La nutrición es fundamental para el crecimiento y desarrollo saludable de los niños desde el primer día. La leche infantil, en sus diversas formas, es una opción esencial en esta etapa vital para asegurar que los pequeños reciban los nutrientes necesarios.
Leche Materna: El Estándar de Oro de la Nutrición Infantil
La leche materna es el alimento por excelencia para el desarrollo y crecimiento del bebé, ya que aporta todos los nutrientes que necesita y protege al niño frente a enfermedades. Por su composición, la leche de la madre se adapta perfectamente a las limitaciones fisiológicas del tubo digestivo, del metabolismo intermedio y de la función renal.
Muchos organismos sanitarios y profesionales de la salud recomiendan la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida. Durante este período, la leche materna o artificial es el único alimento que necesita el recién nacido. A partir de los seis meses y hasta los dos años, la lactancia puede continuar si la madre y el bebé así lo desean, según indica UNICEF.

Fórmulas Infantiles: Alternativas Nutricionales
Cuando existen problemas para que el niño se alimente mediante la lactancia materna, es necesario acudir a leches preparadas o leches de fórmula que sustituyen las propiedades nutritivas que los bebés obtendrían de la madre. La evidencia científica acumulada avala la calidad nutricional de la leche materna, pero un porcentaje elevado de lactantes a los 6 meses (54,1%) y al año de vida (78,3%) son alimentados con fórmulas infantiles. Estas leches intentan reproducir las propiedades, la composición y la biodisponibilidad de la leche materna.
Fórmulas de Inicio (0-6 meses)
La leche de inicio es aquella que se da a los bebés hasta los 6 meses, solo cuando no es posible que tome leche materna. Las actuales fórmulas de inicio o "fórmulas 1" se refieren a un alimento capaz de satisfacer por sí solo los requerimientos nutricionales del lactante durante los 4-6 primeros meses de vida, debiendo luego pasar a la fórmula de continuación. Se elabora a partir de la leche de vaca y su composición nutricional es parecida. Las proteínas de la fórmula deben tener un valor biológico no inferior al 85% del de la caseína.
La leche de vaca contiene un claro predominio de caseína sobre las proteínas del suero, en una proporción de 90-10. En la fórmula de inicio, esta relación debe ser modificada para que se asemeje a la existente en la leche humana madura. Las fórmulas contienen algunos aminoácidos libres, pero en menor proporción que en la leche humana.
Fórmulas de Continuación (a partir de 6 meses)
La leche de continuación es el alimento adecuado para lactantes de 5-12 meses de edad y para niños de entre uno y tres años. Se da a partir de los seis meses como complemento de otros alimentos como cereales o frutas. Aportan entre 60 y 75 kcal. por 100 gramos. También se elabora a partir de la leche de vaca, solo que se modifica la proporción de algunas proteínas para que se parezca lo más posible a la leche materna.
A partir de esa edad (5-12 meses), el niño tiene unos requerimientos nutritivos que difícilmente se van a poder cubrir solamente con leche, y es el momento en que generalmente se inicia la alimentación complementaria.

Fórmulas de Crecimiento o Leches Junior (a partir de 1 año)
Las Fórmulas Junior o de crecimiento están indicadas para ser consumidas por niños preescolares y escolares. A partir del año, si el niño no toma lactancia materna, se plantea la duda entre ofrecerle la fórmula de continuación que tomaba hasta los 12 meses, leche de vaca o leche de crecimiento.
Esta “leche de crecimiento” o “fórmula de niño pequeño”, como la denomina el comité de Nutrición de la ESPGHAN, no está regulada, aunque en general tiene ventajas sobre la leche de vaca:
- Aporte menor de proteínas. El exceso de proteínas en los primeros años de vida se asocia con obesidad posterior, de ahí la importancia de que la leche pueda contener menos proteínas. En general las leches de crecimiento contienen de 1 a 2,1 g de proteínas /100 ml, lejos de los 3,1 g /100 ml de la leche de vaca.
- Aporte mayor de nutrientes deficitarios como hierro, vitamina D y PUFAs (ácidos grasos poliinsaturados). En la leche de crecimiento se añaden los ácidos grasos esenciales linoleico y linolénico, y en ocasiones DHA, lo que supone un valor añadido. Estos ácidos grasos son importantes por su papel sobre la inmunidad y el desarrollo psicomotor. Las leches de crecimiento aportan el hierro y la vitamina D en cantidades semejantes a la fórmula de continuación y mucho más que la leche de vaca.
