El Cardenal de Copete Rojo (Paroaria coronata) es un ave perteneciente a la familia Emberizidae, reconocida por su extraordinaria belleza, tanto por su porte como por el colorido de su plumaje. Esta especie, muy apreciada, presenta un ciclo reproductivo bien definido que asegura la continuidad de su población en sus diversos hábitats.
Identificación y Hábitat
Esta ave mide entre 18 y 20 cm y pesa alrededor de 23 g. Su lomo, cola y alas son de color gris acerado, mientras que el vientre es blanco. El copete, la cabeza y la garganta lucen un color rojo intenso en adultos, que en juveniles tiene un tono canela deslucido. Una línea blanca separa el rojo de la cabeza del gris del lomo. Su pico es cónico, relativamente corto y fuerte, sirviendo para partir, triturar, descascarar semillas y también para defenderse, con la particularidad de tener el maxilar superior que sobresale del inferior. Sus patas escamadas son de color plomo y, como todos los fringílidos, posee cuatro dedos: tres hacia delante y uno hacia atrás.
El Cardenal de Copete Rojo es un ave movediza, ágil y vivaz, y muy cantora. Su canto, en forma de gorjeos o silbidos, es fuerte y muy agradable, asemejándose a los sonidos que brotan de una flauta. Habita en llanos vegetados y zonas boscosas, así como en montes, plantaciones de árboles y áreas de vegetación arbustiva cercanas a ríos, arroyos y lagunas. También ocupa bañados, áreas de cultivo, parques y jardines rurales, urbanos y suburbanos. Su distribución abarca el norte de Argentina, Perú, Bolivia, sur de Brasil, Paraguay y Uruguay, y no son aves migratorias. Vuela sin ocultarse de una planta a la otra y desciende al suelo procurando obtener su alimento. Es un ave confiada y ágil, que se muestra inquieta buscando brotes y frutos entre el ramaje.

Ciclo Anual de Reproducción
El ciclo anual del Cardenal de Copete Rojo, al igual que el de otras especies silvestres, se puede resumir en cuatro períodos distintos:
- Reposo: Finalizada la muda, los cardenales entran en la época de reposo, que comienza en el mes de marzo y finaliza en junio. Durante este período, los pájaros en libertad encuentran todavía con bastante facilidad su alimento. Jóvenes y adultos se unen en bandadas no muy numerosas. Se denomina “período de reposo” porque el pájaro no tiene mayores exigencias, siendo la época más tranquila donde su única preocupación es lograr el sustento.
- Acasalamiento: Con la llegada del invierno, en el hemisferio sur, a partir del 21 de junio, los días empiezan a alargarse. Este período dura hasta el mes de septiembre, momento en el que se observan los primeros casales cortejándose. Es en esta época cuando se produce la muda prenupcial, de la cual surgirá un nuevo y vistoso plumaje. A medida que va transcurriendo este período, el alimento comenzará a ser abundante, y los cardenales abandonarán las bandadas para dedicarse junto a su pareja a la vida conyugal.
- Reproducción: La reproducción se inicia con la llegada de la primavera, hacia finales de septiembre, y concluye inclusive en el mes de enero. Favorecidos y despreocupados, en esta época del año, por la abundancia de alimentos, los cardenales estarán abocados de lleno a la tarea de construir su nido. Así, se puede observar al macho cortejando a la hembra, cantando, dándose de comer en el pico, mientras ambos llevan ramitas y todo tipo de material que sirva para construir su nido. Los Cardenales de Copete Rojo nidifican desde septiembre a enero.
- Muda: Este es el período más desgastante e importante de las cuatro etapas. El pájaro viene de atravesar la época de reproducción, con la gran exigencia que ello supone, dedicada, la hembra, exclusivamente a poner huevos, incubar y alimentar a su prole, a menudo sin hacer ejercicio y con una alimentación escasa, ya que la mayor parte del tiempo lo pasa echada en su nido. Afortunadamente, las aves en libertad, debido a su variada alimentación y ejercicio, se recuperan rápidamente y comienzan así a mudar sus plumas, un proceso que muchas veces pasará inadvertido.
MACHO HACE NIDO
Nidificación y Cría
Ambos sexos participan activamente en la construcción del nido. Este es de tipo taza, hecho de fibras y tallos finos, y forrado de raicillas y pelos. Preferentemente, el lugar elegido para su instalación serán las horquetas y ramas de los árboles cercanos a ríos y arroyos, o sobre ramas de arbusto o árbol a una altura variable.
En una temporada, los cardenales efectúan hasta tres nidadas, aunque se menciona la posibilidad de hasta cuatro, de entre 2 a 4 huevos cada vez, o hasta cinco huevos, siendo lo normal tres. Los huevos son de color oliváceo pálido con manchas parduscas y lilas, o blancuzco o verdoso, con pintas y manchas pardas y lilas.
La hembra incuba los huevos durante 13 días. Esta etapa demanda un gran desgaste para la hembra debido a la postura y a la tarea que exige sacar adelante a sus pichones. Mientras la hembra se encarga de la incubación, el macho tiene la importante labor de proteger y cuidar su territorio de posibles intrusos, asegurando así la seguridad del nido y de su prole.

Reproducción en Cautiverio
La reproducción en cautiverio del Cardenal de Copete Rojo es posible y, de hecho, todas las aves son susceptibles de criar bajo estas condiciones. Algunas especies lograrán reproducirse sin mayores inconvenientes, mientras que otras requerirán de los conocimientos y la mano experta de un criador experimentado. Brindando una alimentación adecuada, un alojamiento confortable, un ambiente ideal libre de insectos, roedores, gatos y otras alimañas, además de una higiene meticulosa, sanidad controlada y exposición al sol, se pueden lograr buenos resultados.
Para aquellos interesados en la reproducción de cardenales en cautiverio, lo más recomendable es adquirir animales que ya hayan nacido y crecido en un entorno controlado y que estén anillados. Es fundamental recordar y ser conscientes de que no se puede liberar a ninguna ave que haya vivido un tiempo en cautiverio. Hacerlo en lugar de beneficiarla, la estaría condenando a morir, pues no sabrá adaptarse a vivir nuevamente en libertad, no advertirá dónde está el peligro y tampoco encontrará la alimentación a la que estaba acostumbrada.
Amenazas
Una de las principales amenazas para el Cardenal de Copete Rojo es la pérdida de hábitat y la captura ilícita para ser comercializada como mascota, una situación documentada desde hace siglos. Afortunadamente, parece que la especie ha logrado incrementar su nivel poblacional en los últimos años, lo cual es un signo alentador.
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