La figura olvidada de Matilde Ezeiza: entre la tradición payadora y el linaje afroargentino

Contexto histórico y la figura de Gabino Ezeiza

Gabino Ezeiza (1858-1916) fue, ya en vida, el emblema del payador nacional. Virtualmente todas las crónicas contemporáneas y posteriores enfatizan su calidad como repentista y su prosapia negra. En la literatura académica, su tratamiento es abundante, destacando por su completud el libro del payador Víctor Di Santo (2005).

Con todo, hubo antes y después que él otros payadores afroargentinos -cuyo listado tentativo asciende a 23-, siendo el más antiguo Francisco “Pancho” Luna, nacido aproximadamente en Buenos Aires hacia 1820. Si bien la payada goza de plena vigencia, ya no tiene cultores afroargentinos. Dado que su característica principal es la improvisación y su grabación fue excepcional, resulta comprensible la limitación para cuantificar las obras del pasado.

Esquema cronológico de los payadores afroargentinos desde mediados del siglo XIX hasta principios del XX

El hallazgo documental: el folleto de Matilde Ezeiza

En este análisis se aborda un caso revelador: la payadora Matilde Ezeiza, hija de Gabino, totalmente desconocida para la academia y la etnohistoria actual. La pista que llevó a su rastro es un folleto de su autoría, titulado La hija del payador: Hermosa colección de canciones cantadas por Matilde Ezeiza en la tumba de Ezeiza, publicado en la ciudad de Rosario.

El único ejemplar conocido fue documentado en el Instituto Ibero-Americano de Patrimonio Cultural Prusiano (Berlín) durante 2011. Había sido obtenido originalmente por el antropólogo alemán Robert Lehmann-Nitsche, quien lo integró a su "Biblioteca criolla".

Características de la publicación

  • Edición: Publicado por la casa Longo y Argento; el Boletín Oficial del 29 de junio de 1917 permite datar su circulación hacia marzo de ese año.
  • Formato: 16 páginas en rústica, típico de la literatura popular de bajo costo que se vendía masivamente entre finales del siglo XIX y principios del XX.
  • Contenido: Incluye las letras de 18 cantos: 15 de su autoría (incluyendo dos plagios de su padre), dos de Gabino Ezeiza y uno de Ramón Aguirre.
  • Materialidad: La portada destaca por incluir una fotografía, algo inusual para este tipo de impresos, donde se observa a una mujer joven de fenotipo negro.
Reproducción de la portada del folleto de Matilde Ezeiza con la fotografía de la autora

Identidad, linaje y estrategia editorial

El valor testimonial de este folleto es doble. Por un lado, Gabino reconoce en el título, la dedicatoria y el verso final su vínculo paterno. Por otro, Matilde utiliza referencias autorreferenciales que la identifican como afrodescendiente: “Soy la morocha que canta”, “morocha soy no lo niego” y “soy la morocha argentina”. Estos versos sugieren cómo los Ezeiza buscaban ser entendidos socialmente en una época marcada por la europeización y el blanqueamiento sociocultural.

La fama de Gabino sirvió como una clara estrategia editorial. Presentarse como "la hija del payador" constituía un inequívoco espaldarazo. A pesar de esto, la figura de Matilde ha quedado sumida en el olvido, incluso entre los descendientes de Gabino, quienes han mantenido una postura de silencio o desconocimiento respecto a la faceta artística de sus parientes.

Innovación en la práctica payadoril

Víctor Di Santo enumera las innovaciones de Gabino, como la profesionalización del payador y el uso de la milonga. A esto debe sumarse la apertura de la práctica a las mujeres. Aunque Aída Reina y María Albana son citadas como sus discípulas más destacadas, el caso de Matilde permanece como un eslabón perdido en esta historia.

Un episodio esclarecedor ocurrió en 1910, cuando en un periódico local de Navarro se le pidió a Gabino improvisar sobre "La mujer intelectual argentina". El payador, siempre audaz, flaqueó en el tema. Cabe preguntarse si su confusión fue provocada por la dificultad de hablar sobre su hija Matilde frente a una sociedad que negaba o invisibilizaba este tipo de producciones artísticas.

RECORDANDO AL PAYADOR 6 DEL 5 DEL 2026

Reflexiones sobre género y diáspora

El caso de Matilde Ezeiza permite plantear la necesidad de reconfigurar los estudios de género aplicados a la diáspora africana. Como sostiene Autumi Toasijé, el feminismo negro está marcado por el eje de la colonialidad, diferenciándose del feminismo europeo heredero de la Ilustración. La profesionalización de la payadora, iniciada por Gabino, representa una oportunidad para tender cruces originales entre los estudios de género y la herencia afrodescendiente en el Cono Sur.

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