Tener un bebé en casa es una experiencia llena de descubrimientos, pero también puede traer consigo situaciones desconcertantes, como cuando un recién nacido llora justo al ser acostado en su cuna. Este comportamiento es más común de lo que parece y entender sus causas es el primer paso para encontrar soluciones efectivas.

El desarrollo del sueño en los bebés
Etapas tempranas y el vínculo materno
Durante los primeros meses de vida, un bebé no es plenamente consciente de su propia existencia. Todavía no la ha desarrollado y por eso es tan importante el vínculo con su madre. Sienten que su madre y ellos son uno mismo. En esta primera etapa, el sueño del bebé está evolucionando y todavía tiene más fases de sueño ligero que profundo. Así, es más fácil que se inquiete mientras duerme e incluso que llore cuando eche de menos a su figura materna.
Los bebés ya duermen dentro de la tripa de su madre y los recién nacidos tienen un patrón de sueño muy similar al que tenían en el embarazo. Sin embargo, su sueño es muy diferente al nuestro. El sueño se divide en ciclos y cada ciclo a su vez en varias fases. Los recién nacidos tienen dos fases de sueño predominantemente: activo (superficial) y tranquilo (profundo). Existe una tercera fase de sueño indeterminado. Al igual que nosotros, van alternando las distintas fases de sueño.
Sus ciclos son más breves y duran unos 60 minutos (frente a los 90 minutos del adulto). Los recién nacidos duermen muchas horas al día pero no lo hacen del tirón, sino que se despiertan cada 2-4 horas, entre otras cosas para alimentarse (un recién nacido hace entre 8 y 12 tomas al día). Durante los primeros meses no distinguen día de noche, tienen un ritmo de sueño que llamamos ultradiano.
Fases del sueño y su impacto en el despertar
Cuando un bebé se duerme, lo hace en fase de sueño activo. En este periodo puede haber movimientos oculares, muecas e incluso realizan pequeños movimientos de brazos y piernas o emiten quejidos; la respiración en esta fase es irregular. A veces nos preocupa porque parece que están inquietos, incluso despiertos, pero es normal. Unos 30 minutos más tarde comienza la fase del sueño tranquilo (sueño profundo). Aquí el bebé está completamente relajado y respira suave y profundamente; no emite ningún sonido y no hay movimientos. Esta fase de sueño dura otros 30-40 minutos. El bebé va alternando estos ciclos de sueño hasta que se despierta. A veces no es capaz de enlazar los diferentes ciclos y se despierta antes.
Es frecuente también que bebés que los primeros meses dormían aceptablemente empiecen a despertarse más en torno a los 6 meses; esto sucede porque van incorporando nuevas fases de sueño. Y aunque para muchos padres pueda resultar desesperante, es normal que hasta los 2-3 años, los niños presenten despertares nocturnos.

Causas del llanto del bebé al ser acostado o al salir de la cuna
Para muchos padres primerizos, es abrumador tener que lidiar con un recién nacido que llora cada vez que lo acuestan. Comprender por qué llora tu bebé puede ayudar a aliviar parte del estrés y la incertidumbre que rodean a este comportamiento. El llanto es uno de los medios de expresión que posee tu bebé pequeño y no está ahí para molestarte.
Necesidad de confort y seguridad
Una de las razones principales por las que un recién nacido llora al acostarlo es su necesidad natural de confort y seguridad. Durante los primeros meses, los bebés se acostumbran al calor del útero y al contacto constante, lo que les hace sentirse seguros. Si llora cuando no se le toma en brazos, es posible que simplemente esté buscando esa cercanía y tranquilidad. Además, algunos bebés experimentan ansiedad por separación incluso en esta fase temprana, por lo que lloran si no se les toma en brazos.
Cuando un bebé se duerme sobre ti y se despierta en cuanto lo pones en la cama, generalmente está relacionado con el sueño: una fase de sueño ligero/agitado o incluso el hecho de que tu bebé quizás no esté del todo preparado para dormir solo. Esto también puede deberse a una pequeña regresión del sueño: un período normal donde el bebé duerme menos bien, se despierta más y necesita más proximidad.
