Bañarse en la piscina durante la lactancia: Guía completa para madres

Después del nacimiento de un bebé, muchas madres se preguntan cuándo es seguro volver a meterse en el mar o en la piscina. Esta inquietud es natural, especialmente cuando se combina con el deseo de disfrutar del verano y la lactancia materna.

Fotografía de una madre amamantando a su bebé en un entorno acuático con calma

¿Cuándo puede la madre bañarse después del parto?

Antes de pensar en bañarse, es fundamental que la madre se haya recuperado adecuadamente del parto. Después del nacimiento, el cuerpo atraviesa un periodo de recuperación conocido como puerperio o cuarentena. Volver a bañarte después del parto es posible, pero requiere paciencia y cuidados.

Recuperación tras un parto vaginal

Si el parto fue vaginal, es importante esperar a que cualquier desgarro o episiotomía haya cicatrizado completamente y no haya riesgo de infección. Un comentario en el texto señala que un desgarro pequeño puede curarse en unas 5 semanas, lo que subraya la importancia de la cicatrización adecuada.

Recuperación tras una cesárea

Si tuviste una cesárea, el tiempo de espera puede ser algo mayor. La herida quirúrgica debe estar completamente cerrada y cicatrizada, y no debe haber señales de infección (como enrojecimiento, supuración o dolor localizado). Si la cesárea está bien curada no hay riesgos para la salud, pero si tienes algún punto sin cerrar o le falta curar, se recomienda esperar un poco más, ya que la cesárea es una incisión más profunda.

Consejos generales para el baño postparto

  • Aunque te sientas bien, no te precipites.
  • Prioriza tu recuperación y escucha tu cuerpo.
  • Si puedes elegir, prefiere el mar a la piscina, ya que el agua salada puede ser menos irritante que el cloro de las piscinas para una cicatrización inicial.
Esquema sobre las etapas de recuperación posparto y cicatrización de heridas quirúrgicas

Lactancia materna en verano: Adaptándose al calor

La lactancia materna tiene sus particularidades también en verano, y es conveniente saber lo que puede acontecer cuando el calor es más fuerte. Con la llegada del calor, los días de playa, las piscinas y las vacaciones, muchas madres lactantes se preguntan si hay que tomar precauciones especiales con la lactancia.

Impacto del calor en las tomas del bebé

En climas cálidos, el bebé busca más hidratación que alimento propiamente. Del mismo modo que un adulto toma más fruta, más líquidos y menos grasas, los bebés pueden querer hacer tomas rápidas y quizá incluso rechazar el contacto estrecho. Por la noche, el niño va a recuperar las tomas más largas y profundas para compensar la ingesta calórica.

Consejos para el confort del bebé y la madre

Gemma López, consultora IBCLC, ofrece las siguientes recomendaciones para sobrellevar el calor durante la lactancia:

  • Para el bebé:
    • Que disponga de un espacio amplio donde poder rodar a un rincón fresco.
    • A la hora de mamar, poder acercarse al pecho lo justo, no con todo el cuerpo, para evitar el exceso de calor.
  • Para la madre:
    • Si se hace colecho, utilizar ropa de cama de tejidos frescos y transpirables.
    • Procurar que la habitación se caliente lo menos posible durante el día.
    • Darse una ducha tibia justo antes de irse a dormir y ventilar la habitación cuando las temperaturas comienzan a bajar.
    • Cuidar el confort en temporadas de calor, intentando adaptarse y tomando medidas para estar lo mejor posible.

Hidratación y alimentación de la madre

Si bien es cierto que se recomienda, especialmente al inicio de la lactancia, aumentar ligeramente la ingesta de calorías y de agua (por las que se van a implicar en la producción de leche), eso es algo que ya pide el propio cuerpo de un modo natural, no hay que forzar nada. Tanto el apetito como la sed son los indicadores de cuándo y cuánto debemos comer o beber. Seguir una dieta sana, equilibrada, acorde al clima y al mecanismo de hambre y sed es todo lo que debemos hacer, tanto si se da el pecho como si no. La madre que da el pecho puede sentirse más incómoda, cansada e inapetente en momentos de calor extremo, lo que puede derivar en no estar tan pendiente de ofrecer el pecho, pero para eso están las noches.

Infografía sobre consejos para amamantar durante el calor

Amamantar en la piscina o el mar: Mitos y realidades sobre el cloro y la sal

Una de las preguntas más frecuentes es si se puede amamantar en la piscina o el mar. La respuesta de los expertos es clara.

Seguridad del bebé y la leche materna

Según la experta Gemma López, "no hay ningún problema en ofrecer el pecho en playas o piscinas". Ella explica que los residuos de sal o cloro que puedan estar en la piel del pecho serán insignificantes, sobre todo comparados con los que el propio bebé ya puede tener en sus manos (que se llevará a la boca) o en su propia piel. Además, el sistema digestivo del bebé está preparado para eliminar esas muestras ínfimas puntuales que le llegarán mezcladas con una buena dosis de leche materna.

Tradicionalmente, en la mayoría de piscinas se usa cloro para mantener el agua en buenas condiciones. La cantidad de cloro que puede quedar en la piel es muy pequeña, por lo que si tu bebé quiere mamar después de bañarte, no supone ningún problema. Cuando nos bañamos en el mar se presenta la misma situación, solo que la sal que queda en la piel obviamente deja un sabor ligeramente salado. Para la mayoría de bebés no es ningún impedimento para engancharse al pecho; como mucho, puede que si es la primera vez, se extrañen un poco por el sabor.