- Debe evitar un aporte elevado de azúcares libres, siendo importante elegir una leche de crecimiento cuyo azúcar predominante sea lactosa e incluso que contenga maltodextrina y oligosacáridos, pero evitando la mayor fuente de azúcares libres, tales como la sacarosa y la miel. El contenido en hidratos de carbono de las leches de crecimiento es más cercano al de las fórmulas de continuación y la leche humana.
Los expertos en nutrición infantil recomiendan tomar como mínimo 2 vasos de leche al día (medio litro) para niños a partir de un año, tanto si es leche materna como si se trata de una leche infantil.
Fórmulas Especializadas
Existen distintas fórmulas disponibles para niños menores de 12 meses de edad que no están tomando leche materna, incluyendo presentaciones en polvo, líquidos concentrados y listas para usarse. Si bien existen algunas diferencias, las fórmulas para lactantes que se venden en los Estados Unidos cuentan con todos los nutrientes que los bebés necesitan para crecer y desarrollarse.
Fórmulas a base de leche de vaca común
Casi todos los bebés toleran bien las fórmulas a base de leche de vaca. Estas fórmulas están hechas con proteína de leche de vaca que ha sido modificada para que sea más parecida a la leche materna. Contienen lactosa (un tipo de azúcar que se encuentra en la leche) y minerales de la leche de la vaca. La fórmula también contiene aceites vegetales, además de otros minerales y vitaminas. La irritabilidad y los cólicos son problemas comunes para todos los bebés. La mayoría de las veces, las fórmulas a base de leche de vaca no causan estos problemas.
Fórmulas a base de soya
Se elaboran usando proteínas de la soya y no contienen lactosa. La Academia Estadounidense de Pediatría (AAP) sugiere utilizar fórmulas a base de leche de vaca siempre que sea posible. Para los padres que no quieren que su hijo consuma proteína animal, la AAP recomienda el amamantamiento o las fórmulas a base de soya. NO se ha demostrado que las fórmulas a base de soya ayuden con las alergias a la leche o los cólicos. Los bebés que son alérgicos a la leche de vaca también pueden ser alérgicos a la leche de soya. En lactantes que presenten galactosemia, una afección poco frecuente, se deben usar fórmulas a base de soya. Estas fórmulas también se pueden utilizar para bebés que no pueden digerir la lactosa, cosa que es poco común en niños menores de 12 meses.
Fórmula parcialmente hidrolizada
En estas fórmulas, la proteína de leche se ha descompuesto en partículas químicas más pequeñas que, en teoría, son más fáciles de digerir. Se usan normalmente para niños alimentados con fórmula que experimentan gases, irritabilidad y llanto. Algunas de estas fórmulas también tienen menor cantidad de lactosa en comparación con la fórmula de leche de vaca.
Fórmulas hipoalergénicas (de hidrolizado de proteína)
Este tipo de fórmula puede ser útil para bebés que tengan alergias a la proteína de la leche y para aquellos con erupciones cutáneas o sibilancias (silbidos al respirar) causadas por alergias. Son generalmente mucho más costosas que las comunes.
Fórmulas deslactosadas
También se utilizan para galactosemia, así como para niños que no pueden digerir la lactosa. Un niño que tenga una enfermedad con diarrea por lo regular no necesitará fórmula deslactosada.
Fórmulas especiales para problemas de salud
Existen fórmulas especiales para bebés con ciertos problemas de salud, las cuales solo deben administrarse bajo recomendación de un profesional. Las fórmulas para el reflujo se espesan previamente con almidón de arroz y suelen reservarse para bebés con reflujo que no aumentan de peso o están muy incómodos. Las fórmulas para bebés prematuros y de bajo peso al nacer tienen calorías y minerales adicionales. Se pueden usar fórmulas especiales para bebés con cardiopatía, síndromes de absorción deficiente y problemas para digerir la grasa o procesar ciertos aminoácidos.
Composición Nutricional y Regulación de las Fórmulas Infantiles
A través de la leche proporcionamos al bebé los nutrientes imprescindibles para su desarrollo y crecimiento, como las proteínas, hidratos de carbono, grasas, vitaminas y minerales. De ahí la importancia de la leche para los bebés.
