El embarazo culmina con el parto, que, de manera general, ocurre a las 37 semanas de gestación, lo que equivale a 9 meses y una semana. A partir de esta semana, se considera un bebé a término, es decir, que ha finalizado su desarrollo y está preparado para nacer. Sin embargo, en algunas mujeres, el parto puede alargarse hasta las 42 semanas, a partir de la cual se hablaría de embarazo postérmino, mientras que en aproximadamente el 10% de los casos, se produce un embarazo pretérmino, antes de las 37 semanas, en los que podría ocurrir alguna complicación si el bebé no ha finalizado su desarrollo.
Este artículo explorará los últimos cambios que se producen entre las semanas 33 y 37, periodo en el cual tanto el organismo de la madre como el del feto se preparan para el momento del parto.
Desarrollo y Ganancia de Peso del Feto
Durante el último mes de gestación, el bebé se encuentra prácticamente desarrollado, y su aumento de peso será de unos 250 gramos a la semana, aunque es normal que disminuya en las últimas semanas antes del parto. En la semana 37, cuando el bebé ya ha llegado a término, pesa aproximadamente 3 kilogramos y mide unos 50 centímetros. El aumento de peso se vigila con mucho cuidado en todos los bebés.
Calendario Semanal del Desarrollo Fetal en el Tercer Trimestre
El desarrollo fetal es un proceso fascinante que ocurre de manera gradual durante las 40 semanas de gestación. A continuación, se presenta un calendario semanal de los acontecimientos relacionados con el desarrollo fetal durante el tercer trimestre:
- Semana 28: Los ojos del bebé se abren parcialmente y se han formado las pestañas. El sistema nervioso central puede dirigir movimientos respiratorios rítmicos y controlar la temperatura corporal. El bebé podría medir casi 10 pulgadas (250 milímetros) de largo desde la coronilla hasta los glúteos y pesar casi 2 1/4 libras (1000 gramos).
- Semana 29: El bebé puede patear, estirarse y hacer movimientos de agarre.
- Semana 30: El bebé puede abrir los ojos por completo y es posible que tenga una buena cantidad de cabello. Los glóbulos rojos se están formando en la médula ósea. El bebé podría medir más de 10 1/2 pulgadas (270 milímetros) de largo desde la coronilla hasta los glúteos y pesar casi 3 libras (1300 gramos).
- Semana 31: Ha terminado la mayor parte del desarrollo principal del bebé. Ahora es el momento en el que empieza a subir de peso rápidamente.
- Semana 32: Las uñas de los pies del bebé son visibles. El lanugo, la capa de pelo suave y aterciopelado que ha cubierto la piel del bebé, empieza a caerse. El bebé podría medir 11 pulgadas (280 milímetros) de largo desde la coronilla hasta los glúteos y pesar 3 3/4 libras (1700 gramos).
- Semana 33: Las pupilas del bebé pueden cambiar de tamaño en respuesta a un estímulo de luz. Sus huesos se están endureciendo, pero el cráneo sigue siendo blando y flexible.
- Semana 34: Las uñas del bebé han llegado a la punta de sus dedos. El bebé podría medir casi 12 pulgadas (300 milímetros) de largo desde la coronilla hasta los glúteos y pesar más de 4 1/2 libras (2100 gramos).
- Semana 35: La piel del bebé se está volviendo lisa y sus miembros tienen una apariencia regordeta.
- Semana 36: El bebé tiene poco espacio en el interior del útero, lo que puede dificultar las patadas. Sin embargo, es probable que se sigan sintiendo estiramientos, rotaciones y movimientos. Pesa 2,5 kg.
- Semana 37: El bebé adquiere un agarre firme. Para prepararse para el parto, la cabeza del bebé podría comenzar a descender hacia la pelvis. Si el bebé no está con la cabeza hacia abajo, el profesional de atención médica abordará esta situación.
- Semana 38: Las circunferencias de la cabeza y del abdomen del bebé son aproximadamente del mismo tamaño. Las uñas de los pies del bebé llegan a la punta de los dedos. El bebé ha perdido casi todo el lanugo. Pesa alrededor de 6 1/2 libras (2900 gramos).
- Semana 39: El pecho del bebé se vuelve más prominente. En el caso de los varones, los testículos siguen descendiendo hacia el escroto. Se forma grasa en todo el cuerpo del bebé para mantenerlo caliente después del nacimiento.