Precauciones adicionales

Aunque los expertos indican que los residuos son insignificantes, algunas madres sugieren, por precaución, lavarse el pezón antes de amamantar al bebé por el cloro o los productos que se le echan al agua. Si bien no es estrictamente necesario, si el bebé muestra molestias por el sabor o si notas irritación en la piel, puedes enjuagarte suavemente con un poco de agua dulce.

Sesión 10: Seguridad alimentaria en recién nacido, humanizando asistencia al nacimiento y lactancia

Desmontando mitos comunes sobre la lactancia en verano

Con la llegada del calor, los mitos no se toman vacaciones y generan muchas dudas. Aquí desmontamos algunos de los más comunes sobre lactancia en verano, para que puedas disfrutar del verano con el bebé al pecho.

  • Mito 1: Hay que ducharse después de salir del agua antes de amamantar

    FALSO. No hace falta que salgas corriendo a buscar una ducha cada vez que sales del agua. Si no hay restos visibles de arena o crema, no es necesario enjuagar el pecho. Los bebés no suelen rechazar el pecho si hay un poco de arena o la siente un poco salada al mamar. Pero claro, si el bebé muestra molestias por el sabor, o si notas irritación en la piel, puedes enjuagarte suavemente con un poco de agua dulce.

  • Mito 2: El sol afecta la calidad de la leche materna

    FALSO. La leche materna dentro del pecho no es como un lácteo que si está fuera de la nevera se va a estropear. Puedes tomar el sol con normalidad, sin que eso afecte en lo más mínimo a la calidad o a la composición de tu leche. Eso sí, tu piel sigue siendo piel y necesita protección. Especialmente la del pecho, que es una zona más sensible. Si vas a hacer topless o llevar el escote al aire, usa protección solar adecuada y evita la exposición prolongada para no quemarte, sobre todo en areola y pezón.

  • Mito 3: Se debe destetar en caso de gastroenteritis

    FALSO. Este es un clásico del verano. No, no tienes que destetar por una gastroenteritis. De hecho, tu leche sigue siendo segura y puede proteger al bebé gracias a los anticuerpos que tu cuerpo produce mientras luchas contra el patógeno que lo haya ocasionado. Eso sí: extrema la higiene de manos, especialmente al ir al baño, porque la transmisión de estos virus es fecal-oral.

  • Mito 4: No se pueden usar protectores solares o repelentes en la madre lactante

    FALSO. Las cremas solares y repelentes pueden usarse, pero es importante que no haya producto en la zona del pezón y la areola al dar el pecho, y tener cuidado con la zona de los brazos, pues los bebés al apoyar la cara en la zona donde lo has aplicado pueden “teñirse” con el producto y pueden aparecer manchas en su piel. No es peligroso para ellos, pero es mejor evitarlo pues su piel es muy delicada.

  • Mito 5: El frío detiene la producción de leche

    FALSO. El frío no detiene la fábrica de leche. La producción de leche materna está controlada por las hormonas (prolactina y oxitocina) y por el estímulo de succión del bebé, no por si tú te das un chapuzón en agua helada.

  • Mito 6: Los bebés menores de 6 meses necesitan agua además de leche en verano

    FALSO. No, los bebés menores de 6 meses solo deben recibir leche. Eso sí, los bebés tienen que comer a demanda sea del pecho o del biberón y si es así no se van a deshidratar. Es importante que en verano no se les restrinja la alimentación, que puedan acceder al pecho o se les ofrezca todos los biberones que necesite.

Como puedes ver, el verano y la lactancia sí combinan. Puedes bañarte, tomar el sol, y seguir amamantando incluso si estás con una gastroenteritis. No dejes que los mitos te agüen las vacaciones. ¡Feliz verano y feliz lactancia!

Ilustración de 6 mitos sobre lactancia en verano desmentidos

La lactancia materna en espacios públicos: Un derecho a proteger

Es lamentable que todavía existan casos donde una madre es expulsada de una piscina por amamantar a su criatura. Es fundamental recordar que la lactancia materna es a demanda, es decir, cuando y donde la criatura pide. Sea en casa, en un centro comercial o en la piscina, cuando la criatura pide, se le da teta. A veces, con niños y niñas mayores (2 o 3 añitos), podemos acordar con ellos cuándo y dónde “sacar la teta”.

Argumentos a favor de la lactancia en piscinas

Si observamos las recomendaciones tanto en la Comunidad de Madrid como en Aragón sobre el mantenimiento de las piscinas, en ningún caso hay recomendaciones específicas sobre la lactancia. Además, los niños y niñas tosen en el agua (porque a menudo se sumergen y la tragan), la babean; si hace poco que les han quitado el pañal no es raro que la meen. Por eso se higieniza el agua de la piscina. Con el uso normal de la piscina habría muchísimos gérmenes que todos los que nadamos en esas aguas podríamos contraer, de no ser por los productos de limpieza, que se ponen precisamente para acabar con esos gérmenes. La lactancia en este contexto no representa un riesgo mayor.

Protección legal de la lactancia

Una médica de familia y madre lactante subraya la necesidad de que se implante una ley para proteger la lactancia en los espacios públicos, como ya existe en el Reino Unido. En España, ya hay leyes similares en Euskadi y la Comunitat Valenciana. Es inaceptable que a las madres lactantes se las expulse de restaurantes, tiendas, parques y piscinas por dar de comer y beber a sus criaturas la mejor comida que tiene preparada la naturaleza.

Es posible que este sea tu primer verano de playa y bebé. Quizás tiene pocas semanas de vida o meses y es la primera vez que vas a la playa o a la piscina con él y os apetece daros un baño juntos. ¡Disfruta de la experiencia con la confianza de que es seguro y beneficioso para ambos!

Mapa mostrando países o regiones con leyes de protección a la lactancia en público

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