China se enfrenta a un desafío más complejo aún que la crisis inmobiliaria, la guerra comercial con Estados Unidos o el futuro de Taiwán: el descenso de la natalidad. A medida que su tasa de natalidad se desinfla, dejando el número de recién nacidos por debajo del de fallecidos, el gigante asiático es cada vez menos "gigante", una tendencia que amenaza con castigar la economía de la nación.

El desplome de los indicadores demográficos
Las autoridades de la República Popular China reportaron que, en 2025, el país registró más muertes que nacimientos, marcando el cuarto año consecutivo bajo esta tendencia. Los datos oficiales son claros:
- En 2025, se contabilizaron 7,92 millones de nacimientos, un 17% menos que en 2024, cuando se registraron 9,54 millones.
- La tasa de natalidad cayó a 5,63 nacimientos por cada 1.000 personas, el nivel más bajo desde la fundación de la República Popular en 1949.
- Las defunciones aumentaron de 10,93 millones en 2024 a 11,31 millones en 2025.
El balance de la Oficina Nacional de Estadística (NBS) refleja la pérdida de unos 3,39 millones de personas, dejando la población total en alrededor de 1.405 millones. Aunque las autoridades no publican de forma regular su tasa de fertilidad, la última estimación de 2020 se situaba en 1,3 hijos por mujer, y actualmente ese indicador habría bajado a 1.

Factores que explican la crisis
Los expertos coinciden en que el problema tiene raíces profundas y estructurales. Una década después de haber puesto fin a la estricta política del hijo único, el país no ha logrado recuperar su tasa de natalidad. Entre los factores determinantes se encuentran:
- Costos económicos: Criar un hijo en China cuesta de media unos 680.000 yuanes (94.500 dólares), 6,3 veces la renta per cápita, lo que convierte al país en uno de los lugares más caros para la crianza, superando incluso a Japón o Estados Unidos en términos relativos.
- Cultura laboral: La exigente cultura de trabajo, conocida como "996" (jornadas de 9 a 21 horas, seis días a la semana), desincentiva la maternidad y la paternidad.
- Cambios sociales: Se ha consolidado el modelo "DINK" (doble ingreso, sin hijos). Muchos jóvenes priorizan la estabilidad económica y el desarrollo personal, mientras que las mujeres señalan un desequilibrio en el reparto de las tareas domésticas.
Las medidas del Gobierno frente al invierno demográfico
Pekín ha intentado diversas estrategias para revertir la tendencia, desde subsidios directos hasta campañas de concienciación. El mandatario Xi Jinping ha instado a las autoridades a promover un "nuevo tipo de cultura matrimonial y de la maternidad".
Iniciativas actuales y futuras
Entre las acciones implementadas destacan:
- Apoyo financiero: Subsidios de hasta 500 dólares anuales por cada hijo menor de tres años.
- Salud y servicios: El Gobierno planea eliminar para 2026 los gastos de bolsillo asociados al embarazo y parto, cubriendo controles prenatales y prestaciones hospitalarias a través del seguro nacional de salud.
- Incentivos locales: Algunas provincias han ampliado las vacaciones por matrimonio, llegando hasta los 30 días en regiones como Shanxi o Gansu.
- Educación: Eliminación de tasas en el último curso de educación preescolar para beneficiar a unos 12 millones de niños.
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El impacto a largo plazo
La natalidad y el censo son variables que influyen directamente en el futuro del país. Actualmente, la población mayor de 60 años representa el 23%. Si la tendencia se mantiene, en 2035 esa franja sumará 400 millones de personas. Esto somete a China a presiones sociales sin precedentes, obligando al Gobierno a reformar el sistema de pensiones y aumentar gradualmente la edad de jubilación para sostener la estructura productiva y social del país.
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