Elegir la cama adecuada para tu hijo es clave para garantizar su seguridad y comodidad durante la noche, un aspecto fundamental para su desarrollo y bienestar. Desde su nacimiento, los bebés pasan una cantidad significativa de horas durmiendo, por lo que asegurar una buena calidad de sueño es de vital importancia. La búsqueda de la cama perfecta puede generar un dilema importante entre los padres, especialmente ante la amplia variedad de opciones e información disponible.

La Primera Cama del Bebé (0-6 meses)
¿Dónde debe dormir el bebé recién nacido?
Se recomienda que el bebé duerma en la misma habitación que los padres hasta que tenga aproximadamente 6 meses de edad. Durante esos primeros 6 meses, el riesgo de Síndrome de Muerte Súbita del Lactante (SMSL) es mayor, y es importante vigilarlo de cerca. Al elegir la primera cama para el bebé, es esencial considerar dónde dormirá tanto de día como de noche.
Opciones para los primeros meses
Durante los primeros 6 meses, la mayoría de los padres optan por comprar un moisés o una cuna de colecho en lugar de una cuna tradicional más grande o una cama para bebé.
- Moisés: Son ligeros y portátiles, lo que los convierte en una opción popular para la primera cama del bebé. Esto resulta útil durante los primeros meses, cuando se desea tener al bebé cerca día y noche. Se pueden trasladar fácilmente desde el dormitorio a la sala de estar o incluso guardar en el coche para visitar a familiares y amigos. Los moisés más tradicionales, a menudo hechos de mimbre, suelen durar hasta que el bebé tiene unos 4 meses, dependiendo de su tamaño. Existen versiones más modernas que tienen una base un poco más grande y pueden durar hasta que el bebé tenga aproximadamente 6 meses (o hasta que comience a darse vuelta, a levantarse solo o simplemente le quede chico). Un soporte para cesta de moisés permite elevar la canasta a una altura más conveniente y ayuda a alcanzar fácilmente al bebé durante la noche para alimentarlo.
- Cuna de Noche o Cuna de Colecho: Son una opción relativamente reciente que permite que los padres y el bebé estén muy cerca por la noche, pero sin los riesgos asociados a compartir la misma cama. Es importante conocer todos los requisitos de seguridad asociados con las cunas de colecho, no solo para comprobar que cumplen con las normas de seguridad más actualizadas (BS EN 1130:2019), sino también para que, al montarlas, se respeten todas las instrucciones de uso y advertencias. Deben estar sujetas al lateral de la cama con correas y ajustadas a la altura correcta en relación con el colchón. Una cosa a tener en cuenta es que la mayoría de estas cunas no son portátiles y no se pueden mover fácilmente por la casa.
Generalmente, cuando el bebé cumple 6 meses, ya está listo para mudarse a su propia habitación y es probable que ya no le quede espacio en su cuna de colecho o moisés. En este punto, la cuna con barrotes se convierte en la opción principal. Aunque se usa comúnmente después de los primeros 6 meses, una cuna con barrotes también puede ser una primera cama adecuada para un recién nacido. Hay muchas opciones de estilo y diseño que se adaptan a la decoración de la habitación del bebé, pero hay algunas características que pueden facilitar su uso, como un lateral abatible y una altura de base ajustable, lo que hace más fácil levantar y sacar al bebé a medida que crece.
¿Cuál es la mejor cuna y cómo elegirla?
La Transición de la Cuna a la Cama
Uno de los momentos más significativos en la evolución del sueño infantil es el paso de la cuna a la cama. No solo marca un cambio en la rutina nocturna, sino también un avance en la autonomía y el crecimiento emocional de los más pequeños. Significa un cambio de "era", y que tu bebé ya no lo es tanto, convirtiéndose poco a poco en un niño. Pero, ¿cuándo es el mejor momento para hacer esta transición?
¿Cuándo es el momento adecuado para el cambio?
Realmente no hay una edad establecida para hacer este cambio tan importante en la vida de un niño pequeño y de sus padres. Los expertos coinciden en que no hay una edad concreta, pero la mayoría sitúan la transición entre los 18 meses y los 4 años. La Asociación Española de Pediatría recomienda respetar los ritmos de cada niño; algunos están preparados antes, otros mucho después.
No es recomendable hacer el cambio antes de los 18 meses, puesto que las cunas aportan un factor de protección, evitando que el bebé se salga de la cuna en mitad de la noche, ya sea mientras duerme o porque se despierta. Tampoco se recomienda sobrepasar los 3 años de edad durmiendo en la cuna. Esto es porque los bebés crecen y su peso también, por lo que el espacio en el que pueden dormir se reduce, además de que el colchón puede empezar a perder su eficacia al tener que soportar un mayor peso.
