El Calor Durante el Embarazo: Síntomas, Causas y Alivio

Durante la gestación, el cuerpo de la mujer experimenta numerosos cambios fisiológicos y adaptativos que, a un mismo tiempo, la hacen más vulnerable a los efectos del calor. El embarazo es una etapa de grandes transformaciones y es normal experimentar diversas molestias, entre ellas, la sensación de calor intenso o los conocidos sofocos. Aunque habitualmente se sea una persona que siente con facilidad el frío y necesita estar constantemente abrigada, es probable que se comiencen a experimentar estas oleadas de calor que pueden provocar sudoración intensa e incomodidad. Esta sensación de calor es particularmente notoria a partir de la segunda mitad del embarazo, cuando el peso ganado comienza a sentirse, y especialmente en el tercer trimestre, como a las 36 semanas, cuando el bebé ya ha llegado a término y el organismo trabaja más para nutrirlo y soportar el peso extra.

¿Por qué se experimenta más calor en el embarazo?

La sensación de calor en el embarazo es el resultado de una combinación de factores internos y externos. El cuerpo de la mujer reconoce, de forma natural, que debe cuidar de dos personas y, para ello, aumenta su actividad, lo que se traduce en un incremento de la temperatura corporal.

Cambios fisiológicos y metabólicos

  • Un aumento de la tasa metabólica: el incremento de la actividad corporal para sustentar el embarazo eleva la producción de calor.
  • Aumento de peso: el peso ganado durante la gestación contribuye a una mayor sensación térmica.
  • Incremento del volumen sanguíneo y de la frecuencia cardíaca: la frecuencia cardíaca basal se encuentra aumentada para poder mantener el flujo adecuado al útero materno. Cuanto mayor sea la sangre que el organismo haga circular para la madre y el bebé, más calorías se necesitarán y, con esta energía extra en uso, más calor se sentirá.
  • Calor generado por el feto: el propio bebé produce calor, el cual comparte con la madre, sumándose a la sensación térmica.
Infografía: Causas del aumento de temperatura en el embarazo

Influencia hormonal

Los cambios hormonales juegan un papel crucial en la regulación de la temperatura corporal durante el embarazo. El aumento de la temperatura corporal es uno de los primeros cambios que produce el embarazo y las mujeres lo perciben ya desde el primer trimestre de la gestación.

  • La hormona progesterona: sus niveles se encuentran elevados durante el embarazo y tienen efecto sobre el centro térmico del calor a nivel cerebral, produciendo un leve aumento de la temperatura corporal. Esta hormona favorece que el calor se mantenga y la temperatura corporal aumente. De hecho, la temperatura corporal materna subirá unas décimas en el primer trimestre de embarazo debido a su influencia.

Manifestaciones y Síntomas Comunes del Calor Gestacional

La sensación de calor se manifiesta de diversas formas durante el embarazo, afectando el bienestar y el descanso de la futura madre.

Sofocos o bochornos

Los sofocos o bochornos son una sensación de calor repentina que recorre el cuerpo y que no es posible controlar. Normalmente se localizan en la cabeza, el cuello y el pecho. Su duración e intensidad varían en cada mujer, desde pocos segundos hasta varios minutos, durante los cuales es probable que la piel se enrojezca y se sude intensamente, como si se estuviera en una sauna. Estos episodios pueden manifestarse en cualquier momento del día, independientemente del calor ambiental, aunque son más frecuentes durante los días calurosos. Los sofocos nocturnos son especialmente molestos porque impiden conciliar el sueño a la embarazada, pudiendo incluso obligarla a levantarse para refrescarse. Una vez pasado el episodio de calor, es probable que se sienta fresca e incluso frío, ya que se ha eliminado una buena parte del calor corporal.

¿Cómo combatir los sofocos del embarazo?

Otros síntomas relacionados

  • Sudoración excesiva: la sudoración es una respuesta natural del cuerpo para regular la temperatura, pero en el embarazo puede ser más abundante y difícil de controlar.
  • Pesadez en las piernas y edema: la vasodilatación, que se incrementa considerablemente por el calor, afecta particularmente a las extremidades inferiores. Esto provoca una sensación de pesadez y el aumento del edema (hinchazón) en pies y tobillos, signo que se agudiza a lo largo del día.
  • Síndrome de los pies calientes: se trata de dolor y sensación de calor, ardor o quemazón en los pies, especialmente en la planta y en los dedos. Esta molestia está más relacionada con la retención de líquidos y una mala circulación en la embarazada.

Riesgos y Complicaciones Potenciales del Calor Excesivo

Si bien los sofocos y la sensación general de calor son normales, el calor en el embarazo puede convertirse en una situación de riesgo cuando la temperatura corporal de la mujer asciende o supera ciertos límites.

Golpes de calor

La temperatura corporal de la mujer crece de un modo natural durante el embarazo, lo que hace a las gestantes más susceptibles de padecer un golpe de calor. El calor en el embarazo puede convertirse en situación de riesgo cuando la temperatura de la mujer asciende o supera los 39ºC. Los síntomas de un golpe de calor incluyen:

  • Piel enrojecida y seca.
  • Pulso acelerado.
  • Dolor de cabeza, mareos y vómitos.
  • Vómitos o náuseas intensas.
  • Confusión o dificultad para hablar.
  • Convulsiones.
  • Fiebre alta que no disminuye.

