La producción caprina en España se centra principalmente en la obtención de leche, considerando al cabrito como un subproducto. La práctica habitual entre los ganaderos es alimentar a los cabritos lechales con sustitutos de leche (leche artificial), destinando la leche de la cabra a la producción de queso. Sin embargo, existe una corriente de ganaderos que prefieren la alimentación con leche natural, argumentando que esto mejora la calidad de la carne del cabrito.
Este estudio se propuso determinar si el sistema de lactancia del cabrito tiene un impacto en la calidad de su carne. Para ello, se examinaron la textura, el color y la calidad sensorial de la carne de cabritos pertenecientes a cuatro razas españolas: Guadarrama, Palmera, Tinerfeña y Majorera. En cada raza, se implementaron dos sistemas de lactancia: lactancia natural, donde el cabrito mama directamente de la cabra, y lactancia artificial, utilizando sustitutos lácteos.
Metodología del Estudio
Se analizaron un total de 126 cabritos de las razas españolas mencionadas. La evaluación de la calidad de la carne comprendió:
- Análisis de Textura: Se realizó mediante la célula de cizalla de Warner-Bratzler (WB) para una medición instrumental.
- Análisis de Color: Se midió en la cara distal de varios músculos, incluyendo Rectus abdominis (RA), Longissimus lumborum (LO), Semimembranosus (SM), Semitendinosus (ST) y Bíceps femoris (BF), utilizando el espacio de color CIELab.
- Cata Sensorial: Se llevó a cabo una degustación con consumidores mediante la técnica "home-test", comparando los dos sistemas de lactancia dentro de cada raza.
- Pruebas de Apreciación Visual: Se realizaron dos estudios:
- Una encuesta en línea para evaluar visualmente las chuletas de la pierna izquierda, comparando los sistemas de lactancia por raza.
- Un estudio de vida útil de la carne, combinando encuestas de apreciación visual con producto real y encuestas en línea.
Resultados de la Investigación
Los resultados del estudio indicaron que el sistema de lactancia no influyó significativamente en el peso de la canal, el pH o la textura de la carne. Tampoco se encontraron correlaciones significativas entre el análisis instrumental de la textura y los resultados de la cata, ni entre el color de los músculos y las valoraciones o la intención de compra de los consumidores encuestados.
En las pruebas de cata y la primera encuesta en línea, no se observaron diferencias entre los sistemas de lactancia. Sin embargo, los estudios de vida útil (segunda encuesta en línea) sí revelaron diferencias en función de la lactancia y el tiempo de exposición del producto.

Contexto Histórico de la Lactancia Animal
La práctica de amamantar a humanos por animales, o viceversa, tiene profundas raíces históricas y culturales. La leyenda de Rómulo y Remo, amamantados por una loba, ilustra la antigua creencia en la supervivencia infantil a través de la leche animal en ausencia de nodrizas humanas. Históricamente, ante la muerte de una madre, los bebés huérfanos recurrían a la leche de cabras, vacas, cerdas y asnas, siendo la lactancia directa de la ubre la opción más viable debido a la dificultad de conservación de la leche.
Aunque los biberones existen desde el siglo V a.C., su uso no se generalizó hasta mucho más tarde. Diversas culturas, como los beduinos y algunas poblaciones incas, creían que la leche animal confería al consumidor características del propio animal, como fuerza o valor.

Desafíos en la Alimentación Infantil Histórica
Con la Revolución Industrial, el abandono infantil se convirtió en un problema epidémico en las ciudades. En el París del siglo XVIII, más de 6.000 bebés eran abandonados anualmente, y la escasez de nodrizas era crítica. A esto se sumaba la alta incidencia de sífilis congénita entre los recién nacidos, un factor que complicaba la lactancia materna, ya que la enfermedad podía transmitirse a la nodriza. Las opciones para alimentar a estos bebés eran limitadas, incluyendo agua tibia azucarada.