En resumen, cuándo pasar de la cuna a la cama dependerá de cada niño, pero las edades habituales comprenden entre los 18 meses y los 3 años. En el caso de niños con hermanos mayores, a veces dan ese paso antes, alrededor de los dos años, por el afán de imitar y sentirse tan mayores como ellos.
Señales de que tu hijo está listo
Antes de lanzarse a comprar una cama nueva, conviene detectar si tu hijo muestra signos de estar listo para este cambio:
- Intenta salir solo de la cuna: Otra manera mucho más obvia es ver que está trepando por los barrotes para intentar “escapar” de la cuna. Es una señal de que probablemente se está sintiendo incómodo por tener un espacio demasiado limitado. Si temes que salte la barandilla, esto puede ser una cuestión de seguridad.
- Pide una cama como los mayores: Si ve que otros niños (hermanos mayores, primos o amigos) ya no duermen en cuna, es probable que tu peque empiece a exigir hacer el cambio.
- Duerme incómodo o se le queda pequeña: Si la cuna se le está quedando pequeña y empieza a afectar, no solo a su sueño sino a su capacidad para moverse libremente, entonces hay que cambiarla por una cama. Ha crecido y ya no cabe en la cuna.
- Está aprendiendo a usar el orinal: Si tu bebé ya está en proceso de aprendizaje para usar el orinal, conviene que tenga la posibilidad de levantarse para hacer sus necesidades en cualquier momento de la noche, fomentando su independencia.
- Puede subir y bajar de la cama con seguridad sin ayuda de un adulto.
Factores a considerar antes de la transición
La edad o las señales de madurez no lo son todo. También es clave valorar el contexto emocional y físico del momento. Evita hacer este cambio cuando se estén produciendo otros eventos importantes como mudanzas, la separación de los padres o la llegada de un hermanito. Serán demasiados cambios importantes para tu bebé y sentirá que sus rutinas se desestabilizan, minando su seguridad y su confianza.

Consejos para una transición exitosa
El éxito del paso de la cuna a la cama depende, en gran parte, de cómo lo prepares. A veces, los pequeños se resisten a cambiar la cuna por la cama, lo cual es normal porque, al fin y al cabo, es una disrupción en la rutina a la que están acostumbrados.
- Involúcralo en el proceso: Hazle partícipe del proceso. Llévale contigo cuando vayas a hacer las compras de las sábanas y accesorios o incluso de la propia cama. Si puede dar su opinión y expresar lo que le gusta y le hace sentir cómodo, se sentirá mucho más inclinado a pasar de la cuna a la cama.
- Habla con él: Explícale qué va a pasar, qué significa este cambio y por qué es algo positivo. Puedes explicarle por qué crees que ha llegado el momento de hacer el cambio y preguntarle qué opina al respecto. Puedes leer juntos cuentos relacionados.
- Haz una transición paulatina: En lugar de deshacerte de la cuna de la noche a la mañana, puedes montar la cama al lado de la cuna e invitarle a usar la cama para momentos concretos como echarse la siesta, leer cuentos contigo o incluso jugar.
- Llévale su objeto de apego: Si tu bebé tiene una mantita o un peluche que le hace sentir seguro, llévalo a su nueva cama. Esto conseguirá que sienta mayor familiaridad con el nuevo entorno.
- Establece una rutina relajante: Fomenta su autonomía permitiéndole explorar y acostumbrarse poco a poco a su nueva cama. Bríndale seguridad revisándolo periódicamente para comprobar que duerme bien.
- Considera una cama Montessori: No es necesario pasar de una cuna a una cama de adultos de la noche a la mañana. De hecho, esto puede ser arriesgado. Si es la primera vez que has oído hablar de las camas Montessori, se trata de un diseño de cama pensado especialmente para facilitar pasar de la cuna a la cama. Hay muchos diseños, así que tu bebé también puede participar en la elección.
- Ayudas para el sueño: Puedes optar por chupetes para dormir que ayuden a relajar al bebé para conciliar el sueño y reducir el estrés. Algunos chupetes que brillan en la oscuridad pueden ser útiles si el bebé lo pierde y necesitas encontrarlo sin encender las luces.
- Evita presionar o forzar el cambio: Si el niño no está preparado, es preferible esperar un poco más. Es normal si al principio rechaza la nueva cama. Dale espacio emocional y acompáñale sin juzgar. Si al principio quiere dormir en la cama contigo o en su cuna, puedes permitir que juegue en la nueva cama o que duerma siestas en ella.
