El embarazo es una etapa de profundos cambios físicos y emocionales que redefinen la relación de la mujer con la comida. Mientras que muchas futuras madres experimentan antojos intensos, una proporción significativa vive justamente lo contrario: un rechazo o aversión hacia ciertos alimentos, un fenómeno conocido como aversión alimentaria. Esta sensación, muy característica especialmente en el primer trimestre, puede presentarse en cualquier etapa de la gestación y, con frecuencia, incluye el asco a la carne y otros productos animales.

Las Aversiones Alimentarias en el Embarazo
¿Qué son las Aversiones Alimentarias?
La aversión alimentaria se define como una reacción negativa o rechazo hacia ciertos alimentos que previamente eran tolerados o consumidos, y que ocurre específicamente durante la gestación. Estos fenómenos son muy comunes y pueden variar en intensidad y duración a lo largo del embarazo.
Cuando se experimenta falta de apetito durante la gestación, es común que esté acompañada de las desagradables náuseas, muy propias de este estado. Se denominan náuseas del embarazo o matutinas porque los síntomas ocurren con mayor probabilidad temprano en el día, pero pueden ocurrir en cualquier momento, incluso durar todo el día para algunas mujeres.
En la mayoría de las mujeres, el cambio en el sentido del gusto desaparece antes de la semana 20 de gestación. Sin embargo, en casos de náuseas y vómitos graves, como en la hiperémesis gravídica, las aversiones pueden persistir durante toda la gestación.
Causas del Asco a la Carne y Otras Aversiones
No hay una razón a ciencia cierta que explique por qué ocurre esto, pero sí que existen algunas teorías que afirman que algunas causas que producen esto son las siguientes. Las aversiones alimentarias y las náuseas durante el embarazo pueden tener diferentes causas, tanto biológicas como psicológicas.
Cambios Hormonales
Los expertos coinciden en que las hormonas juegan un papel central en la aparición de aversiones alimentarias. El aumento de algunas hormonas relacionadas directamente con el embarazo es un factor clave.
Hormona GDF15
El aumento de la hormona GDF15, secretada por el trofoblasto (lo que semanas más tarde se convertirá en la placenta), induce cambios en la percepción del sabor y el apetito. Su concentración se correlaciona con la intensidad de la aversión alimentaria, náuseas y vómitos, especialmente en el primer trimestre.
Gonadotropina Coriónica Humana (hCG)
Otra de las hormonas implicadas es la gonadotropina coriónica humana (hCG), que es precisamente la que mide el test de embarazo. Sus niveles aumentan progresivamente desde el comienzo del embarazo hasta la semana 11 de gestación, cuando se estabilizan. Niveles elevados de hCG se asocian con mayor intensidad de náuseas y vómitos.
Progesterona
El bajo apetito también puede estar relacionado con la subida de la progesterona, hormona que retarda el proceso de digestión. Dicho esto, no hay de qué preocuparse si existe una falta de apetito en los primeros días del embarazo.

Sentidos Agudizados y Náuseas
Algunos factores que pueden hacer que las náuseas empeoren incluyen un aumento del sentido del olfato y el reflujo gástrico en la mujer embarazada. Los sentidos del gusto o del olfato, al estar más sensibles, pueden hacer que ciertos olores o sabores resulten desagradables. Por ejemplo, el intenso olor del café que antes se disfrutaba ahora puede provocar náuseas. La presencia de náuseas, a su vez, incrementa significativamente la probabilidad de desarrollar aversiones alimentarias, si la mujer se encuentra "revuelta" o con malestar con ciertos alimentos es normal que no le apetezca ingerirlos.
Mecanismo de Autoprotección Evolutiva
Algunas teorías sugieren que los cambios en los sabores de algunos alimentos se tratan de un mecanismo de autoprotección de la madre contra sustancias tóxicas que podrían ser perjudiciales para el bebé. Las aversiones alimentarias y las náuseas durante el embarazo se consideran adaptaciones evolutivas que promueven que la madre no consuma alimentos con riesgo de causar malformaciones en el feto o una infección, especialmente en el primer trimestre, cuando el embrión es más vulnerable. Normalmente se siente asco o aversión a productos que son tóxicos para nuestro organismo, funcionando como un sistema defensivo.
La aversión a carnes y productos animales es la más consistente y prevalente, probablemente por el riesgo de exposición a patógenos y toxinas, especialmente en el primer trimestre, cuando la vulnerabilidad fetal es máxima.
