El embarazo es una etapa que va acompañada de grandes cambios en el cuerpo de la mujer. A medida que avanza, se producen cambios hormonales y fisiológicos que pueden generar molestias o dolores, como por ejemplo, la ciática o falsa ciática en embarazadas. El dolor de espalda en el embarazo es uno de los que las personas gestantes se quejan más a menudo, especialmente durante el tercer trimestre. La ciática es una de las molestias más comunes que afecta a las gestantes, sobre todo a partir del sexto mes. Aunque normalmente desaparece después del parto, el malestar puede ser muy intenso, llegando a impedir el movimiento y el transcurso diario de la embarazada. En este artículo, abordaremos las causas, síntomas y soluciones para la ciática durante la gestación, así como la pregunta frecuente: ¿es bueno andar con ciática?
¿Qué es la Ciática y el Nervio Ciático?
El nervio ciático es el nervio más grueso de nuestro cuerpo, también llamado nervio isquiático. Tiene su origen en la columna vertebral baja, específicamente por la comprensión de los nervios espinales (L4, L5 y S1). Desciende a glúteos, parte posterior del muslo y finaliza con varias ramas en el pie. Una presión o daño de esta estructura puede provocar dolor, sensación de hormigueo o pinchazos. El dolor puede ir desde un hormigueo leve hasta un dolor intenso y sensación de ardor en toda la zona, pasando por entumecimiento o pequeñas punzadas. También varía la zona a la que afecta el dolor, pudiendo sentir molestia en la cadera al andar, la parte interior del muslo, o a lo largo de toda la pierna.
Hablamos de una falsa ciática cuando el origen del dolor existe por un compromiso a lo largo de su recorrido, ya sea por el músculo piramidal o la articulación sacroilíaca, como consecuencia de los cambios generados durante el embarazo. La ciática no es una enfermedad en sí, sino un conjunto de síntomas provocados por la compresión o irritación del nervio ciático.

¿Por qué aparece la Ciática durante el Embarazo?
La ciática se da aproximadamente en el 50% de las mujeres embarazadas a lo largo de la gestación. En el embarazo, esta condición se vuelve más probable debido a varias causas:
- Cambios posturales y peso del útero: A medida que el útero crece, desplaza el centro de gravedad del cuerpo hacia adelante, provocando que la columna lumbar aumente su curvatura (hiperlordosis lumbar). Esto obliga a la columna vertebral a modificar su curvatura para mantener el equilibrio, aumentando la presión sobre la zona lumbar. Cuando el útero o el feto comprimen el nervio ciático, se produce ese característico dolor. El útero puede aumentar hasta 20 veces su tamaño original, lo cual ejerce una presión inusual y muy intensa sobre el nervio ciático.
- Hormonales del embarazo y su efecto sobre ligamentos y articulaciones: La hormona relaxina, esencial durante el embarazo, permite que los ligamentos se vuelvan más flexibles para facilitar el parto. Sin embargo, esta “hiperflexibilidad” también puede generar inestabilidad en la pelvis y aumentar el riesgo de que se pellizque el nervio ciático. Esto explica por qué muchas mujeres embarazadas comienzan a sentir dolor incluso sin haber realizado esfuerzos.
- Pinzamiento en las raíces nerviosas: La comprensión, en el embarazo (especialmente en su segunda mitad), resulta más probable puesto que el centro de gravedad se desplaza hacia delante debido al crecimiento de la barriga. Esto, unido a la forma de andar que se establece en esta época, provoca que el espacio entre los discos paravertebrales disminuya y se produzca un pinzamiento en las raíces del nervio ciático.
Factores que predisponen o agravan la aparición de ciática en el embarazo
Existen diferentes factores y cada embarazada presenta unos concretos, aunque los más comunes son:
- Antecedentes de hernia/protrusión discal.
- Antecedente de dolor lumbar previo al embarazo.
- Estilo de vida sedentario.
- Aumento excesivo de peso en el embarazo. Cuanto más peso se gane, mayor será la comprensión del nervio ciático.
