En la práctica clínica habitual, se observa que algunas familias utilizan a menudo bebidas a base de vegetales, a veces como parte de una dieta variada y, en otras ocasiones, sustituyendo por completo a la leche de vaca. La leche es un alimento fundamental en la infancia, en especial durante el periodo de lactancia y en los niños de corta edad. Este artículo abordará específicamente el uso de las bebidas de arroz en el contexto de la lactancia materna y la alimentación infantil, detallando su composición, riesgos asociados y las pautas nutricionales recomendadas para las madres lactantes.

La Importancia de la Nutrición en la Lactancia Materna
Cuando una madre opta por la lactancia materna, es importante que durante este periodo cuide su alimentación, puesto que el bebé recibe todos los nutrientes necesarios para su desarrollo a través de la leche materna. La leche materna es el mejor alimento para el bebé lactante, ya que contiene todos los nutrientes que necesita (proteínas, grasas, hidratos de carbono, vitaminas, minerales y agua) en cantidad y calidad. Además, aporta anticuerpos al bebé para fortalecer su sistema inmunitario.
Es cierto que la leche materna es capaz de cubrir las necesidades alimenticias del bebé, aunque la madre no se alimente correctamente. No obstante, si la madre no sigue una alimentación saludable durante la lactancia, podría resultar perjudicial para su propia salud, pues la falta de nutrientes se extraerá de sus reservas corporales. La lactancia es, junto con el embarazo, una de las etapas de la vida de la mujer con mayor requerimiento nutricional.
Mitos sobre la Alimentación Materna y la Producción de Leche
Existe una creencia muy extendida de que ciertos alimentos y bebidas son capaces de aumentar la producción de leche materna o de modificar su sabor. Sin embargo, se trata de falsos mitos de la lactancia materna. Productos como la avena, cerveza negra, malta, zanahoria, repollo, patatas, sopas, arroz, leche de almendras, levadura de cerveza, horchata, ajo, calabaza, verduras de hoja verde, hinojo, jengibre, cardo mariano, semillas de lino y sésamo no han demostrado ser eficaces para este cometido.
Al contrario de la creencia popular, no hay alimentos que aumenten o disminuyan la producción de leche ni otros que haya que eliminar por su sabor. Los cambios en el sabor de la leche según los alimentos ingeridos por la madre son, de hecho, algo positivo para el bebé, ya que favorecerán que acepte nuevos sabores cuando se introduzca la alimentación complementaria. Lo que está sobradamente demostrado que es realmente eficaz para aumentar la producción de leche es la estimulación del pezón y el vaciado de la mama. A mayor estímulo, mayor producción. Es fundamental una lactancia a demanda, sin restricciones y con una técnica adecuada.
Las Bebidas Vegetales: Contexto General
En los últimos años se han puesto muy de moda las mal llamadas "leches vegetales", con una amplia variedad de opciones disponibles en los supermercados, como las bebidas de almendras, coco, avena y arroz. Es importante aclarar que, según el Código Alimentario Español (CAE), el término "leche" se refiere única y exclusivamente a la leche natural de vaca. Estas bebidas se elaboran a partir de diferentes vegetales y su composición nutricional es muy distinta entre sí.
Definición y Composición Nutricional
Las bebidas vegetales están compuestas mayoritariamente por agua y azúcares, y suelen tener un bajo contenido en grasas, proteínas de alto valor biológico, vitaminas y minerales. Es importante elegir aquellas que están enriquecidas en calcio y vitamina D para asegurar un correcto aporte de estos nutrientes en el organismo.
La Bebida de Arroz: Advertencias Específicas
Composición Nutricional y Comparativa
La bebida de arroz es una bebida vegetal que «imita» a la leche de vaca, pero su composición difiere notablemente. Generalmente está compuesta por agua, arroz, aceite de arroz y sal. Se obtiene moliendo los granos de arroz, que luego se cuecen en agua y finalmente se maceran en la misma solución. El resultado se pasa para separar los residuos del líquido.
La bebida de arroz tiene un valor nutricional muy bajo, especialmente si no se le añaden vitaminas. Posee poca grasa, pero sí muchos azúcares (aunque suelen ser los presentes de forma natural en el arroz y no añadidos). En comparación con la leche de vaca, las bebidas de arroz (al igual que las de coco) son menos nutritivas, aportando una menor concentración de proteínas y de calcio.