Factores fisiológicos y ambientales
- Molestias físicas: A veces, el llanto se produce justo cuando el sueño es profundo porque el bebé siente molestias, como gases o algún dolor. Los cólicos, por ejemplo, se caracterizan por episodios de llanto agudo, intenso y frecuente que suelen producirse a última hora de la tarde o por la noche.
- Hambre: Una causa común es el hambre. Esta duda aparece sobre todo en las madres que dan el pecho: el bebé se queda dormido con la toma, lo dejan en su cuna y al minuto ya está despierto pidiendo de mamar. Aunque la leche sea suficiente, el bebé busca el pecho para volver a dormirse succionando, no necesariamente porque tenga hambre.
- Estimulación excesiva y ansiedad: Si el bebé ha tenido un día lleno de estímulos, es normal que por la noche llore más. Las primeras semanas, los bebés experimentan una sobrecarga de estímulos que no están acostumbrados a recibir, y mucho menos a afrontar.
- Incomodidad: También pueden influir los factores ambientales. Por ejemplo, un bebé puede llorar porque tiene frío o calor, porque la ropa le molesta o porque está en una posición incómoda.
Inmadurez neurológica y patrones de sueño
Cuando un bebé llora de sueño y no duerme, suele intervenir una combinación de factores: inmadurez neurológica, sobrecansancio, rutinas inadecuadas, ventanas de sueño mal colocadas o asociaciones de sueño que dificultan la conciliación. Si te preguntas “cuánto debería dormir” pero el recién nacido no duerme y llora, recuerda que su sueño es ligero, fragmentado y alterna tomas y siestas cortas.
Los niños son súper sensibles a los estados emocionales de los adultos. Los papis tienden a preocuparse en exceso cuando su bebé llora, centrar nuestra atención ante el llanto es algo natural. Por eso, no nos tenemos que preocupar demasiado, porque a los bebés les transmitimos nuestros miedos e inseguridades y lo único que provocamos es que se pongan aún más nerviosos.
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Estrategias y soluciones para calmar al bebé
No existe una solución universal para calmar el llanto nocturno del bebé, porque cada bebé es diferente. Sin embargo, hay diversas técnicas y rutinas que pueden ayudar.
Durante el episodio de llanto
- No despertar al bebé: Los especialistas coinciden en que, durante estos episodios de llantos nocturnos, es mejor no despertar al bebé. Simplemente, quédate a su lado para que cuando abra los ojos por sí mismo, te vea y se calme.
- Atender necesidades básicas: Asegúrate de atender sus necesidades básicas. Por ejemplo, comprueba si tiene hambre, si necesita que le cambies el pañal o si está acostado en una mala posición que lo hace sentir incómodo.
- Contacto y consuelo: Cógelo en brazos, háblale. Si el bebé llora en el moisés, intenta calmarlo con sonidos suaves o meciéndolo suavemente. Los recién nacidos necesitan a sus padres para sentirse cómodos y seguros.
- Ruido blanco y canciones: Tranquilizarlo suavemente, envolverlo con una manta o ponerle ruido blanco puede ayudar a que la transición de estar en brazos a estar acostado sea más fácil. Los ruidos blancos y las canciones relajantes pueden hacer que los bebés se sientan como si estuvieran de nuevo en el útero materno, un lugar seguro y protegido. Cántale una canción de cuna o ambienta la habitación con ruido blanco. En Spotify o Youtube puedes encontrar un montón de listas de reproducción que reproducen ruidos blancos de la naturaleza como la lluvia, las corrientes de agua o el viento.
- Masajes: Masajea su espalda; aunque sea aconsejable acostarlo boca arriba, puedes colocarlo boca abajo mientras duerme y frotar la espalda girando la mano en el sentido de las agujas del reloj.
Establecer rutinas de sueño
Una de las mejores maneras de conciliar el sueño de tu bebé es crear una rutina de sueño. La constancia es la clave. Crea un ritual relajante para la hora de acostarse que puede incluir un baño caliente, mecerlo suavemente o leerle un cuento. En torno a los 3-4 meses, los bebés comienzan a distinguir día de noche y conviene establecer rutinas de sueño para facilitar el descanso.
- Baño relajante: La hora del baño es sagrada y hacerlo justo antes de ir a dormir ayuda a conciliar el sueño.