Requerimientos Nutricionales Esenciales
- Hierro: Las fórmulas fortificadas con hierro son recomendadas, a menos que el proveedor de atención médica indique lo contrario. El hierro ayuda a las defensas naturales del organismo y es importante para el desarrollo y crecimiento cerebral. Se sabe que alrededor de un 12 % de los niños entre los 6 meses y 3 años tiene anemia.
- Calcio: Es uno de los componentes esenciales de los huesos y los dientes. La leche es el principal vehículo de suministro de calcio. Cierto es que la leche no es el único alimento que contiene calcio; otros, como las almendras, la col, el brécol o los garbanzos, también pueden aportar calcio.
- Vitaminas: Tienen diversas funciones; por ejemplo, la vitamina A ayuda a mejorar la función visual, la vitamina D favorece el desarrollo de los huesos y la vitamina C facilita la absorción de hierro.
- Lactosa: Es el azúcar natural de la leche. La leche de los mamíferos contiene, salvo muy raras excepciones, la lactosa como único o mayoritario hidrato de carbono.
Reglamentación Técnico-Sanitaria (RTS) y su Cumplimiento
El Real Decreto 867/2008, de 23 de mayo, el cual transpone la directiva comunitaria (2006/141/CE), aprueba la Reglamentación Técnico-Sanitaria (RTS) específica de las fórmulas infantiles de inicio y de continuación, estableciendo valores mínimos y máximos de contenido nutricional. Su objetivo es proporcionar valores para establecer los aportes nutricionalmente adecuados de las fórmulas infantiles, basándose en pruebas científicas realizadas en lactantes humanos y teniendo como referente la composición de la leche materna. Por el contrario, para las leches de crecimiento no existe una directiva específica sobre la composición, por lo que los fabricantes se guían por las recomendaciones existentes para las leches de continuación.
Un estudio realizado sobre el cumplimiento nutricional en la fabricación de las principales leches infantiles españolas y su adecuación para cubrir las necesidades nutricionales del lactante pone de manifiesto la necesidad de revisar esta normativa en relación con los avances científicos realizados en los últimos años en algunos nutrientes. No obstante, aunque se supone correcto el cumplimiento del Real Decreto 867/2008 sobre RTS en la fabricación de las leches artificiales, sería interesante conocer si la fabricación se decanta más hacia el valor máximo o mínimo de lo permitido y su relación con la salud.
Análisis de Fórmulas Infantiles Españolas
Un estudio analizó 31 fórmulas infantiles comercializadas en España: 18 de inicio, 10 de continuación y 3 de crecimiento. Se valoró el cumplimiento de la RTS y el grado de adecuación a las recomendaciones de composición nutricional y de ingesta diaria para lactantes.
Los resultados indican que el contenido de energía y macronutrientes de las leches infantiles analizadas se sitúa en el centro del margen indicado en la RTS y se adecua a las cantidades recomendadas. Las leches infantiles aportan más cantidad de hierro y micronutrientes que la leche de madre debido a su menor biodisponibilidad.
No obstante, la mayoría de los micronutrientes -tales como fósforo, calcio, retinol, vitamina D, E, C, B6, B12, tiamina, riboflavina y folatos- se sitúan en el límite bajo de la RTS. Sin embargo, la cantidad recomendada de leche de inicio superaba las Ingestas Dietéticas Recomendadas (RDI) en vitamina E, C, retinol, vitaminas del grupo B y folatos, y de vitamina B12 para las de continuación.
Las fórmulas infantiles de inicio se ajustan a la normativa en cuanto a la composición de macronutrientes, pero el aporte de algunos micronutrientes es inferior a la media de los valores de referencia (fósforo, calcio, retinol, vitaminas D, E, C, tiamina, riboflavina, vitaminas B6, B12 y folatos), aunque superan el contenido en hierro y niacina. En las fórmulas de continuación, se ajustan en macronutrientes, pero no en micronutrientes, donde el aporte de algunas vitaminas no alcanza la media de los valores de referencia, y los sobrepasan minerales como fósforo, calcio y hierro. Estas diferencias son pequeñas y todos los micronutrientes están dentro de los límites que permite la normativa y nunca en sus valores extremos.