El médico francés Joseph Marie Jules Parrot propuso una solución innovadora: alimentar a los niños enfermos directamente con la leche de animales, preferentemente cabras y asnas, cuyos pezones eran más adecuados para las bocas pequeñas de los lactantes que los de las vacas. Se observó una disminución en la mortalidad infantil, especialmente con la leche de burra, atribuida a la formación de coágulos lácteos más pequeños y, por tanto, más digestibles.

Prácticas de Lactancia Inversa y Culturales
El fenómeno inverso, animales amamantados por mujeres, también ha sido documentado a lo largo de la historia, a menudo por razones rituales o afectivas. Un ejemplo notable se encuentra entre los aborígenes de Australia y Papúa Nueva Guinea, donde las mujeres de la tribu adoptan y amamantan lechones o cachorros silvestres jóvenes, como alternativa a la cría de animales adultos, que resulta costosa en sus condiciones ecológicas.
Manejo Reproductivo y Lactancia en Cabras
La gestión reproductiva en cabras es fundamental para la optimización de la producción. Antes de la época de cría, tanto machos como hembras deben someterse a exámenes físicos exhaustivos, evaluando su condición corporal, salud dental, movilidad y estado de las ubres y escroto. Se deben identificar y tratar animales con problemas para asegurar su aptitud reproductiva.
Selección del Ganado Reproductor
La selección rigurosa del ganado reproductor es un paso crucial. Se deben retirar del programa de cría animales con defectos de conformación, problemas en patas, ubres o escroto, o historial de prolapsos. La prioridad debe ser mantener animales con conformación correcta y características de producción deseables, como una buena habilidad maternal, incluso si esto implica criar un menor número de animales inicialmente.
Acondicionamiento y Ciclo Reproductivo
El acondicionamiento, que consiste en aumentar la tasa de ovulación mediante una dieta alta en energía, debe iniciarse 2-4 semanas antes de la cría. Este proceso es especialmente efectivo en animales delgados o con dietas bajas en proteínas. Las cabras son animales poliéstricos estacionales, con ciclos estrales de aproximadamente 21 días y un estro que dura unas 36 horas. La pubertad se alcanza entre los 6 y 9 meses, pero la reproducción debe posponerse hasta que alcancen el 60-65% de su peso corporal adulto.
Comportamiento Reproductivo y Cubrición
Durante la época de cría, los machos desarrollan un olor característico y se orinan encima, un comportamiento que atrae a las hembras. Las hembras en celo muestran signos distintivos como el meneo de la cola, vocalizaciones y secreción vulvar. En explotaciones intensivas, la monta manual es común, mientras que en sistemas extensivos, los machos se mezclan con las hembras durante dos o tres ciclos estrales. Una proporción de 1 macho adulto por cada 40 hembras suele ser suficiente. La sincronización natural del celo puede lograrse mediante el "efecto macho", manteniendo a los machos separados de las hembras antes de la cubrición.
Gestación y Parto
La gestación, con una duración media de 150 días, se sospecha cuando una hembra no presenta celo tras la cubrición y puede confirmarse mediante pruebas séricas o ecografía transabdominal a partir de los 30 días. La ecografía es útil para contar fetos, lo que permite un manejo dietético más eficiente, especialmente durante el último trimestre, cuando las hembras gestantes requieren una mayor ingesta de energía para el desarrollo fetal y mamario. Es crucial evitar tanto la obesidad como la emaciación, y aumentar el aporte nutricional para prevenir la toxemia de la gestación e hipocalciemia. La vacunación de las hembras 4-6 semanas antes del parto es importante para aumentar los anticuerpos en el calostro. El inicio del parto se señala por el desarrollo de la ubre, cambios de comportamiento y secreción vulvar. Las hembras deben aislarse en un ambiente limpio, seco y cálido. Después del parto, la placenta se expulsa en las siguientes 12 horas.
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Cuidados Neonatales y Salud del Cabrito
Los ombligos de los cabritos recién nacidos deben sumergirse en una solución de yodo al 7% para prevenir infecciones. Se deben examinar los ombligos en busca de defectos congénitos. Las tetillas adicionales en las hembras lecheras a menudo tienen glándulas funcionales y no deben ser extirpadas.
