El Impacto de las Bacterias Intestinales en la Enterocolitis Necrosante en Prematuros

Investigadores del Instituto Quadram y la Universidad de East Anglia (Reino Unido) han identificado la causa que hace que algunas cepas de bacterias intestinales pongan en peligro la vida de bebés prematuros. Una gran amenaza para los recién nacidos con un peso extremadamente bajo al nacer es la enterocolitis necrosante (ECN). Esta infección microbiana, rara en los bebés nacidos a término, aprovecha las vulnerabilidades que destruyen el tejido intestinal y provocan complicaciones graves.

Una especie bacteriana que causa una enfermedad especialmente repentina y grave es Clostridium perfringens. El microbioma intestinal de los recién nacidos puede alterarse significativamente, lo que lo hace susceptible al crecimiento excesivo de C. perfringens.

Estudio del Genoma de Clostridium perfringens

La profesora Lindsay Hall y el Dr. Raymond Kiu, del Instituto Quadram y la UEA, dirigieron un estudio sobre los genomas de C. perfringens. El equipo de investigación analizó los genomas de C. perfringens de muestras fecales de 70 bebés admitidos en cinco Unidades de Cuidados Intensivos Neonatales (UCIN) del Reino Unido. Basándose en las similitudes genómicas, encontraron que un conjunto tenía una menor capacidad para causar enfermedades. Esto permitió una comparación con las cepas más virulentas. Este estudio ha comenzado a construir firmas genómicas para C. perfringens asociadas con bebés prematuros sanos y aquellos con enterocolitis necrosante.

Al respecto, la profesora Lindsay Hall, de la Facultad de Medicina de Norwich y el Instituto Quadram de la UEA, indicó: "La exploración de las firmas genómicas de cientos de genomas de Clostridium perfringens nos ha permitido potencialmente discriminar entre las cepas bacterianas 'buenas' que viven inofensivamente en el intestino prematuro y las 'malas'". Añadió que este estudio genómico "brinda más datos que podemos usar en la lucha contra las bacterias que causan enfermedades en los bebés, donde estamos aprovechando los beneficios de otro residente microbiano, Bifidobacterium, para brindarles a los bebés en riesgo el mejor comienzo posible en la vida".

Por su parte, el Dr. Raymond Kiu, co-investigador, expresó: "Esperamos que los hallazgos ayuden a 'rastrear' las cepas mortales de C. perfringens en un grupo muy vulnerable de pacientes: los bebés prematuros".

¿Qué es la Enterocolitis Necrosante (ECN)?

La enterocolitis necrosante es la enfermedad intestinal más frecuente y más grave entre los bebés prematuros, y una lesión en el revestimiento interno del intestino. Ocurre cuando el tejido del intestino delgado o grueso está lesionado o inflamado. En la enterocolitis necrosante, el intestino puede dejar de retener el material de desecho, lo que permite que las bacterias pasen al torrente sanguíneo y causen una infección de riesgo vital. Los productos de desecho pueden pasar a la cavidad abdominal del bebé y hacer que se ponga muy enfermo.

Síntomas de la Enterocolitis Necrosante

Los síntomas de la ECN pueden variar de un bebé a otro y se pueden parecer mucho a los síntomas causados por otros problemas digestivos. Los recién nacidos con ECN pueden desarrollar:

  • Hinchazón del abdomen.
  • Dificultad para alimentarse.
  • Vómitos de líquido teñido de verde o amarillo.
  • Sangre en las heces.
  • Piel del abdomen de coloración anormal.
  • Apariencia muy enferma y aletargada.
  • Temperatura corporal baja.
  • Pausas repetidas en la respiración (apnea).

Causas y Factores de Riesgo de la Enterocolitis Necrosante

No hay una causa aislada propia ni exclusiva de la enterocolitis necrosante. En la mayoría de los casos, no se encuentra una causa específica de esta afección. La causa no se conoce por completo, pero está relacionada en parte con la inmadurez del intestino y con la falta de oxígeno o la irrigación sanguínea insuficiente al intestino. La disminución del flujo sanguíneo al intestino en un recién nacido prematuro enfermo puede provocar lesiones en la superficie interna del intestino, lo que permite a las bacterias que viven de forma habitual en el intestino invadir y desgarrar la pared intestinal dañada.

