Guía completa sobre la lactancia materna y el desarrollo del bebé en el primer mes

Las primeras semanas de lactancia materna representan una curva de aprendizaje intensa, y es natural sentirse abrumada en algún momento. Sin embargo, es importante recordar que no estás sola en este proceso. Aunque la lactancia las veinticuatro horas del día es lo normal y contribuye a establecer el suministro de leche, puede resultar agotadora. Por ello, se recomienda ser paciente, cuidarse y tener presente que la situación se volverá más manejable una vez que el suministro de leche se haya regularizado, generalmente después del primer mes.

Frecuencia de la lactancia en recién nacidos

El estómago de un recién nacido es pequeño y experimenta un crecimiento rápido. Pasa de tener el tamaño de un albaricoque en la primera semana a alcanzar el tamaño de un huevo de gallina grande a las dos semanas, lo que le permite albergar de manera óptima el creciente suministro de leche materna. Permitir que el bebé consuma la cantidad necesaria y en el momento que lo requiera es fundamental para que recupere su peso al nacer y continúe su desarrollo.

«Lo normal es que tengas que dar el pecho cada dos o tres horas durante el día. Es probable que por la noche los intervalos sean más largos, de entre tres y cuatro horas, o incluso cinco», afirma Cathy Garbin, consultora de lactancia de renombre internacional. «Pero recuerda que cada día es diferente, igual que cada bebé. Algunos bebés se alimentan más rápido y están llenos en 15 minutos, mientras que otros pueden tomar el pecho incluso durante una hora. No compares tu patrón de alimentación con los de otros bebés, ya que es probable que sean totalmente diferentes».

En cada toma, se aconseja permitir que el bebé consuma la cantidad deseada de un pecho y, a continuación, ofrecer el otro, que podría o no ser aceptado. Una vez que el bebé esté saciado, se soltará de forma natural, mostrando signos de relajación y satisfacción, e incluso podría quedarse dormido. En la siguiente toma, se recomienda ofrecer primero el pecho que no se utilizó en la toma anterior. Para facilitar el seguimiento, se puede emplear una aplicación móvil.

Infografía sobre el crecimiento del estómago del bebé en las primeras semanas

¿Por qué el bebé demanda lactancia constante?

El primer mes suele ser el más demandante en términos de lactancia. La necesidad de alimentarse con frecuencia, a veces cada 45 minutos, no necesariamente indica una producción insuficiente de leche. Los bebés necesitan mamar con regularidad para iniciar y establecer el suministro de leche durante este primer mes, sentando las bases para un buen suministro futuro.

Además, los bebés buscan un contacto casi constante con sus madres. El entorno exterior, con sus luces brillantes y sonidos, puede resultar abrumador, y el contacto materno les proporciona consuelo y seguridad. Sara, madre de tres hijos, comenta: «Llorar no siempre significa tener hambre; en ocasiones, mis bebés solo querían estar conmigo o succionar para tranquilizarse. Utiliza un portabebés. Hazte con una cuna para colocar junto a tu cama. No mires el reloj. Descansa siempre que sea posible. La limpieza no importa. Haz que los demás te cuiden. No durante tres días, sino al menos durante seis semanas. Disfruta de las caricias y de la intimidad con tu bebé y nunca dudes de tu cuerpo».

Ilustración de una madre con su bebé en un portabebés

¿Es necesario un horario de lactancia?

Los bebés son demasiado jóvenes para seguir una rutina estricta, por lo que se desaconseja intentar establecer un horario de lactancia. Es preferible seguir las señales del bebé. «Cada bebé es diferente. Puede que algunos se adapten a una rutina, pero muchos no lo harán. La mayoría de ellos crearán su propia rutina con el paso del tiempo», señala Cathy Garbin.

Aunque algunas madres reportan éxito con rutinas establecidas, es probable que esos bebés ya tuvieran una tendencia natural a alimentarse cada cuatro horas. Los adultos no siguen patrones alimenticios idénticos cada día, y lo mismo ocurre con los bebés. En lugar de un horario rígido, se recomienda ofrecer el pecho ante las señales de hambre del bebé, como lamerse los labios, abrir la boca, chuparse las manos o girar la cabeza con la boca abierta. El llanto es una de las últimas señales de hambre.

El reflejo de eyección de la leche

Al inicio de cada toma, la succión rápida del pezón por parte del bebé estimula el reflejo de eyección de la leche, que impulsa la leche a través de los conductos galactóforos. «La estimulación del pezón hace que el cerebro libere la hormona oxitocina», explica Cathy. «La oxitocina recorre tu cuerpo y hace que los pequeños músculos situados alrededor de las glándulas productoras de leche se contraigan. También dilata todos los conductos que recorre la leche, de forma que esta empieza a fluir».

«Si no tuvieres el reflejo de salida de la leche, esta no fluiría libremente. Se trata de una respuesta hormonal y si estás estresada, puede que no se produzca o que lo haga de forma inadecuada». Por ello, es fundamental sentirse apoyada y cómoda durante la toma. «Los estudios han demostrado que cada madre tiene un patrón de salida de la leche durante las tomas», continúa. «La oxitocina es una hormona de acción corta y es posible que solo se mantenga de 30 a 40 segundos en el cuerpo. Tu leche fluirá y tu bebé podrá beber. A continuación, la oxitocina se disipará, tendrás otra salida de leche y el bebé se volverá a alimentar, y así sucesivamente. Este es el motivo por el que los bebés hacen descansos cortos durante una toma: es la forma natural de tomar el pecho».

