La prueba prenatal no invasiva, también conocida como NIPT (por sus siglas en inglés) o test de ADN fetal en sangre materna, es un método seguro y altamente fiable para determinar el riesgo de que el feto presente ciertas anomalías genéticas. A diferencia de las pruebas invasivas como la amniocentesis, esta técnica analiza pequeños fragmentos de ADN que circulan libremente en el torrente sanguíneo de la madre, sin suponer ningún riesgo para el desarrollo de la gestación.

¿En qué consiste el análisis?
Durante el embarazo, el torrente sanguíneo materno contiene una mezcla de ADN propio y ADN fetal libre. Este último proviene principalmente de la placenta -tejido que conecta al feto con la madre-, cuyas células liberan material genético al torrente sanguíneo de la gestante. Dado que el ADN placentario suele ser idéntico al del feto, su estudio permite obtener información genética valiosa.
El procedimiento es sencillo:
- Extracción: Se toma una pequeña muestra de sangre venosa periférica de la madre (generalmente un tubo de 7 cc).
- Procesamiento: En el laboratorio, se centrifuga la sangre para separar el plasma.
- Secuenciación: Utilizando tecnología de ultrasecuenciación (Next Generation Sequencing) y herramientas bioinformáticas, se analiza la cadena de ADN para diferenciar el material genético materno del fetal y detectar posibles alteraciones numéricas o estructurales.
¿Qué anomalías puede detectar?
El test se utiliza principalmente para identificar trastornos cromosómicos, siendo los más comunes:
Alteraciones numéricas (Aneuploidías)
Se producen cuando existe un número anormal de cromosomas (más o menos de los 23 pares habituales). Las más frecuentes son:
- Síndrome de Down (Trisomía 21): Presencia de una copia extra del cromosoma 21.
- Síndrome de Edwards (Trisomía 18): Causada por una copia adicional del cromosoma 18; menos frecuente y más grave.
- Síndrome de Patau (Trisomía 13): Provoca retrasos severos en el desarrollo cardiovascular y musculoesquelético.
- Aneuploidías de los cromosomas sexuales: Como el Síndrome de Turner, Klinefelter o Triple X.
Alteraciones estructurales
Algunas versiones avanzadas del test pueden detectar microdeleciones (pérdida de un fragmento de ADN) y duplicaciones. Un ejemplo es el Síndrome de DiGeorge, causado por la pérdida de material genético en el cromosoma 22.

Indicaciones y procedimiento
La prueba puede realizarse a partir de las 10 semanas de gestación, momento en el cual la cantidad de ADN fetal (fracción fetal) suele ser suficiente para un análisis preciso. No requiere ayuno ni preparación especial.
| Aspecto | Detalle |
|---|---|
| Requisito de muestra | Sangre venosa materna (tubo con EDTA). |
| Tiempo de respuesta | Generalmente entre 7 y 15 días. |
| Riesgos | Nulos para el feto; efectos secundarios mínimos (hematoma o mareo por la extracción). |
Interpretación de los resultados
Es fundamental recordar que el NIPT es una prueba de cribado, no un diagnóstico definitivo:
- Bajo riesgo: Existe una probabilidad superior al 99% de que el feto no presente las anomalías analizadas.
- Alto riesgo: Indica una probabilidad elevada de alteración cromosómica. En estos casos, el resultado debe confirmarse mediante una prueba diagnóstica invasiva, como la biopsia corial o la amniocentesis.
En ocasiones, el resultado puede ser "no concluyente" o "indeterminado" debido a una fracción fetal insuficiente (común en casos de obesidad materna o edad gestacional temprana). En tales situaciones, se recomienda repetir la extracción tras una semana o consultar con un especialista para valorar pruebas alternativas.