Tipos y Tamaños de Camas para Bebés y Niños Pequeños
Existen muchos tipos de camas infantiles en el mercado, cada una diseñada para adaptarse a diferentes etapas y necesidades de crecimiento. Elegir la cama adecuada en este momento es clave para que la transición sea natural y segura.
Cama con barrotes (Cuna)
Las cunas con barrotes suelen ser adecuadas hasta los 3 años, proporcionando un entorno seguro y reduciendo el riesgo de caídas. La cuna suele contar con barrotes que garantizan la seguridad del bebé mientras descansa. Un problema al que se enfrentan muchos padres es que el bebé se enrede las piernas y los brazos en los barrotes de la cuna. Una ventaja de algunas cunas es que no hay barras que molesten al bebé. Los laterales de malla transpirable facilitan la visión del bebé y ofrecen una amortiguación integrada para la cabeza y las extremidades.
Cama infantil 70x140 cm: La opción evolutiva
Alrededor de los 2 o 3 años, la cama de 70x140 cm se presenta como una excelente opción. Este tipo de cama infantil acompaña el crecimiento del niño y le proporciona noches tranquilas hasta una edad avanzada. Ofrece un espacio cómodo y seguro para niños de entre 2 y 6 años. Con un tamaño adaptado a su crecimiento, les permite moverse con facilidad mientras disfrutan de noches de descanso placenteras. Las barreras de seguridad evitan que el niño se caiga de la cama, brindando tranquilidad a los padres. Además, su tamaño más reducido fomenta la autonomía del niño, ya que le permite subir y bajar sin dificultad, favoreciendo su desarrollo general. Mientras que algunos padres la mantienen hasta los 7 años, otros la prolongan hasta los 10 años.
Camas Montessori: Fomentando la autonomía
Incluso puedes optar por una cama Montessori, que están a ras de suelo, y favorecen la autonomía del niño. Su diseño a ras de suelo facilita que el niño suba y baje con seguridad. Este tipo de cama, a la vez divertida y tranquilizadora, fomenta el desarrollo de la autonomía. En principio, un niño puede dormir en una cama cabaña (un tipo de cama Montessori) a partir de los 2 años, siempre que la cama esté equipada con barandillas de seguridad.
Otros tipos de camas según la edad
- Cama cabaña: Es a la vez divertida y tranquilizadora, a menudo con una base a ras de suelo, favoreciendo la autonomía de los niños. Es parte cama y parte zona de juegos, y suele ser de madera.
- Cama nido: Una opción práctica y duradera que puede acompañar a los niños durante varios años, incluso incorporando un espacio de almacenaje.
- Litera: La clásica solución cuando no hay mucho espacio en casa, o para que duerman los hermanos juntos en la misma habitación.
- Camas convertibles o evolutivas: Estas camas están pensadas para acompañar al niño durante varias etapas. Comienzan como cunas de colecho, continúan como cunas de barrotes, y luego se transforman en camas para niños más mayores, e incluso en sofás o mesas de juegos. El somier regulable y las barras centrales extraíbles son características comunes.
- Cama de 90 cm (estándar): Es el modelo más clásico para niños mayores o para evitar comprar otra cama unos años más tarde.

Guía de tamaños de cama por edad
El sueño desempeña un papel esencial en la vida de un niño, ya que favorece su crecimiento y su desarrollo saludable. Por eso es fundamental elegir una cama adecuada a la edad y el tamaño de tu hijo.
- Bebés de 0 a 2 años:
Desde su nacimiento, un bebé duerme en una cuna o en una cama con barrotes, que combina comodidad y, sobre todo, seguridad. Las cunas con barrotes están disponibles en dos tamaños:
- Cama 60x120 cm
- Cama 70x140 cm (también apta hasta los 6 años)
Los moisés y las cunas de colecho son ideales para los recién nacidos, proporcionando un espacio seguro y cómodo para dormir cerca de los padres.
- Niños de 3 a 5 años:
A los 3 años, un niño ya no duerme en una cama con barrotes ni con sus padres. Empieza a ser más independiente. Por tanto, la transición a una cama de 80x190 cm o de 80x160 cm es esencial. Para que esta transición sea lo más fácil posible, la nueva cama debe estar equipada con una barandilla de seguridad (que se quitará cuando el niño esté preparado).
