¿Qué es una Canción de Cuna?
Una nana, canción de cuna o arrullo es una canción de ritmo suave y relajante, cuyo propósito principal es arrullar a un bebé y ayudarle a conciliar el sueño. Su origen y propósito trascienden culturas y épocas, sirviendo como una herramienta fundamental en la crianza infantil.
Orígenes y Propósito
Las rimas infantiles que las madres o las abuelas cantaban en voz bajita, casi inaudible, surgieron entre finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX. Estos poemas cortos, que muchas veces narraban una historia sorprendente, han servido a lo largo del tiempo para arrullar y tranquilizar a las infancias de distintas generaciones. Desde siempre y en todas partes, los humanos han canturreado canciones a los más pequeños para tranquilizarlos y ayudarles a dormir. El objetivo de cualquier canción de cuna es calmar el llanto y provocar el sueño, como si se tratase de un encantamiento mágico gracias al cual los adultos nos convencemos de nuestro poder para tranquilizar al niño.
Características Musicales Universales
El proceso de dormir a los bebés con una canción de cuna no es una coincidencia, sino que se explica por varios elementos musicales. Se trata de tomar únicamente una escala de cinco sonidos o notas, creando la melodía con Do, Re, Mi, Sol y La en lugar de la escala completa. Otro de los aspectos fundamentales en la realización de las canciones de cuna es el compás. Asimismo, es importante que la melodía tenga un efecto parecido a los latidos del corazón de sus padres, ya que el elemento más importante de la música es el ritmo, al igual que lo es el pulso para un ser humano. Durante el embarazo, los bebés escuchan miles de veces el pulso de su madre, el cual entra en armonía junto con el suyo y crean un ritmo.
Además, las notas Sol y Do son las más frecuentes en las canciones de cuna, pues su sonido está totalmente ligado a la armonía corporal. Un elemento más que funciona a la perfección a la hora de dormir es la repetición, similar a la meditación budista donde la repetición de un mantra induce a un estado de trance. En cualquier parte del mundo, las mujeres utilizan los mismos tonos y la misma forma de cantar a sus hijos, siendo muchas canciones de cuna muy básicas, con unas pocas palabras que se repiten una y otra vez. Suelen compartir ritmos similares, a menudo con un compás de 6 por 8, dándoles una característica típica del balanceo. Eso calma, porque replica el movimiento que el bebé experimenta en el vientre de la madre mientras esta se mueve.

El Fenómeno de Ipswich: Una Canción de Cuna Inesperadamente Estridente
Ubicada a orillas del río Orwell, a 120 kilómetros al noreste de Londres, Ipswich es una de las ciudades más antiguas de Inglaterra. Pero este lugar tranquilo y típicamente inglés se vio alterado durante meses por un fenómeno inusual: una canción infantil comenzaba a sonar en medio de la noche. Y, como si no fuera suficiente, fue más aterrador descubrir cuál era la causa. De noche, mezclada entre el silencio y el viento que sopla en el condado de Suffolk, una canción sonó y resonó durante 10 meses sin una explicación aparente.
La Melodía Aterradora
Transcurría el otoño boreal de 2017 y los vecinos de un barrio ubicado en las afueras de Ipswich, lejos de su pintoresco centro comercial, creyeron que estaban viviendo dentro de una saga de terror psicológico. Generalmente de madrugada, una melodía clásica, conocida por todos, se escuchaba en el aire, así durante prácticamente todo el año. Lo que los vecinos escuchaban era: «It’s raining, it’s pouring. The old man is snoring. He went to bed and bumped his head and couldn’t get up in the morning» (Está lloviendo, está diluviando. El abuelo está roncando. Se fue a la cama, se golpeó la cabeza y no pudo levantarse a la mañana). Era similar a la tradicional «¡Que llueva, que llueva!» tan popular en castellano.
Por la época en la que la canción infantil se escuchaba en medio de las noches de Ipswich, Alice Randle y sus dos hijos pequeños vivían allí. Entrevistada por The Independent, la mujer describió con lujo de detalles cómo era la escalofriante música: «Está cantada por alguien que suena como un niño muy pequeño. Es muy aterradora, algunos vecinos aseguran que es algo como salido de Freddy Krueger».
La Investigación y el Descubrimiento Inesperado
Preocupada, como varios de sus vecinos, Randle decidió llamar al gobierno local. Luego de su denuncia, desde el gobierno se constituyó rápidamente un equipo dedicado a investigar qué era lo que sucedía con esa canción infantil devenida en aterradora. Randle le aseguró al diario londinense que había probado de todo para intentar descubrir desde dónde o por qué sonaba esa canción en altas horas de la noche. «Durante los últimos meses estuve muy comprometida en saber qué era. Salía con un amigo de ‘misión’, llamaba a los comercios locales», enumeró.
«En las últimas semanas, la canción comenzó a reproducirse una y otra vez. Les dije [a los funcionarios del gobierno] que si venían a mi casa podrían escucharlo con claridad», aseguró Randle al medio británico. Quince minutos después, personal del Ipswich Borough Council se hizo presente en su casa ubicada en la Bramford Road.
