¿Lactancia "Prolongada" o "Extendida"? Un Concepto a Desmitificar
El concepto de lactancia prolongada se emplea de forma inexacta. Una acción se describe como "prolongada" cuando tiene unos límites concretos, que no es el caso de la lactancia materna. Según la Real Academia Española (RAE), el verbo prolongar hace referencia a "Hacer que dure algo más tiempo de lo regular". Por ello, podríamos pensar que el concepto lactancia prolongada hace referencia a una lactancia que dura más de lo normalmente aceptado o lo que sería recomendado cuando la realidad es otra muy diferente.
En las sociedades tradicionales, la lactancia extendida era lo común. Hace dos siglos nadie hablaría de lactancia prolongada, puesto que se alimentaba a los hijos al pecho durante el mayor tiempo posible, o hasta que la mujer lo deseara, lo que solía ocurrir hasta los dos años de edad. Es a partir del siglo XX, con la industrialización generalizada y la aparición de leches de fórmula, cuando se comenzó a publicitar que estas eran superiores a la leche materna. De hecho, en algunas sociedades o clases sociales más altas se consideraba un signo de bajo nivel amamantar a un hijo, por lo que se fomentó el consumo de leches de fórmula como un signo de categoría social y distinción.
Por lo tanto, no deberíamos emplear el término "prolongado" para todas las lactancias, puesto que cada mujer decide cuánto tiempo quiere emplearla como fuente de alimentación para su hijo. No existe un estándar ni una duración adecuada. Sin embargo, sí existen recomendaciones sustentadas con evidencia científica de que cuanto más se alargue la lactancia, mayores beneficios se obtendrán.

Recomendaciones de Organismos Internacionales de Salud
Las principales asociaciones científicas nacionales e internacionales -como la Organización Mundial de la Salud (OMS), UNICEF, la Asociación Española de Pediatría (AEP), la American Academy of Pediatrics (AAP), la Australian Breastfeeding Association (ABA), la Canadian Pediatric Association (CPS), la American Association of Family Physicians (AAFP), la American Dietetic Association (ADA), la National Association of Pediatric Nurse (NAPNAP) y la American Public Health Association (APHA)- recomiendan la lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses de edad, y después complementarla con otros alimentos hasta (al menos) los 2 años de edad, pudiendo mantenerla todo el tiempo que madre e hijo deseen.
Se recomienda que, a partir de los 6 meses, además del pecho, se ofrezca a los lactantes una dieta variada sin forzar y rica en hierro. Si podemos asegurar al menos 4 tomas de leche materna diarias, no serían necesarias otras fuentes de lácteos. Es crucial recordar que hasta el año de vida el alimento principal del niño siempre debería ser la leche materna (o en su defecto la fórmula artificial si la lactancia materna no es posible o la madre así lo ha decidido). A partir del año de vida, la leche de vaca puede ser sustituida por la leche materna, aunque la leche de fórmula de inicio o tipo 1 es preferible por su menor contenido en azúcares y proteínas si se opta por ella.
Mejorar la tasa de lactancia al año de vida es un objetivo de salud pública en países desarrollados, y en el caso de los países en vías de desarrollo, mantenerla hasta los 2 años es la medida preventiva que más repercusiones tiene en el estado de salud infantil.
Beneficios de la Lactancia Materna Más Allá de los Dos Años
Para el Niño: Salud y Desarrollo Integral
A nivel sanitario, la lactancia materna ofrece beneficios tanto durante el tiempo de amamantamiento como en los siguientes años de vida del niño. Se observa una disminución en la incidencia de cáncer, enfermedades autoinmunes o metabólicas como la diabetes. Además, la leche humana ayuda al desarrollo óptimo del sistema inmunológico, que alcanza su madurez en torno a los seis años de vida, siendo un factor protector frente a infecciones.
Del mismo modo, tiene una gran función de prevención contra la obesidad infantil; los lactantes con mayor riesgo de patrones de aumento de peso parecen ser los que más se benefician de una lactancia más prolongada, ya que protege frente al sobrepeso. La duración de la lactancia materna también está implicada en un mejor desarrollo emocional y psicosocial del niño, creando un vínculo afectivo importante y único, lo que resulta en menos maltrato y una mejor salud mental. La lactancia no "malcría", sino que ayuda a manejar el estrés y la ansiedad.
Para la Madre: Protección y Bienestar
La lactancia materna disminuye la incidencia de cáncer de mama y de ovario. Además, reduce el riesgo de padecer obesidad y diabetes tipo 2. Dar de mamar suele ser una experiencia relajante y sensual; durante el amamantamiento, los niveles de oxitocina (la llamada hormona del amor) liberada por la madre son tan altos como durante el orgasmo. La lactancia materna induce conductas maternales; si sumamos el nacimiento, el contacto piel a piel y la succión, esto aumenta el nivel de oxitocina en el cerebro materno, produciendo gran amor por el bebé, relajación, somnolencia, leve euforia y un efecto antiestrés que, incluso, aumenta el umbral del dolor.

