Artrosis de Columna: Causas, Síntomas y Tratamientos

La artrosis de columna, también conocida como espondiloartrosis, es una enfermedad degenerativa que afecta las articulaciones de la columna vertebral. Se caracteriza por el desgaste progresivo del cartílago que recubre las superficies articulares de las vértebras, así como por la afectación de los discos intervertebrales y las articulaciones facetarias, que son esenciales para la movilidad espinal. Esta condición puede manifestarse en diferentes regiones de la columna, siendo la artrosis cervical y la artrosis lumbar las más comunes.

¿Qué es la Artrosis de Columna?

La artrosis es un trastorno crónico que causa alteraciones en el cartílago y los tejidos circundantes, y se caracteriza por dolor, rigidez y pérdida de la función. En la columna vertebral, este proceso degenerativo implica el desgaste del cartílago que actúa como amortiguador entre las vértebras y en las articulaciones facetarias. Con el tiempo, este desgaste puede provocar el crecimiento anormal de osteofitos, también conocidos como «picos de loro», los cuales limitan la movilidad y pueden causar dolor radicular.

La artrosis vertebral es una enfermedad degenerativa que afecta las vértebras y los discos intervertebrales. Si la artrosis afecta a los cuerpos vertebrales, se trata de una espondilosis. En caso de afectación de la articulación intervertebral, se habla de espondiloartrosis.

La artrosis es la enfermedad articular degenerativa por deterioro del cartílago y afectación del hueso subcondral e inflamación del hueso subcondral y de la membrana sinovial. El cartílago es un tejido que hace de amortiguador al proteger los extremos de los huesos y que favorece el movimiento de la articulación. Cuando se desarrolla la artrosis, dicho cartílago pierde sus propiedades.

La artrosis vertebral se produce en la misma medida tanto en hombres como en mujeres. Los discos intervertebrales empiezan a perder elasticidad en torno a los 40 años de edad.

La artrosis es un trastorno crónico que causa alteraciones en el cartílago y los tejidos circundantes, y se caracteriza por dolor, rigidez y pérdida de la función. La artritis causada por la afectación del cartílago articular y los tejidos circundantes se vuelve muy frecuente con el envejecimiento. Son habituales el dolor, la hinchazón y el excesivo crecimiento óseo, así como rigidez al despertarse o tras un periodo de inactividad, que desaparece al cabo de 30 minutos, sobre todo si se mueve la articulación.

La artrosis, el trastorno articular más frecuente, suele comenzar a edades comprendidas entre los 40 y los 50 años y afecta en algún grado a casi todas las personas a partir de los 80 años de edad. Antes de los 40 años, los varones presentan artrosis con más frecuencia que las mujeres, a menudo a consecuencia de traumatismos o deformidades. Muchas personas presentan algún signo de artrosis en las radiografías (con frecuencia ya a la edad de 40 años), aunque solo la mitad de ellas tienen síntomas. Entre los 40 y los 70 años de edad, las mujeres presentan este trastorno con una frecuencia superior a la de los varones. Después de los 70 años, el trastorno se desarrolla en ambos sexos por igual.

La artrosis es una afección que afecta las articulaciones facetarias de la columna vertebral y los discos intervertebrales. Con el paso del tiempo, el cartílago que recubre las articulaciones se desgasta y los discos intervertebrales pierden su capacidad de amortiguación.

Causas de la Artrosis de Columna

La causa de la artrosis se considera que es la consecuencia de una suma de ciertos factores genéticos y ambientales. La principal causa de la artrosis de la columna vertebral es el desgaste de la columna vertebral relacionado con la edad. El envejecimiento es un factor clave, ya que a medida que envejecemos, el cartílago que protege las articulaciones de la columna vertebral tiende a degenerarse naturalmente. Además, otros factores contribuyen al desarrollo de esta condición:

Factores de Riesgo

  • Envejecimiento: Es el factor de riesgo más significativo, ya que el cartílago se desgasta naturalmente con el paso de los años.
  • Genética y Antecedentes Familiares: La herencia y los antecedentes familiares de artrosis vertebral también son factores de riesgo.
  • Sobrepeso y Obesidad: El exceso de peso ejerce una presión adicional sobre las articulaciones de la columna, acelerando el desgaste. La obesidad puede ser uno de los principales factores en el desarrollo de la artrosis, en particular en la rodilla y especialmente en las mujeres.
  • Desgaste por Uso Repetitivo: Personas que fuerzan repetidamente una articulación o un grupo de articulaciones en sus ocupaciones (obreros, granjeros, mineros, conductores de autobús) presentan un riesgo especial. Una ocupación que implique flexionar con frecuencia la articulación de la rodilla es un factor de riesgo para la artrosis de rodilla.
  • Estilo de Vida Poco Saludable: Un estilo de vida sedentario o poco saludable puede contribuir al desarrollo de la artrosis.
  • Lesiones Previas: Traumatismos o lesiones en la columna vertebral pueden aumentar el riesgo de desarrollar artrosis en la zona afectada.
  • Anomalías Articulares Congénitas: Ciertas malformaciones articulares desde el nacimiento pueden predisponer a la artrosis.
  • Otras Enfermedades: Trastornos metabólicos (como hemocromatosis o enfermedad de Wilson), infecciones o enfermedades inflamatorias como la artritis reumatoide o la gota pueden causar artrosis secundaria.
  • Tabaquismo: El tabaquismo también se ha asociado con un mayor riesgo.
  • Hipertensión Arterial: Algunas condiciones médicas como la hipertensión arterial pueden estar relacionadas.

Normalmente, el cartílago reduce el grado de fricción de las articulaciones y las protege del desgaste incluso después de años de uso habitual, sobreutilización o traumatismos. La causa de la artrosis a menudo es desconocida, pero a veces está causada por daño tisular. En un intento del organismo por reparar una articulación dañada, se acumulan sustancias químicas en la articulación y aumenta la producción de los componentes del cartílago, como el colágeno y los proteoglicanos. A continuación, el cartílago puede hincharse debido a la retención de agua, volverse blando, comenzar a romperse y luego desarrollar grietas en la superficie. Se forman pequeñas cavidades en el hueso situado debajo del cartílago, debilitándolo.

El intento de los tejidos de reparar el daño conduce a un nuevo crecimiento de hueso y otros tejidos. El hueso crece excesivamente en los bordes de la articulación, produciendo excrecencias óseas (también llamados osteofitos) que se pueden ver y palpar. Por último, la superficie lisa y regular del cartílago se vuelve áspera y porosa, con lo que la articulación ya no puede moverse suavemente y absorber impactos por más tiempo. Todos los componentes de la articulación, es decir, el hueso, la cápsula articular, la membrana sinovial, los tendones, los ligamentos y el cartílago, presentan varios fallos, con lo que se altera la función articular.

Síntomas de la Artrosis de Columna

Los síntomas de la artrosis de columna suelen desarrollarse gradualmente y pueden variar en intensidad. Los síntomas más comunes incluyen:

  1. Dolor de Espalda o Cuello: Es el síntoma más frecuente y característico. El dolor suele ser de inicio insidioso, profundo y mal localizado. Aparece cuando se exige un esfuerzo a la articulación enferma y, en general, empeora a medida que avanza el día. En casos más avanzados, el dolor de la columna puede irradiar hacia otras áreas del cuerpo, como los hombros, los brazos, las piernas o incluso los dedos de los pies. Esto ocurre cuando la artrosis afecta los nervios de la columna, causando compresión o irritación nerviosa.
  2. Rigidez: Las personas afectadas pueden sentir que les cuesta mover la espalda o el cuello, especialmente después de estar en reposo durante largo tiempo, como por la mañana o después de estar sentados por mucho rato. La rigidez matutina de la espalda suele durar de 10 a 15 minutos y hace que muchas actividades cotidianas resulten incómodas. La rigidez en la columna es un signo temprano que puede mejorarse con estiramientos o ejercicios suaves.
  3. Pérdida de Flexibilidad y Movilidad: La artrosis de columna puede reducir el rango de movimiento de la columna vertebral, dificultando la capacidad de estirarse y doblarse por completo.
  4. Chasquidos y Crepitación: Las superficies irregulares de los cartílagos hacen que las articulaciones rechinen, chirríen y crujan al movilizarlas.
  5. Espasmos Musculares: La artrosis de columna también puede causar espasmos musculares debido a la tensión y el estrés sobre los músculos que rodean la columna.
  6. Dolor Radicular: Si el excesivo crecimiento óseo comprime algunos nervios, puede aparecer entumecimiento, dolor y debilidad en un brazo o una pierna.
  7. Estenosis de Canal Lumbar: El crecimiento excesivo de hueso dentro del conducto raquídeo en la zona lumbar de la columna puede producir compresión sobre los nervios, provocando dolor en las piernas después de caminar, lo que sugiere erróneamente una reducción del aporte de sangre en las piernas (claudicación intermitente).
  8. Dolor de Cabeza o Náuseas: En la artrosis de la columna cervical, además de dolor de espalda en el cuello, puede aparecer dolor de cabeza o náuseas.
  9. Molestias en Glúteos y Extremidades Inferiores: En la artrosis en la región lumbar, el dolor y la rigidez pueden ir acompañados de molestias en las nalgas y tensión muscular o calambres en las extremidades inferiores.