- Semana 40: El bebé podría tener una longitud de la coronilla a los glúteos de unas 14 pulgadas (360 milímetros) y pesar 7 1/2 libras (3400 gramos). Los bebés sanos vienen en diferentes tamaños.
Preparación para el Nacimiento
Cambio de Posición
En el 96% de los embarazos, el bebé comienza a prepararse para el parto y uno de los cambios esenciales que se produce es su cambio de posición. El feto encaja su cabeza en el canal del parto, es decir, entre los huesos de la pelvis. Esto permite que la mayoría de los bebés nazcan mediante un parto vaginal. Aunque, de manera general, esto suele ocurrir en las últimas semanas, en algunas madres no primerizas, este cambio de posición puede ocurrir al inicio de las contracciones, justo antes del parto.
Maduración Pulmonar
Durante este último mes, las glándulas adrenales, que se encuentran en los riñones, comienzan a producir una mayor cantidad de hormonas corticoides. Estas hormonas son esenciales para que los pulmones puedan ejercer su función y el bebé respire desde el momento en el que nace. Debido a esta alta concentración de corticoides, es normal que el bebé comience a presentar movimientos respiratorios, aunque aún no haya aire en sus pulmones.
Desarrollo Final de Órganos y Sentidos
A partir de la semana 33, casi todos los órganos están prácticamente desarrollados. Es a partir de la semana 34 cuando su oído comienza a reconocer sonidos familiares, sobre todo la voz de la madre. Además, a partir de la semana 35, el feto comienza a sacar la lengua, lo que es un instinto natural esencial para poder alimentarse una vez que nace.
Crecimiento de las Uñas
Las uñas del bebé acaban de formarse durante este último mes, pudiendo sobrepasar la yema de los dedos. Por ello, en algunas ocasiones, los recién nacidos presentan pequeños arañazos en la cara o en otras partes de su cuerpo.
Cambios en la Piel
Durante el embarazo, la piel del bebé está cubierta de un vello muy fino que la protege, denominado lanugo. Es durante estas últimas semanas cuando este vello comienza a desprenderse, de forma que los bebés comienzan a adquirir el tono de piel rosado que observamos al nacer. Además, en estas últimas semanas, comienza a formarse una pequeña capa de grasa debajo de su piel, esencial para que puedan mantener una temperatura corporal adecuada tras el parto.
Cambios en el Organismo de la Madre
Los cambios en el cuerpo de la madre durante el tercer trimestre son significativos y se preparan para el parto.
Ganancia de Peso y Molestias
Como hemos visto anteriormente, el feto apenas gana peso durante estas últimas semanas, por lo que el peso de la madre tampoco se verá aumentado en exceso. Un aumento de peso de 11 a 16 kg durante un embarazo se considera como "medio". Evidentemente, una mujer embarazada de gemelos o trillizos verá su curva de peso aumentar más drásticamente. La madre notará el cambio de posición del feto por diferentes motivos:
- El cambio de posición hace que la tripa de la mujer se encuentre más baja.
- La presión que podía sentir anteriormente en el estómago y el tórax desaparece, pudiendo sentir un alivio a la hora de respirar.
- Desde que se produce el cambio de posición del feto, es común que sienta una presión sobre la vejiga, ocasionando ganas de orinar con más frecuencia. Es importante tener en cuenta que sentir dolor o escozor al orinar no son molestias comunes, sino que pueden ser signos de infección urinaria, por lo que ante la presencia de cualquiera de estos síntomas es esencial acudir al especialista para evitar complicaciones.
- El gran tamaño del feto y el espacio reducido hacen que tenga menos espacio para moverse, por lo que puede que el bebé no dé patadas o se mueva de la misma manera que en los meses anteriores. Sin embargo, a pesar de este espacio reducido, es esencial que la madre siga notando al bebé, ya que seguirá realizando pequeños movimientos.
- La madre puede notar un aumento de peso general que altera la posición anatómica de la columna, lo que puede provocar dolor de espalda.
- El espacio disponible para el estómago se altera, apareciendo la acidez, característica de esta etapa del embarazo y debida a la presión que ejerce el útero sobre el estómago.