Los investigadores demoraron varios días en detectar de dónde provenía esa canción infantil que aterrorizaba a todos en Ipswich. Durante varios días, el equipo destinado a buscar la causa de la canción trabajó sin éxito. Al escucharla, las personas abocadas a la tarea intentaban acercarse a la fuente del sonido, pero a los pocos segundos se interrumpía. Con el correr de los días, lograron detectar la zona desde donde provenía el sonido: era exactamente a un kilómetro del lugar. Pero como había ocurrido con anterioridad, cada vez que los investigadores lograban acercarse, la canción infantil, sin previo aviso, se detenía.
Luego de esfuerzos denodados y el timing necesario, los investigadores descubrieron que la canción provenía desde Europa Way, una arteria lindante con un área descampada, más precisamente de un depósito industrial. Finalmente, al llegar al lugar pudieron constatar que la canción sonaba cada vez que una alarma conectada a un circuito cerrado de televisión (CCTV) y sensores de movimiento se activaba. La alarma se activaba cuando una araña se desplazaba por el lugar, era detectada por el sistema y los parlantes hacían su trabajo. Claro, a un nivel similar a un concierto de rock o festival de música electrónica. Los responsables admitieron: «Ahora somos conscientes del problema: los sensores de movimiento eran activados por arañas que se arrastraban a través de las lentes de nuestras cámaras del CCTV y parece que teníamos el volumen demasiado fuerte».

La Profundidad de las Canciones de Cuna
Más allá de casos inusuales como el de Ipswich, las canciones de cuna tienen una complejidad y un impacto profundo en el desarrollo humano, sirviendo a múltiples propósitos a lo largo de la historia y en diversas culturas.
Impacto Emocional y Cognitivo en la Infancia
Los estudios de la investigadora canadiense Sandra Trehub y su equipo acerca de las percepciones musicales precoces han demostrado que un niño de nueve meses es capaz de percibir una nota desafinada en una secuencia musical repetitiva. Los niños son sorprendentemente precoces a la hora de percibir el contenido emocional de la música. Durante la infancia, muestran sensibilidad ante la alegría, la tristeza o la cólera que expresa la música de su cultura. Todo esto está relacionado con su percepción de la voz humana: si recitamos un texto con una entonación positiva, también comunicamos al bebé un estado de ánimo positivo.
Cabe destacar que no cantamos de la misma forma cuando cantamos para nosotros en la ducha o escuchando un disco que cuando lo hacemos para los niños. Con ellos, adoptamos de forma natural un ritmo más lento, un tono de voz más agudo e invertimos más entusiasmo. Además, aunque cada uno de nosotros tiene su propia versión de «La gallina turuleca», tenemos una capacidad sorprendente de interpretarla exactamente igual cuando se la cantamos a un niño, como si se tratara de un ritual.
La importancia de la educación musical en el desarrollo infantil #vidatv
Funciones Educativas y Terapéuticas
Además de ayudar a que los bebés se duerman, las canciones de cuna también tienen fines educativos. Cantar junto a un niño pequeño es una manera efectiva de enseñarle nuevas palabras y sonidos, explica Colwyn Trevarthen, profesor de psicología infantil de la Universidad de Edimburgo. Su investigación apunta que los bebés tienen una cualidad musical innata y un sentido del ritmo excelente. «Es increíble cómo el bebé responde con sonidos y gestos, a menudo al mismo ritmo de los sonidos de la madre. El niño y la madre agarran el ritmo, como si fueran músicos de jazz improvisando», señala.
Las canciones de cuna, al igual que las canciones infantiles, constituyen el primer lenguaje poético de la infancia. Son un conjunto de palabras, sílabas y consonantes estrechamente vinculadas con emociones, alegrías y momentos únicos. Son palabras que no están asociadas con ningún significado especial ni objeto. Gracias a las canciones, e incluso aunque todavía no entiendan la letra, los niños aprenden que el lenguaje no describe únicamente los objetos que les rodean, sino que tiene una dimensión poética, imperceptible, irracional, irreal. Hablan de ratones que comen bolitas de anís, elefantes que se balancean en telas de araña, etc. Además, seguro que algunas de estas palabras que carecen de sentido para los niños o que ellos interpretan a su manera se quedan grabadas en su memoria.
En los años 20 del siglo pasado, el poeta español Federico García Lorca, quien estudió las canciones de cuna de su país, destacó las características poéticas y la profundidad de la tristeza de muchas de ellas. La teoría de Lorca, con la que muchos investigadores concuerdan hoy en día, es que una de las funciones de las canciones de cuna es ayudar a que la madre pueda vocalizar sus propias preocupaciones y miedos. Así que sirven también de terapia para la madre. Esto tiene un impacto positivo sobre nuestras propias tensiones, ya que las liberamos, y, consecuentemente, el bebé se tranquiliza. Las canciones de cuna son como una especie de canción de trabajo, el tambor que marca el ritmo. Cantar nos permite quejarnos de tareas muy difíciles y de las exigencias infinitas de los bebés, sin dejar de estar de buen humor. Un buen ejemplo es esta famosa canción venezolana: «Duérmete mi niño, que tengo que lavar los pañales, darte de comer. Duérmete mi niño, que tengo que lavar los pañales y darte de beber. Ese niño quiere que lo duerma yo, que lo duerma la madre que lo parió.»
