La Bendición y Nombramiento de Niños en La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

En La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, la bendición y el nombramiento de un niño recién nacido es una ordenanza sagrada y un acontecimiento espiritual de gran significado. Este acto no es simplemente una oración dicha a favor del bebé, sino una expresión del poder del Sacerdocio de Dios que busca llenar al niño con bendiciones de lo alto, tal como lo hizo el Salvador, quien “tomándolos en los brazos, poniendo las manos sobre ellos, los bendecía” (Marcos 10:16).

El Poder del Sacerdocio y las Bendiciones Divinas

El sacerdocio posee un verdadero poder que permite a quienes lo poseen dignamente traer los poderes de los cielos. Las ordenanzas del sacerdocio son actos sagrados dados por el Señor y se efectúan por medio de la autoridad del sacerdocio. Estas bendiciones tienen el propósito de sanar, consolar y alentar a los demás, y hacen posible que los hijos de Dios reciban Su poder, sanación, consuelo y guía.

Los hermanos que efectúan las ordenanzas y bendiciones deben prepararse para ello por medio de una vida que esté en armonía con los principios del Evangelio y de un esfuerzo sincero por obtener la guía del Espíritu Santo. Deben llevar a cabo toda ordenanza y bendición de una manera dignificante.

Un ejemplo conmovedor del poder del sacerdocio fue compartido por el élder Matthew Cowley, quien relató una experiencia en Nueva Zelanda. Un padre maorí le pidió al élder Cowley que bendijera a su bebé y, al darle su nombre, le pidiera a Dios que le devolviera la vista. El élder Cowley se sintió abrumado, pero bendijo al niño con un nombre y luego reunió el valor para restaurarle la vista, demostrando así el poder del Sacerdocio de Dios que no solo puede sanar y ordenar, sino también llenar a un niño con bendiciones divinas.

Foto de una bendición de niño en un círculo de hombres con el sacerdocio

La Ordenanza de Dar Nombre y Bendecir a los Niños

Esta ordenanza es fundamental en la vida de un niño en La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. La revelación moderna instruye: “Todo miembro de la Iglesia de Cristo que tenga hijos deberá traerlos a los élderes ante la iglesia, quienes les impondrán las manos en el nombre de Jesucristo y los bendecirán en su nombre” (D. y C. 20:70).

Quién Realiza la Ordenanza y Requisitos

  • Solamente los dignos poseedores del Sacerdocio de Melquisedec pueden participar en la ordenanza de dar nombre y bendecir a niños pequeños.
  • La ordenanza requiere la autorización por parte de la autoridad presidente (generalmente el obispo o un consejero asignado).
  • El obispo puede permitir que un padre que posea el Sacerdocio de Melquisedec dé el nombre y bendiga a su hijo aun cuando el padre no sea totalmente digno de entrar en el templo.
  • Para poder actuar como portavoz en la bendición de un niño fuera de su propio barrio, la persona debe mostrar su recomendación vigente para el templo al líder que presida.

Procedimiento y Ambiente

Cuando se bendice a un bebé, los poseedores del Sacerdocio de Melquisedec se reúnen en un círculo y lo sostienen colocando las manos debajo de él. Para bendecir a un niño más grande, los hermanos le colocan la mano levemente sobre la cabeza. Es un deseo que todos puedan hacer de este acontecimiento una celebración enternecedora y espiritual, invitando a amigos, vecinos y compañeros de trabajo.

Lugar y Tiempo Habitual

Normalmente, un nombre y una bendición se dan a los niños durante la reunión de ayuno y testimonio del barrio en el que residen sus padres, independientemente del estado civil de estos. El obispo debe aprobar las excepciones a la hora y el lugar acostumbrados para la bendición, como bendiciones que no se efectúen en domingo de ayuno (especialmente en barrios con muchos bebés), bendiciones en otro barrio donde vivan los abuelos o familiares, o incluso bendiciones en el hogar si el obispo lo autoriza.

Registro de la Ordenanza

Antes de que se bendiga al niño, el secretario utiliza el sistema Fuentes de Recursos para Líderes y Secretarios (LCR) para preparar el formulario de Registro de niño. Después de la bendición, se genera una cédula de miembro en dicho sistema y se prepara el Certificado de bendición.