Otras complicaciones

  • Deshidratación: las altas temperaturas pueden conllevar deshidratación, taquicardia y fallos circulatorios. La deshidratación puede intensificar la sensación de calor y provocar síntomas como el dolor de cabeza.
  • Mareos e hipotensión: las altas temperaturas causan la dilatación de los vasos sanguíneos, provocando así una bajada de tensión (hipotensión) y, como consecuencia, mareos o lipotimias.
  • Agravamiento de la fatiga: las altas temperaturas agudizan algunos síntomas frecuentes de las embarazadas, como el cansancio y la fatiga, especialmente en el último trimestre de gestación.
  • Síndrome supino-hipotensivo: es posible que aumente la sensación de mareo y malestar al tumbarse boca arriba, pues el peso del útero comprime los grandes vasos abdominales (especialmente la vena cava), lo que se traduce en la disminución del riego sanguíneo cerebral.
  • Aparición de manchas en la cara (cloasmas): la exposición al sol durante largos periodos de tiempo puede provocar la aparición de manchas en la cara.

Impacto en el feto

En principio, la vulnerabilidad al calor no afecta directamente al feto, pues este se mantiene dentro del útero en una temperatura media de 36,5 grados que le permiten estar protegido. Los sofocos y el síndrome de los pies calientes son completamente normales y, aunque son incómodos para la madre, no tienen efectos secundarios en el feto. Sin embargo, las altas temperaturas y el calor extremo podrían provocar un mayor riesgo de parto pretérmino y alteraciones en el desarrollo fetal, aunque son pocos los estudios al respecto y se requieren más investigaciones para confirmar estos efectos.

Consejos Prácticos para Aliviar el Calor en el Embarazo

Los sofocos y la sensación de calor en el embarazo son síntomas molestos, pero existen varias estrategias que se pueden adoptar para aliviarlos y mantenerse fresca.

Infografía: Consejos para combatir el calor durante el embarazo

Hidratación y alimentación

  • Mantener una correcta hidratación: la mejor forma de controlar el calor es beber suficiente agua durante el día. Optar por agua fría puede ayudar a refrescarse más rápidamente.
  • Consumir frutas y verduras: estos alimentos tienen una importante cantidad de agua y aportarán nutrientes necesarios, contribuyendo a la hidratación. Las comidas frescas y las ensaladas también ayudan a sobrellevar los efectos del calor.
  • Limitar bebidas calientes, cafeína y picantes: estos pueden aumentar la sensación de calor en el cuerpo.

Vestimenta y entorno

  • Usar ropa ligera y holgada: la comodidad es básica en este periodo. Se aconseja utilizar tejidos naturales como el algodón, que permiten una mejor circulación del aire y facilitan la transpiración. Se debe evitar la ropa sintética y ajustada.
  • Permanecer en lugares frescos y ventilados: procurar estar en ambientes con aire acondicionado o ventiladores, y mantener la casa fresca, aireada y evitando el sol directo.
  • Protegerse del sol: usar sombrero o sombrilla al salir de casa, y aplicar cremas solares de alta protección para minimizar quemaduras y la aparición de manchas. Evitar la exposición al sol y permanecer en interiores durante las horas de mayor temperatura (antes de las 11 de la mañana y después de las 6 de la tarde).
  • Evitar ambientes calurosos y húmedos: huir de saunas y jacuzzis, ya que estos pueden provocar golpes de calor y malestar.

Cuidado personal y actividad

  • Duchas o baños templados/fríos: cambiar los baños de agua caliente por los de agua tibia o fría puede bajar la temperatura corporal de forma natural y aliviar los sofocos.
  • Tener a mano un abanico y un atomizador de agua: estos elementos son muy útiles para refrescarse rápidamente en cualquier momento del día.
  • Descanso y relajación: el descanso es prioritario para las embarazadas.
  • Ejercicio físico adaptado: realizar ejercicios para embarazadas, como yoga prenatal o natación, puede mejorar el bienestar general. Se recomienda hacer ejercicio preferiblemente por la mañana temprano o al atardecer, y no excederse para evitar el sobrecalentamiento y la fatiga.
  • Para el síndrome de los pies calientes: un masaje antes de irse a dormir y el uso de calzado cómodo y plano pueden ayudar a aliviar los síntomas.

¿Cuándo buscar atención médica?

El calor en el embarazo es un síntoma normal y, en principio, no tiene efectos negativos directos para el bebé; sin embargo, es importante monitorizar la temperatura corporal. Si la temperatura asciende por encima de los 37,5-37,7 °C, es recomendable acudir al médico para evaluar si hay alguna infección que esté produciendo fiebre. Si la temperatura supera los 39 °C, se debe acudir a urgencias de manera inmediata, ya que esto podría indicar un golpe de calor o una infección que requiere atención inmediata.

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