El dolor, con frecuencia descrito como intenso y profundo, es el primer síntoma y, cuando se presenta en las articulaciones de carga (por ejemplo, las rodillas y las caderas), suele empeorar con las actividades que implican soportar el peso corporal (como permanecer de pie). En algunas personas, la articulación puede estar rígida después de dormir o de cualquier otro periodo de inactividad, aunque la rigidez suele desaparecer pasados 30 minutos, especialmente si la articulación se moviliza.

A medida que el trastorno va causando más síntomas, la articulación pierde movilidad y la capacidad de estirarse y doblarse por completo. El nuevo crecimiento de hueso u otros tejidos puede agrandar las articulaciones.

La artrosis vertebral puede mermar considerablemente la calidad de vida, sobre todo debido al dolor y a la limitación de movimientos.

Diagnóstico de la Artrosis de Columna

El diagnóstico de la artrosis de columna se basa en la evaluación de los síntomas del paciente y en el resultado de exploraciones médicas:

  1. Consulta Médica y Evaluación Física: El médico especialista en ortopedia o reumatología realizará un examen físico completo y revisará el historial médico del paciente para descartar otras afecciones.
  2. Radiografías: Son útiles para observar el espacio entre las articulaciones de la columna y detectar signos de desgaste en los discos y la formación de osteofitos. Sin embargo, las radiografías no son muy útiles para la detección precoz de la artrosis, ya que no muestran los cambios en los cartílagos, que es donde se producen las alteraciones más iniciales. Además, a menudo, los cambios observados en las radiografías no muestran una correlación estrecha con los síntomas sufridos por la persona afectada.
  3. Resonancia Magnética (RM): La resonancia magnética nuclear (RMN) puede revelar cambios precoces en los cartílagos, pero rara vez es necesaria para establecer el diagnóstico.
  4. Análisis de Sangre: No existen análisis de sangre específicos para el diagnóstico de la artrosis, aunque determinados análisis de sangre pueden ser útiles para descartar otros trastornos.
  5. Análisis del Líquido Sinovial: Si una articulación está inflamada, los médicos pueden adormecer el área inyectando un anestésico y luego insertar una aguja en la articulación para extraer una muestra de líquido sinovial. El líquido articular se analiza para determinar si se trata de artrosis o de otros trastornos articulares, como infecciones o gota.

Sólo un médico puede hacer un diagnóstico correcto. No utilice éste ni ningún otro artículo de Internet para hacer un diagnóstico.

Tratamiento de la Artrosis de Columna

El tratamiento de la artrosis de columna tiene como objetivos principales aliviar el dolor, mejorar la función articular y mantener la calidad de vida del paciente. El tratamiento suele ser conservador y se enfoca en aliviar los síntomas y la discapacidad, mejorando la calidad de vida de los que padecen la enfermedad. No existe una única cura para la artrosis de la columna vertebral.

El tratamiento de la artrosis de columna suele ser conservador. Esto significa que el paciente se somete a fisioterapia y toma medicación para el dolor, la inflamación o relajantes musculares. Las medidas de régimen también son importantes: por ejemplo, adaptar el lugar de trabajo, practicar la sedestación correcta o reducir el peso.

El tratamiento de la artrosis de la columna vertebral sólo puede determinarlo su médico tras considerar su estado de salud general.