Otras Ordenanzas del Sacerdocio Relevantes para los Niños y Familias

Además de la bendición de nombramiento, los niños y sus familias tienen acceso a otras ordenanzas sagradas del sacerdocio, que son actos efectuados mediante la autoridad del sacerdocio y en el nombre de Jesucristo, y que son necesarias para la salvación y la exaltación.

El Bautismo y la Confirmación

El bautismo por inmersión en el agua por alguien que tenga la autoridad es necesario para que la persona llegue a ser miembro de la Iglesia y reciba el Espíritu Santo. Los niños inscritos de ocho años deben ser bautizados y confirmados en su octavo cumpleaños o después, tan pronto como sea razonable.

Autorización y Preparación

  • El obispo posee las llaves del sacerdocio para el bautismo de los miembros inscritos de ocho años de su barrio.
  • El obispo o un consejero asignado entrevista a los niños para el bautismo y la confirmación, prestando especial atención a los niños de siete años para asegurar su preparación.
  • El presidente de misión posee las llaves para bautizar a los conversos, y los misioneros de tiempo completo los entrevistan.
  • Los servicios bautismales deben ser sencillos, breves y espiritualmente edificantes, planificados en consejo con las familias.

Procedimiento del Bautismo

La ordenanza del bautismo la efectúa un presbítero o un poseedor del Sacerdocio de Melquisedec. El obispo puede permitir que el padre que posea el sacerdocio bautice a su hijo, incluso si no es totalmente digno de entrar en el templo. Los bautismos se efectúan en una pila bautismal o en cualquier masa de agua segura, lo suficientemente grande para una inmersión completa. Dos testigos, con aprobación del líder que preside, observan para asegurar que se efectúe apropiadamente. El bautismo se ha de repetir si las palabras no se pronuncian exactamente como aparecen en Doctrina y Convenios 20:73 o si la inmersión no es completa. La persona que efectúa el bautismo y la que es bautizada visten ropa blanca que no se torne transparente al mojarse.

Para efectuar el bautismo, la persona que preside, con la mano izquierda, toma la muñeca derecha del que se bautiza (por comodidad y seguridad). Declara el nombre completo de la persona y dice: “Habiendo sido comisionado por Jesucristo, yo te bautizo en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén”. Luego, coloca su mano derecha en la parte superior de la espalda de la persona y la sumerge por completo.

Procedimiento de la Confirmación

Después de ser bautizada, la persona es confirmada miembro de la Iglesia y recibe el Espíritu Santo por la imposición de manos (véanse Doctrina y Convenios 20:41; Hechos 19:1-6). La ordenanza de la confirmación la efectúan poseedores del Sacerdocio de Melquisedec que sean dignos de entrar en el templo. Al menos un miembro del obispado participa en esta ordenanza.

Registro de Bautismo y Confirmación

El secretario utiliza el sistema LCR para preparar el Formulario de Bautismo y Confirmación antes de la entrevista para el bautismo de un niño miembro inscrito. El obispo o un consejero asignado efectúa la entrevista y firma el formulario. Para los conversos, los misioneros llenan el Registro de Bautismo y Confirmación y lo envían electrónicamente al secretario de barrio después de las ordenanzas.

La Santa Cena

Los miembros de la Iglesia se reúnen el día de reposo para adorar a Dios y participar de la Santa Cena, la cual consiste en participar del pan y del agua en memoria del sacrificio del Salvador. Esta ordenanza sagrada renueva los convenios hechos con Dios.

Preparación y Distribución

El obispo posee las llaves del sacerdocio para preparar, bendecir y repartir la Santa Cena en el barrio. Los maestros y los presbíteros pueden prepararla; los presbíteros pueden bendecirla; y los diáconos, maestros y presbíteros pueden repartirla. Se debe hacer con una actitud solemne y reverente, con manteles blancos y bandejas limpias. Los que bendicen y reparten deben estar limpios y aseados, sin prendas ni alhajas que desvíen la atención.

El pan se parte mientras la congregación canta un himno sacramental. Luego, la persona que bendice el pan se arrodilla y ofrece la oración sacramental del pan. Después, los hermanos reparten el pan de manera reverente y ordenada. El líder que preside la reunión es el primero en recibir la Santa Cena. De manera similar, se bendice el agua con una oración sacramental y luego se reparte a los miembros.