El Riesgo del Arsénico en el Arroz y sus Derivados
No se puede hablar de las bebidas de arroz sin mencionar su contenido en arsénico, un metal pesado. El arsénico está muy presente en la naturaleza y puede encontrarse en dos tipos: orgánico e inorgánico. Este último ha sido clasificado como cancerígeno y su toxicidad depende de la dosis. En lactantes y niños pequeños, el arroz es un alimento de consumo muy frecuente, por lo que constituye una de sus principales fuentes de exposición.
Todavía se está estudiando si el consumo habitual de bebida vegetal de arroz durante la gestación y la lactancia puede tener riesgos, por lo que es recomendable no abusar de ella. Para reducir el contenido de arsénico en el arroz, se aconseja:
- Lavar muy bien el arroz.
- Ponerlo en remojo unas horas antes de su consumo.
- Evitar el consumo del agua en que se ha cocido el arroz.
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Consumo Directo de Bebida de Arroz en Lactantes y Niños Pequeños: Un Riesgo Significativo
Dada la baja concentración de nutrientes esenciales, la respuesta a si se puede alimentar a un bebé con bebida de arroz es un rotundo no. Un bebé necesita una cantidad altísima de nutrientes que la bebida de arroz no proporciona. Se han publicado al menos 27 casos de patología nutricional en lactantes y niños pequeños asociados al consumo casi exclusivo de bebidas vegetales, siendo 15 de ellos relacionados con bebidas de arroz.
En 2017, una pareja de padres belgas fue condenada por la muerte de su hijo de seis meses, quien falleció por desnutrición derivada de la ingesta exclusiva de leche vegetal. Las bebidas vegetales de supermercado no contienen ninguno de los nutrientes imprescindibles para el crecimiento de un recién nacido. Por lo tanto, no se consideran aptas para niños menores de un año, al igual que la leche de vaca, por lo que se debe mantener la lactancia materna o, en su defecto, utilizar fórmulas infantiles del mercado aptas para bebés.
Fórmulas Infantiles a Base de Proteínas de Arroz Hidrolizadas: Una Alternativa bajo Supervisión Médica
Es importante diferenciar la bebida de arroz de las fórmulas infantiles a base de proteínas de arroz hidrolizadas. Estas últimas pueden ser una excelente alternativa para niños, incluso lactantes, que son alérgicos a la leche o a las proteínas de soja. Existen productos elaborados por marcas especializadas en leches artificiales que aprovechan las proteínas hidrolizadas de arroz y actúan perfectamente como alimento para los bebés.
Sin embargo, este tipo de leche se debe administrar a los niños siempre bajo el consejo del pediatra, y no por razones distintas como una elección ética personal.
Llamada a la Regulación del Etiquetado
Sería deseable que los envases de bebidas vegetales indicasen claramente que no deben consumirse de forma exclusiva antes del año de vida y que no son un alimento completo ni una alternativa nutricional a la leche de vaca.

Guía Nutricional para Madres Lactantes
La lactancia supone una pérdida de nutrientes a través de la leche que requiere unas necesidades nutricionales especiales, mayores incluso que durante el embarazo. Por ello, la madre debe llevar una alimentación saludable, variada y equilibrada, que incluya una mezcla adecuada de hidratos de carbono, proteínas y grasas.
Pautas Generales para una Dieta Saludable
Para asegurar que la composición de la leche sea adecuada y que el bebé reciba todos los nutrientes, se aconseja:
- Cereales y Legumbres: El pan integral, el arroz y las lentejas son muy beneficiosos por su aporte en proteínas, calcio y hierro. Se aconseja incluir una pequeña cantidad en cada comida principal.
- Frutas y Verduras: Deben consumirse siempre frescas y diariamente, ya que son la principal fuente de vitaminas y minerales.
- Carne: La carne de vacuno tiene un alto contenido en proteínas y ácido fólico (vitamina B9). Se recomienda consumir carne roja 2 o 3 veces por semana, y carnes blancas y huevos con más frecuencia.
