La pasión por el arte y la historia impulsa a muchos a desear objetos que evoquen épocas y civilizaciones pasadas. Las reproducciones arqueológicas de coleccionista son una forma de conectar con la historia, al igual que las ruinas o los grabados en piedra. Las joyas y objetos de artesanía antigua no solo son piezas de belleza, sino también herramientas invaluables para comprender a las sociedades que nos precedieron.
El Conocimiento a Través de la Artesanía Histórica
A través de estos objetos, hemos podido descifrar la estructura de las civilizaciones, sus clases sociales, su forma de vida, su nivel tecnológico, sus creencias e incluso su conocimiento del cosmos. Han sido una parte indispensable e imprescindible para conocer a quienes nos precedieron.
La fascinación que despiertan diferentes objetos y joyas históricas en los amantes del arte y en el público en general es innegable. Su alto valor arqueológico, su procedencia y su significado han convertido a algunos en objetos de culto y de búsquedas milenarias. Estas joyas y objetos históricos han llenado libros de historia, relatos de caballerías y novelas de aventuras, evocando el deseo de ver y tocar el Santo Grial, la espada de Damocles, la corona de Julio César, los brazaletes egipcios, los denarios romanos o los anillos celtas.

Artesanos a la Antigua Usanza y la Labor de la Reproducción Arqueológica
Actualmente, existen maestros artesanos dedicados a la creación de reproducciones arqueológicas de coleccionista. Muchos talismanes, brazaletes o anillos antiguos tenían un significado y un motivo particular, lo que hacía que la forma, el color y el material usado para su construcción fueran importantes, e incluso imprescindibles. Todo esto hace que estos objetos sean únicos e irresistibles.
La Importancia de la Recreación
La labor de estos artesanos es crucial y debe preservarse. Para reproducir cualquiera de estas joyas históricas de coleccionista, es necesario un estudio minucioso tanto de la joya u objeto en sí como de la historia de la civilización y el entorno en el que se creó. Entender su propósito es clave para comprender la necesidad y la elección de sus materiales, forma, etc.
En algunos casos, gracias a un estudio y un aprendizaje paciente y minucioso, estos artesanos han conseguido desentrañar e incluso resucitar técnicas y formas de trabajo de otro tiempo. Prácticas que, quizá, en algunos casos se perdieron y olvidaron con el tiempo, y que solo la perseverancia, el estudio y una gran pasión han logrado devolver a la práctica. Para los amantes del coleccionismo, poseer una réplica exacta de un objeto o joya histórica, como un busto romano, una cerámica griega o artesanía celta, es un auténtico tesoro que enriquece el espíritu y es parte de la historia.
Ejemplos de Talleres de Reproducciones Arqueológicas
Si la fascinación por las reproducciones arqueológicas te cautiva, es recomendable visitar el blog Arqueoceramica.blogspot.com. Allí, de la mano de Juan Antonio Pérez Meca, se pueden admirar auténticas reproducciones arqueológicas realizadas por un experto artesano ceramista. Sus obras incluyen cerámica a mano y a torno, bronces, monedas, modelados, ajuares y un largo etcétera.
Su catálogo abarca periodos y épocas como la neolítica, tartésica, fenicia, ibérica, romana, medieval o islámica, entre otras. Realizan trabajos para museos, didáctica arqueológica, exposiciones y para cualquier amante de las reproducciones arqueológicas que desee tener una pieza de coleccionista. Es posible contactar con ellos en su taller de acceso directo, Alfar Ilici en Elche (Alicante).
La Diosa Atenea y sus Representaciones
Atenea simboliza la justicia en el combate y ha sido una figura central en la mitología y la cultura griega. La importancia de la diosa Atenea para la ciudad de Atenas era tal que se construyeron numerosos templos y estatuas en su honor.
El Antiguo Templo de Atenea Polias en la Acrópolis
El Templo de Atenea Polias, anterior a la remodelación acometida por Pericles a mediados del siglo V a.C., fue el primer gran templo que se construyó en la Acrópolis. Este monumento principal, no solo por su importancia emblemática y su simbolismo social, sino porque arquitectónicamente constituyó una referencia fundamental para la edilicia de la Grecia clásica. Su situación en la ciudadela sagrada era central, pues se hallaba en el centro y enfrente de la entrada, en una época en la que la Acrópolis tendría una apariencia muy distinta a la que tendría solo medio siglo después. Este antiguo templo de Atenea se localizaría a la izquierda del Partenón (desde los Propíleos) y a la derecha del Erecteion, que se construiría justo lindando con su lado norte.

