Cistoadenoma Ovárico y su Diagnóstico Ecográfico

Los ovarios son órganos especialmente propensos al desarrollo de quistes y tumores, constituyendo el tercer grupo de tumores, incluyendo benignos y malignos, en la mujer. Los quistes ováricos son tan frecuentes como variados. Los más comunes son los quistes funcionales, que se relacionan con el ciclo menstrual de la mujer y el proceso de la ovulación y suelen desaparecer por sí solos en los siguientes ciclos.

Por otro lado, existen los quistes o tumores orgánicos benignos, siendo los más frecuentes los endometriomas, los teratomas o quistes dermoides y los cistoadenomas. Los cistoadenomas de ovario son un tipo de quiste benigno, no funcional y, por lo tanto, persistente en el tiempo, derivado del epitelio superficial del ovario. Se caracterizan principalmente por persistir en el tiempo con líquido en su interior, rodeado por una cápsula. Constituyen la neoplasia benigna más frecuente de ovario y suelen ser masas de pared fina, uni o multiloculadas.

Esquema de un ovario con diferentes tipos de quistes, señalando un cistoadenoma

Tipos de Cistoadenomas Ováricos

Los cistoadenomas ováricos se clasifican principalmente en dos tipos, cada uno con características distintivas:

Cistoadenoma Seroso Ovárico

  • En la mayoría de los casos, este fenómeno se produce de forma bilateral (30-50% de los casos).
  • Lo que más caracteriza a este cistoadenoma es su apariencia: es de una sola cavidad (puramente unilocular) con superficie lisa, paredes finas y contenido de líquido claro. A menudo presentan una apariencia similar a los quistes foliculares.
  • Suelen ser masas de pared fina, de 5-10 cm.
  • Aparecen sobre todo después de la menopausia, pero también pueden presentarse en periodo de actividad ovárica.

Cistoadenoma Mucinoso Ovárico

  • Suele afectar a mujeres de entre 30 y 60 años y son bilaterales en el 5-10% de los casos.
  • En este caso, suelen ser mucho más voluminosos, llegando a ocupar toda la pelvis e incluso la cavidad abdominal. La mayoría de los tumores gigantes del ovario son de este tipo histológico.
  • Se presentan como masas quísticas de gran tamaño, multiloculadas, es decir, con septos que separan varias cavidades en su interior.

Cualquiera de estos dos cistoadenomas puede desarrollarse por múltiples motivos, como la edad de la mujer, el historial clínico, factores genéticos u ontogenéticos.

Síntomas y Diagnóstico

Los cistoadenomas suelen ser asintomáticos y de crecimiento lento. Este fenómeno se suele manifestar de forma asintomática, aparte del crecimiento lento y anormal con el que se va desarrollando, por lo que habitualmente se diagnostican en el curso de una exploración ginecológica rutinaria.

El diagnóstico se puede realizar a través de una exploración ginecológica mediante la palpación bimanual de la pelvis, que nos dará información sobre la presencia de masas, su tamaño, consistencia y movilidad. En segundo lugar, y de forma crucial, se utiliza el estudio de imagen, como la ecografía pélvica transvaginal, que facilita la visualización del útero y los ovarios, y permite determinar la presencia de quistes y su naturaleza.

Ecografía transvaginal mostrando un cistoadenoma ovárico

Hallazgos Ecográficos de Cistoadenomas

La ecografía es una herramienta fundamental para la detección y caracterización de los cistoadenomas:

  • Cistoadenoma seroso: Típicamente se visualiza como una imagen quística unilocular, de paredes finas y lisas, con contenido anecoico (líquido claro). Suelen tener un tamaño de 5-10 cm.
  • Cistoadenoma mucinoso: Pueden ser masas quísticas de gran tamaño, multiloculadas, con septos internos que separan múltiples cavidades. Suelen presentarse como masas voluminosas que pueden llegar a ocupar la pelvis o incluso la cavidad abdominal.

Un ejemplo de hallazgo ecográfico relevante se observó en una paciente de 38 años de edad con dolor intenso e intermitente en la fosa ilíaca derecha, que se incrementaba con sus menstruaciones. Tras una exploración abdominal alta normal, se extendió la exploración hasta la pelvis vía transabdominal. Se encontró el útero de morfología, tamaño y aspecto del endometrio normales. Sin embargo, el ovario derecho mostró una imagen quística con pared interna irregular por la presencia de un nódulo hiperecogénico que se proyectaba hacia la luz del quiste y producía sombra ecogénica posterior. El nódulo midió aproximadamente 2,2 x 1,5 cm, y el quiste midió aproximadamente 6,2 x 4,3 cm. Esta descripción, con un componente sólido dentro de un quiste, es un hallazgo importante en la evaluación ecográfica de un cistoadenoma para descartar malignidad.

Riesgos y Manejo Terapéutico

Aunque los cistoadenomas son tumores benignos, en ocasiones, sobre todo en los de mayor tamaño, pueden presentar riesgos para la salud. En caso de tener unas proporciones desmesuradas, un cistoadenoma puede llegar a romperse o producir una torsión ovárica. Esta torsión significa que el ovario, aumentado de tamaño, rota sobre sí mismo y puede dificultar la llegada de sangre al ovario. Por otro lado, si llega a alcanzar otros órganos de la zona abdominal, como el intestino, puede dificultar su funcionamiento y alterar algunas de sus funciones.

La actitud terapéutica dependerá de varios factores, como la edad de la mujer, los criterios analíticos de benignidad, el tamaño y el aspecto ecográfico del tumor, así como los síntomas que le ocasione. Para un quiste pequeño, asintomático en una mujer joven, se puede optar por la vigilancia ecográfica. No se dispone de datos suficientes que respalden la frecuencia de los exámenes ecográficos si se opta por una conducta expectante, aunque el "International Ovarian Tumor Analysis group" está investigando esta cuestión.

En otras ocasiones, será necesario recurrir a la cirugía, preferentemente laparoscópica, realizando la exéresis únicamente del quiste (quistectomía) y siendo lo más conservadores posibles para minimizar el efecto deletéreo sobre la reserva ovárica. Los autores de sumarios de evidencia opinan que si la paciente es buena candidata para cirugía, podría ser razonable la exéresis debido a la incertidumbre sobre el comportamiento futuro del tumor.

Impacto en la Fertilidad

Si bien en algunos casos se debe tener cuidado, ya que puede afectar la reserva ovárica de la mujer, los cistoadenomas serosos o mucinosos no suelen causar infertilidad temporal ni esterilidad.

A diferencia de otro tipo de quistes que afectan al parénquima ovárico y pueden comprometer la reserva ovárica (como los endometriomas que pueden influir en la calidad ovocitaria), los cistoadenomas son tumores que surgen de la superficie de los ovarios y generalmente no afectan la fertilidad. De hecho, los estudios sobre los resultados en la estimulación ovárica y la FIV en pacientes con este tipo de quistes benignos no muestran diferencias significativas respecto al número de ovocitos recuperados, los niveles de estradiol en sangre ni las tasas de embarazo y nacido vivo.

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