Cómo Aspirar Mocos en Bebés Recién Nacidos

La maternidad y paternidad vienen con un sinfín de desafíos, y uno de los más comunes es lidiar con la congestión nasal de los más pequeños. Esta situación, aunque puede parecer trivial, puede causar incomodidad en el bebé, afectando su bienestar diario. Los bebés, especialmente los recién nacidos, no pueden sonarse la nariz por sí mismos. La acumulación de mocos puede causar incomodidad, dificultar la alimentación y el sueño, y en casos más graves, llevar a infecciones respiratorias.

La respiración libre y cómoda es esencial para el bienestar de tu bebé, especialmente durante sus primeros meses de vida. La congestión nasal es un problema muy común en bebés y niños pequeños, especialmente durante los meses de invierno o en épocas de alergias. A diferencia de los adultos, los más pequeños no saben sonarse la nariz, lo que puede dificultar su respiración, especialmente durante las tomas y el sueño.

Sonar la nariz de tu bebé parece una tarea complicada, pero solo hace falta encontrar las maniobras y los productos adecuados para que hacer un lavado nasal al bebé resulte más fácil. Los lavados nasales son una herramienta clave para ayudarles a respirar mejor y a prevenir otras infecciones respiratorias. Es importante no asustarse si el bebé tiene mocos, ya que es una primera barrera defensiva contra virus respiratorios.

Bebé recién nacido con congestión nasal

¿Por qué los bebés tienen mocos?

Los bebés suelen tener mucha mucosidad no necesariamente porque estén resfriados, sino porque sus vías respiratorias son más estrechas y se taponan con facilidad. Además, no tienen la capacidad para expulsar los moquillos por sí mismos, lo que provoca que los mocos suelan acumularse. Su sistema inmunológico aún está en desarrollo, lo que los hace más susceptibles a infecciones respiratorias.

La presencia de mocos en bebés no siempre es motivo de alarma. En muchos casos, simplemente son el resultado de un resfriado leve o una reacción a irritantes como el polvo o el aire seco. Las congestiones nasales son un verdadero enemigo para los recién nacidos y también durante los primeros años de vida de los bebés. El tándem mocos y bebé es algo de lo que ninguna madre se libra.

El primer catarro del bebé es algo muy preocupante para muchos padres, madres y cuidadores, especialmente cuando se trata de bebés en plena lactancia materna, puesto que, cuando acumulan mocos, no solo tienen dificultad para llevar el oxígeno a los pulmones, sino también para comer. Lógicamente esto es algo a tener en cuenta, sobre todo en aquellos bebés que son muy pequeñitos y necesitan alimentarse cada poco tiempo. En estos casos, el uso del aspirador nasal, en combinación con un poco de suero fisiológico, antes de la toma puede facilitar la ingesta.

En cualquier caso, la aparición de la congestión nasal en bebés no está relacionada con el uso de la leche, como se ha comentado en algún foro.

Tipos de Aspiradores Nasales y Cómo Usarlos

Un aspirador nasal, también conocido como sacamocos, es una herramienta diseñada para extraer el exceso de moco de las fosas nasales de un bebé. Además de aliviar la incomodidad, facilita la respiración del bebé y previene posibles complicaciones como otitis o bronquitis asociadas a la congestión. Existen varios tipos de aspiradores nasales en el mercado:

Aspirador Nasal Eléctrico

Los aspiradores nasales eléctricos para bebés permiten limpiar la nariz en pocos segundos mediante un sistema de succión eléctrico. Este tipo funciona con baterías y crea una succión automática, siendo más fácil de usar que el manual, aunque suele ser más caro. Tiene la ventaja de ser más rápido y es la opción ideal para los padres que no quieren succionar con la boca.

Cómo utilizar un aspirador nasal eléctrico:

  1. En primer lugar, debes echar un poco de suero fisiológico en la fosa nasal obstruida para diluir la mucosidad.
  2. Coloca una de las puntas desechables o no desechables en la entrada de la fosa nasal y pulsa el botón del aspirador para absorber las secreciones nasales.
  3. Un consejo útil es tapar la fosa nasal opuesta del bebé para ayudar a succionar mejor.
  4. Las puntas de los aspiradores nasales deben limpiarse cuidadosamente después de cada uso para una higiene óptima.
Ilustración de cómo usar un aspirador nasal eléctrico en un bebé

Aspirador Nasal Manual (de boca o tipo pera)

El aspirador manual funciona soplando, consta de una boquilla nasal adaptada a la nariz del bebé, otra boquilla, un tubo y un depósito. Es el más tradicional. Los aspiradores manuales están equipados con filtros que impiden que los mocos y las secreciones nasales vuelvan a la boca, siendo más higiénico y menos desagradable.

