El paladar hendido, también conocido como fisura palatina, es un defecto de nacimiento que ocurre cuando el tejido que forma el paladar (el techo de la boca) no se une completamente durante el desarrollo fetal. Esta condición, junto con el labio leporino, forma parte de lo que se conoce como hendiduras orofaciales, unas de las anomalías congénitas más comunes.

Causas y desarrollo durante el embarazo
El desarrollo facial es un proceso complejo que ocurre en las primeras etapas de la gestación:
- Los labios se forman entre las semanas 4 y 7.
- El paladar se forma entre las semanas 6 y 9.
Durante este periodo, los tejidos y células a cada lado de la cabeza crecen hacia el centro para fusionarse. Cuando este proceso no se completa, se produce la hendidura. Aunque la causa exacta es desconocida en la mayoría de los casos, se cree que es el resultado de una combinación de factores genéticos y ambientales, tales como:
- Antecedentes familiares.
- Exposición a sustancias nocivas (tabaco o alcohol) durante el embarazo.
- Diabetes materna o uso de ciertos medicamentos anticonvulsivos.
- Deficiencia de nutrientes como el ácido fólico.
Consecuencias y desafíos médicos
La presencia de una fisura palatina genera diversas dificultades que requieren atención especializada desde el nacimiento:
Dificultades en la alimentación
Debido al orificio en el paladar, el recién nacido presenta problemas para succionar y tragar, ya que el paladar hendido impide el sellado necesario. Es fundamental solicitar asesoramiento de un terapeuta de alimentación o un consultor en lactancia para implementar técnicas como el uso de biberones especiales y mantener al bebé semincorporado durante la toma.
Salud auditiva y del lenguaje
El orificio facilita que los líquidos accedan a los conductos auditivos, lo que aumenta el riesgo de infecciones de oído y posible pérdida de audición. Asimismo, el paladar es esencial para la formación de sonidos; por ello, la estructura afectada puede provocar dificultades en el desarrollo del habla, las cuales suelen tratarse con apoyo de logopedas.
CPPH Module 2: Alimentación para bebes con paladar hendido
Diagnóstico y atención temprana
El diagnóstico puede realizarse mediante una ecografía prenatal, aunque es más frecuente su detección tras el nacimiento durante la exploración física del recién nacido. En casos menos comunes, existe el paladar hendido submucoso, que afecta solo a los músculos del paladar blando y puede pasar desapercibido inicialmente.
Lo más recomendable es acudir a un cirujano o equipo craneofacial en la primera semana de vida. Un equipo multidisciplinar, que incluya cirujanos, dentistas, logopedas y psicólogos, es vital para diseñar un plan de tratamiento personalizado que asegure una mejor calidad de vida.
Tratamiento quirúrgico
La corrección del paladar hendido no puede realizarse en los recién nacidos, sino que requiere una intervención programada:
| Procedimiento | Edad recomendada |
|---|---|
| Reparación de labio leporino | 3 a 6 meses |
| Reparación de paladar hendido (palatoplastia) | 9 a 18 meses |
El objetivo de la cirugía es cerrar la hendidura, restaurar la anatomía adecuada y mejorar la funcionalidad para el habla y la alimentación. Tras la operación, es crucial seguir las indicaciones médicas, que pueden incluir el uso de dispositivos para evitar que el bebé se toque la boca y una dieta blanda durante las semanas posteriores.
Perspectivas a largo plazo
Aunque el proceso puede ser abrumador para los padres, con el tratamiento adecuado, la mayoría de los niños alcanzan resultados excelentes y una vida saludable. Es posible que, a medida que el niño crezca, necesite cirugías adicionales, ortodoncia o terapia del habla para optimizar los resultados. El apoyo psicológico también es fundamental para gestionar cualquier impacto en la autoestima derivado de las diferencias visibles o los desafíos posoperatorios.