Se considera neonato pretérmino (o prematuro) a cualquier recién nacido vivo antes de que se hayan completado las 37 semanas de gestación. En condiciones normales, el embarazo tiene una duración de unas 40 semanas, considerándose un "parto a término" aquel que ocurre entre las semanas 37 y 42.
El nacimiento prematuro es una condición de alcance mundial que afecta aproximadamente al 10% de los nacimientos. Debido a que el bebé nace antes de que sus órganos y sistemas (respiración, control de temperatura, digestión, metabolismo) hayan terminado su desarrollo morfológico y funcional, estos recién nacidos suelen enfrentar una mayor vulnerabilidad y riesgo de complicaciones.

Clasificación según la edad gestacional
Dada la gran variabilidad en el desarrollo según el momento del nacimiento, los neonatos prematuros se categorizan en:
- Prematuro extremo: Menos de 28 semanas de gestación. Es el grupo más vulnerable y que requiere mayores cuidados médicos.
- Muy prematuro: Entre las 28 y 32 semanas de gestación.
- Prematuro moderado a tardío: Entre las 32 y 37 semanas de gestación. Aunque tienen un menor riesgo que los grupos anteriores, su tasa de morbimortalidad sigue siendo superior a la de los nacidos a término.
Factores de riesgo y causas
Los nacimientos prematuros pueden ocurrir de forma espontánea (70-80% de los casos) o por indicación médica (electivos), cuando existen complicaciones que ponen en peligro la salud de la madre o del feto, como la preeclampsia, diabetes gestacional o problemas placentarios.
Aunque a menudo se desconoce la causa exacta, existen diversos factores que aumentan la probabilidad de un parto prematuro:
- Antecedentes de partos prematuros previos.
- Embarazos múltiples (gemelares o de orden superior).
- Infecciones no tratadas durante el embarazo.
- Edad materna (menor de 16 o mayor de 35 años).
- Técnicas de reproducción asistida.
- Bajo peso materno o tabaquismo.

Complicaciones frecuentes
La inmadurez orgánica puede derivar en diversas patologías que requieren atención especializada, a menudo en unidades de cuidados intensivos neonatales (UCIN):
| Sistema | Complicación |
|---|---|
| Respiratorio | Síndrome de distrés respiratorio, apnea, displasia broncopulmonar. |
| Cardíaco | Ductus arterioso persistente, hipotensión. |
| Neurológico | Hemorragia intraventricular, riesgo de parálisis cerebral. |
| Digestivo/Metabólico | Enterocolitis necrotizante, hipoglucemia, ictericia. |
Nutrición y cuidados del prematuro
La leche materna es la opción óptima de alimentación, ya que protege al recién nacido frente a infecciones y enterocolitis necrotizante. En prematuros menores de 32 semanas, a menudo se inicia nutrición parenteral combinada con pequeñas cantidades de leche materna (nutrición enteral) para estimular el sistema inmunológico.
Los bebés prematuros tienen un patrón de succión inmaduro y requieren posiciones específicas (como la de "balón de rugby") para facilitar el agarre y la estabilidad. Además, el método de la madre canguro, el inicio temprano de la lactancia y el control estricto de la temperatura son intervenciones clave para reducir la mortalidad y mejorar el neurodesarrollo.
Técnica para una adecuada posición Canguro. Clínica Versalles
Prevención y pronóstico
La prevención comienza con un embarazo saludable: seguimiento prenatal temprano (ocho citas como mínimo), nutrición adecuada, control de infecciones y, en casos de alto riesgo, el uso de progesterona o cerclaje cervical bajo criterio médico. La administración de corticosteroides prenatales en madres con riesgo de parto inminente es fundamental para reducir la gravedad de las complicaciones respiratorias y neurológicas del neonato.
Aunque los avances en neonatología han mejorado significativamente la supervivencia, es crucial reconocer que los prematuros tardíos (34-37 semanas) no deben ser considerados "prácticamente maduros", sino una población de riesgo que requiere vigilancia especializada para asegurar su correcto desarrollo físico y cognitivo.