La Casa de Maternidad e Inclusa de Navarra, situada históricamente en el municipio de Pamplona, desempeñó un papel fundamental en la asistencia a la infancia desfavorecida y a las mujeres embarazadas durante más de dos siglos. Su trayectoria refleja las complejas realidades sociales y las transformaciones legislativas que marcaron la atención a la maternidad en España.

Orígenes y fundación
Los antecedentes de la atención a los expósitos en la ciudad se remontan a 1525, cuando el clérigo y consejero real Remiro de Goñi fundó el Hospital General de Pamplona, que incluía una sección para niños abandonados. Sin embargo, la institución como entidad independiente no surgiría hasta 1804.
La Casa de Maternidad e Inclusa de Navarra fue fundada por el arcediano de la catedral, Joaquín Javier Úriz y Lasaga, quien más tarde sería obispo de Pamplona. Úriz costeó las nuevas instalaciones para separar a los niños del hospital general, donde convivían anteriormente con enfermos indigentes, tullidos y personas con enfermedades mentales. Hasta 1836, la institución estuvo regida por su propia junta de gobierno, pasando posteriormente a la jurisdicción de la Junta de Beneficencia.
Contexto histórico y cambios legislativos
Durante los siglos XVIII y XIX, la legislación española experimentó cambios cruciales respecto al abandono infantil:
- 1786: Se promulgaron leyes que otorgaban a los expósitos derechos similares al resto de la ciudadanía.
- 1796: Se despenalizó el abandono infantil, lo que fomentó la creación de infraestructuras específicas como casas-torno y maternidades.
- 1822: Se penalizó el aborto, una medida que influyó en las tasas de abandono durante gran parte del siglo XIX y XX.
Las causas fundamentales del abandono fueron la miseria y la ilegitimidad. En Navarra, la ilegitimidad representaba aproximadamente el 3% de los nacimientos en los siglos XVIII y XIX. Hasta mediados del siglo XIX, el 10% de los niños ingresados provenían de Guipúzcoa, debido a la falta de centros de acogida en dicha provincia.

Condiciones de vida y mortalidad
La gestión de la institución estuvo a cargo de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl. A pesar de los esfuerzos, las condiciones de vida en la inclusa durante el siglo XIX eran extremadamente precarias, una realidad compartida con otras instituciones similares en Europa. La mayoría de los niños ingresados fallecían antes de cumplir el primer año de vida, y casi ninguno lograba superar los siete años.
Los factores que contribuían a esta alta mortalidad incluían:
| Factor | Consecuencia |
|---|---|
| Hacinamiento | Falta de higiene y contagio de enfermedades como sífilis y sarna. |
| Alimentación deficiente | Dependencia de nodrizas mal pagadas que atendían a varios niños simultáneamente. |
| Transporte calamitoso | El 90% de los niños trasladados desde otras provincias llegaban muertos o fallecían poco después. |
Evolución y cierre
A partir de 1850, la modalidad de abandono cambió, imponiéndose el ingreso directo en la maternidad. En 1934, la institución se trasladó a las nuevas instalaciones de Barañáin, junto con el Hospital de Navarra, bajo la dependencia de la Diputación Foral. Finalmente, en el periodo 1984-1985, el Gobierno de Navarra asumió sus funciones y la entidad dejó de existir oficialmente.
Tras la desaparición del edificio original en la Cuesta del Palacio, el Ayuntamiento de Pamplona decidió abrir una calle en su lugar, denominada "Aldapa", para mejorar la permeabilidad del trazado urbano, eliminando las huellas físicas de aquel lugar que albergó las historias de miles de niños abandonados.