Los anuncios de prensa de las bolsas de Leyma evocaban sensaciones tanto sonoras como táctiles, rememorando una época particular en los hogares.
Las Bolsas de Leche Leyma en el Hogar
Entre los pocos envases de plástico que había en las casas de aquel momento, destacaban las "obligatorias" jarras diseñadas para acoger las bolsas de leche Leyma. Era habitual cortar un pico de la bolsa con una tijera para verter su contenido en estas jarras.

El Proceso de Distribución y Frescura
Las sensaciones emanaban, sobre todo, de la tienda. No era raro estar en ella cuando el repartidor de Leyma llegaba a reponer las existencias. Con gran desparpajo, el repartidor venía con un cajón (también de plástico) y empezaba a contar las bolsas de leche, arrojándolas en el cajón receptor que la tienda también tenía.
El tacto de las bolsas era muy frío, debido a que el producto apenas era alterado en el proceso de transformación industrial. Era fundamental evitar las altas temperaturas que pudieran favorecer la proliferación de bacterias. Por esta razón, era una obligación escudriñar la fecha de caducidad que la fábrica imprimía en cada bolsa, para asegurarse de que el tendero no vendiese una que ya estaba caducada o demasiado próxima a hacerlo. El margen de consumo era pequeño; si la memoria no falla, solían llegar a las tiendas con no más de tres o cuatro días de margen para ser vendidas.

Leyma en la Vida Cotidiana: Meriendas y Costumbres
En el contexto de la merienda, por las tardes, el mandamiento habitual era un quesito de El Caserío y un vaso de leche, Leyma, por supuesto. Aunque lo primero gustaba y lo segundo no tanto, ambos productos a veces acababan en el suelo de la terraza de un primer piso, provocando la queja de la inquilina del piso inferior, harta de que su terraza fuese el depósito de lo que los vecinos de los cuatro pisos superiores "despreciaban".
Entrando en el contenido de los artículos de prensa de la época que ilustran estos recuerdos, se menciona el placer absoluto que constituían los bocadillos de pan con mantequilla y azúcar, especialmente si el pan daba la talla en tostadura.
Contexto Económico: El Valor de la Leche Leyma
Un detalle curioso del contexto económico de aquellos tiempos es la comparación de precios. El precio del autobús podía ser de 2,5 pesetas. Una bolsa de leche costaba, por tanto, lo que cinco billetes de autobús, lo que da una perspectiva sobre su valor en la economía doméstica de la época.