Alimentación Complementaria y Calendario de Vacunación en Bebés

La alimentación complementaria (AC) y el calendario de vacunación son dos pilares fundamentales en el desarrollo y la salud óptima de los lactantes y niños pequeños. Ambos temas, aunque ampliamente discutidos, continúan generando numerosas dudas entre los padres.

Alimentación Complementaria: Más allá de la leche

La alimentación complementaria es todo aquel alimento que se le ofrece al niño distinto de la leche materna o de fórmula. Es crucial recordar el adjetivo "complementaria", ya que el alimento principal y esencial hasta el año de vida seguirá siendo la leche, sea materna o de fórmula. Esta será su principal fuente energética y la que aporte la mayoría de los nutrientes que el bebé necesita.

La nueva guía de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre la alimentación complementaria para niños menores de 23 meses, ya sean alimentados con leche materna o fórmula, tiene como objetivo promover una nutrición y salud óptimas. Ofrece recomendaciones basadas en la evidencia para países de ingresos bajos, medianos y altos.

En este contexto, instituciones como la European Society for Paediatric Gastroenterology, Hepatology & Nutrition (ESPGHAN), la European Academy of Paediatrics (EAP) y la European Society for Paediatric Research (ESPR) han emitido una respuesta conjunta a la guía de la OMS de 2023, abordando diversas preocupaciones sobre ciertos aspectos que podrían causar daños no intencionados a los lactantes y niños pequeños, y proponiendo alternativas o modificaciones.

¿Cuándo iniciar la Alimentación Complementaria?

Se recomienda iniciar la alimentación complementaria a partir de los 6 meses de vida. Hasta esta edad, la lactancia (materna o de fórmula) es suficiente para cubrir las necesidades del bebé. Hay evidencia de que el inicio precoz de la alimentación complementaria conlleva importantes problemas, como un mayor riesgo de alergia y atragantamiento, y un aumento de la frecuencia de gastroenteritis agudas e infecciones del tracto respiratorio superior. Además, comenzar antes a menudo implica la sustitución de tomas de leche por otros alimentos menos nutritivos.

La OMS recomienda iniciar la alimentación complementaria a los 6 meses, aunque se plantea que no aborda factores importantes como la preparación del desarrollo del bebé y la introducción de alimentos alergénicos.

Señales de que el bebé está listo:

  • Debe mostrar interés por la comida.
  • Debe ser capaz de mantenerse sentado con apoyo.
  • Debe tener coordinación ojo-mano-boca, lo que le permitirá mirar los alimentos, cogerlos y llevárselos a la boca.
  • Debe haber desaparecido el reflejo de extrusión.

Para poder procesar adecuadamente alimentos distintos a la leche, se requiere un cierto grado de madurez a nivel neurológico, gastrointestinal y renal. Los calendarios de introducción de alimentos son una propuesta orientativa que hay que adaptar a la realidad familiar, intentando que el bebé se vaya incorporando progresivamente al menú de la familia.

Principios generales para la introducción de alimentos

Es importante introducir los alimentos uno por uno, dejando entre ellos un intervalo de 2-5 días. De esta forma, si alguno le sienta mal o le da alergia, se podrá identificar. Qué alimentos dar y cuándo dependerá principalmente de las costumbres de cada familia.

Se tiende cada vez más a no dar normas ni plazos rígidos, ya que se ha visto que retrasar la introducción de los alimentos potencialmente alergénicos más allá de los 4 meses NO previene el desarrollo de alergias ni intolerancias. Esto es válido para todos los niños, también para aquellos con antecedentes familiares de alergia alimentaria o atopia.

Tabla con un calendario de introducción de alimentos para bebés

Alimentos clave y consideraciones:

  • Alimentos ricos en hierro: Es bueno incorporar cuanto antes alimentos ricos en hierro. Hacia los 6 meses, las reservas de hierro del organismo se han consumido en su mayoría y las necesidades aumentan rápidamente, siendo especialmente elevadas en esta etapa. Esto es particularmente importante en niños alimentados con lactancia materna exclusiva, que no toman fórmulas suplementadas con hierro.
  • Texturas: Es fundamental que el niño se acostumbre desde el principio a diferentes texturas, no solo a líquidos y triturados. Es bueno ir ofreciéndole alimentos en distintos formatos, cada vez de mayor consistencia, siempre evitando aquellos con riesgo de atragantamiento.
  • Frutas y Verduras: Se pueden ofrecer en papilla, chafadas o en trozos. Es importante buscar la variedad.
  • Cereales: Se pueden introducir desde el sexto mes, tanto sin gluten como con gluten. Una buena alternativa pueden ser los cereales en polvo para lactantes, que han mejorado notablemente en los últimos años, siendo integrales, sin azúcares añadidos y fortificados con hierro. También son válidas otras opciones como gachas de avena, arroz hervido, pan, tortas de maíz o pasta, preferiblemente integrales.
  • Gluten: La recomendación actual es introducirlo entre los 4 y los 12 meses y evitar dar grandes cantidades.
  • Carne: Es una buena fuente de proteínas y de hierro, micronutriente fundamental a partir de los 6 meses.
  • Pescado: Otra buena fuente de proteínas de alto valor biológico, además de minerales como yodo, calcio o selenio, vitaminas y ácidos grasos omega-3. Se ofrecerá tanto pescado blanco como azul, de forma variada. Es importante evitar especies con elevado contenido en mercurio (pez espada, atún rojo, tiburón, lucio) en niños menores de 10 años, según la AESAN.
  • Marisco: No hay problema por ofrecer marisco desde los 6 meses, aunque por su textura, la opción más segura sería ofrecerlo en forma de puré.
  • Huevo: Otra excelente fuente proteica y de hierro, así como de vitaminas como la B12. No hay justificación para retrasar su introducción ni para separar la yema de la clara.

Alimentos a evitar en la alimentación complementaria

  • La sal: No se debe añadir sal a las comidas, ya que la leche materna o de fórmula ya contiene la cantidad necesaria. La cantidad recomendada en menores de 1 año es menos de 1 g/día.
  • El azúcar: Nunca se debe añadir azúcar a las comidas del bebé y evitar todo aquello que contenga azúcares libres (bollería, galletas, lácteos y bebidas azucaradas, siropes). En menores de 2 años la cantidad recomendada de azúcar libre es cero.
  • La miel: No debe ofrecerse en menores de 1 año por riesgo de botulismo, además de ser una fuente de azúcar libre.
  • Verduras de hoja verde (acelgas, espinacas, borrajas y remolacha): Por su elevado contenido en nitratos, que puede producir metahemoglobinemia.
  • La leche de vaca y sus derivados: Nunca debe ofrecerse como bebida principal en menores de 1 año, ya que aportaría un exceso de energía, proteínas y grasas, e interferiría con la absorción de hierro. Puede usarse esporádicamente y en pequeña cantidad para cocinar. Yogur natural sin azúcar o queso fresco pueden ofrecerse desde aproximadamente los 9 meses.
  • Alimentos con riesgo de atragantamiento: Frutos secos enteros, aceitunas, uvas enteras deben evitarse hasta los 4-5 años. No hay problema en ofrecerlos triturados.
  • Bebidas y tortitas de arroz: Por su contenido en arsénico, se recomienda evitar su consumo en menores de 6 años. Tampoco se recomienda que los niños consuman arroz o productos derivados más de 4 veces/semana.
  • Carne de caza silvestre: Debe evitarse en menores de 7 años por su contenido en plomo.
  • Alimentos superfluos: Nunca deberían ofrecerse en menores de un año y en niños mayores se debería reducir al máximo su consumo.

Consejos para una alimentación complementaria exitosa

Los padres deciden la variedad, el niño la cantidad: Ofrece alimentos sanos y variados y respeta sus señales de saciedad, no le fuerces a comer. Nunca le premies o le castigues con la comida. No le ofrezcas comida como consuelo. La infancia es una etapa clave en la que los niños aprenden a regular su sensación de apetito y saciedad. Este tipo de conductas puede contribuir a desarrollar una mala relación con la comida y a un mayor riesgo de sobrepeso y obesidad.

Ten paciencia. Es normal que al principio rechace las nuevas texturas y sabores, a veces tendrás que ofrecerle un alimento hasta 10-15 veces para lograr que lo acepte, es normal. Disfruta del proceso y sé un buen ejemplo. Tu hijo no volverá a tener 6 meses y a probar el brócoli por primera vez. En la medida de lo posible, haz que comparta la mesa con el resto de la familia, que vea lo que coméis, cómo lo hacéis, a poder ser sin distracciones como la tele o teléfonos móviles. Enséñales a disfrutar el momento de la comida.

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Calendario de Vacunación del Bebé: Protegiendo su salud

A los 2 meses de edad, el bebé debe recibir la primera vacuna obligatoria, la primera de una larga serie de vacunas obligatorias o recomendadas. El calendario de vacunación ha sido elaborado teniendo en cuenta la capacidad de los recién nacidos para producir anticuerpos. Las vacunas no solo son importantes para la salud actual del bebé, sino también para su salud futura, y ayudarán a disminuir los contagios en la guardería.