- Niños a partir de 6 años:
A partir de los 6 años, los niños ya no necesitan una cama con barrera, por lo que los padres pueden optar por una cama más grande, de tamaño junior (70x160 u 80x160 cm) para mayor comodidad. Según su tamaño, también pueden dormir en una cama individual de tamaño estándar (90x190 cm), para evitar tener que comprar otra cama unos años más tarde.
- Niños de 9 o 10 años:
A esta edad, un niño preadolescente puede dormir idealmente en una cama estándar de 90x190 cm. A partir de ese momento, puede elegir entre distintos tipos de cama como cama cabina, cama clásica, cama nido o cama box con almacenaje incorporado, litera o cama entresuelo.
Claves para Elegir la Cama Ideal para tu Hijo
La cama se convierte en su nuevo refugio, en un espacio propio que invita a descansar, jugar y empezar a construir rutinas. En el dormitorio de un niño, la cama es una pieza clave del mobiliario. Debe ser bonita, envolvente, funcional y, sobre todo, cómoda, para un sueño agradable y reparador.
Seguridad
Para evitar accidentes innecesarios, es aconsejable elegir camas de baja altura, sobre todo cuando son muy pequeños y están en periodo de adaptación. La altura es uno de los primeros aspectos a valorar: cuanto más baja, mejor, para facilitar que suba y baje sin ayuda. También conviene fijarse en la posibilidad de añadir barreras de protección y en elegir materiales resistentes.
Colchón y Almohada
Es importante que el material que elijas le ayude a descansar. Siempre es mejor comprar un colchón nuevo para la cama de tu bebé. Asegúrate de que el colchón sea firme, plano y que se ajuste a la cuna sin espacios. Un colchón demasiado blando o demasiado duro puede alterar su descanso. Un colchón firme, transpirable y natural debe ofrecer soporte, no hundirse y permitir la libre circulación del aire (evita colchones de materiales sintéticos o excesivamente blandos). En el caso del colchón, este debe ser elegido en base al peso del bebé para asegurarnos de que es lo más cómodo posible y para así, mantener una buena postura para su espalda. Con la almohada ocurre algo similar, es importante que proteja bien la zona del cuello y mantenga su cabeza correctamente acomodada para favorecer un sueño profundo. No todas las camas valen.
Estructura y Adaptabilidad
Debes tener en cuenta que es bastante probable que tu peque no use la cama solo para dormir, sino que sea un espacio donde también juegue (y salte cuando tú no mires). Los niños pequeños están en crecimiento constante, por lo que hay que tener en cuenta que sus necesidades van cambiando. Quizás debas ir adaptando estos cambios a su nuevo espacio. Si sabes que tu hijo se mueve mucho por las noches, tenlo en cuenta a la hora de ofrecerle una cama más espaciosa.
Diseño y Estética
Ten en cuenta que el peque ha dormido hasta ahora en un espacio cerrado (cuna). La sensación, la experiencia y el aspecto de la cama nueva también tiene su importancia. El diseño, por supuesto, importa, pero siempre al servicio de la funcionalidad y la tranquilidad de las noches. Para animarle en este cambio y que lo vea como algo divertido y estimulante, decora la habitación con elementos que fomenten su autonomía y esa sensación de "hacerse mayores" que tanto les gusta.
¿Cuál es la mejor cuna y cómo elegirla?
Accesorios y Ropa de Cama Esenciales
La cama para bebé es una pieza clave en el desarrollo de tu pequeño. Para empezar a preparar la cama del bebé, lo primordial es contar con un colchón y una almohada que permitan una correcta adaptabilidad. Pero la ropa de cama y otros accesorios también son fundamentales.
- Ropa de Cama: Asegúrate de que las sábanas ajustables sean del tamaño correcto y de que no haya ropa de cama suelta. Es importante utilizar un material que respete su piel, se mantenga libre de humedades y ayude a conseguir una temperatura corporal adecuada en todo momento gracias a su transpirabilidad. El lino, por ejemplo, es un tejido altamente absorbente y transpirable, ideal para pieles sensibles, y muy resistente, lo que permite lavarlo y usarlo con frecuencia.
- Regulación de Temperatura: Dado que los bebés pasan la mayor parte del día durmiendo, es importante asegurarnos de que lo hacen a una temperatura correcta, especialmente en invierno. Un edredón de lana merino, por ejemplo, regula la temperatura corporal, impidiendo sudoraciones y, además, repele la humedad y no retiene olores ni bacterias. Para garantizar un descanso de calidad en verano, lo mejor es utilizar mantas ligeras que ayuden a conciliar un sueño profundo y, además, a evitar que el pequeño sude.
- Posicionadores para Dormir: Son ideales para colocar al bebé en otro lugar durante el día.