- La edad. Aunque parezca contradictorio, las embarazadas más jóvenes tienen más posibilidades de sufrir ciática. “Podría explicarse porque en las personas jóvenes los discos entre las vértebras están más turgentes e hidratados, lo que puede facilitar que se produzcan hernias discales relativamente grandes, que irriten o compriman el nervio ciático."
- Permanecer sentada o de pie durante tiempos prolongados.
- Dormir boca arriba o en una postura incorrecta.
- Utilizar calzado inadecuado (tacones, suelas muy blandas).
- Falta de ejercicio físico adaptado.
- Estrés o ansiedad, que incrementan la tensión muscular.
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Síntomas de la Ciática en el Embarazo
Los síntomas de la ciática pueden manifestarse en cualquier etapa del embarazo, no obstante, es más común a partir del segundo trimestre. La evolución de estos síntomas es variable, pudiendo comenzar por los más leves y empeorar al realizar movimientos, caminar, sentarse. Los síntomas más frecuentes incluyen:
- Dolor intenso: En glúteo, muslo, pantorrillas y en ocasiones hacia el pie. Puede ser punzante o con sensación eléctrica.
- Hormigueo: Irradiado hacia la pierna, o en la parte baja de la espalda. Es el síntoma más leve y común.
- Adormecimiento: De la ingle, la pierna o el pie.
- Debilidad en las piernas: Con frecuencia en la pierna dominante.
- Alteraciones de sensibilidad: Calambres, sensación de quemazón o entumecimiento en las piernas.
- Dolor en zona lumbar: Puede empeorar al toser o estornudar.
- Molestia al pasar mucho tiempo sentada, de pie o al caminar.
Diagnóstico y Diferenciación: Ciática Verdadera vs. Molestias Lumbares
Es importante establecer un correcto diagnóstico mediante la valoración inicial, ya que se puede confundir con otras alteraciones comunes del embarazo, como el dolor lumbar no específico, calambres y dolor pélvico. Muchas mujeres confunden el dolor lumbar común con la ciática. Para diferenciarlos, se puede observar la siguiente tabla:
| Característica | Ciática verdadera | Dolor lumbar común |
|---|---|---|
| Zona afectada | Glúteo, parte posterior del muslo hasta el pie | Zona baja de la espalda |
| Tipo de dolor | Agudo, irradiado, punzante o con sensación eléctrica | Dolor sordo, presión, tensión |
| Actividad que lo agrava | Permanecer sentada, algunos movimientos específicos | Actividad física, estar mucho tiempo de pie |
| Mejora con | Movimiento controlado, ejercicios terapéuticos | Reposo, aplicación de calor, masajes |
Si notas alguno de estos síntomas, se recomienda acudir a un especialista porque es muy probable que la sufras. Un fisioterapeuta realiza una valoración inicial, en la que explora la columna vertebral, la pelvis y la tensión de la musculatura de la espalda. Se realizan unos tests ortopédicos para diagnosticar el problema. En muchas ocasiones, una ciática se confunde con el síndrome piramidal, muy frecuente en embarazo y con sintomatología muy similar a la ciática.
Señales de alarma: Cuándo consultar con un profesional
Aunque el dolor de ciática es habitual, existen signos que indican la necesidad de evaluación médica urgente:
- Dolor agudo que impide caminar o moverse.
- Entumecimiento o debilidad muscular progresiva en la pierna afectada.
- Dificultad para controlar esfínteres (vejiga o intestino).
- Pérdida de sensibilidad en la zona perineal.
En estos casos, es importante acudir al especialista para descartar complicaciones más serias, como el síndrome de cauda equina (una emergencia médica).
¿Es bueno andar con Ciática durante el Embarazo?