- Pescado: Es una fuente clave de proteínas y el pescado azul aporta ácidos omega-3 como el DHA, crucial para el desarrollo del sistema nervioso del bebé. Se recomienda un máximo de 2-4 raciones de pescado por semana, priorizando especies de pequeño tamaño con bajo y medio contenido en mercurio (caballa, salmón, sardinas, boquerones).
- Lácteos: Es fundamental incrementar su consumo para garantizar un aporte adecuado de calcio (unos 1.000 mg diarios). Se pueden tomar lácteos desnatados.
- Grasas Saludables: El consumo de grasas de origen variado como el aceite de oliva, aceite de girasol, mantequilla o margarina es importante. Aportan omega-3 y omega-6, y vitaminas A y D.
Alimentos y Sustancias a Moderar o Evitar
Al igual que hay alimentos recomendados, existen otros que se deben evitar o reducir su consumo, ya que pueden ser perjudiciales para la salud del bebé.
Alcohol
Los recién nacidos son muy sensibles al alcohol, su metabolismo es muy lento y maman con mucha frecuencia. Por ello, lo mejor es evitar todo tipo de alcohol (vino, cerveza, sidra, combinados) los primeros meses y, a poder ser, siempre. El alcohol es nocivo para la salud, puede disminuir la producción de leche y cambiar su sabor. No consumir alcohol es la opción más segura. Si se consume una copa ocasionalmente, se debe esperar al menos 2 horas después de beber alcohol para amamantar o usar la bomba de succión.
Infusiones y Plantas Medicinales
Los ingredientes activos de los extractos de plantas son sustancias químicas con potencial de causar efectos adversos. Hay muy pocos estudios rigurosos sobre su seguridad durante la lactancia. Se recomienda evitar algunas de ellas, como el anís estrellado, hinojo o albahaca en forma de infusiones o aceites esenciales, ya que pueden ser neurotóxicas para el lactante. Para verificar la compatibilidad de medicamentos y plantas, se recomienda consultar fuentes fiables como e-lactancia.org. Las especias para cocinar, en pequeña cantidad, no restringen su uso.
Cafeína
La cafeína está presente en café, té, bebidas energéticas, mate, chocolate y refrescos de cola. Se debe moderar su consumo, pero dosis menores a 300 miligramos al día son consideradas seguras (aproximadamente 3 tazas de café). Sin embargo, si al bebé le produce irritabilidad, temblores o insomnio, la cafeína deberá limitarse más o evitarse por completo.
Pescados con Alto Contenido en Mercurio
El mercurio es un metal pesado que se acumula en la cadena trófica, afectando a especies de pescado de gran tamaño. Las mujeres lactantes deben evitar el consumo de especies con alto contenido en mercurio, como el pez espada, emperador, atún rojo, tiburón (cazón, marrajo, mielgas, pintarroja y tintorera) y lucio (según la lista oficial AESAN 2019). Es preferible priorizar el consumo de pescado azul de pequeño tamaño.
Algas, Hígado y Derivados
Debido a su excesivo contenido en yodo o vitamina A, se desaconseja la ingesta habitual de algas (como Kombu, Wakame, Nori, etc.) y se debe evitar consumir hígado y sus derivados, como el paté o el aceite de hígado de bacalao, durante la lactancia, por el riesgo de efectos adversos en madre y bebé.
Cabezas de Langostinos y Similares
El consumo habitual de las cabezas de gambas, langostinos, crustáceos y cangrejos debe evitarse por su contenido en cadmio, otro metal pesado.
Hidratación y Suplementos Vitamínicos
Mantener una correcta hidratación es crucial, ya que la leche materna está compuesta por un 85-90% de agua. Se aconseja tomar al menos 2 litros (8 vasos) de agua diarios, además de la cantidad de agua obtenida de frutas y verduras. Se puede variar el consumo con infusiones, zumos naturales, caldos y sopas.
A pesar de una dieta rica en frutas y verduras, la mayoría de los médicos recomiendan tomar suplementos vitamínicos durante la lactancia. Los esenciales suelen ser:
- Calcio: Aproximadamente 1.000 mg diarios, a menudo complementado.
- Vitamina D: Necesario un aporte externo, ya que la dieta no suele cubrir las necesidades.
- DHA: Si no se consume suficiente pescado, es necesario un suplemento adicional (200-300 mg diarios).