A veces, la ECN parece darse en “brotes”, al afectar a varios bebés en la misma sala de recién nacidos. Aunque esto podría ser solo casual, se han detectado de forma ocasional algunos virus y bacterias en bebés con enterocolitis necrosante. Esta enfermedad no se puede contagiar de un bebé a otro, pero los virus o las bacterias que la causan sí que se pueden contagiar. La mayoría de los casos de enterocolitis necrosante se dan en bebés que nacen antes de la 32ª semana de gestación. No obstante, los bebés a término que tienen problemas de salud, como las anomalías cardíacas, también la pueden desarrollar.

Infografía: Factores de riesgo de enterocolitis necrosante en prematuros

Además de la prematuridad, otros factores de riesgo incluyen:

  • Rotura prolongada de las membranas previa al parto (la madre rompe aguas más de 12 horas antes de que comience el parto), lo que puede provocar una infección en el feto.
  • Asfixia perinatal, que conlleva una disminución de la irrigación sanguínea a los tejidos del recién nacido o una disminución del oxígeno en la sangre.
  • Bebé pequeño para la edad gestacional.
  • Cardiopatía congénita, que puede afectar a la circulación sanguínea o a las concentraciones sanguíneas de oxígeno.
  • Anemia, que dificulta el transporte adecuado de oxígeno.
  • Exanguinotransfusión, un procedimiento que puede afectar la irrigación sanguínea a los órganos.
  • Perturbación de las bacterias digestivas: el tratamiento con antibióticos o fármacos supresores de ácido puede estimular el crecimiento de bacterias potencialmente dañinas en el intestino del recién nacido.
  • Alimentación con fórmula: la leche materna contiene sustancias que protegen las paredes del tubo digestivo, que las fórmulas no tienen.

Complicaciones de la Enterocolitis Necrosante

Si la lesión original progresa y la pared intestinal se desgarra (se perfora), el contenido intestinal pasa a la cavidad abdominal y causa inflamación e infección (peritonitis). Otras complicaciones surgen si las bacterias entran en el torrente sanguíneo, causando una infección potencialmente mortal (sepsis) y a veces la muerte.

A largo plazo, las complicaciones más frecuentes son:

  • Estrechamiento del intestino (estenosis intestinal): afecta del 10 al 36% de los bebés que sobreviven al episodio inicial de ECN y generalmente causa síntomas de 2 a 3 meses después.
  • Síndrome del intestino corto: un trastorno que causa diarrea y mala absorción de nutrientes, afectando a cerca del 19% de los lactantes que necesitan cirugía.
  • Retrasos o discapacidades del neurodesarrollo: muchos supervivientes de ECN sufren parálisis cerebral, discapacidades de aprendizaje, trastorno por déficit de atención y retraso en el desarrollo del lenguaje y motor.

Diagnóstico de la Enterocolitis Necrosante

En bebés con síntomas de ECN, el diagnóstico se puede confirmar si una radiografía revela una distribución anormal de los gases en la cavidad abdominal, mostrando gas en la pared intestinal (neumatosis intestinal) o aire libre en la cavidad abdominal si la pared intestinal ha sido perforada. Los médicos también pueden solicitar una ecografía abdominal para observar el grosor de la pared intestinal, la neumatosis intestinal y la circulación sanguínea. También se obtienen muestras de sangre para buscar bacterias y otras anomalías (por ejemplo, un recuento elevado de glóbulos blancos).

Tratamiento de la Enterocolitis Necrosante

Cuando se sospecha o se diagnostica una enterocolitis necrosante, el tratamiento se debe iniciar de inmediato. Los recién nacidos que sufren ECN permanecen ingresados en la unidad de cuidados intensivos neonatales (UCIN).

Tratamiento no quirúrgico

Aproximadamente del 50 al 75% de los recién nacidos con ECN no necesitan cirugía. En estos casos, la alimentación se detiene inmediatamente. Los médicos pasan una sonda de aspiración hasta el estómago para eliminar el contenido, lo que disminuye la presión y ayuda a prevenir el vómito. Se administran alimentación y líquidos por vía intravenosa para mantener la hidratación y la nutrición y permitir que el intestino se cure. La infección se trata con antibióticos por vía intravenosa. Se realiza un seguimiento de estos recién nacidos repitiendo pruebas de sangre y radiografías abdominales.