Al comparar la leche materna con la de inicio, se observa que la concentración media de proteínas en estas últimas es mayor. Igualmente para los micronutrientes tales como fósforo, calcio y hierro y las vitaminas tales como retinol, D, E, tiamina, riboflavina, niacina, B6, B12 y folatos. Las leches de crecimiento, en comparación con la leche de vaca, presentan un aporte superior de energía, hidratos de carbono, hierro, vitaminas D, E, C, retinol, niacina y folatos.
El estudio concluye que, si bien las leches infantiles están dentro de los valores de referencia de la normativa europea de la RTS en cuanto a energía y macronutrientes, sería necesario hacer una revisión para los micronutrientes, basándose en datos científicos actuales de los requerimientos del lactante y sobre sus posibles efectos adversos. El aporte nutricional excesivo de algunos micronutrientes, como se observa en retinol (133,5%), vitamina E (166%), vitamina C (174%), tiamina (179%), riboflavina (230%), niacina (151%), vitamina B6 (142%), vitamina B12 (500%) y folatos (214%) para las leches de inicio, y para vitamina B12 (283%) en las de continuación, puede suponer un aporte nutricional excesivo y a la vez potencialmente perjudicial.
Introducción de Alimentos Complementarios y Lácteos Más Allá de la Fórmula
Momentos Clave para la Alimentación Complementaria
Entre los cuatro y seis meses, la mayoría de los bebés están preparados para introducir alimentos sólidos en su dieta. A partir de los seis meses se van incorporando alimentos a su dieta con la alimentación complementaria. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), son pocos los niños que reciben una alimentación complementaria segura y nutricionalmente adecuada. Es importante saber en qué momento se debe introducir cada alimento.
Consejos para iniciar alimentación complementaria #alimentacióncomplementaria
Productos Lácteos en la Dieta Infantil
Las comidas y bebidas a base de productos lácteos descremados o bajos en grasa, como la leche, el yogur y el queso, también forman parte de este grupo. Además, las bebidas de soja enriquecidas cuentan como lácteos. Los lácteos desempeñan un papel fundamental en la nutrición infantil, ya que aportan proteínas, calcio, vitaminas y otros nutrientes esenciales para el crecimiento.
Yogur
El yogur es un alimento excelente para los bebés, ya que sus proteínas están parcialmente hidrolizadas, lo que facilita su digestión. Los yogures enriquecidos con frutas pueden contener azúcares añadidos, por lo que se recomienda leer las etiquetas y optar por opciones naturales. El yogur natural sin azúcar es una buena opción a partir de la edad adecuada.
Quesos
Los quesos contienen proteínas de alta calidad esenciales para el crecimiento, además de ser una excelente fuente de calcio, que contribuye al desarrollo óseo en la infancia. También aportan vitaminas A y B12, así como fósforo, un mineral clave para la salud ósea. Anteriormente, el queso no se recomendaba para bebés menores de 12 meses debido a su alto contenido en grasas saturadas. Sin embargo, las Guías de Alimentación de la OMS y la Academia Americana de Pediatría, entre otras instituciones, ahora incluyen el consumo de quesos en la alimentación de niños menores de un año. Los lácteos desempeñan un papel clave en la alimentación infantil, pero su introducción debe hacerse en el momento adecuado y en las cantidades adecuadas.
Recomendaciones sobre la Leche de Vaca
Según la Asociación Española de Pediatría, “la leche de vaca no debe introducirse en la alimentación del niño antes de los 12 meses”. La leche de vaca no debe introducirse como principal aporte lácteo antes de los 12 meses, aunque sí se puede añadir en cantidades pequeñas, según la Sociedad Europea de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica (ESPGHAN). Después del año, el niño debe recibir solo leche entera, no desnatada ni baja en grasa.
La leche de vaca tiene un exceso de proteínas que no es bueno para el organismo del niño, al que desde el inicio conviene inculcarle unos hábitos alimentarios saludables. A partir del año de edad, es aconsejable seguir dando una fórmula de crecimiento, adaptada a las necesidades del niño a esa edad, ya que la leche de vaca no está adaptada para ellos, al tener algunos excesos y deficiencias.
