musulmana aumente en número.
En cuanto a la protección de la vida del bebé, desde que es solo un feto en el vientre de su madre, el Islam prohíbe el aborto en la mayoría de los casos. Si es un feto en los primeros meses, antes de que el espíritu es insuflado en él y antes de escuchar el latido de su corazón, los estudiosos tienen diferentes opiniones sobre el aborto en este período. Algunos de ellos lo prohíben, y otros lo permiten, pero lo clasifican como un acto condenable, dejando el asunto a la piedad y la fe de la mujer.
Por ejemplo, en el caso de un feto de dos meses y medio cuyo corazón no late, los estudiosos tienen posturas diferentes. Si la pérdida se debe a causas naturales, como sangrado que lleva a la expulsión del feto, no hay pecado. En cuanto a las normas sobre tomar hierbas medicinales para abortar un feto fallecido a esta edad, la decisión recae en la piedad de la mujer, dado que el alma aún no ha sido insuflada.
Sin embargo, el aborto después de que el espíritu es insuflado en el feto (generalmente, a los cuatro meses de gestación), por ejemplo, cuando se escucha el latido del corazón, está por unanimidad prohibido de acuerdo con el Islam.
Consecuencias Legales en Caso de Aborto Ilegal
- Si el feto cae vivo y luego muere a causa del aborto, la persona responsable por la muerte del feto tiene que pagar diyah (compensación monetaria). La kaffarah (expiación) por homicidio implica liberar a un esclavo creyente. Si uno es incapaz de hacer esto, puede recurrir a ayunar dos meses consecutivos. Si esto tampoco es posible, uno debe alimentar a sesenta personas necesitadas.
- Si el feto cae muerto a causa de este acto, el responsable tiene que liberar a un esclavo masculino o femenino.
Normas Específicas para el Entierro de un Feto Fallecido
Las normas para el entierro de un feto fallecido varían significativamente dependiendo de su edad gestacional, específicamente si ha alcanzado o no los cuatro meses de gestación, que es el momento en que se considera que el alma es insuflada en el cuerpo según la creencia islámica.
Feto de Menos de Cuatro Meses
Si el embarazo no alcanzó los cuatro meses, entonces el feto no debe ser lavado, no se debe realizar la oración funeraria por él, ni ofrecer una comida, porque su alma aún no había sido insuflada en el cuerpo. En estos casos, si una mujer pierde el feto a los dos o tres meses, el feto simplemente debe ser envuelto en un trozo de tela y, a continuación, ser enterrado.

Feto de Cuatro Meses o Más
Si el feto es mayor de cuatro meses, su cadáver tiene que ser lavado y envuelto, luego se debe rezar la oración fúnebre para él, entonces se le debe asignar un nombre y sepultarlo. Esto significa seguir el cortejo fúnebre y ofrecer la oración para el bebé fallecido, tal como se haría con cualquier otro musulmán.
En respuesta a la pregunta sobre si es obligatorio darle un nombre, ya sea varón o mujer, si el feto tiene cuatro meses o más, sí, se le debe asignar un nombre. Para un feto de menos de cuatro meses, no es obligatorio.
Ritual Funerario Islámico Completo (Aplicable a Feto de 4 Meses o Más)
Cuando un feto ha alcanzado los cuatro meses de gestación y fallece, se aplican los ritos funerarios islámicos completos, que son deberes colectivos (Fard Kifaya) de la comunidad musulmana. Bañarlo, amortajarlo, rezar por él y finalmente sepultarlo son derechos inexcusables del fallecido.
Preparativos Inmediatos tras el Óbito
El momento de la muerte seguirá siempre siendo un misterio para el ser humano. En el momento inmediatamente posterior al óbito, después de pasados los primeros minutos de dolor por parte de los presentes, alguien de sus allegados deberá subir la mandíbula del fallecido, luego pasar la mano de arriba hacia abajo sobre sus ojos para cerrar sus párpados, y cubrir el cadáver con una prenda o trozo de tela.
Se informará de su muerte y es necesario conocer si el fallecido habría comunicado sus últimos deseos a su cónyuge o a sus hijos o a cualquier otra persona de su conocimiento, referente a su entierro o a cualquier otra diligencia a realizar. Por tradición, el funeral y el entierro tienen que realizarse lo antes posible para que el alma, como un derecho que tiene el difunto sobre su comunidad, sea sepultada sin demora.
El Lavado Ritual (Ghusl)
Obtenido el certificado de defunción y el permiso de inhumación, se procederá a preparar al fallecido según el ritual islámico. Bañar al fallecido antes de proceder a amortajarlo y enterrarlo es un precepto islámico, y el realizarlo es una obligación de la comunidad, es decir, si alguien de la comunidad lo cumple, el resto quedará exento (Fard kifāya). El objetivo del baño es hacerlo presentable ante aquellos que lo despedirán.
Esta operación debe hacerse por personas del mismo sexo de la persona que ha fallecido; cuanto más cercanas sean a él, mejor. Las partes íntimas del cuerpo estarán cubiertas por un trapo o tela. A las mujeres, además del lavado del cuerpo, su pelo será trenzado. El lavado debe realizarse un número impar de veces.
En caso de falta de agua, o si se temiera destrozar aún más el cuerpo del difunto en caso de grandes quemaduras o accidentes o, en ausencia del cónyuge del fallecido y de otra persona de su sexo, entonces se recurre al Taiyammum (mundificación alternativa o ablución seca).