Después de responder al tratamiento, el bebé se podrá volver a alimentar de la forma habitual al cabo de una o dos semanas. Cuando se reanuden las tomas, la leche materna será lo más recomendable. Si la madre no le puede dar el pecho o proporcionarle suficiente cantidad de leche al bebé, es posible que los médicos recomienden alimentar al bebé con leche materna humana pasteurizada procedente de un banco de leche, lo que se considera una alternativa segura. También se puede utilizar una leche de fórmula especial.

Tratamiento Quirúrgico

Aproximadamente del 25 al 50% de los recién nacidos con ECN sí necesitan cirugía, especialmente si hay perforación intestinal o parte del intestino está gravemente afectada. La cirugía consiste en la extirpación de la porción del intestino que no recibe suficiente sangre. Los extremos de intestino sano se pueden volver a unir cosiéndolos entre sí o se pueden hacer sobresalir hacia la superficie de la piel para crear una abertura temporal (ostomía) que permita la evacuación de las heces. Posteriormente, cuando el bebé está sano, los extremos del intestino se vuelven a unir y se aloja de nuevo el intestino en la cavidad abdominal.

Los lactantes que pesan menos de aproximadamente 2,2 libras (menos de 1 kg) o que están gravemente enfermos al nacer pueden no sobrevivir a una cirugía más extensa, por lo que los médicos pueden colocar drenajes peritoneales en su cavidad abdominal. Los drenajes peritoneales permiten la evacuación del material abdominal infectado y pueden reducir los síntomas. Este procedimiento ayuda a estabilizar a estos bebés para que se les pueda realizar una cirugía más adelante, cuando estén en condiciones menos críticas. En algunos casos, los bebés se recuperan sin necesidad de una intervención quirúrgica. A veces, las estenosis requieren corrección quirúrgica.

ENTEROCOLITIS NECROTIZANTE. CAPITULO 1

Pronóstico de la Enterocolitis Necrosante

Los tratamientos médicos y quirúrgicos actuales han mejorado el pronóstico para los recién nacidos con enterocolitis necrosante. Alrededor del 75% de los recién nacidos afectados sobreviven. La tasa de supervivencia es menor para los lactantes que necesitan cirugía y para los lactantes que tuvieron un peso muy bajo al nacer.

La mayoría de los bebés que desarrollan una ECN se recuperan por completo y dejan de tener problemas para alimentarse. Sin embargo, en algunos casos, se forman cicatrices dentro del intestino o este se estrecha y hasta se puede llegar a obstruir. La malabsorción (la incapacidad del intestino para absorber los nutrientes con normalidad) puede ser un problema duradero, más frecuente en bebés a quienes se les ha extraído una parte del intestino.

La Influencia del Microbioma Intestinal

La falla del microbioma para establecerse completamente en el sistema digestivo de un bebé precede el desarrollo de un subtipo de enterocolitis necrosante (ECN), de acuerdo con un estudio financiado por el Instituto Nacional de Salud Infantil y Desarrollo Humano Eunice Kennedy Shriver (NICHD). El microbioma es la comunidad de microrganismos que viven en un lugar particular del cuerpo, como el tracto gastrointestinal.

Los investigadores descubrieron que este tipo de enterocolitis necrosante es precedido por una comunidad microbiana de baja diversidad, y ocurre 40 o más días después del parto entre los bebés nacidos entre las semanas 23 y 25 del embarazo. También encontraron que los cambios en los microbiomas del aparato digestivo de los bebés prematuros están asociados a los tratamientos de medicamentos, incluyendo los antibióticos, y que los microbiomas a menudo fueron colonizados por microrganismos presentes en hospitales.

Antecedentes del Desarrollo del Microbioma

Los recién nacidos adquieren los microbios que viven en los microbiomas de su aparato digestivo de sus madres y de su entorno. Los factores que influyen en el desarrollo del microbioma incluyen el tipo de parto (vaginal o por cesárea), la exposición a antibióticos, la alimentación (leche materna o de fórmula) y la edad gestacional al momento del nacimiento. Los bebés prematuros a menudo pasan por cuidados hospitalarios intensivos, los que pueden incluir tratamientos con antibióticos y muchos otros medicamentos. Se cree que las variaciones de cómo los microbiomas de los bebés prematuros se desarrollan influyen en su riesgo de desarrollar la enterocolitis necrosante y las infecciones en el torrente sanguíneo.