La eyección de leche puede manifestarse con un silbido o una sensación de cosquilleo en los pechos. Sin embargo, estudios indican que un porcentaje de madres lactantes no experimentan estas sensaciones. «Muchas mujeres notarán la primera salida de leche, pero no las siguientes. No te preocupes si no notas una salida de leche; si tu bebé se alimenta bien, es posible que simplemente no te des cuenta», aclara Cathy.

Diagrama del reflejo de eyección de la leche

Indicadores de una lactancia exitosa

Dado que no es posible observar la cantidad exacta de leche que consume el bebé, es normal preocuparse por si está obteniendo suficiente. La clave es confiar en el cuerpo y en el bebé. Al iniciar la toma, es posible notar que el bebé reduce la velocidad de succión. Algunas madres oyen claramente cómo el bebé traga, mientras que otras no. El bebé manifestará cuando esté satisfecho a través de sus señales.

«Cuando tu bebé hace una buena toma, normalmente parecerá "borracho de leche" a continuación. Se relajará y su lenguaje corporal te indicará que está satisfecho», señala Cathy. «Recuerda que sus pañales también son un buen indicador de si está tomando suficiente leche. En esta etapa, tu bebé amamantado producirá cinco o más pañales mojados al día y al menos dos pañales con heces amarillas y blandas. Por lo general, incluso más».

A partir del primer mes, si el bebé se alimenta exclusivamente de leche materna, sus heces mantendrán una consistencia similar (amarillas, de textura granulosa, sueltas y acuosas) hasta la introducción de alimentos sólidos, alrededor de los seis meses. La frecuencia de las deposiciones puede variar.

Recuperación del peso al nacer

La pérdida de peso en los primeros días después del parto es normal. La mayoría de los recién nacidos pierden entre el 5% y el 7% de su peso al nacer, aunque algunos pueden llegar a perder hasta el 10%. Sin embargo, casi todos recuperan su peso al nacer entre el día 10 y el 14. Durante los primeros tres o cuatro meses, el aumento de peso mínimo esperado es de 150 gramos semanales en promedio. Es importante recordar que el crecimiento puede variar, y un profesional sanitario evaluará el bienestar general y el crecimiento continuo del bebé. Ante signos de deshidratación, como orina oscura, ausencia de heces por más de 24 horas, fontanela hundida, ictericia, apatía, debilidad o falta de apetito, se debe buscar atención médica de inmediato.

La lactancia agrupada

La lactancia agrupada se refiere a periodos en los que el bebé desea mamar con mucha frecuencia durante varias horas seguidas, a menudo por la tarde-noche. Este comportamiento es habitual entre la segunda y la novena semana tras el parto y puede deberse a picos de crecimiento, necesidad de seguridad, o sobreestimulación. Los bebés pueden tener dificultades para calmarse y el pecho les proporciona alimento, consuelo y liberación de endorfinas. «Nadie me explicó qué era eso de la lactancia agrupada y me pasé 10 días pensando que mi suministro de leche no satisfacía las necesidades de mi bebé», recuerda Camilla. «Fueron momentos confusos».

Es una fase temporal. Se recomienda prepararse la cena con antelación, pedir ayuda para que acunen al bebé, o tomar breves descansos si la situación se vuelve insostenible. Involucrar a la pareja, familiares y amigos en las tareas del hogar y el cuidado de otros hijos es fundamental. Descansar, comer bien e hidratarse son pilares importantes. «Mi hija dormía mucho durante el día y después tomaba el pecho casi de forma continua desde las 23:00 hasta las 05:00, lo que resultaba agotador», afirma Janelle.

Si la intensidad de la lactancia genera preocupación, buscar ayuda de un especialista o consultora de lactancia es recomendable para descartar problemas subyacentes. Se aconseja no recurrir a la suplementación con fórmula sin recomendación profesional hasta identificar la causa del problema, que podría ser una producción insuficiente o dificultades del bebé para acceder a la leche.

¿Cuándo se facilita la lactancia?

La etapa inicial de la lactancia es desafiante pero temporal. Al finalizar el primer mes, el suministro de leche materna se habrá establecido y el bebé será más fuerte y eficaz al mamar. Es probable que los problemas de agarre se hayan resuelto, y el cuerpo materno será más eficiente en la producción de leche, reduciendo dolores y pérdidas. «Las primeras cuatro o seis semanas son las más duras, pero luego todo empieza a ser más fácil», afirma Cathy. «Y cuanto llegues a los tres meses, la lactancia será una tarea realmente sencilla, mucho más que limpiar y preparar un biberón. ¡Solo tienes que aguantar un poco!».

A mayor tiempo de lactancia, mayores serán sus beneficios, incluyendo el ahorro económico, mejor sueño, fortalecimiento del sistema inmunitario del bebé y mayor protección para la madre contra ciertos tipos de cáncer.

Gráfico que muestra la disminución de la dificultad de la lactancia con el tiempo

El hábito de chuparse el dedo

Chuparse el dedo es un hábito común en los niños, presente desde antes del nacimiento debido a los reflejos perioral y de succión. Este comportamiento proporciona seguridad y calma, especialmente al ir a dormir. Muchos niños dejan de chuparse el dedo de forma espontánea entre los 6 y 7 meses, o entre los 2 y 4 años, aunque puede reaparecer en momentos de estrés. No suele ser motivo de preocupación hasta la aparición de los dientes definitivos, ya que puede afectar el paladar y la alineación dental. La intervención se recomienda generalmente para niños que continúan con este hábito después de los 5 años.

Para ayudar a un niño a dejar de chuparse el dedo, se aconseja hablar con él, identificar factores desencadenantes y utilizar refuerzos positivos. El dentista también puede ser un recurso valioso. En casos raros, se pueden emplear técnicas disuasorias bajo supervisión profesional.

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