- La circulación sanguínea puede verse alterada por la compresión de los vasos principales, dificultando el retorno venoso. Es posible que los tobillos, pies, e incluso la pierna se hinchen por esta causa. Además, la progesterona favorece la vasodilatación y hay más sangre circulando por el organismo, por lo que el retorno venoso es más difícil, apareciendo las denominadas varices. Algunos consejos para intentar prevenir su aparición son evitar el sobrepeso o descansar en una postura en la que las piernas se encuentren por encima de las caderas.
- Los pechos siguen aumentando su tamaño, incluso podrá segregar un líquido amarillento que se llama calostro, el cual alimentará al bebé en los primeros días de vida hasta la subida de la leche definitiva. Se recomienda evitar los sostenes con alambre en la parte inferior.
- Es posible que sientas mayor presión en la parte baja del abdomen cuando descienda el bebé.
- El dolor de ciático es una queja frecuente durante esta última etapa del embarazo. Generalmente se debe a que el bebé se encuentra ubicado en un ángulo inusual y provoca el bloqueo de un nervio, causando un dolor punzante en la zona baja de la espalda, en la parte posterior del muslo y en la parte posterior baja de la pierna hacia el pie.
- Es normal cansarse con facilidad. Escuchar las señales del cuerpo, relajarse y dormir es crucial. La sensación de falta de oxígeno ocasionada por la presión del feto sobre el diafragma, que disminuye la capacidad pulmonar, es frecuente. Para aliviar estas molestias, lo mejor es realizar ejercicios de respiración y relajación.
Ejercicios de respiración durante el embarazo | Maternar.co
Síndrome del Nido
Algunas mujeres en este último mes presentan el síndrome del nido, es decir, una necesidad persistente de ordenar y limpiar la casa o preparar con todo detalle la habitación del futuro miembro de la familia. Se trata de un instinto natural para tener todo preparado cuando el bebé llegue a su nuevo hogar. Sin embargo, en algunas ocasiones esto puede suponer demasiado estrés para la madre, por lo que es esencial buscar apoyo familiar y dejarse ayudar.
Contracciones de Braxton Hicks
Estas contracciones suelen comenzar unas 2 semanas antes del parto, no son dolorosas y se presentan a intervalos irregulares. Son esenciales diferenciarlas de las contracciones del parto, que son dolorosas, regulares y su frecuencia va aumentando con el paso del tiempo. En el caso de presentar contracciones, es esencial controlar su frecuencia para determinar si es necesario acudir al hospital, ya que no en todos los casos se presentan este tipo de contracciones. Las contracciones de Braxton Hicks ayudan a preparar al organismo de la madre al parto, ya que promueven que el cuello uterino comience a dilatarse.
Dilatación del Cuello del Útero y Pérdida del Tapón Mucoso
Cuando se produce la dilatación del cuello del útero, puede ocasionar la pérdida del tapón mucoso, una sustancia grisácea y densa en la que pueden aparecer pequeños hilos de sangre. Este tapón se encuentra en el extremo del cuello uterino y su principal función es proteger al feto, por lo que a partir de su pérdida se desaconseja darse baños o ir a piscinas, ya que además de provocar una mayor dilatación del útero, pueden ser un foco de infecciones que afectarían directamente al feto. La pérdida de este tapón no indica que sea el momento del parto, sino que este se acerca. Además, en algunas ocasiones, esta dilatación del cuello del útero puede dar lugar a un pequeño y leve sangrado, que, aunque en la mayoría de los casos no es dañino, es esencial acudir al especialista para descartar cualquier complicación. En torno a la semana 39 es posible que notes el desprendimiento del tapón mucoso, que se produce cuando se sale el tapón mucoso que cierra el útero. Es un signo de que tu organismo se está preparando para el parto.
Rotura de la Bolsa Amniótica
Esta rotura se conoce coloquialmente como “romper aguas”, y es el indicio de que el momento del parto ya ha llegado, por lo que habrá que acudir al lugar donde hayas planeado dar a luz. De manera general, una vez que la bolsa amniótica se ha roto, comenzarán las contracciones de manera intensa y dolorosa. Sin embargo, en aproximadamente el 15% de los embarazos, se produce una rotura de la bolsa amniótica y no se presentan contracciones, lo que se denomina rotura prematura de membranas. Esto puede suponer un riesgo de infección para el bebé, por lo que, si tras 12 horas desde la rotura no se ha producido una dilatación, generalmente será necesario inducir el parto.