Durante algunos años, frente a su entrada principal, se hallaría la gigantesca estatua de Atenea Promacos, levantada por Fidias alrededor del 460 a.C. El templo estaba dedicado a Atenea Polias, o patrona de la ciudad, y probablemente su lugar de culto existía desde tiempos pretéritos. Se sabe por los textos homéricos de la existencia de un templo del periodo geométrico, pero el que nos interesa ahora se construyó en el siglo VI a.C., aproximadamente entre el 520-500 a.C.
La invasión de Atenas por los Persas durante la II Guerra Médica (entre el 480 y el 479 a.C.) devastó el templo, que, no obstante, fue reconstruido después de la batalla de Platea. Cuando, posteriormente, ya a mediados de siglo, se acometió la renovación de Pericles, el antiguo templo de Atenea quedó relegado a un segundo plano. De hecho, se incendió a finales del siglo V a.C.
GRECIA (Desmontando la Acrópolis de Atenas) - Documentales
Características Arquitectónicas
El templo estaba construido en piedra caliza y seguía un modelo normativo: dórico, períptero, hexástilo. Aunque parece ser que las primeras columnas perimetrales eran de madera, en el tránsito de los siglos VI al V a.C., se realizaron todas en piedra. El canon era el habitual en los primeros templos clásicos, con fachadas de seis columnas, si bien todavía se disponía exactamente el doble de columnas en los lados largos (12 en este caso) y no el doble más una como sería habitual posteriormente.
Constaba de una pronaos y un opistódomos, ambos dístilos in antis, y una naos o cella dividida en dos espacios: uno, en la parte occidental, dividido en dos estancias cuadradas, y detrás un segundo recinto dividido a su vez en tres naves por columnas. Uno de ellos sería el xoanon, probablemente la nave central del recinto más oriental. Una estructura que, para hacernos a la idea, se parece, aunque solo en parte, al templo de Poseidón en Paestum, porque también este tiene una apariencia arcaica.
Decoración y Simbología
De su decoración es de lo único que contamos con algún resto, hoy conservado en el Museo de la Acrópolis. Por supuesto, contaba con una imagen de Atenea de gran devoción, localizada en el xoanon, una xoana de madera de olivo que se salvó de la destrucción de los persas porque fue evacuada antes de la invasión.
En los frontones, algunas fuentes hablan de una decoración con iconografía de los trabajos de Hércules, que sería reformada posteriormente con temas de la Gigantomaquia. Algunos de sus restos son lo único que se conserva en la actualidad, concretamente una imagen de Atenea luchando contra un gigante. La diosa viste una égida o coraza de piel de cabra con escamas y ribete formado por serpientes. El gigante cae derrotado en la esquina del frontón, frente a una imagen de la diosa que rompe con el estatismo arcaico. Adelanta la pierna izquierda, semi doblada, retrasando la derecha para reforzar su actitud abalanzada sobre su enemigo. La postura avanzada del cuerpo, la extensión de la mano izquierda con la serpiente como una prolongación de la misma y la propia inclinación de la cabeza refuerzan toda su actitud, con un estudiado sentido del movimiento.
Hay algunos restos aislados más de este frontón, así como un disco de bronce con una gorgona en el centro, que podría proceder también de este mismo templo.
La Estatua de Atenea Pártenos
A la estatua de Atenea Pártenos, la que se encontraba dentro del Partenón, Fidias se dedicó en cuerpo y alma. Esta estatua se construyó con oro de 0,75 mm de grosor, siendo una de las esculturas de un dios más significativas. Atenea era protectora de los artesanos, conocida como Ergane (ἐργάνη), y adorada como Pártenos (Παρθένος Parthénos, ‘virgen’) en el Partenón, especialmente durante las Panateneas.
Atenea Lemnia, una estatua de belleza eximia, fue un homenaje de los colonos de la isla de Lemnos a Pericles por la ayuda enviada por Atenas en 450 a.C. Se trata de una copia romana de un original griego clásico o helenístico perdido. Una reconstrucción significativa es la de la Atenea Lenormant, sin finalizar, que se redescubrió en el siglo II d.C. y a la que se le dio la importancia que tenía.
Se estima que la estatua de Fidias pesaba 1140 kg y su reconstrucción fue realizada por Quatrième de Quincy. Una estatua de tal magnitud necesitaría un "mantenimiento" constante. Los arquitectos William B. Dinsmoor y Russell E. revisaron las reconstrucciones de yeso y fibra de vidrio para comprender mejor la obra original.
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