Canción de cuna para un cadáver: El drama detrás de un clásico del suspense gótico

Un Legado de Suspense y la Sombra de "Baby Jane"

El éxito de '¿Qué fue de Baby Jane?' animó al director Robert Aldrich a repetir la experiencia con sus dos estrellas en 'Canción de cuna para un cadáver' (originalmente titulada 'What Ever Happened to Cousin Charlotte?'). Esta película, estrenada en 1964, fue concebida como una suerte de secuela espiritual, buscando emular la fórmula que había revitalizado las carreras de sus protagonistas. La Fox se llevó el proyecto, diseñado por Aldrich para reunir de nuevo a las "resucitadas" Joan Crawford y Bette Davis en una historia de suspense dirigida tanto a los nostálgicos como a los nuevos aficionados a las emociones fuertes tras el impacto de películas como "Psicosis".

El proyecto se basó en un cuento de Henry Farrell, el mismo autor de la novela "Baby Jane", adaptado por Lukas Heller. El guion se presentaba como una intriga inteligente, comparable en su estructura a películas como "El sexto sentido" por sus giros inesperados, aunque la parte final de 'Canción de cuna para un cadáver' está "calcada" de la película francesa "Las diabólicas" (1955) de Henri-Georges Clouzot.

Afiche promocional de la película

El Tormentoso Rodaje: Bette Davis vs. Joan Crawford

Desde el principio, el filme se convirtió en una auténtica pesadilla para Robert Aldrich por el enfrentamiento entre las dos divas. Ambas se odiaban entre sí, pero aceptaron rodar de nuevo gracias a los buenos resultados de la primera película.

La Animosidad y las Negociaciones

Bette Davis, sin embargo, solo lo hizo a cambio de cobrar cuatro veces el salario de Crawford y tener control creativo sobre la película, llegando a conseguir el puesto de coproductora. Davis no estaba dispuesta a verse las caras de nuevo con aquella mujer que, al parecer, había influido para que no le dieran el Óscar que merecía por su papel en "Baby Jane". Así comenzó a desarrollarse una venganza "cocinada a fuego lento" contra su compañera de reparto.

La Llegada de Crawford y los Conflictos Iniciales

Joan Crawford, ajena a tanta inquina, finalizaba un viaje de trabajo como accionista de Pepsi y se montaba en un avión rumbo a Baton Rouge, donde tenía lugar la filmación. Al llegar, no había nadie esperándola, su orden de recogida simplemente se había traspapelado. Una vez en el hotel, tras esperar una hora a que le prepararan su suite, al abrir las ventanas descubrió que le había tocado una con vistas al basurero. Molesta, pero profesional, al día siguiente rodó su llegada a la mansión de su trastornada prima.

Durante el rodaje principal de la película, Crawford filmó parte de su papel, incluso realizando un complicadísimo plano secuencia en una sola toma, por el cual recibió aplausos del equipo. Sin embargo, su comportamiento imperioso y las continuas desavenencias con Bette Davis y la producción, se hicieron sentir. Crawford se sintió marginada por la estrecha relación entre Davis y Aldrich. Cuando despertó ya de noche, todo el mundo se había marchado y se habían olvidado de ella en su caravana. Ante el nuevo desaire, pidió un taxi y se marchó directamente a un hospital para ingresar por una supuesta neumonía, paralizando la filmación varias semanas. La actriz de "Flamingo Road" intentó presionar para conseguir más protagonismo, alegando mala salud, pero en realidad, Bette Davis le hacía la vida imposible.

El Despido de Crawford y la Entrada de Olivia de Havilland

Al final, las continuas desavenencias entre ambas terminaron forzando el despido de Crawford. Fue la propia Bette Davis quien propuso su sustitución por otra veterana de lujo, Olivia de Havilland, a la que tuvieron que ofrecer "un talón con muchos ceros" para que abandonara su "dorado retiro" en las montañas de Suiza. Aldrich se fue a París y contrató a de Havilland antes de despedir a Crawford. Joan Crawford se enteró por la radio de su reemplazo y se sintió despechadísima, "rajando en plan 'Sálvame'" de todos los que participaron.

La venganza fue implacable y se sirvió "fría". Crawford, humillada, se dio a la bebida y jamás volvió a levantar cabeza, mientras los demás continuaron con sus vidas. La industria, consciente del acoso psicológico al que Bette Davis había sometido a su compañera, dejó a Davis fuera de las candidaturas a los premios de la Academia, a pesar de que su retrato de la degeneración de la nobleza sureña fue "verdaderamente brillante".