Problemas Digestivos y Estrés
Durante el segundo trimestre, en especial entre el cuarto y el sexto mes, la pérdida de apetito suele ser causada por la ralentización del sistema digestivo debido a la presión del útero en la parte inferior del intestino, así como a la presión del feto en el abdomen, lo que reduce el espacio disponible para los alimentos. Otras razones para perder las ganas de comer están cifradas en los problemas de estreñimiento y de gases, muchas veces comunes en la mujer expectante. El estrés y la acidez estomacal pueden sumarse además a este cuadro y hacer que la futura mamá opte por comer para no experimentar sus desagradables síntomas, pero no porque necesariamente esté experimentando un aumento de apetito.
Alimentos Comúnmente Rechazados Durante el Embarazo
Aunque el asco a la carne es muy común, existen otros alimentos y bebidas que las mujeres embarazadas suelen aborrecer.
Carne y Productos Animales
Son muchas las embarazadas que no soportan la carne, ya sea porque no pueden aguantar el olor o porque una vez las han consumido tienen fatigas o una digestión muy pesada. En este sentido entran todo tipo de carnes, incluyendo las de ave e incluso también algunos pescados y mariscos.
Otros Alimentos y Bebidas
- Café y bebidas con cafeína: Se trata de una aversión común, donde la mujer no puede ni oler el café ni ninguna bebida con cafeína. Durante la gestación, el cuerpo de manera natural puede hacer que las mujeres sientan rechazo por estas bebidas, ya que pueden ser poco saludables o incluso perjudiciales si se consumen en exceso.
- Comidas picantes y muy especiadas: Es habitual que las embarazadas sean reacias a ellas por las náuseas y los vómitos que les pueden producir, especialmente durante el primer trimestre.
- Alimentos fritos y grasos: Muchos de los alimentos que producen aversión en las mujeres gestantes tienen olores fuertes. Los alimentos fritos y su característico aroma se incluyen en la lista de comidas que producen rechazo entre muchas futuras mamás. Además, son propensos a provocar gases y acidez.
- Huevos: Debido a los gases que pueden causar, los huevos no suelen ser un alimento preferido.
- Pan: Durante el embarazo, hay quienes no pueden comer pan porque les produce reflujo, gases e incluso dolor de estómago, a menudo causado por la harina de su composición.
- Verduras: Si lo que provoca la repugnancia es la textura (como ocurre con algunas verduras cocidas) se pueden tomar crudas en ensaladas, o en puré. La cebolla y el ajo, por su característico olor, despiertan fuertes aversiones.
- Bebidas alcohólicas: Por seguridad del bebé, el rechazo al alcohol es un mecanismo protector.
Estrategias y Soluciones para Manejar el Asco a la Carne y las Aversiones
Cuando aparece la falta de apetito o las aversiones, se recomienda regirse con mayor precisión por un régimen de comidas equilibrado y nutritivo, y no saltarse comidas. De ninguna forma puedes permitirte perder peso o llegar a algún grado de desnutrición, pues constituye un verdadero riesgo para ti y para tu futuro bebé.
Adaptaciones Dietéticas Generales
- Comer poco y a menudo: Evite las comidas abundantes. En su lugar, tome un refrigerio con una frecuencia de 1 a 2 horas durante el día. No deje que le dé mucha hambre ni se llene demasiado. El estómago vacío durante mucho tiempo provoca las náuseas y ascos a los alimentos.
- Alimentos ricos en proteínas y carbohidratos: Coma mucha cantidad de proteínas y carbohidratos. Pruebe con mantequilla de maní en rebanadas de manzana o apio, nueces, queso y galletas saladas, al igual que productos lácteos bajo en grasa como leche, requesón y yogur.
- Alimentos blandos: Los alimentos blandos como gelatina, postres congelados, caldos, gaseosa de jengibre y galletas saladas, también calman el estómago.
- Evitar alimentos grasos: Evite comer alimentos que sean ricos en grasa.
- Comer antes del hambre: Trate de comer antes de que le dé hambre y que se presenten las náuseas. Coma algunas galletas de soda o pan tostado al levantarse por la noche para ir al baño o antes de levantarse de la cama por la mañana.
Manejo Específico del Asco a la Carne
Si no puede tolerar la carne, es crucial encontrar otras fuentes de proteínas. Puede reemplazar la carne con otros alimentos que aporten los mismos nutrientes, pero que sean más tolerables o apetecibles. Algunas opciones incluyen:
- Huevos (cocidos hasta que la yema y la clara estén duras).
- Legumbres como frijoles, lentejas y garbanzos.
- Tofu y otros productos a base de soja.
- Frutos secos y semillas (almendras, nueces).
- Pescados bajos en mercurio (si son tolerados y bien cocidos), como salmón, tilapia, bacalao o camarones.
- Quesillo y otros lácteos bajo en grasa.

Hidratación y Jengibre
- Beba mucho líquido: Trate de beber entre las comidas en lugar de hacerlo con las comidas para que su estómago no se llene demasiado.