Esta es la gran pregunta. La respuesta es: sí, caminar puede ser beneficioso si se hace con cuidado y adaptado a tu nivel de dolor. Caminar ayuda a mejorar la circulación, movilizar la pelvis y reducir la rigidez muscular. Si el dolor de ciática es leve o moderado, caminar durante 10 a 20 minutos al día puede aliviar los síntomas. Sin embargo, si el dolor es intenso, impide el movimiento o aparece debilidad, conviene hacer reposo relativo y consultar con un fisioterapeuta especializado en embarazo.
Recomendaciones para caminar con ciática:
- Usa calzado cómodo con buen soporte (altura entre 3 y 5 cm, evitando tacones y calzado totalmente plano).
- Camina por superficies planas y estables.
- Evita trayectos largos o con cuestas pronunciadas.
- Detente si el dolor se intensifica.
- Si el dolor es por sobrecarga muscular, hay que mantener el mayor grado de actividad que el dolor permita. Si en alguna actividad o postura aparece el dolor, conviene interrumpirla transitoriamente y descansar, pero después retomarla.
- Reducir la duración de los paseos si el dolor es notable, ya que cualquier actividad de la musculatura de la espalda o de las piernas puede aumentar el dolor.
Tratamiento para Aliviar el Dolor de Ciática en el Embarazo
El tratamiento de la ciática durante el embarazo se enfoca en aliviar el dolor y la incomodidad, permitiendo a la futura madre continuar con sus actividades diarias. Los métodos utilizados pueden incluir una combinación de terapias físicas, medicamentos y cambios en el estilo de vida. La fisioterapia es la opción principal para tratar los problemas de ciática en embarazadas, dado que sus tratamientos son no-invasivos y consiguen una reducción del dolor.

Fisioterapia y Ejercicio Terapéutico
Los ejercicios suaves y de bajo impacto pueden ayudar a mejorar la postura, a fortalecer los músculos que soportan el peso de la espalda y a aumentar la flexibilidad del nervio ciático. La fisioterapia además de ayudar a aliviar el dolor, se centra en mejorar el bienestar de la madre durante el proceso del embarazo, trabajando la movilidad y la fuerza que, a su vez, favorecerá el parto y también ayudará en el periodo posparto.
Una vez diagnosticada la ciática, el tratamiento fisioterapéutico puede consistir en:
- Terapia manual para aliviar las molestias (masoterapia, estiramientos, movilizaciones). Un masaje descontracturante de la zona lumbar, sacro, glúteos y piernas es común.
- Ejercicios para fortalecer músculos de la espalda y abdomen. El pilates hace trabajar mucho la musculatura core, que da estabilidad a la columna y ayuda a mantener el equilibrio.
- Trabajo de suelo pélvico.
- Educación postural y ergonómica.
- Estiramientos de toda la cadena posterior del cuerpo (especialmente la zona del músculo cuadrado lumbar, los isquiotibiales y los glúteos).
- Manipulaciones suaves en casos de bloqueos al nivel de la columna lumbar y del sacro.
- Ejercicios recomendados:
- Postura del gato-vaca (en cuadrupedia): moviliza suavemente la columna y libera tensión.
- Estiramiento del piriforme: acostada con las piernas flexionadas, cruza una pierna sobre la otra y tira suavemente hacia el pecho.
- Movilidad pélvica con pelota de pilates: ayuda a mantener la pelvis alineada y activa.
- Estiramientos con un balón pequeño: tumbada boca arriba, coloca un balón pequeño (blando) debajo de la pelvis. Lleva las rodillas (separadas) hacia el pecho y sujétalas con las manos.
- Practicar ejercicio: Caminar, nadar o practicar yoga son prácticas muy útiles dado que contribuyen a reforzar los músculos abdominales y no suponen un gran impacto sobre las articulaciones.
Estos ejercicios deben hacerse con la guía de un profesional, especialmente si es la primera vez que se practican.
Cambios en el Estilo de Vida y Medidas Domésticas
Alterar ciertos aspectos de la vida diaria también puede ser beneficioso. Para aliviar el dolor de ciática, se recomienda:
- Posturas correctas: Evitar estar sentada o de pie durante tiempos prolongados (hacer pausas para caminar unos metros y estirar el cuerpo), cruzar las piernas al sentarse o ir con la espalda encorvada al caminar o al permanecer sentado. Mantener una postura correcta sentada (usar cojín lumbar).