La Mortaja (Kafan)
El proceso de envolver al cadáver para su posterior inhumación se llama Al-Kafan. La mortaja es simplemente una prenda o trozo de tela de extensión suficiente para envolver todo el cadáver, preferentemente de color blanco. La Tradición Profética recomienda utilizar tres paños blancos (sudarios), uno tras otro, para el hombre, y dos paños más tres elementos complementarios para la mujer, pero hay que advertir contra el encarecimiento y la ornamentación. Estos paños, además de ser nuevos, serán de tela normal y corriente (no serán de seda ni de cualquier otro tejido costoso).
La Oración Fúnebre (Janazah)
Tras el lavado y purificación del cuerpo se lleva a cabo la oración fúnebre, un rito muy importante en el funeral musulmán, también un Fard kifāya. La misma consiste en los siguientes pasos sucesivos:
- Takbiratu-l-Ihrām (de apertura) Allāhu Akbar, seguida por la recitación de al-Fātiha.
- La Takbīra, luego seguida por Salatu-l-Ibrāhīmiyya.
- La Takbīra, seguida por una súplica por el difunto.
- La 4ª y última Takbīra, seguida por una súplica general o amplia. Y finaliza la plegaria con una o dos Taslimāt (Assalamu ‘alaykum).
La manera de realizar esta plegaria es muy peculiar, ya que se realiza de pie (calzado, si no se estuviese en un piso alfombrado), sin rukū‘ (inclinación), ni suyūd (prosternación). Ésta puede realizarse en una mezquita, en un salón, en el solar del cementerio (dedicado a la oración funeraria o musal-là) o, en su defecto, en cualquier lugar antes de proceder al entierro, e incluso después de este, si por algún motivo no se hubiere podido realizar la plegaria.
Se coloca el féretro en el suelo, en sentido perpendicular a la Qibla (dirección hacia La Meca) y el imán (o quien oficie de guía religioso), se sitúa detrás del féretro (preferiblemente detrás de la cabeza del difunto si es varón o detrás de la parte media del cuerpo, si es mujer).
El Cortejo Fúnebre (Tashyī´al-yanāza)
El cortejo fúnebre es una manifestación de la despedida digna a un miembro de la comunidad islámica. Es recomendable acompañar al difunto hasta que sea enterrado y hacer una súplica por su alma. Es digno de quienes acompañan al cortejo fúnebre hacer un examen de conciencia ante el significado de la muerte y el destino final de todo ser vivo.
La Inhumación o Sepultura (Al-Dafin)
Trasladado hasta el borde de la tumba, se retira del ataúd el cadáver amortajado y se procede al entierro propiamente dicho. En el rito musulmán, el cuerpo es enterrado directamente bajo tierra, envuelto solo en las telas mencionadas, puesto que el Islam prohíbe tajantemente cualquier cremación o embalsamamiento del cuerpo. El traslado del cuerpo se puede llevar a cabo en un ataúd de madera abierto, sin tapa, que no se utilizará más tarde en el entierro.
La tumba será abierta en sentido perpendicular a la Qibla, con una profundidad suficiente para proteger al cuerpo de cualquier intento de profanación o exhumación criminal. El cuerpo debe recostarse sobre el lado derecho mirando hacia La Meca. Posteriormente, se procede a tapar o cerrar con piedras o ladrillo. Se vierte la tierra hasta un palmo sobre el nivel del suelo del cementerio, y no nivelarla con el suelo, para que se distinga como tumba y se respete.
Poner una lápida sobre la tumba no es reprobable si el propósito es marcar el lugar de la misma, o un marcador como una piedra o algo similar, para que los familiares del difunto puedan ser enterrados cerca de él posteriormente. Se debe rociar la tumba con agua para que la tierra se asiente y no vuele.
Es preferible que las personas encargadas de depositar el cadáver en la tumba sean los amigos o familiares del fallecido. No se puede enterrar un cuerpo desde el alba hasta que se levanta el sol, tampoco cuando el sol empieza a palidecer al atardecer hasta que se pone completamente.
Nadie debe permanecer junto a la tumba diciéndole al difunto que pronto será interrogado, como es costumbre entre algunas personas. Más bien, la gente que permanezca junto a la tumba debe rezar para que el difunto sea perdonado. No se debe recitar nada del Corán junto a la tumba, porque esto es bid'ah (innovación).

Consuelo y Duelo en el Islam
El Islam prescribe dar el pésame a la familia del difunto. Esto se puede hacer según como se piense que les traerá consuelo, aplacará su dolor y los ayudará a ser pacientes. Si uno puede recordar las condolencias relatadas por el Profeta, está permitido decirlas; si no, está permitido decir otras frases que logren el mismo propósito y que no vayan en contra del Islam. El período en que se pueden extender el hecho de dar el pésame no tiene limitación temporal en el Islam.
La sunnah es que los parientes y vecinos del difunto preparen comida suficiente para la familia afligida. El período de luto en el que se puede llorar a un muerto es de tres días. Para la esposa del difunto, el procedimiento es diferente: el luto se extenderá por un período de cuatro meses y diez días. Esto se considera una extensión del matrimonio con el fallecido y sirve para comprobar que la esposa no está embarazada.
Existe una multitud de expresiones que se profieren al dar pésame o expresar dolor en solidaridad con los familiares del difunto. Su función es cumplir con un precepto del Profeta Muhammad (sws), por las que se hace comprender que la muerte es el destino inevitable e irremediable de todo ser. La más corriente entre ellas es: “inna li-l-Lāhi wa inna ilayhi ráyi‘ūn” (Ciertamente a Allāh pertenecemos y ciertamente a Él regresaremos). El Profeta Muhammad (sws) solía decir: “Todo está predestinado, entereza y sosiego”.