Foto de Bette Davis y Olivia de Havilland en una escena intensa de

BRAHMS Canción de Cuna - Música Clásica Relajante para Estimular la Inteligencia

La Trama: Un Secreto Familiar y la Locura Sureña

En 1927, la dama sureña Charlotte Hollis (Bette Davis) tiene intención de fugarse con su amante casado, John Mayhew (Bruce Dern). Sin embargo, su padre, Big Sam Hollis (Victor Buono), descubre el plan y amenaza al amante para que deje a su hija. El día que Charlotte y John tenían planeado fugarse, los Hollis celebran una fiesta, y en ella, alguien mata brutalmente a John Mayhew, decapitado con un hacha. Charlotte encuentra el cadáver y aparece en la fiesta con su vestido blanco manchado de sangre. Este prólogo, que transcurre en los diez minutos previos a los títulos de crédito, es una "masterclass de cine" que presenta las fuertes raíces familiares y un padre excesivamente sobreprotector.

En 1964, Charlotte es una solterona agresiva y "poco cuerda" que vive recluida en sus plantaciones. Ve amenazada su tranquilidad cuando la nueva construcción de una carretera debe pasar por sus terrenos. Para evitar perder parte de su finca, Charlotte se niega a irse y pide ayuda a su prima Miriam (Olivia de Havilland), quien de joven tuvo un romance con Drew Bayliss (Joseph Cotten), el médico que atiende a Charlotte. La viuda de John Mayhew (Mary Astor) la sigue odiando con todas sus fuerzas. La ambigüedad sobre la identidad del culpable del crimen se mantiene durante toda la película, dejando al espectador sospechar tanto de Charlotte como de Miriam, quienes se reprochan mutuamente cosas de sus pasados.

Estilo Visual y Dirección de Robert Aldrich

'Canción de cuna para un cadáver' visualmente es sobresaliente. Robert Aldrich optó por el blanco y negro no solo para "no destacar la sangre", sino también para bañar la casa en la oscuridad y crear una atmósfera malsana y amenazante que se convierte en otro de los protagonistas del film. La atmósfera enrarecida que consiguió Aldrich es impresionante, con esa mansión que incluso de día es tenebrosa, resaltada con su peculiar estilo enfático. La película está llena de momentos muy intensos y escenas brillantes: todo el prólogo, la presentación de Bette Davis (tanto la escena con los niños como cuando amenaza con una escopeta a George Kennedy), la cena con Davis, de Havilland y Cotten, donde "saltan las chispas", y la ensoñación de Bette Davis.

Escena del interior de la mansión de Charlotte Hollis, destacando la atmósfera gótica y las sombras

Interpretaciones Memorables

El filme cuenta con un reparto impresionante. Bette Davis, con una interpretación "pasadísima de rosca y genial", y Olivia de Havilland mantienen un duelo interpretativo durante todo el metraje "sin bajar la intensidad ni un segundo". Aunque algunos han especulado si Crawford habría aportado más intensidad, se considera que de Havilland estuvo "más apropiada para el papel".

Actores como Agnes Moorehead, que logró la cuarta nominación de su carrera al Óscar como actriz secundaria por su papel de la "desequilibrada (y crispante)" ama de llaves, el "ubícuo" Joseph Cotten, siempre "elegantemente profesional", los jóvenes Bruce Dern y George Kennedy, y la veterana Mary Astor (recordada por "El halcón maltés"), buscaron "vueltas y dobleces" a sus personajes sin prisas. Agnes Moorehead fue, de hecho, ganadora del Globo de Oro y candidata al Óscar por el filme.

Una anécdota destacada del rodaje es la relación entre Bette Davis y Olivia de Havilland, quienes eran "lo más parecido" a amigas en el círculo de Davis. Bette, consciente de haberle hecho "unas cuantas trastadas" cuando eran jóvenes, estaba aterrada porque en una escena Olivia le tenía que dar una bofetada. Temía con razón que de Havilland aprovechara la coyuntura para "quedarse a gusto", y de hecho, en lugar de un solo "soplamocos", le propinó seis, continuando como si nada hubiera ocurrido.

Recepción Crítica y Legado

'Canción de cuna para un cadáver' recibió 7 nominaciones a los Premios Óscar en las categorías de Mejor Actriz de Reparto (Agnes Moorehead), Mejor Guion Adaptado (Writers Guild of America), Mejor Fotografía, Mejor Decorados, Mejor Vestuario, Mejor Montaje y Mejor Música - Canción Original (la propia Bette Davis interpretó la canción en shows televisivos para promocionar el filme). La película no tuvo la acogida de su predecesora, pero triplicó en taquilla la inversión, costando 2.235.000 de dólares (unos 18 millones actuales) y recaudando 4 millones (unos 34 millones actuales), lo que fue el doble de lo que costó "¿Qué fue de Baby Jane?", aunque menos de la mitad de lo que recaudó el film de 1962.

A pesar de considerarse "un pelín inferior a su predecesora", es una película "digna que mantiene la tensión, el suspense y ese aroma gótico, malsano y hasta triste" de la original. Fue elegida entre las mejores del año en los Óscar y, según algunos, "la justicia cósmica" se hizo presente: el filme fue el último verdaderamente importante de la brillante carrera de Bette Davis, que a partir de ese momento se diluyó, "igual que la de Crawford".

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