Medidas Físicas y Ejercicio

  • Fisioterapia: Desempeña un papel fundamental. El fisioterapeuta diseñará un programa individual de ejercicios y procedimientos terapéuticos adaptado a las necesidades específicas del paciente. Se enseñará al paciente sobre patrones de movimiento correctos, ergonomía, postura y técnicas de gestión del dolor.
  • Ejercicio Terapéutico: Ejercicios apropiados, entre los que se incluyen los de estiramiento, los de fortalecimiento y los posturales, ayudan a mantener los cartílagos en buen estado, a aumentar la amplitud de movilidad de la articulación y a fortalecer los músculos circundantes para que puedan absorber mejor las cargas sobre la articulación. El ejercicio puede mejorar los síntomas articulares, la movilidad y la calidad de vida.
  • Actividad Física Regular: El ejercicio es la medida preventiva más importante para mantener la salud de la columna lumbar. Se recomienda moverse con regularidad. Una actividad adecuada es, por ejemplo, caminar. Es importante elegir deportes y actividades físicas que reduzcan al mínimo la tensión sobre la columna vertebral y las articulaciones, al tiempo que proporcionen un movimiento y un fortalecimiento muscular beneficiosos. El ciclismo es suave para la columna vertebral porque la carga se distribuye uniformemente.
  • Termoterapia: La aplicación de compresas calientes puede ser beneficiosa. La realización delicada de ejercicios de amplitud de movimiento en agua caliente es beneficiosa porque el calor mejora la función de los músculos al reducir la rigidez y el espasmo muscular.
  • Protección Articular: Se deben evitar posturas o movimientos que agraven el dolor. Puede ser necesario ajustar las actividades físicas para limitar el levantamiento y la flexión.
  • Pérdida de Peso: La pérdida de peso puede aliviar parte de la presión sobre las articulaciones y mejorar la mecánica articular.
  • Adaptación del Entorno: Utilizar sillas de respaldo recto con asientos relativamente altos, dormir en colchones firmes y calzar ortesis o zapatos con buen apoyo puede ayudar. Los elevadores del asiento del inodoro pueden facilitar ponerse de pie.
Infografía detallando los ejercicios recomendados para la artrosis de columna, mostrando posturas y movimientos específicos.

Tratamiento Farmacológico

  • Analgésicos: Como primera opción, se puede emplear el paracetamol para aliviar el dolor.
  • Antiinflamatorios No Esteroideos (AINE): Se utilizan para disminuir el dolor y la hinchazón. Los AINE reducen el dolor y la inflamación en las articulaciones. Se tiende a emplear los inhibidores de la COX-2 (celecoxib y rofecoxib). Los AINE también vienen en formulación en gel y en crema, que pueden aplicarse sobre la piel mediante un ligero masaje en las articulaciones de las manos y las rodillas, lo cual puede ayudar a aliviar los síntomas.
  • Relajantes Musculares: Pueden ser recetados para aliviar los espasmos musculares asociados.
  • Suplementos: El sulfato de glucosamina y el condroitín sulfato estimulan la síntesis de matriz extracelular del cartílago y parece que ejercen un control moderado sobre el dolor articular, si bien los estudios realizados no muestran resultados totalmente definitivos.
  • Plasma Rico en Plaquetas (PRP): Los factores de crecimiento, más conocidos como PRP o plasma rico en plaquetas, buscan utilizar los recursos regenerativos propios del paciente para su infiltración en el área a tratar.

Tratamiento Quirúrgico

La cirugía se recomienda cuando existe la presencia de complicaciones neurológicas asociadas a artrosis lumbar como la estenosis de canal lumbar, el resto de los tratamientos no logra controlar el dolor, o el paciente se encuentra muy invalidado por la enfermedad. Durante la intervención quirúrgica, por ejemplo, se extirpan crecimientos en las vértebras o se opera el disco intervertebral.

Prevención de la Artrosis de Columna

Aunque la artrosis vertebral está relacionada principalmente con la edad, por lo que no es posible evitar la enfermedad por completo, se pueden tomar medidas para reducir el riesgo y ralentizar su progresión:

  • Mantener un Peso Corporal Razonable: Controlar el peso es crucial para reducir la carga sobre la columna vertebral.
  • Ejercicio Regular: La actividad física adecuada y regular fortalece los músculos que soportan la columna y mantiene la flexibilidad.
  • Dieta Saludable: Una dieta equilibrada contribuye a la salud general y al control del peso.
  • Evitar el Tabaquismo: Dejar de fumar puede tener beneficios generales para la salud, incluyendo la salud ósea y articular.
  • Ergonomía y Postura Correcta: Mantener una buena postura al sentarse, estar de pie y levantar objetos ayuda a prevenir el estrés innecesario en la columna.
  • Movimiento Constante: Evitar permanecer en la misma posición durante periodos prolongados.

Es aconsejable iniciar el tratamiento lo antes posible para que tenga el máximo efecto posible y no provoque graves alteraciones irreversibles en la columna vertebral. No retrase el tratamiento de la artrosis de la columna vertebral y acuda a un especialista si tiene algún problema o duda sobre su salud.

RECTIFICACIÓN LUMBAR: 3 ejercicios que tu ESPALDA necesita YA

tags: #artrosis #prematura #espalda