La Adaptación del Español a la Cultura de Internet y sus Anglicismos

La cultura de Internet y las redes sociales han introducido una avalancha de conceptos que, si bien a menudo carecen de una traducción directa al español, se han arraigado profundamente en el lenguaje cotidiano de los usuarios. Estos términos, mayormente anglicismos, reflejan la constante evolución del idioma ante las novedades tecnológicas y los fenómenos digitales.

Esquema de la difusión de anglicismos en la cultura digital

El Fenómeno de los Anglicismos en la Red

Muchos usuarios de redes hacen doomscrolling o han visto shitposting sin darle importancia. Otros han sonreído ante un simp sin saberlo, o han comentado un subtuit lleno de mala leche. También se quejan de que hay un shadowban o un deepfake de sus líderes, o comentan un doxing de alguien que quería seguir siendo anónimo. Este conjunto de conceptos es hoy útil para entender las redes sociales y la cultura de Internet.

La lengua es un organismo vivo que siempre cambia, y con las novedades tecnológicas, los préstamos lingüísticos resultan útiles. La falta de una palabra a veces puede limitar la capacidad de imaginar o expresarse. Para deepfake, la FundéuRAE propone “ultrafalso” y para doxing, hace años que en Forocoches usan “hacer un CSI”, que en realidad es revelar datos personales de alguien en contra de su voluntad.

Términos Comunes de la Cultura Digital

  • Doomscrolling: Es perseverar absurdamente en cualquier red social para seguir viendo más y más historias que solo nos confirman que todo es lamentable y vamos a peor.
  • Shadowban: Consiste en limitar la difusión de los mensajes de algunos usuarios con el algoritmo, en principio por motivos políticos.
  • Shitposting: Saltó a la fama probablemente con el atentado de Christchurch (Nueva Zelanda). Según la web de investigación periodística Bellingcat, “es lanzar cantidades enormes de contenido, la mayoría irónico, troleo de baja calidad, para provocar una reacción emocional en usuarios poco avezados en Internet”. El objetivo final es “desviar el debate productivo y distraer los lectores”. A pesar de su origen, en las Tendencias de Google donde más se busca shitposting es, desde hace años, en los países latinoamericanos, con búsquedas como “qué es shitposting”, “shitposting de amor” o “shitposting de pana” (pana es colega en jerga juvenil). El término tiene intentos de traducción razonables como “posteo basura”, e incluso intentos irónicos en comunidades con ideologías concretas, como “cacaposteo”, cuyo uso puede indicar la pertenencia a un grupo.
Infografía: Ejemplos de anglicismos de internet y sus posibles traducciones

Desafíos de Traducción y Adopción

La utilidad de una palabra para definir un concepto es obvia, ya que de repente existe. Sin embargo, el término exacto es un pequeño milagro que los lingüistas analizan con atención. Miguel Sánchez Ibáñez, profesor de lingüística aplicada en la Universidad Politécnica de Madrid, explica que “el éxito de una palabra descansa en tres cosas: la estabilidad referencial, que esté claro qué significa; su productividad, que se implante y genere otras palabras es garantía de éxito; y los circuitos de difusión, dónde se lee y en boca de quién”. Añade que a menudo es más difícil que algo que viene “de arriba” cale, porque las palabras se imponen por el uso.

La Labor de FundéuRAE frente a los Anglicismos

Las redes sociales y la cultura de Internet son un foco de innovación incontrolable para los organismos que intentan buscar términos españoles para los anglicismos. Javier Bezos, miembro de FundéuRAE, una organización que intenta atajar la multiplicación de términos ingleses en español, recuerda una época al principio en que todo se traducía, incluso por grandes empresas como Apple. “Ahora parece que hay que aceptar todo lo que viene del inglés y no tiene por qué ser así”, señala.

Factores que Complican la Adaptación Lingüística

Desde finales del siglo pasado, al menos tres innovaciones han complicado la labor de organismos como la FundéuRAE:

  1. La disolución de las élites: Internet ha roto la presa del control lingüístico. “Antes este tipo de cosas estaban más o menos controladas”, dice Bezos. Actualmente, cuando la FundéuRAE propone “ultrafalso” para deepfake, el Internet hispano ya maneja ese término o sus variantes desde hace años.
  2. La globalización y el predominio del inglés: El inglés no es solo la lengua franca de la tecnología, sino también de la academia y de muchas otras disciplinas basadas en Internet. Sin embargo, no solo triunfa el inglés; por ejemplo, Mukbang es un nuevo concepto de éxito en inglés y es coreano, refiriéndose a comer en directo en Internet. Es inevitable que el inglés reaccione antes y con más éxito a los nuevos conceptos que emergen. Simón Perera, business developer y comunicador científico en ProtoQSAR, destaca que las dinámicas de la lengua son orgánicas, y aunque el prescriptivismo intente oponerse, es difícil lograr un cambio ante el uso masivo de términos como hater. “Ok boomer” es otro ejemplo de esta categoría, y la pregunta es si “Vale, viejo” suena igual.
  3. Mayor conocimiento del inglés en los jóvenes: Uno de los viejos problemas para no traducir era que tweet storm, shadowban, techbro, nerd o bot eran palabras completamente nuevas. Sin embargo, cada vez es más normal que los jóvenes tengan suficiente nivel de inglés para, al menos, entender la idea a la primera. Aun así, la incomprensión inicial de estos conceptos también les ocurre a los nativos, como señala el profesor de periodismo Joe McMahon, quien confiesa no saber el significado de términos como typosquatted o ratioed a primera vista.

El Español Ante el Alud de Préstamos Lingüísticos

El español no tiene por qué claudicar. Un éxito de traducción es el término “pantallazo” para screenshot, que ha encontrado un rival de altura. No obstante, palabras como podcast, e-sports, ransomware o startup no han encontrado un sustituto arraigado.

Miguel Sánchez Ibáñez opina que “no hay una razón objetiva inequívoca para limitar el uso de préstamos lingüísticos”, considerándolos una de las vías más importantes para renovar la lengua, aunque algunos lo vean como un empobrecimiento. Sin embargo, aclara que “todo tiene límites” y una importación masiva puede arrinconar y limitar la aceptación del idioma para hablar de ciertos temas. La decisión final, dice, será de los hablantes.

Un acercamiento básico a la historia del español. Entrevista.

Problemas de la Importación Masiva de Términos

La adopción desmedida de palabras extranjeras presenta varios inconvenientes:

  1. La incomprensión: A pesar de que los jóvenes manejan mejor el inglés, la mayoría de hispanohablantes dudarán ante términos como techbro, lifehack, protip o phishing. La lingüista Elena Álvarez Mellado subraya que no se trata solo de la comodidad al usar un término, sino de su comprensibilidad y de si evoca el concepto correcto. Por ejemplo, para body shaming (hacerte avergonzar de tu cuerpo), la FundéuRAE propone “crítica del cuerpo”. A esto se suma el desafío de la ortografía: “Como la grafía no se corresponde con lo que un hispanoparlante espera, va a sufrir todo tipo de vacilaciones, ¿era con h? ¿va con dos pes?”, dice Álvarez Mellado. Este uso también encarna el problema habitual de la jerga, un gran desafío en el periodismo. Usar el término inglés puede señalar al periodista como “fuera de onda”, como indica el neólogo y sociolingüista Jorge Diz Pico.
  2. La falta de significados asociados: Las palabras inglesas que forman conceptos nuevos vienen con una carga semántica específica. En español, scroll es solo “deslizar” la pantalla, mientras que en inglés recuerda a un “pergamino”. Al adoptar una palabra, se pierde su sentido original. Álvarez Mellado explica que “la palabra queer en inglés significaba “desviado” o “maricón” y en español se habla de “teoría queer”, que suena muy diferente a si fuese teoría marica o teoría de los desviados. Al traer una palabra nueva de otro idioma es aséptica, entra sin memoria”. Este rasgo, sin embargo, puede ser una ventaja, al permitir al español tener una palabra estrictamente específica para “deslizar” la pantalla. Diz Pico sugiere que una palabra inglesa castellanizada sería tan "supercentralizada" que resultaría difícil describir lo mismo, mientras que una castellana siempre tendría alguna ambigüedad. Incluso se podría adaptar a “escrolear” y doomscrolling a “doomescrollear”, aunque se perdería la fuerza sonora de “doom”.
  3. El desafío y el paso atrás: Ante el alud de cambios, el español debe seguir adaptándose, sin dejarse apabullar, pero aprovechando los préstamos inevitables. Diz Pico argumenta que los hablantes tienen la inercia de usar lo que ya usan, por lo que para que cambien hay que ofrecerles algo mejor. Un modo de buscar las mejores opciones es pensar en el concepto, no solo en la traducción. El “truco en castellano está a veces en dar un paso atrás, pensar cómo podría decirse el concepto en castellano y no copiar la forma inglesa”. El concepto de playlist está muy bien, pero en español se dice “lista de reproducción”, que es larguísimo. Se podría reutilizar un concepto como “casete” o “cinta” para decir “Me voy a hacer un casete en Spotify”. La FundéuRAE propone “macrodatos” para big data y están satisfechos, pero la pregunta es si un estudiante de “big data” que diga que aprende “macrodatos” sentirá que hace lo mismo. También se cuestiona si “pagafantas” recuperará el puesto que le ha quitado simp.

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