La Artritis Idiopática Juvenil (AIJ) es la enfermedad reumática crónica más frecuente en la edad pediátrica. Se define como un grupo heterogéneo de artritis de etiología desconocida que comienza antes de los 16 años y persiste durante al menos seis semanas. El término AIJ actúa como una denominación "paraguas" que engloba diversas formas de presentación clínica, ya que no se trata de una única patología, sino de un conjunto de condiciones con distinta evolución y pronóstico.

Criterios diagnósticos y clasificación
La clasificación vigente, establecida por la International League of Associations for Rheumatology (ILAR), identifica siete categorías excluyentes basadas en las características clínicas e inmunológicas observadas durante los primeros seis meses de enfermedad:
- Oligoartritis: Afectación de hasta 4 articulaciones. Es la forma más frecuente, predominante en niñas menores de 6 años.
- Poliartritis (FR negativo y FR positivo): Afectación de 5 o más articulaciones. La forma FR positivo se asemeja a la artritis reumatoide del adulto.
- Artritis sistémica: Se caracteriza por fiebre alta en picos, exantema evanescente y afectación visceral. Se diferencia de las demás por ser una enfermedad autoinflamatoria.
- Artritis relacionada con entesitis (ARE): Fuerte asociación con el antígeno HLA-B27.
- Artritis psoriásica: Puede presentar dactilitis y psoriasis.
- Artritis indiferenciada: Casos que no cumplen criterios para ninguna de las anteriores.
Abordaje y exploración física
El diagnóstico de la AIJ es fundamentalmente clínico y de exclusión, tras descartar etiologías infecciosas, traumáticas o tumorales. La exploración debe ser sistemática, evaluando el eje de carga (cadera-rodilla-tobillo-pie) y comparándolo con el lado sano.
Signos de sospecha
- Ritmo inflamatorio: Rigidez matutina que mejora con el movimiento a lo largo del día.
- Tumefacción articular: Derrame sinovial o limitación dolorosa del rango articular.
- Signos extraarticulares: Fiebre persistente, adenopatías, hepatoesplenomegalia o exantemas.

Pruebas complementarias
Aunque no existen biomarcadores diagnósticos específicos, se recomienda realizar:
| Prueba | Utilidad |
|---|---|
| Analítica | Hemograma, reactantes de fase aguda (PCR, VSG) y perfil hepático/renal. |
| Inmunología | FR, ANA y HLA-B27 para clasificación y pronóstico (riesgo de uveítis). |
| Ecografía | Técnica de elección para detectar derrame articular e hipertrofia sinovial. |
| Resonancia Magnética | Alta sensibilidad para partes blandas, aunque limitada por el coste y necesidad de sedación. |
Complicaciones frecuentes
El manejo integral debe prevenir complicaciones graves:
- Uveítis anterior crónica: Inflamación ocular insidiosa y a menudo asintomática. Requiere seguimiento oftalmológico periódico para evitar cataratas o glaucoma.
- Síndrome de Activación Macrofágica (SAM): Una complicación grave, potencialmente mortal, caracterizada por "tormenta de citoquinas". Debe sospecharse ante fiebre alta persistente, citopenias y elevación de ferritina.
- Retraso del crecimiento: Multifactorial, relacionado con la inflamación crónica y el uso prolongado de corticoides.
Estrategias de tratamiento
El tratamiento ha evolucionado hacia una estrategia treat-to-target (tratar hasta alcanzar el objetivo):
- Antiinflamatorios no esteroideos (AINEs): Para control sintomático inicial.
- Glucocorticoides (GC): Intraarticulares u orales como terapia puente.
- Fármacos modificadores de la enfermedad (FAME): El metotrexato es la terapia de primera línea.
- Agentes biológicos: Han revolucionado el pronóstico en casos refractarios.
Relajación para niños - Método de Koeppen I
Es esencial recordar que el ejercicio físico y la natación son fundamentales para mantener la función articular. Asimismo, las vacunaciones deben gestionarse cuidadosamente, evitando virus vivos atenuados en pacientes bajo tratamiento inmunosupresor.
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