La Leche Materna en la Lactancia Extendida: Adaptación y Valor Nutricional
La leche materna no solo no pierde sus propiedades con el paso del tiempo, sino que continúa modificándose en función de las necesidades del niño. A partir del primer año de lactancia, la cantidad de grasa en la leche aumenta con respecto a los primeros meses, resultando un alimento completo, nutritivo y más calórico para un lactante mayor que la leche de fórmula o de vaca. Se ha comprobado que más de un tercio de las necesidades nutricionales y calóricas que necesita un niño mayor de un año están cubiertas por el mero hecho de tomar pecho. Además, aporta vitaminas y minerales.
La leche humana es un fluido vivo que protege activamente contra las infecciones y provee de componentes que no están en las comidas, por ejemplo, con la presencia de inmunoglobulinas maternas que continúan protegiendo al bebé más allá de los seis meses de lactancia materna exclusiva. Algunos factores en la leche humana aumentan en concentración a medida que avanza la edad del bebé. La concentración de células inmunológicas en la leche aumenta en el segundo año de vida. Independientemente de la edad que tenga el bebé, cuando él se prende al pecho de la madre, le comunica qué gérmenes tiene en su saliva y, a las dos horas, la leche materna provee de los anticuerpos específicos que fabricó la madre en ese tiempo para su bebé.
Mitos, Preocupaciones y Realidades Científicas
Aunque existen muchos mitos y leyendas respecto a los riesgos que supone para la madre la lactancia extendida, la realidad es que actualmente existe poca evidencia científica que los respalde. Tradicionalmente se ha comentado la posibilidad de pérdida dentaria y pérdida de masa ósea, sin un respaldo sólido. En general, los estudios demuestran que no hay ni uno solo que hable de riesgos a nivel psicológico o perjuicios asociados a la lactancia prolongada, y algunos incluso nombran una disminución del riesgo de leucemia y asma.
También se ha hablado mucho de las posibles complicaciones sobre dar de mamar estando embarazada de nuevo. La realidad es que no aparecen tales complicaciones en la mayoría de los casos. Tan solo en algunos casos determinados se podría plantear su retirada, como si se da una amenaza de parto prematuro, en los cuales se deben evitar cualquier estimulación oxitócica. El útero gestante tiene receptores de oxitocina que son los que desencadenan contracciones, y durante el proceso de mamar se activa la secreción endógena de oxitocina, que puede favorecer o desencadenar estas contracciones.
Mitos, verdades y consejos sobre LACTANCIA MATERNA
La Perspectiva Evolutiva y Antropológica del Destete
Desde el punto de vista evolutivo, la lactancia materna es el único alimento producido y destinado a la alimentación de las crías de nuestra especie. Su interrelación con la fertilidad de las mujeres y con la supervivencia de los niños hacen de la lactancia un elemento de estudio primordial en la historia del género humano. Biológicamente hablando, comparándonos con otros mamíferos superiores, podemos estimar también una edad aproximada en base a diferentes hitos en el desarrollo.
Distintos trabajos en antropología sitúan el destete natural entre los 2,5 y los 7 años, basándose en varios criterios:
- Destete en función del peso al nacer: peso x 4 (24-30 meses).
- Destete en función del peso adulto: peso / 3 (4 a 7 años).
- Destete en función de la duración de la gestación: gestación x 6 (4,5 años).
- Destete en función de la dentición: la aparición del primer molar permanente (5,5 - 6 años).
Es este desarrollo de la dentición el que en muchas culturas marca los cambios en la lactancia: la aparición del primer diente en torno a los 6 meses marca el inicio de la alimentación complementaria y la aparición del primer molar definitivo en torno a los 6 años (que "casualmente" coincide con la madurez inmunológica) marcaría el fin de la lactancia. Estudios en fósiles de Atapuerca demuestran que la leche materna era el alimento principal de los seres humanos hasta los 4 años. Testimonios históricos desde el 1900 a.C. y de diversas culturas (Grecia, Roma, Talmud, Corán, Europa Carolingia y feudal) atestiguan duraciones de lactancias maternas de 2 a 3 años o incluso hasta los 6 años, según algunas fuentes como Luis Vives (1525) o el obstetra Jacques Guillemeau (1550-1613).
Desafíos Sociales y el Estigma de la Lactancia Materna Extendida
En la actualidad, en la mayoría de los países occidentales, la lactancia materna por encima del año de edad ha pasado a convertirse en una práctica relativamente poco frecuente. Las madres que deciden seguir amamantando a niños mayores se encuentran en muchas ocasiones con barreras: el sentimiento de rechazo por parte de la sociedad y dentro de su propia familia, e incluso entre los mismos profesionales sanitarios con prejuicios, escasos conocimientos en el tema y prácticas basadas en mitos.