- Descansar adecuadamente: El descanso es fundamental. La postura ideal para dormir es de lado (preferiblemente izquierdo) con una almohada entre las rodillas. También puedes colocar una pequeña almohada bajo el abdomen para mayor soporte. Si se duerme boca arriba, la almohada deberá ponerse debajo de las piernas. Dormir del lado no afectado con un cojín grande entre las piernas permitirá mantener las caderas alineadas y la columna sacrolumbar liberada. Se recomienda un colchón firme. Ante un ataque suave o moderado de dolor, lo mejor es reposar en una postura cómoda y apropiada, procurando evitar aumentar la presión sobre el nervio.
- Evitar levantar objetos pesados: Esto minimiza la presión sobre el nervio ciático y se debe evitar tanto durante un episodio de ciática como después del mismo.
- Controlar el peso: Seguir unas pautas de alimentación saludables para evitar un aumento excesivo de peso.
- Aplicación de calor/frío: Ante un episodio moderado o grave de ciática, una buena forma de alivio es la aplicación de calor en la zona afectada. También ducharse con agua fría y caliente, ya que el contraste de temperatura baja la tensión muscular. Masajes con una pelota de tenis (previamente refrescada en la nevera o en el congelador) bajo el glúteo.
- Viajes: Fragmentar el viaje en coche, avión o autobús, deteniéndose cada 2 horas o menos para levantarse y estirar las piernas. Utilizar un cojín pequeño para apoyar la zona lumbar y sentarse con la pelvis en posición neutra.
Medicación
El uso de medicamentos durante el embarazo siempre debe ser cuidadosamente considerado y siempre bajo la supervisión de un médico. Para el dolor de la ciática, los analgésicos de venta libre, como el paracetamol, pueden ser seguros y efectivos en algunos casos. El uso de medicamentos antiinflamatorios no esteroides (AINEs), como el ibuprofeno, puede no ser aconsejado durante el embarazo, especialmente durante el tercer trimestre. En casos de dolor severo, se puede considerar la posibilidad de recurrir a fármacos más potentes, siempre bajo la orientación de un médico.
Terapias Complementarias
Hay quien encuentra alivio en terapias alternativas. Siempre deben ser realizadas por profesionales cualificados y con experiencia en mujeres embarazadas:
- Acupuntura: Se ha utilizado como tratamiento para una variedad de dolencias. Para el dolor ciático, los practicantes pueden insertar agujas en zonas específicas.
- Quiropráctica: Incluye manipulaciones suaves de la columna para mejorar la alineación y reducir la presión sobre los nervios.
- Masajes: Pueden ayudar a relajar los músculos tensos que podrían estar contribuyendo a la presión sobre el nervio ciático.
- Yoga: Combina posturas físicas, respiración y meditación, aliviando la tensión muscular, mejorando la circulación y promoviendo la relajación.
Prevención de la Ciática en el Embarazo
Siempre es mejor prevenir que curar. Si te encuentras al inicio del embarazo, evitar la ciática será una de las muchas buenas razones para realizar ejercicio y mantenerte activa. La clave está en llegar al embarazo con la musculatura de la espalda fuerte. Si ya antes del embarazo se sospecha que, por la historia ginecológica de la futura madre, tendrá que hacer reposo, lo mejor es que fortalezca su musculatura cuando aún no se ha quedado en estado.
El ejercicio en el embarazo que te permita cada trimestre es crucial. Paseos, yoga, pilates y realizar estiramientos de espalda de forma regular también ayudará. Mantenerse activa es fundamental, pero si por complicaciones del embarazo el ginecólogo recomienda reposo, "solo moverse por la casa es mejor que mantenerse en la cama" que un reposo en cama demasiado prolongado puede ser perjudicial.