- Bebidas efervescentes: Las aguas de soda, la gaseosa de jengibre u otras aguas efervescentes pueden ayudar a controlar los síntomas.
- Jengibre: Los alimentos que contienen jengibre también pueden ayudar. Algunos de ellos son el té y los caramelos de jengibre, junto con la gaseosa de jengibre. Verifique que contengan jengibre en lugar de simple saborizante de jengibre.
Vitaminas Prenatales
El hierro que contienen las vitaminas prenatales puede irritar el estómago. Para mitigar esto:
- Tómelas por la noche: Probablemente no lo sentirá mientras duerme.
- Con un poco de comida: Nunca con el estómago vacío.
- Pruebe diferentes marcas: Es posible que tenga que probar varias marcas diferentes de vitaminas prenatales antes de encontrar una que pueda tolerar.
- Divida la dosis: Puede ensayar partiendo sus vitaminas prenatales por la mitad, tomando media en la mañana y la otra mitad por la noche.
- Solo ácido fólico: Si no tolera la píldora grande de vitaminas prenatales, tomar solo ácido fólico durante unas semanas puede ser eficaz.
Hábitos y Estilo de Vida
- Realice sus actividades matutinas lentamente y en calma.
- Evite los espacios mal ventilados que atrapen olores de alimentos u otros.
- No fume cigarrillo ni permanezca en áreas donde haya gente fumando.
- Duerma más y trate de reducir el estrés lo más posible.
- Cocina ligera: Algunas formas de preparar los alimentos desprenden olores intensos que pueden aumentar las aversiones, como los asados al horno, los fritos o los guisos. Modifique la forma de preparación para hacer el alimento más atractivo o menos repulsivo.
- Evite la exposición: Se puede evitar ver, oler o tocar el alimento que causa aversión, así como los lugares o las situaciones donde se encuentre.
Terapias Complementarias y Medicamentos
- Muñequeras de acupresión: Pruebe con muñequeras de acupresión que aplican presión a puntos específicos de la muñeca. A menudo, estas se utilizan para aliviar el mareo.
- Acupuntura: Pruebe con acupuntura. Algunos acupunturistas están entrenados para trabajar con mujeres embarazadas. Hable con su proveedor de atención médica antes de hacerlo.
- Vitamina B6: Se ha demostrado que la vitamina B6 (100 mg o menos al día) alivia los síntomas de las náuseas del embarazo. Muchos proveedores recomiendan probarla primero.
- Diclegis: Una combinación de succinato de doxilamina y clorhidrato de piridoxina (Vitamina B6) ha sido aprobada para el tratamiento de las náuseas del embarazo.
- Consulte a su médico: No tome ningún medicamento para las náuseas del embarazo sin antes hablar con su proveedor de atención médica.
Cuándo Consultar al Médico
Las náuseas del embarazo que no son graves no le hacen daño a su bebé de ninguna manera. De hecho, incluso pueden ser una señal de que todo va bien con usted y su bebé, y pueden estar asociadas con un riesgo más bajo de aborto espontáneo. Sin embargo, cuando las náuseas y los vómitos son graves, se puede diagnosticar una afección conocida como hiperémesis gravídica y puede requerir tratamiento. Debe consultar a su proveedor de atención médica si:
- Las náuseas del embarazo no mejoran después de probar con remedios caseros.
- Está vomitando sangre o algo parecido al cuncho de café.
- Pierde más de 2 libras (1 kilogramo) en una semana.
- Tiene vómitos intensos que no se detienen. Esto puede causar deshidratación (no tener suficiente líquido en el cuerpo) y desnutrición (no tener suficientes nutrientes en su cuerpo).
En casos graves, la pueden llevar al hospital, donde recibirá fluidos a través de una vía intravenosa. Su proveedor podría recetar otros medicamentos si sus náuseas del embarazo son muy intensas.
Pautas Generales de Alimentación Segura Durante el Embarazo
Además de manejar las aversiones, es fundamental seguir pautas de alimentación segura para proteger tanto a la madre como al bebé en desarrollo. El riesgo de intoxicación alimentaria por bacterias es mayor durante el embarazo, y la reacción del cuerpo puede ser peor que si no estuviera embarazada. Aunque es poco frecuente, la intoxicación alimentaria también puede afectar al bebé.

Evitar Mariscos con Alto Contenido de Mercurio
Los mariscos son una gran fuente de proteínas y ácidos grasos omega-3 esenciales para el desarrollo del cerebro y los ojos del bebé. Sin embargo, algunos pescados y mariscos contienen niveles de mercurio que pueden ser peligrosos, dañando el sistema nervioso en desarrollo del bebé. Cuanto más grande y viejo sea el pescado, posiblemente más mercurio contenga.
La Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos indica que no debe comer lo siguiente durante el embarazo:
- Atún patudo
- Caballa gigante
- Marlin
- Reloj anaranjado
- Pez espada
- Tiburón
- Blanquillo
Algunos tipos de mariscos contienen poco mercurio y son seguros para consumir de 8 a 12 onzas (224 a 336 gramos) a la semana (2 o 3 porciones). Estas son algunas de las opciones:
- Anchoas
- Lubina negra
- Bagre
- Bacalao
- Trucha de agua dulce
- Arenque
- Atún enlatado bajo en calorías
- Ostras
- Abadejo
- Salmón
- Sardinas
- Sábalo
- Camarones
- Lenguado del Atlántico
- Tilapia
- Pescado blanco
No Consumir Mariscos Crudos, Poco Cocidos o Contaminados
Para evitar las bacterias o los virus dañinos en los mariscos, tenga en cuenta lo siguiente:
- Evite el pescado y los mariscos crudos o poco cocidos, como el sushi, el sashimi, el ceviche y las ostras, las vieiras o las almejas crudas.
- No coma mariscos crudos refrigerados (estilo nova, lox, kipper, ahumados o cecina), a menos que sean de una cazuela u otro plato cocinado. Las versiones enlatadas y no perecederas son seguras.
- Esté atento a las advertencias locales sobre la pesca si consume pescado de las aguas locales.
- Cocine bien los mariscos a una temperatura interna de 145 grados Fahrenheit (63 grados Celsius). El pescado está cocido cuando se desmenuza al insertar el tenedor y adquiere un color blanco lechoso. Cocine los camarones, las langostas y las vieiras hasta que estén blancos como la leche. Cocine las almejas, los mejillones y las ostras hasta que se abran las conchas y deseche las que no se abran.
Carne, Aves y Huevos Bien Cocidos
Para prevenir las enfermedades que transmiten los alimentos:
- Cocine bien todas las carnes y la carne de aves antes de comer, asegurándose con un termómetro para carne.
- Cocine los perritos calientes y las carnes frías hasta que estén tan calientes que echen vapor, o evítelos por completo, ya que pueden ser focos de infección por listeria.
- No coma patés ni productos de carne para untar que se guarden en el refrigerador; las versiones enlatadas y no perecederas son seguras.
- Cocine los huevos hasta que las yemas y las claras estén duras. No consuma alimentos que puedan estar elaborados con huevos crudos o parcialmente cocidos (ponche casero de huevo, masa cruda, tiramisú, salsa holandesa casera, aderezo casero para ensalada César, helado casero).
- No coma ensaladas preparadas con carne o con mariscos, por ejemplo, ensalada con jamón, con atún o con pollo.
Evitar Productos No Pasteurizados
Muchos productos lácteos bajos en grasa son saludables, pero no consuma nada que contenga leche que no haya pasado por un proceso llamado pasteurización. Los productos con leche sin pasteurizar pueden causar enfermedades de origen alimentario. Evite los quesos blandos (brie, feta, queso azul) a menos que la etiqueta indique que están pasteurizados o elaborados con leche pasteurizada. No beba jugos o sidra que no estén pasteurizados.
Frutas y Verduras sin Lavar y Brotes Crudos
Para eliminar las bacterias dañinas, lave bien todas las frutas y verduras crudas. No coma brotes crudos, como los de alfalfa, trébol, rábano y judía mungo (soja verde), ya que podrían tener bacterias nocivas. Asegúrese de cocer completamente los brotes.
Limitar la Cafeína
La cafeína puede pasar al bebé, pero sus efectos no están claros. Para mayor seguridad, el profesional de atención médica podría indicarle que no consuma cafeína o que limite el consumo a menos de 200 miligramos (mg) al día. Una taza de café preparado de 8 onzas (240 mililitros) tiene aproximadamente 95 mg de cafeína, una taza de té preparado de 240 ml tiene aproximadamente 47 mg, y un refresco de cola de 360 ml tiene aproximadamente 33 mg.
No Consumir Alcohol
No existen pruebas que indiquen que consumir alcohol sea seguro durante el embarazo. Para mayor seguridad, no beba nada de alcohol. Beber alcohol durante el embarazo conlleva un mayor riesgo de aborto espontáneo y muerte fetal intraútero, y puede derivar en el síndrome alcohólico fetal, que puede causar malformaciones faciales y discapacidad intelectual. Si le preocupa el alcohol que bebió antes de saber que estaba embarazada o cree que necesita ayuda para dejar de beber, hable con su profesional de atención médica.
Té de Hierbas
No se conoce mucho sobre los efectos de ciertas hierbas en los fetos. Por lo tanto, no beba té de hierbas (incluso los hechos para el embarazo) a menos que el profesional de atención médica lo autorice.