Entre algunos sectores de la población general, esta práctica se ve como algo obsceno, inadecuado y fuera de lugar, provocando que muchas mujeres sigan amamantando a escondidas, en casa e incluso mintiendo y negando a profesionales y familia que ya no están dando el pecho para no sentirse juzgadas. Este sentimiento de vergüenza provoca un círculo vicioso en la sociedad en sí misma, ya que al esconderse se perpetúa la falsa creencia de que es un acto inadecuado. La desaprobación social es la desventaja más significativa de su experiencia de amamantamiento; el porcentaje de mujeres que sufren estigma social se incrementa a medida que la edad del niño aumenta, dando lugar a lo que se llama "closet nursing".
"Existe mucha envidia al goce de la mujer que amamanta, a la cara de felicidad que expresa cuando lo hace, a la satisfacción de estar constituyendo el cuerpo y el alma de su hijo con lo mejor. La sociedad ve mal que un niño sea amamantado más de un año y no ve así que un niño de cinco años tome mamaderas con leche de vaca o de fórmula marca X número 5. Es una mirada conveniente para que las industrias vendan sus mercancías", opina el Dr. Gustavo Sager, presidente de la Subcomisión de Lactancia de la Sociedad Argentina de Pediatría. La psicóloga Mónica Tesone, coordinadora de Enlaces Profesionales de La Liga Internacional de la Leche (LLLI), señala que "dar el pecho más de dos años despierta los más bajos instintos de algunas personas, y produce reacciones antisociales e inadaptadas. Son muchos, por ejemplo, los que se inmiscuyen en la relación madre-hijo; los que critican sin base científica a las madres y a sus hijos, y los que les hacen comentarios hirientes."
A pesar de que amamantar no es fácil, se complica aún más por aquellos que opinan sobre las decisiones que puede tomar una madre con su cría, generando culpa y la sensación de no cumplir con "mandatos" sociales. Para librarse de la incomodidad de la mirada ajena, es fundamental hacer cada vez más visible la lactancia en niños mayores.
Las madres coinciden en que, después de los primeros meses, conforme pasa el tiempo y siguen amamantando, la presión externa para que desteten va en aumento. Si este apoyo no está previsto, la sociedad, los jefes y los profesionales médicos serían los responsables de no cumplir con sus responsabilidades en la promoción y protección de la lactancia. Según la última Encuesta Nacional de Lactancia Materna (2017) en Argentina, el porcentaje de lactancia materna exclusiva desciende a medida que aumenta la edad de los niños, y el motivo más frecuente de abandono en menores de 6 meses era la percepción de "quedarse sin leche", lo que a menudo se relaciona con falta de información, malas técnicas o falta de apoyo del equipo de salud.
Manejo de la Lactancia Materna en Niños Mayores
A partir de los 2 años, en concreto tras "la crisis" de los 2 años, es normal que el niño siga pidiendo pecho e incluso más, porque saben hablar y pueden pedirlo, y también saben cómo acceder a él. Cuando un bebé quiere algo no sabe nada de educación y de maneras, lo quiere ya; para ellos todo es inmediatez. Poco a poco hay que ir mostrándoles cómo queremos que pidan el pecho o negociando en qué momento pueden o no pedir. El pecho no es solo alimento, es consuelo, es casa, es amor. Poco a poco, ese consuelo y apoyo se irán reorientando.
El momento del destete se recomienda que sea gradual y que se ofrezcan alternativas para cubrir la necesidad de contacto del niño y sustituir ese vínculo tan estrecho. La lactancia a término no es a demanda para siempre; es válido proponer un cambio de libre demanda a una regulación de las tomas. Es importante comprender y empatizar con nuestros niños, viendo qué nos están pidiendo: mirada, contacto, palabras, momentos. La lactancia es una decisión de la madre y el bebé.
Mitos, verdades y consejos sobre LACTANCIA MATERNA
Consideraciones Psicológicas sobre la Duración de la Lactancia
Desde la psicología, no se ha establecido una edad ideal de destete. Autores como Sigmund Freud consideraban precoz un destete antes de los 6-9 meses, o incluso 11 meses, mientras que Melanie Klein decía que hasta los 2 años era "un factor muy favorable para el equilibrio y desarrollo de los niños". Los estudios no encuentran riesgos psicológicos asociados a la lactancia extendida; al contrario, concluyen menos problemas de ajuste social en niños amamantados de forma prolongada y una mejor percepción de relación de apego con los padres en adolescentes.
La lactancia materna induce conductas maternales y un gran amor por el bebé, relajación, somnolencia, leve euforia y un efecto antiestrés. Se crea un vínculo afectivo importante y único que contribuye a una mejor salud mental en el niño.
Apoyo y Recursos
Las recomendaciones oficiales de salud materno-infantil relacionadas con la protección y la promoción de la lactancia materna animan a todas las madres a mantener la lactancia junto con alimentos un mínimo de dos años. Si necesitas ayuda, pídela. Existen grupos de apoyo, "tribus" de madres, que son útiles para compartir experiencias y darse cuenta de que no es raro ni anormal amamantar a niños mayores. Las opiniones no basadas en la ciencia son solo opiniones y no valen más que las tuyas. Es fundamental que las madres tomen una decisión informada y que los profesionales las apoyen en su elección y las ayuden en las dificultades que puedan surgir. Disfrutad de este vínculo único.