Revisiones Médicas y Nutrición en el Tercer Trimestre
Últimas Revisiones
Durante el embarazo, es esencial que las madres acudan a todas las revisiones médicas para asegurarse de que el embarazo no presenta complicaciones. Durante el último trimestre, las revisiones se realizan con mayor frecuencia, y es esencial que en ellas las madres resuelvan todas sus dudas o miedos.
Entre las semanas 35 y 37 se realiza un exudado vaginal, además de pruebas hematológicas, comprobando que la madre no presente ninguna infección que pudiese ser perjudicial para el bebé. Además, en el caso de existir alguna infección, es esencial conocerlo de antemano para tomar las medidas adicionales que fueran necesarias durante el parto, como por ejemplo el uso de antibióticos. La última ecografía suele realizarse entre las semanas 34 y 36, aunque en algunas ocasiones puede realizarse otra antes del parto. En cuanto a la monitorización fetal, según las Directrices de la Sociedad Española de Obstetricia y Ginecología en los embarazos de bajo riesgo, no es totalmente necesaria, por lo que será el especialista quien decida en cada caso qué tipo de monitorización fetal se realizará.
Nutrición Materna
Durante este período, la calidad de la alimentación es determinante. Los impulsos alimentarios de las embarazadas son legendarios. Sin hablar de dieta, es importante tener cuidado durante el embarazo. Ciertamente, los antojos son más frecuentes y numerosos, pero no deben volverse sistemáticos. No hay que ceder al mínimo antojo. Un plátano, una manzana o cualquier otra fruta fresca será perfecta. El consumo de una dieta saludable con alto contenido de omega-3 y hierro ayudará a favorecer el desarrollo cerebral de tu bebé.
Consideraciones sobre el Parto Prematuro y la Nutrición del Recién Nacido
En este último mes de embarazo pueden aparecer preocupaciones y miedos, ya que un nuevo miembro de la familia está a punto de llegar.
Bebés Prematuros y Sus Necesidades Nutricionales
Los bebés nacidos de menos de 37 semanas de gestación (prematuros) tienen necesidades nutricionales diferentes de los bebés nacidos a término (a las 39 semanas o después). Los bebés prematuros a menudo permanecerán en la unidad de cuidados intensivos neonatales (UCIN). Allí se les hará un control cuidadoso para garantizar que estén recibiendo el equilibrio correcto de líquidos y nutrición.
Las incubadoras o calentadores especiales les ayudan a los bebés a conservar su temperatura corporal, lo cual reduce la energía que tienen que usar para permanecer calientes. Asimismo, el aire humidificado (húmedo) también se usa para ayudarlos a mantener la temperatura corporal y evitar la pérdida de líquidos.
Asuntos sobre la Alimentación de Prematuros
Los bebés nacidos antes de 34 a 37 semanas con frecuencia tienen problemas para alimentarse de un biberón o de las mamas, debido a que tienen problemas para coordinar la succión, la respiración y la deglución. Otros padecimientos también pueden interferir con la capacidad de un recién nacido para alimentarse a través de un pezón. Algunos de ellos son:
- Problemas respiratorios
- Niveles de oxígeno bajos
- Problemas circulatorios
- Infección en la sangre
Es posible que los neonatos muy pequeños o enfermos necesiten obtener su nutrición y líquidos a través de una vena (IV). A medida que se van fortaleciendo, pueden empezar a recibir leche materna o leche maternizada por medio de una sonda que se introduce hasta el estómago a través de la nariz o la boca. Esto se denomina alimentación por sonda nasogástrica. La cantidad de leche o leche maternizada (fórmula) se incrementa muy lentamente, especialmente para los bebés muy prematuros. Esto reduce el riesgo de contraer una infección intestinal llamada enterocolitis necrosante (ECN). Los bebés alimentados con leche materna son menos propensos a contraer dicha infección.
Los bebés que son menos prematuros (nacidos después de 34 a 37 semanas) a menudo pueden ser alimentados de un biberón o del seno de la madre. Al principio, puede ser más fácil para los bebés prematuros manejar la leche materna que la alimentación con biberón, debido a que el flujo de leche de un biberón es más difícil de controlar para ellos y pueden ahogarse o dejar de respirar. Sin embargo, también pueden tener problemas para mantener la succión apropiada en la mama para obtener suficiente leche para satisfacer sus necesidades. Por esta razón, incluso los bebés prematuros mayores pueden necesitar alimentación por sonda en algunos casos.