La valoración pediátrica de las necesidades nutricionales y el tipo de dieta que sigue el niño ayudará a tomar la decisión sobre el tipo de leche a partir del año de vida. Así, si el niño tiene las necesidades nutricionales habituales propias de su edad y sigue una dieta equilibrada o completa en la que entran una variedad de alimentos que aseguran dichas necesidades nutricionales, se podría optar bien por leche de vaca entera o bien por leche de crecimiento, con las ventajas indicadas de estas últimas de un menor contenido en proteínas y los suplementos de ácidos grasos esenciales, hierro y vitamina D. Sin embargo, si el niño tiene necesidades especiales o aumentadas tanto energéticas como de nutrientes (por ejemplo, niños con catarros de repetición, prematuros con crecimiento insuficiente) o tiene una dieta desequilibrada o deficitaria (por ejemplo, niños muy mal comedores), se deberá optar por una fórmula de continuación o bien por la leche de crecimiento.
Consideraciones Especiales y Mitos Comunes
Intolerancia a la Lactosa
La lactosa es el azúcar natural de la leche. La leche materna tiene casi el doble de lactosa que la leche de vaca o de cabra. La lactosa es una molécula con dos azúcares unidos: glucosa y galactosa. En Europa, un 10-20% de la población tolera mal la leche, ya que determinada cantidad de lactosa les produce náuseas, vómitos, distensión abdominal o diarrea. Estos síntomas pueden aparecer en la infancia. Algunas personas con la edad pierden la capacidad de digerir la lactosa. Si esa enzima falla, no se digiere la lactosa y acaba alimentando a las bacterias intestinales, produciendo gas.
Mitos sobre la Leche
- No, la leche no produce mocos.
- No, el consumo de leche no aumenta el riesgo de padecer asma o rinitis alérgica.
- El autismo es de causa multifactorial, pero con una importante base biológica. La leche, en concreto la caseína de la leche, no produce autismo.
- El consumo de leche para la mayoría de los niños es mucho más beneficioso que perjudicial. En resumen, puede que consumir leche disminuya el riesgo de algún tipo de cáncer y, sin embargo, puede que suponga un ligero aumento de riesgo para otros.
Recomendaciones Prácticas para la Alimentación con Fórmula
Preparación y Formatos
La mayoría de las fórmulas pueden comprarse en las siguientes formas:
- Fórmula lista para el consumo: no es necesario agregar agua, son convenientes, pero cuestan más.
- Fórmulas líquidas concentradas: es necesario mezclarlas con agua, pero cuestan menos.
- Fórmulas en polvo: deben mezclarse con agua, pero son la forma menos costosa.

Cantidades y Frecuencia
La Academia Estadounidense de Pediatría (AAP) recomienda que todos los bebés sean alimentados con fórmula fortificada con hierro o leche materna hasta al menos los 12 meses de edad. En general, los bebés que son alimentados con leche maternizada pueden necesitar alimentarse aproximadamente de 6 a 8 veces al día.
- Con recién nacidos, comience con 2 a 3 onzas (unos 60 a 90 mililitros) de leche maternizada por alimentación (para un total de 16 a 24 onzas o 480 a 720 mililitros al día).
- Al final del primer mes, el bebé debe tomar por lo menos 4 onzas (120 mililitros) por tiempo de alimentación.
- Al igual que con el amamantamiento, la cantidad de alimentaciones disminuirá a medida que el bebé crezca, pero la cantidad de leche maternizada aumentará a aproximadamente de 6 a 8 onzas (de 180 a 240 mililitros) por alimentación.
- En promedio, el bebé debería consumir 2½ onzas (75 mililitros) de fórmula por libra (453 gramos) de peso.
- Entre los 4 y los 6 meses de edad, un lactante debe estar consumiendo de 20 a 40 onzas (de 600 a 1200 mililitros) de fórmula y a menudo está listo para comenzar la transición a alimentos sólidos.
La fórmula para bebés se puede usar hasta que un niño cumpla 1 año de edad. Las fórmulas estándar contienen 20 Kcal/onza o 20 Kcal/30 ml y 0.45 gramos de proteína/onza o 0.45 gramos de proteína/30 ml. Los bebés que toman suficiente fórmula y están aumentando de peso por lo regular no necesitan vitaminas ni minerales adicionales.
Asesoramiento Profesional
Ha habido un cambio importante en la forma de elegir el tipo de leche que damos a nuestros hijos. Los expertos en nutrición infantil insisten en que la industria de la dietética infantil debe contar con los más exhaustivos controles nutricionales y de seguridad durante toda la cadena alimentaria, debido a que sus consumidores son un colectivo vulnerable. ¡Es fundamental buscar asesoramiento profesional para elegir la mejor leche para el bebé!