Temas Antiguos y Oscuros
Hace cuatro milenios, un antiguo babilonio escribió una canción de cuna que una madre le cantaba a su hijo. A pesar de que probablemente el niño se dormía, el mensaje de la canción no es muy tranquilizador. Se trata de una reprimenda al bebé por despertar al dios de la casa con sus llantos, lo que tendrá repercusiones. Esta es una de las primeras canciones de cuna de las que se tiene constancia, fechada alrededor del año 2000 a.C. Se encuentra grabada en una pequeña tabla de barro que cabe en la palma de la mano. La escritura es cuneiforme y debió ser transcrita con cuidado por un escriba babilonio con un estilete hecho de caña en lo que actualmente es Irak.
Los temas que asustaban a los niños eran típicos de las canciones de cuna de esa época, según explica Richads Dumbrill, un experto en música antigua del Museo Británico de Londres, donde está guardada la tabla que contiene la canción de cuna. «Quieren decirle al niño que ha hecho mucho ruido, que despertó al demonio, y si no se calla de inmediato, el demonio se lo comerá». Muchas de las canciones de cuna que se cantan hoy en día también tienen un trasfondo oscuro. Por ejemplo, «Balancéate, balancéate, balancéate», comienza diciendo una canción del pueblo Luo de Kenya, antes de volverse amenazante diciendo «al niño que llora se lo comerá una hiena», algo que puede ser una realidad en algunas partes del país.
Según Sally Goddard Blythe, autora de varios libros sobre desarrollo infantil, la noche siempre ha estado asociada con la oscuridad y el miedo y eso explica de alguna manera los temas amenazantes de algunas canciones de cuna. Pero asegura que todas las canciones de cuna -incluso las que dan miedo- «están enraizadas en el amor, la ternura y el cuidado». Muchas, independientemente de sus letras, tienen una cualidad hipnótica. Otras son tristes y oscuras, como un lamento. «Algunas te cuenta la historia del país o como se debe vivir la vida, como un consejo para los niños», explica Zoe Palmer, un músico que trabaja en un proyecto de canciones de cuna en el Hospital Real de Londres.

La Universalidad y Evolución de las Nanas
Todas las culturas del mundo tienen sus propias formas de nana, adaptadas a las estructuras rítmicas y melódicas propias de la música folclórica de la zona. Palmer ha descubierto que las canciones son bastante similares en todas las culturas. «En cualquier parte del mundo las mujeres utilizan los mismos tonos, la misma forma de cantar a sus hijos», señala. En Occidente, dichos patrones son el tatareo, las repeticiones de sílabas, los diminutivos, las onomatopeyas y las sílabas sin significado. Además, las canciones de cuna adoptan, para cada cultura, unos patrones musicales constantes y característicos que se asemejan a la entonación específica que usamos para dirigirnos a los bebés.
Las Berceuses Clásicas y la Tradición Andaluza
Las nanas (canciones de cuna) escritas por compositores clásicos adoptan la forma y nombre de berceuse, que en francés significa «nana» y «cuna», a la vez. Una famosa berceuse es la obra para piano de Frédéric Chopin, opus 57. También es célebre la Canción de cuna (Wiegenlied, op. 49, no. 4), de Johannes Brahms, que el autor escribió en ocasión del nacimiento del segundo hijo de la joven cantante Bertha Faber.
La nana o canción de cuna es, generalmente, un tipo de canción corta, con una única estrofa de cuatro versos. Las organizaciones melódicas más frecuentes son las establecidas en torno al modo de mi antiguo, con diferentes variantes. Especialmente las variantes conocidas como gama española (un 32,2 % de las nanas inventariadas por el Centro de Documentación Musical de Andalucía) y cadencia o escala andaluza (27,4 %). El proceso cadencial típico es el que finaliza en la llamada cadencia andaluza. En cuanto al ritmo, las nanas andaluzas catalogadas se reparten de forma paritaria entre los ritmos binarios, los ternarios y los de compás libre.

El Futuro de las Canciones de Cuna
En la actualidad, hay muchos factores que amenazan la supervivencia de las canciones de cuna, sobre todo la cantidad de aparatos nuevos para entretener y calmar a los niños que lloran y el incremento a la comunicación a través de la tecnología. Puede que cantar no forme tanto parte de nuestras vidas como en el pasado, ya que en generaciones anteriores, que no contaban con televisión e internet, la gente se juntaba para cantar y contarse historias.
Pero se diría que, por el momento, las canciones de cuna siguen vivas, desde Kenia hasta Marruecos, pasando por Reino Unido. El arqueólogo musical Richard Dumbrill cree que hay algo intrínseco en la experiencia de criar a un niño que hará que las canciones de cuna sobrevivan. «Creo que las canciones de cuna pertenecen al instinto natural de la maternidad». Reem Kelani, una cantante británica de origen palestino, está de acuerdo: «Es algo universal».
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