En los primeros meses de vida el bebé se beneficiará de los anticuerpos de su mamá, pero estos son ineficaces contra algunas enfermedades infecciosas como, por ejemplo, la tos ferina.

Vacunas Obligatorias

Las vacunas obligatorias son aquellas que todos los niños reciben de forma universal y que están financiadas por el estado. Es crucial recordar vacunar al bebé según el calendario vigente en la comunidad autónoma correspondiente. Después de la vacuna, el bebé puede presentar cierta reacción, con fiebre, intranquilidad y/o inflamación local. Es importante comunicarlo al profesional de pediatría o enfermería en posteriores visitas.

Vacuna Pauta y Observaciones
Hepatitis B (HB) 3 dosis, en forma de vacuna hexavalente, a los 2, 4 y 11-12 meses de edad. Hijos de madres HBsAg positivas: dosis adicional al nacimiento y 0,5 ml de inmunoglobulina antihepatitis B (IGHB) en las primeras 12 horas.
Difteria, Tétanos y Tosferina acelular (DTPa/Tdpa) Forma parte de la vacuna hexavalente en el primer año de vida, y refuerzos posteriores.
Poliomielítica inactivada (VPI) Forma parte de la vacuna hexavalente en el primer año de vida, y refuerzos posteriores.
Neumococo conjugada (VNC) 3 dosis: las 2 primeras a los 2 y 4 meses con un refuerzo a los 11-12 meses de edad. Si no está financiada, la pauta es 3+1 (2, 4, 6 y 12 meses).
Meningococo C (MenC) 3 dosis de vacuna conjugada monovalente con esquema 1(2)+1+1: 1 dosis a los 4 meses, otra a los 12 meses de edad y una dosis final a los 11-12 años. (Puede ser 1 o 2 dosis en primovacunación, según preparado).
Sarampión, Rubeola y Parotiditis (SRP) 2 dosis de vacuna sarampión-rubeola-parotiditis (triple vírica). La 1ª a los 12 meses y la 2ª a los 2-4 años de edad, preferentemente a los 2 años.
Varicela (Var) 2 dosis: la 1ª a los 15 meses (aceptable a los 12 meses) y la 2ª a los 2-4 años de edad, preferentemente a los 2 años.
Virus del Papiloma Humano (VPH) Solo para niñas (aunque se informa a familias con varones sobre la posibilidad de administrar esta vacuna, preferiblemente la VPH-4). Administrar 2 dosis a los 11-12 años.
Esquema visual del calendario de vacunación infantil

Vacunas Recomendadas (No Financiadas Universalmente)

Aunque no son obligatorias, la Asociación Española de Pediatría (AEP) considera deseable que todo niño las reciba, pues ayudan a prevenir enfermedades importantes.

Vacuna Pauta y Observaciones
Meningococo B (MenB) 4 dosis: las 3 primeras en el primer año (2, 4 y 6 meses) con un refuerzo entre los 12-15 meses de edad. Se recomienda separación de 15 días con otras vacunas inyectables.
Rotavirus (RV) 2 o 3 dosis (según el preparado vacunal). La pauta ha de iniciarse entre las 6 y las 12 semanas de vida y debe completarse antes de las 24 semanas (Rotarix®) o 32 semanas (RotaTeq®). El intervalo mínimo entre dosis es de 4 semanas.

Preparación para la Vacunación

A ningún padre le entusiasma la idea de tener que administrar vacunas a su bebé, sobre todo la primera vez. Para que todo vaya bien, es importante preparar al bebé y a los padres.

  • Momento de la cita: Es mejor que sea por la mañana (después de una buena noche de sueño), y no por la tarde (una vez acumulado el estrés de la jornada).
  • Estado del bebé: Asegúrate de que el bebé esté en plena forma (ni con fiebre, ni resfriado).
  • Reducir el dolor: Se puede hacer que el bebé beba una bebida dulce justo antes de la vacuna (eficacia demostrada por un estudio canadiense). Otra solución eficaz consiste en darle unas gotitas homeopáticas la noche anterior o colocarle un parche antidolor dos horas antes de la inyección (consultar con farmacéutico o médico).

Después de la Vacuna

Después de la inyección, es normal que el bebé esté un poco gruñón, se sienta pachucho y tenga algo de fiebre. El médico podrá recetarte paracetamol para disminuir el dolor y la fiebre. Si le da fiebre al bebé, trátala de inmediato con una gran cantidad de fluidos, mantén fresco al bebé y baja su temperatura con paracetamol infantil.

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