Cómo se utiliza el aspirador nasal manual:

  1. Tras verter un poco de solución salina en la fosa nasal obstruida.
  2. Coloca la boquilla en la entrada de la fosa nasal del bebé y la otra boquilla en la boca.
  3. Aspira suavemente mientras tapas la fosa nasal opuesta para que la succión sea más eficaz.
  4. El aspirador debe limpiarse minuciosamente después de cada uso con agua jabonosa.
Ilustración de cómo usar un aspirador nasal manual en un bebé

Consejos para elegir un aspirador nasal

  • La elección de un aspirador eléctrico o manual depende de vuestros hábitos, del presupuesto y también de tu hijo. Algunos bebés son más sensibles al ruido y se sienten más cómodos con uno manual.
  • Es importante que la boquilla del aspirador no sea demasiado grande para no dañar el tabique nasal del bebé.
  • Debes elegir un aspirador con varias boquillas de diferentes tamaños para poder utilizarlo a medida que el bebé va creciendo. La boquilla para bebés del aspirador nasal está diseñada para bebés de 0 a 3 meses y es ideal para limpiar incluso las narices más pequeñas.

En el mercado encontrarás una cuidada selección de aspiradores nasales para bebé, diseñados para eliminar de forma suave y segura la mucosidad acumulada en las fosas nasales. Disponemos de aspiradores nasales manuales y eléctricos, todos fabricados con materiales hipoalergénicos, fáciles de limpiar y adaptados a la sensibilidad de los más pequeños. Con un diseño ergonómico y puntas suaves, permiten una limpieza eficaz sin causar molestias. Descubre nuestras opciones y elige el modelo que mejor se adapte a tu rutina y a las necesidades de tu bebé.

¿A qué edad se recomienda utilizar el aspirador nasal?

No hay límite de edad, el aspirador nasal se puede utilizar hasta que tu hijo/a sepa sonarse la nariz. Además, el uso de este es apto durante toda la infancia, incluso para los lactantes. Se puede utilizar desde el nacimiento, siempre que el bebé presente mucosidad que le impida respirar con normalidad. Durante los primeros meses, los recién nacidos respiran principalmente por la nariz, por lo que una pequeña congestión puede dificultar su alimentación o descanso.

Gracias a que todos los aspiradores nasales, eléctricos o manuales, vienen equipados con varias puntas para adaptarse al crecimiento del bebé, los lavados nasales son indoloros. Se recomienda usarlo cuando notes que tu bebé respira con dificultad, ronca mientras duerme o tiene la nariz taponada, especialmente antes de las tomas o de ir a dormir.

Siempre debe utilizarse con delicadeza, siguiendo las instrucciones del fabricante, y preferiblemente con el apoyo de suero fisiológico para facilitar la extracción. No es necesario usarlo a diario si no hay congestión, y no se debe forzar su uso si el bebé está inquieto.

Guía Paso a Paso para un Lavado Nasal Efectivo

Sacar los mocos a un bebé con un aspirador nasal es un proceso sencillo, pero requiere hacerlo con suavidad y paciencia para que el pequeño se sienta seguro. La respiración libre y cómoda es esencial para el bienestar de tu bebé.

  1. Prepara el ambiente: Ten todos los materiales listos. Coloca al bebé tumbado boca arriba, con la cabeza ligeramente inclinada hacia un lado. Para bebés más mayores pueden estar sentados con la cabeza ligeramente inclinada hacia adelante. Un buen truco es envolverle en una toalla o sábana, para que no dé manotazos.
  2. Aplica suero fisiológico: Antes de aspirar, echa unas gotas de suero fisiológico en cada fosa nasal. Los preparados se venden en monodosis y 1,5-2 ml es suficiente. El suero fisiológico o la solución salina ayuda a aflojar los mocos, facilitando su eliminación.
  3. Aspira con suavidad: Introduce con cuidado la punta del aspirador nasal en uno de los orificios (sin presionar en exceso) y realiza la aspiración siguiendo las instrucciones del modelo (manual, de boca o eléctrico). No lo hagas con mucha fuerza, es preferible hacerlo despacito y repetir la operación. El líquido debería salir por la otra fosa nasal arrastrando el moco.
  4. Limpia suavemente: Usa un paño limpio o una gasa para retirar los restos de moco y suero.
  5. Repite en la otra fosa nasal: Gira al bebé hacia el otro lado y repite el procedimiento en la otra fosa.
  6. Calma al niño: Algunos bebés pueden llorar o mostrarse inquietos, pero es un procedimiento rápido. Cálmale con caricias o hablándole suavemente. Los lavados nasales es una operación que "no suele gustar a ningún niño", así que no te extrañe si llora.