Necesidades Nutricionales Específicas
Los bebés prematuros tienen dificultad para mantener el equilibrio apropiado de agua en el cuerpo y pueden resultar deshidratados o sobrehidratados. Esto es especialmente cierto para los bebés muy prematuros. Los bebés prematuros pueden perder más agua a través de la piel o vía respiratoria que los bebés nacidos a término. Los riñones en un bebé prematuro no han crecido lo suficiente para controlar los niveles de agua en el cuerpo.
El equipo de la UCIN le hace un seguimiento a la cantidad que orinan los bebés prematuros (pesando sus pañales) para verificar que haya un balance entre la ingesta de líquido y la producción de orina. También se hacen exámenes de sangre para vigilar los niveles de electrolitos.
La leche humana de la propia madre del bebé es la mejor para bebés nacidos prematuros y con muy bajo peso al nacer. La leche materna puede proteger a los bebés contra infecciones y el síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL), al igual que la enterocolitis necrosante. Algunas UCIN le darán leche donada de un banco de leche a los bebés que estén en muy alto riesgo y que no puedan tomar leche de su propia madre.
También se pueden usar leches maternizadas especiales para bebés prematuros. Estas leches tienen una cantidad más alta de calcio y proteína para satisfacer las necesidades de crecimiento especial de los bebés prematuros. A los bebés prematuros mayores (34 a 36 semanas de gestación) se les puede cambiar a la leche maternizada regular o a una leche de transición.
Los bebés prematuros no han estado en el útero el tiempo suficiente para almacenar los nutrientes que necesitan y normalmente deben tomar suplementos. Los bebés que están lactando pueden necesitar un suplemento llamado fortificador de leche humana mezclado en sus alimentaciones. Esto les brinda proteína, calorías, hierro, calcio y vitaminas adicionales. Los bebés que reciben fórmula pueden necesitar suplementos de ciertos nutrientes, incluyendo vitaminas A, C, y D, y ácido fólico.
Algunos bebés necesitarán continuar tomando suplementos nutricionales después de salir del hospital. Para los bebés lactantes, esto puede significar uno o dos biberones de leche materna fortificada por día, así como suplementos de hierro y vitamina D. Algunos bebés necesitarán más suplementos que otros. Esto incluye a los bebés que no son capaces de ingerir un volumen de leche suficiente para obtener las calorías que necesitan para crecer adecuadamente.
Después de cada alimentación, los bebés deben parecer satisfechos. Deben alimentarse de 8 a 10 veces y por lo menos de 6 a 8 pañales mojados cada día. Las heces con sangre o acuosas y el vómito regular podrían ser señales de un problema.

Monitoreo del Aumento de Peso en Prematuros
El aumento de peso se vigila con mucho cuidado en todos los bebés. Los bebés prematuros con un crecimiento lento parecen tener retrasos en el desarrollo, de acuerdo con estudios recientes. En la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales (UCIN), se pesan los bebés todos los días. Es normal que los bebés pierdan peso en los primeros días de vida y la mayor parte de esta pérdida corresponde al peso del agua.
La mayoría de los bebés prematuros debe empezar a aumentar de peso a los pocos días de nacidos. El aumento de peso deseado depende de la talla, edad gestacional y salud del bebé. Los bebés más enfermos pueden necesitar recibir más calorías para poder crecer al ritmo deseado.
Podría ser de tan solo 5 gramos o 0.18 onzas al día para un bebé pequeño de 24 semanas o de 20 o 30 gramos (alrededor de 2/3 a 1 onza) al día para un bebé mayor de 33 semanas. En general, un bebé debe aumentar aproximadamente un cuarto de una onza (una onza equivale a 28 gramos; un cuarto de onza equivale a 7 gramos) cada día por cada libra (1/2 kg) que pese. (Esto es igual a 15 gramos por kilogramo al día. Es el ritmo promedio al cual el feto crece durante el tercer trimestre). Los bebés prematuros no salen del hospital hasta que estén subiendo de peso en forma permanente en una cuna abierta en lugar de una incubadora. Algunos hospitales tienen una regla de cuánto debe pesar el bebé antes de ir a casa. En general, los bebés tienen al menos 4 libras (casi 2 kg) antes de estar listos para salir de la incubadora.