Resultados del Estudio del NICHD

Para el estudio actual, los investigadores identificaron el microbioma intestinal mediante el análisis de los genomas presentes en muestras fecales. El equipo evaluó las muestras biológicas, recolectadas durante múltiples periodos de tiempo, de 236 bebés prematuros hospitalizados durante los primeros 3 meses de vida en 3 unidades de cuidados intensivos para recién nacidos en los Estados Unidos.

Los microbiomas de bebés que nacen tras un periodo normal de gestación se desarrollan gradualmente y son habitados por organismos que ayudan a la digestión, contribuyen con nutrientes y tienden a no causar daño. Como contraste, los microbiomas de bebés prematuros del estudio tendieron a iniciar su población de microrganismos con Staphylococcus epidermidis, una bacteria normalmente encontrada en la piel, pero que puede causar infecciones cuando se encuentra en otros tejidos.

Los investigadores confirmaron descubrimientos previos sobre el hecho de que hasta un 50% de las comunidades de microbiomas están conformadas por patobiontes, microbios normalmente presentes en una persona pero que pueden causar enfermedades bajo ciertas condiciones. En un periodo de varias semanas, las comunidades de microbioma de los bebés prematuros tuvieron una transición desde la S. epidermidis a otros patobiontes, incluyendo Klebsiella pneumoniae, Enterococcus faecalis y Escherichia coli.

Los investigadores identificaron un subtipo de enterocolitis necrosante que se desarrolló después de 40 días entre los bebés nacidos de 23 a 25 semanas de embarazo, que tenían un microbioma intestinal que contenía una baja diversidad de organismos. Sin embargo, los autores no encontraron ninguna diferencia entre los patrones de microrganismos en el sistema digestivo de bebés que no desarrollaron una enterocolitis necrosante y aquellos que sí la desarrollaron antes del día 40 de vida.

También encontraron que los bebés prematuros compartían ciertas cepas de bacteria intestinal, lo que sugiere que estos organismos fueron adquiridos en la unidad de cuidados intensivos para recién nacidos. Además de las variedades de S. epidermidis, los bebés en la misma unidad de cuidado intensivo también compartían cepas de Clostridioides difficile, una bacteria que puede causar diarrea grave e inflamación intestinal en adultos. Además, cepas específicas de S. epidermidis fueron encontradas en bebés que recibieron tratamiento en unidades de cuidado intensivo en tres estados de los Estados Unidos, lo que los autores creen que sugiere que las cepas se adaptaron a sobrevivir en el ambiente hospitalario y en los sistemas digestivos de los bebés.

Los tratamientos con antibióticos fueron asociados con cambios a gran escala en los microbiomas de los bebés prematuros. Sin embargo, el estudio no pudo determinar si el tratamiento de antibióticos causó los cambios o si estos fueron recetados en respuesta a un cambio. De forma similar, el tratamiento con medicamentos no antibióticos, como los antiácidos, también estaban asociados a cambios en los microbiomas de los bebés prematuros.

Importancia de los Hallazgos

Los autores concluyeron que los hallazgos proveen un marco para futuros estudios sobre cómo la comunidad microbiana del sistema digestivo podría contribuir a trastornos médicos que afectan a los bebés prematuros. Los resultados podrían ayudar a los esfuerzos para entender y prevenir la enterocolitis necrosante y otros problemas de salud que afectan a los bebés prematuros. El estudio fue realizado por Phillip I. Tarr, doctor en medicina; Gautam Dantas, doctorado; y Barbara B. Warner, doctora en medicina, de la Escuela de Medicina de la Universidad de Washington, y sus colegas, y aparece en la revista *Cell Host and Microbe*.

Prevención de la Enterocolitis Necrosante

Los recién nacidos enfermos o prematuros deben ser alimentados con leche humana en lugar de fórmula porque la leche humana parece proporcionar cierta protección contra la enterocolitis necrosante. (La fórmula para prematuros es un sustituto apropiado si la leche humana no está disponible.) Además, el personal del hospital evita dar a estos recién nacidos fórmula altamente concentrada y toma medidas para prevenir las concentraciones bajas de oxígeno en la sangre.

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