Respecto a cuántas veces se puede aspirar la nariz de un bebé, hay que destacar que el uso del aspirador nasal debe ser sintomático, no rutinario. Se recomienda hacerlos entre 2 y 4 veces al día, dependiendo de la congestión. Evita usar el aspirador más de 2 o 3 veces al día para no irritar la mucosa nasal del bebé. Si el bebé está muy congestionado y le cuesta dormir o incluso mamar, se puede realizar varias veces al día cuando sea necesario.

💦 Las claves para una buena limpieza nasal paso a paso

Otras Estrategias para Aliviar la Congestión Nasal

  • Vaporización: La vaporización ayuda a aflojar la mucosidad, facilitando su eliminación. Puedes usar un humidificador (los de vapor frío son los más adecuados, controlando la humedad ambiente, que no debe superar el 50%) o simplemente sentarte con tu bebé en el baño con el agua caliente corriendo (sin que el agua toque al bebé) para crear vapor.
  • Posición del bebé: Colocar al bebé en una posición semisentada facilita la eliminación de los mocos.
  • Masajes suaves: Los masajes suaves alrededor de la nariz y los senos paranasales pueden ayudar a aflojar la mucosidad.
  • Hidratación adecuada: Mantener bien hidratado al bebé es fundamental. La hidratación adecuada ayuda a diluir la mucosidad, facilitando su eliminación. Si tu bebé es menor de seis meses, la lactancia materna o la leche de fórmula son su mejor fuente de hidratación.
  • Agua marina: El agua marina es una solución salina que puede ayudar a aflojar los mocos. Puedes comprarla en forma de spray nasal y utilizarla según las instrucciones del producto. Los lavados nasales se deben realizar con suero fisiológico o bien con una solución de agua de mar específica para ello.

Prevención y Cuidados Generales

Los lavados nasales suaves pueden realizarse como parte de la rutina de higiene diaria, sobre todo si se trata de un niño propenso a las otitis o los resfriados. Habitualmente, lo más cómodo es hacer el lavado nasal tras el baño y antes de ir a dormir.

  • Lavado de manos: El lavado frecuente de manos es fundamental.
  • Evitar cambios bruscos de temperatura: No expongas al niño a cambios bruscos de temperatura, pero tampoco lo tengas en ambientes cerrados todo el día.
  • Dieta variada: Ofrécele una dieta variada, rica en vitaminas A (presente en verduras), C (en cítricos y hortalizas), cinc (en carnes y legumbres) y hierro (carnes, pescados, huevos y legumbres).
  • No usar aromas de mentol: Inés Sánchez Pina no recomienda usar aromas de mentol en menores de dos años.

Los lavados nasales son muy beneficiosos para vuestros peques. Al ser tan pequeñitos no son capaces todavía de sonarse ni de expulsar los mocos por sí mismos. El lavado nasal es muy recomendable sobre todo cuando el bebé tiene mocos o la nariz taponada. De esta manera evitamos la acumulación de moco y ayudamos a que puedan respirar mejor.

¿Cuándo debo preocuparme y consultar al pediatra?

Es importante saber cuándo es necesario consultar al pediatra. Un niño puede pasar entre cinco y ocho procesos respiratorios anuales. Si además tu pequeño no ha cumplido el año, ármate de paciencia porque los doce primeros meses de su vida son los más complicados, dado que su sistema inmunológico aún está desarrollándose.

Si la congestión nasal es persistente o hay fiebre, es importante buscar atención médica. Si notas que tu bebé tiene mocos en la garganta y además presenta fiebre alta, rechaza la comida o está muy irritable, podría ser señal de una infección respiratoria más seria, como bronquiolitis o neumonía. Si bien la mayoría de los mocos en bebés se pueden manejar en casa, hay casos en los que es importante acudir al pediatra.

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