Ardor Vaginal en el Embarazo: Causas, Síntomas y Tratamiento

El embarazo es una etapa de grandes cambios hormonales y fisiológicos en el cuerpo de la mujer, que puede provocar molestias inesperadas, entre ellas el ardor o picor vaginal. Aunque un aumento de las secreciones vaginales y una mayor vascularización de la zona íntima son fenómenos normales durante la gestación, la presencia de ardor, picazón o dolor persistente no es un síntoma habitual y debe ser evaluada por un profesional de la salud.

Esquema de la anatomía vaginal y vulvar durante el embarazo

Comprendiendo el Ardor Vaginal y la Vaginitis en el Embarazo

La vaginitis, también conocida como vulvovaginitis, es una inflamación o infección de la vagina que puede extenderse a la vulva, la parte externa de los genitales femeninos. Es una afección común, especialmente en mujeres en edad reproductiva, y suele ocurrir cuando hay un cambio en el equilibrio natural de bacterias o levaduras que residen en la vagina.

La Flora Vaginal Normal y su Impacto en el Embarazo

La flora vaginal normal, compuesta por múltiples microorganismos, juega un rol fundamental en la mantención de un ambiente adecuado de defensa contra ciertas infecciones durante el embarazo. En el curso de un embarazo normal, esta flora microbiana vaginal comensal protege contra infecciones a través de diversos mecanismos.

La presencia predominante de las distintas especies de Lactobacillus promueve un ambiente sano al estar en mayor número, por una parte, y produciendo ácido láctico para mantener el pH ácido, el cual es inhóspito para muchas bacterias. Además, Lactobacillus produce peróxido de hidrógeno (H2O2), bacteriocinas, que son radicales hidroxilados tóxicos y que inhiben el crecimiento de bacterias, así como probióticos. Las técnicas moleculares han permitido determinar que la flora vaginal normal no contiene un alto número de especies diferentes de Lactobacillus; es más, uno o dos Lactobacillus de un rango de tres o cuatro especies (principalmente L. crispatus y L. iners; L. jensenii y L. gasseri) suelen ser los dominantes.

Infografía sobre la flora vaginal y la acción de los Lactobacillus

Principales Causas del Ardor y Malestar Vaginal durante el Embarazo

Las alteraciones en el equilibrio de la flora vaginal o la presencia de otros factores pueden desencadenar ardor y otras molestias. Es crucial identificar la causa para un tratamiento adecuado y seguro durante la gestación.

Infecciones Vaginales

Las infecciones son una de las causas más frecuentes de ardor y picor vaginal en el embarazo. Los cambios hormonales durante la gestación, como el aumento de estrógenos y la supresión de la inmunidad celular, pueden favorecer la alteración del pH vaginal y la proliferación de ciertos microorganismos.

Vaginosis Bacteriana (VB)

La Vaginosis Bacteriana es la infección vaginal más común, también frecuente en mujeres entre 15 y 44 años. Ocurre cuando hay un desequilibrio entre las bacterias "buenas" y "malas" que normalmente se encuentran en la vagina de una mujer. Este síndrome clínico se debe al excesivo crecimiento de bacterias que normalmente pudiesen estar en menor número. Numerosos estudios han mostrado la relación entre Gardnerella vaginalis con otras bacterias como causantes de VB, como son Lactobacillus (principalmente L. gasseri), Prevotella y anaerobios que incluyen Mobiluncus, Bacteroides, Peptostreptococcus, Fusobacterium, Veillonella y Eubacterium. Mycoplasma hominis, Ureaplasma urealyticum, Streptococcus viridans y Atopobium vaginae también han sido asociados con VB.