- Ambiente tranquilo: Crea un ambiente tranquilo, bajando las luces y los ruidos, y abrázalo hasta que se duerma.
- Ropa adecuada: Vístele con un body tan suave como su piel: elige un body de Algodón Orgánico y evita los materiales sintéticos que podrían causar irritación de la piel y promover la transpiración. En invierno, un body de manga larga debajo del pijama es perfecto para mantener caliente al bebé.
- Cuna confortable: Una cama con una sábana bajera de calidad: no hay nada mejor que la suavidad del Algodón Orgánico. Es incluso más suave que el algodón convencional y está especialmente indicado para las pieles frágiles o propensas a las alergias.
- Evitar la sobreestimulación: Evita esperar a que tu bebé esté irritado o llore por cansancio. Los bebés se sienten más seguros cuando las rutinas son claras y repetitivas.
- Ventanas de sueño adecuadas: Si tu bebé llora porque tiene sueño pero no duerme, puede estar demasiado cansado. Cada edad tiene un tiempo óptimo de vigilia.

Fomentar la autonomía del sueño
Enseñar a un bebé a calmarse solo es un proceso gradual que requiere paciencia y constancia. Esta habilidad le permite controlar su malestar y volver a dormirse, lo que resulta beneficioso tanto para él como para sus padres.
- Dejarlo somnoliento en la cuna: Podemos tratar de que no se duerman del todo al pecho (o tomando el biberón) y dejarlos despiertos (pero somnolientos) en su cuna para que ellos se duerman solos. Como hemos dicho que los bebés se duermen en fase de sueño activo (superficial), podemos esperar 20-30 minutos hasta que entren en fase de sueño profundo antes de dejarlos en su cuna.
- Objetos de apego: Introduce una manta suave o un peluche seguro que tu bebé pueda asociar con el consuelo.
- Fomentar su independencia: Cuando tu bebé se despierte llorando durante la siesta o por la noche, espera unos instantes para ver si es capaz de volverse a dormir solo antes de intervenir.
- Tiempo boca abajo: Permitir que tu bebé pase tiempo boca abajo durante el día, mientras lo vigilas, le ayudará a aprender a calmarse solo y a fortalecer los músculos.
- Mochilas portabebés: Las mochilas portabebés te permiten tenerlo cerca y liberar las manos. Así, el bebé se acostumbrará a no ser cargado en brazos directamente.
Consideraciones sobre el colecho y la independencia
Aunque lo habitual en nuestro es que el bebé duerma los primeros meses en un moisés o minicuna en la habitación de los padres, cada familia debe elegir lo que mejor se adapte a ellos. Hay familias que optan por poner una cuna de colecho y otras deciden compartir su cama con el bebé. Si tenemos presentes las recomendaciones para evitar la muerte súbita del lactante, puede ser también una buena solución.
La Asociación Española de Pediatría recomienda evitar el colecho en menores de tres meses, bebés prematuros o padres fumadores, que consuman alcohol, fármacos sedantes o drogas; tampoco deben compartir cama con hermanos u otros familiares distintos de los padres.
Decidir si tomar o no al bebé en brazos cada vez que llora requiere encontrar un delicado equilibrio entre proporcionarle consuelo y ayudarlo a desarrollar su independencia. Durante los primeros meses, es recomendable responder con prontitud al llanto del bebé, ya que esto genera confianza y le ayuda a sentirse seguro en su nuevo entorno. Sin embargo, a medida que tu bebé crezca, es posible que empieces a identificar pautas en su llanto que indiquen necesidades diferentes. No todos los llantos indican angustia; a veces los bebés lloran porque están demasiado cansados, sobreestimulados o simplemente necesitan un momento para adaptarse. Es importante recordar que cada bebé es único y que no existe una solución universal.
Poco a poco, el bebé ganará confianza en sí mismo y se sentirá capaz de quedarse solo durante períodos más largos y poco a poco se dormirá solo. Le muestras que confías en él mientras le das confianza en ti. La información proporcionada en este artículo tiene únicamente fines informativos generales, y no constituye asesoramiento, diagnóstico ni tratamiento médico. Solicite siempre el consejo de su médico u otro profesional sanitario cualificado en relación con cualquier afección médica.