Las oraciones sacramentales deben pronunciarse con claridad, exactitud y dignidad:

  • Para el pan: “Oh Dios, Padre Eterno, en el nombre de Jesucristo, tu Hijo, te pedimos que bendigas y santifiques este pan para las almas de todos los que participen de él, para que lo coman en memoria del cuerpo de tu Hijo, y testifiquen ante ti, oh Dios, Padre Eterno, que están dispuestos a tomar sobre sí el nombre de tu Hijo, y a recordarle siempre, y a guardar sus mandamientos que él les ha dado, para que siempre puedan tener su Espíritu consigo. Amén” (D. y C. 20:77).
  • Para el agua: “Oh Dios, Padre Eterno, en el nombre de Jesucristo, tu Hijo, te pedimos que bendigas y santifiques [esta agua] para las almas de todos los que [la] beban, para que lo hagan en memoria de la sangre de tu Hijo, que por ellos se derramó; para que testifiquen ante ti, oh Dios, Padre Eterno, que siempre se acuerdan de él, para que puedan tener su Espíritu consigo. Amén” (D. y C. 20:79).

La Santa Cena es para todos los miembros de la Iglesia, incluyendo los niños. Pueden hacerse adaptaciones para miembros con alergias alimentarias.

Bendiciones de Padre y Otras Bendiciones de Consuelo

Un padre de familia que tenga el Sacerdocio de Melquisedec puede dar a sus hijos bendiciones de padre, lo cual puede ser particularmente beneficioso en momentos clave como al iniciar estudios, ir a una misión, empezar un empleo, casarse, unirse al servicio militar o enfrentar problemas especiales. Estas bendiciones pueden fortalecer en gran manera a la familia y pueden ser anotadas o grabadas para los archivos familiares, pero no se guardan en los registros de la Iglesia. Para dar una bendición de padre o de consuelo, uno o más poseedores dignos del Sacerdocio de Melquisedec colocan levemente las manos sobre la cabeza de la persona que la recibe; no se requiere aceite para estas bendiciones.

Unción de los Enfermos

Solamente los poseedores del Sacerdocio de Melquisedec pueden bendecir a los enfermos o afligidos, utilizando aceite puro de oliva previamente consagrado. Por lo general, dos o más lo hacen juntos, pero también lo puede hacer uno solo. Un padre de familia que posea el Sacerdocio de Melquisedec debe bendecir a los miembros enfermos de su familia.

Ordenación a Oficios del Sacerdocio

El presidente de rama supervisa la conferencia del Sacerdocio Aarónico y la ordenación a los oficios de diácono, maestro y presbítero. El presidente de misión supervisa la conferencia del Sacerdocio de Melquisedec y la ordenación al oficio de élder. Para conferir el sacerdocio u ordenar a una persona, uno o más poseedores del sacerdocio requerido que han sido autorizados colocan las manos levemente sobre la cabeza de la persona.

Dedicación de Sepulcros

La persona que vaya a dedicar un sepulcro debe poseer el Sacerdocio de Melquisedec y estar autorizada por el oficial del sacerdocio que dirija el servicio. Durante la dedicación, se dirige al Padre Celestial y, donde sea apropiado, se ora para que el lugar permanezca sagrado y protegido hasta la Resurrección. Si la familia lo prefiere, se puede ofrecer una oración junto al sepulcro en lugar de una oración dedicatoria.

Consideraciones Adicionales sobre las Ordenanzas

Si un niño que nació en el convenio muere antes de cumplir ocho años, no se necesitan ni se deben efectuar ordenanzas. Si el niño no nació en el convenio, entonces la única ordenanza que necesita es el sellamiento a sus padres para ser parte de la familia eterna.

Para efectuar o recibir algunas ordenanzas, se requiere la aprobación del líder que presida y que tenga las llaves del sacerdocio necesarias. La persona que recibe la ordenanza, los familiares y los líderes del sacerdocio deliberan en consejo para decidir quiénes y cuántas personas van a participar. Cuando solo participan uno o dos poseedores del sacerdocio, cada uno de ellos coloca ambas manos ligeramente sobre la cabeza de la persona. Cuando participan varios, se ponen de pie en círculo alrededor de la persona que recibe la ordenanza, y cada uno coloca ligeramente la mano derecha sobre la cabeza de la persona (o debajo del bebé) y la mano izquierda sobre el hombro del hermano que esté a su izquierda.

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