Problemas de Intersexualidad y Genética
En razas lecheras europeas, el gen acorne está asociado con el gen intersexual, pudiendo dar lugar a animales con problemas reproductivos. Las hembras acornes homocigotas pueden presentar características intersexuales, que requieren el sacrificio del animal al ser identificadas. La prevención se enfoca en evitar la cruza de dos animales acornes.
Prevención de la Hipotermia
La hipotermia es una causa principal de mortalidad neonatal. Secar y calentar a los cabritos inmediatamente después del nacimiento es esencial para su supervivencia, especialmente en climas fríos.
Vínculo Materno y Crecimiento
Los cabritos deben mamar en los 30 minutos posteriores al nacimiento y permanecer con sus madres durante 2-3 días para establecer el vínculo. El registro del peso al nacer es una herramienta para monitorizar la productividad y la salud. Cualquier cabrito que pierda peso o no lo gane debe ser evaluado por posibles enfermedades.
Alimentación y Destete
Los cabritos que requieren alimentación suplementaria deben recibir calostro de alta calidad (mínimo 10% de su peso corporal) en las primeras 24 horas. Posteriormente, se administra leche o sustituto lácteo (10% del peso corporal diario, dividido en tres tomas). Los cambios frecuentes en la fuente de leche deben evitarse. El heno y los piensos pueden introducirse a los pocos días de nacer, y el destete se realiza cuando el alimento sólido constituye la mayor parte de su dieta, generalmente a partir de las 6 semanas de edad.
Procedimientos de Manejo: Descornado y Esterilización
Si se desea, el descornado debe realizarse al principio de la vida del cabrito, utilizando planchas calientes en lugar de pasta cáustica. La esterilización también se recomienda poco después del nacimiento, adaptando el método a la edad y tamaño del animal.
Enfermedades Comunes Relacionadas con la Cría y el Parto
Las enfermedades asociadas a la reproducción y el parto en cabras abarcan afecciones nutricionales y patologías comunes en los cabritos:
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Infección del Ombligo: Frecuente en cabritos nacidos en condiciones insalubres. El secado y sellado del cordón umbilical con yodo al 7% y el mantenimiento de la higiene son cruciales. El tratamiento antimicrobiano es esencial.
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Coccidiosis: Causada por protozoos intestinales. Los cabritos afectados presentan diarrea o muerte súbita. La limpieza del alojamiento y el tratamiento con fármacos como la sulfadimetoxina o el toltrazurilo son métodos de control. Los coccidiostáticos en el alimento también ayudan.
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Hipotermia e Inanición: Causas principales de muerte neonatal, especialmente en climas fríos.
Estudios sobre Curvas de Lactancia y Producción Lechera
La curva de lactancia, que expresa el comportamiento productivo de un rebaño caprino, es una herramienta valiosa para la selección. Estudios realizados con cabras Saanen en condiciones semi-intensivas en el noroeste argentino han empleado modelos matemáticos para describir esta curva. Se analizaron datos de 182 animales, registrando el número de partos, tipo de parto y producción diaria hasta los 270 días. El modelo de Cappio-Borlino mostró el mejor ajuste. Se observó que las cabras de primer parto alcanzan el pico de producción más tardíamente y con menor intensidad que las multíparas. Los animales con partos dobles presentaban mayor producción inicial pero menor persistencia láctea en comparación con los de partos triples.
Otro estudio analizó la producción de leche y la duración de la lactancia en cabras mestizas de la raza Canaria en Venezuela. Se evaluaron registros de 119 observaciones en dos fincas, con una dieta basada en restos de cosechas, heno y alimento concentrado. Las medias de producción diaria y duración de lactancia fueron de 2,46 kg/día y 192,4 días, respectivamente. Se encontraron efectos significativos del nivel de mestizaje, número de parto y época de parto en la producción diaria de leche. Para la duración de la lactancia, el nivel de mestizaje y la época de parto tuvieron un efecto significativo, al igual que la finca y el número de parto.