  • Prevalencia: La tasa de VB en embarazadas es de aproximadamente un 16% en Estados Unidos, siendo diferente este número según grupo racial. En Chile, su prevalencia varía entre el 27% y el 32% en la población general, cifra que se duplica en mujeres con parto prematuro o enfermedad inflamatoria pélvica.
  • Etiología: Los organismos responsables de VB dependen del pH vaginal. Con un pH de más de 4,5, Gardnerella vaginalis y bacterias anaerobias se convierten en los microorganismos principales de la vagina. La etiología es de naturaleza polimicrobiana.
  • Síntomas (Clínica): La VB puede ser asintomática en un grupo de pacientes. Sin embargo, sus manifestaciones clínicas habituales son flujo vaginal anormal, con olor desagradable como a pescado, especialmente después de relaciones sexuales. El flujo se describe como blanco o grisáceo, y puede ir acompañado de ardor miccional o leve prurito alrededor de la vagina.
  • Riesgos en el Embarazo: Durante el embarazo, la VB aumenta el riesgo de sepsis postaborto, aborto temprano, aborto recurrente, aborto tardío, Rotura Prematura de Membranas (RPM) y parto pretérmino espontáneo, así como prematurez; lo mismo ocurre con corioamnionitis histológica y endometritis postparto. La infección por G. vaginalis también se asocia con la producción de prostaglandinas, lo que podría desencadenar contracciones uterinas, ablandamiento del colágeno del cérvix y finalmente parto prematuro sin respuesta efectiva a tocolíticos. La infección puede ser transmitida al feto a través de la placenta, causando en casos extremos la muerte fetal.
  • Diagnóstico: Además del cuadro clínico, el examen microscópico del flujo es esencial para el diagnóstico de VB. Se requieren tres de los cuatro criterios de Amsel: presencia de clue cells (células epiteliales vaginales con aspecto punteado), pH vaginal sobre 4,5 (presente en el 90% de las pacientes), flujo vaginal homogéneo, blanco grisáceo y delgado que recubre la pared vaginal, y Whiff test positivo (olor a pescado que se produce cuando se agrega solución al 10% de hidróxido de potasio al flujo vaginal, presente en el 70% de las pacientes). En ausencia de medios adecuados, el empleo de pH elevado y Whiff test positivo puede ser suficiente.
  • Tamizaje y Tratamiento: Actualmente, numerosas instituciones de salud no recomiendan el tamizaje de VB en embarazos asintomáticos, a menos que se trate de embarazos de alto riesgo de parto prematuro (por ejemplo, con un parto prematuro previo). El tratamiento de VB se debe realizar en toda embarazada con sintomatología para la reducción de los síntomas y en el potencial efecto beneficioso de reducción de riesgo de adquisición de otras enfermedades infecciosas de transmisión sexual o VIH.
    • Opciones de Tratamiento: Metronidazol 500mg oral 2 veces/día por 7 días; Metronidazol 250mg oral 3 veces/día por 7 días; o Clindamicina 300mg oral 2 veces/día por 7 días. También pueden usarse formulaciones vaginales como metronidazol gel al 0,75% o clindamicina crema al 2% (preferible si hay alergia o intolerancia al metronidazol). La guía advierte que el tinidazol, por ser de categoría C del embarazo, debe evitarse.
    • El rol de Mycoplasma hominis y Ureaplasma urealyticum en la prematuridad podría estar asociado a mecanismos relacionados con la capacidad de estas bacterias de producir citoquinas inflamatorias, por lo que es importante considerarlos y tratarlos frente a cuadros de VB con cultivos positivos para estos agentes y factores de riesgo de prematuridad.

Candidiasis Vaginal (Infección por Levaduras)

La vulvovaginitis por Candida es una de las afecciones vulvovaginales más frecuentes. Al menos el 75% de las mujeres experimentará un cuadro único de candidiasis vulvovaginal, y entre el 40% y el 45% podrá presentar dos o más episodios en su vida. Su agente causal, en el 90% de los casos, corresponde a Candida albicans, que en condiciones normales convive sin problemas en la flora vaginal.

  • Factores de Riesgo en el Embarazo: El embarazo, debido a los cambios hormonales (aumento de la producción de estrógenos que producen a su vez mayor concentración de glicógeno vaginal) junto con la supresión de la inmunidad celular, se asocia no solamente con altos índices de colonización, sino que también con altos índices de infección y recurrencias. Como infección propiamente tal, es la segunda después de VB (afectando al 15% de las embarazadas).
  • Síntomas (Clínica): Las infecciones por levaduras producen una descarga espesa y blanca de la vagina, que puede parecerse al queso cottage. La descarga puede ser acuosa y a menudo no tiene olor. Los síntomas incluyen picazón intensa, ardor y dolor de la vagina y la vulva. Aunque generalmente no compromete el desarrollo del feto, puede generar molestias intensas y aumentar el riesgo de transmisión al recién nacido.
  • Tratamiento: La candidiasis en el embarazo es frecuente, pero manejable con un diagnóstico precoz y tratamientos tópicos seguros. Puedes tratar una infección por levaduras durante el embarazo de forma segura con cremas o supositorios vaginales antimicóticos, disponibles sin receta médica. Sin embargo, es mejor verificar con el profesional de atención médica para asegurarse de que los síntomas se deben a una infección por levaduras antes de comenzar el tratamiento. Los profesionales de atención médica sugieren que estos medicamentos son mejores que los que se toman por vía oral durante el embarazo. Es importante no tomar algunos medicamentos antimicóticos con receta médica comunes durante el embarazo, en especial durante el primer trimestre. Estos incluyen el fluconazol (Diflucan).
Ilustración de una infección por candidiasis vaginal con descripción de síntomas

Tricomoniasis

La tricomoniasis es una infección que también puede causar vaginitis. Es posible que no se presenten síntomas; sin embargo, si los hay, estos incluyen picazón, ardor y dolor en la vagina y la vulva. Puede tener ardor al orinar. El tratamiento de la tricomoniasis suele ser un antibiótico de dosis única.

Infecciones de Transmisión Sexual (ITS)

Algunas ITS como Clamidia y Gonorrea, además de tener un impacto por ser las principales ETS, sus consecuencias en el feto pueden implicar secuelas de por vida. Por otra parte, existe una serie de virus y bacterias que en forma aislada, su sola presencia en la vagina y cérvix puede indicar un potencial riesgo perinatal con resultados adversos, tanto para el futuro hijo como para el futuro reproductivo de la gestante, como lo son clamidias y virus herpes, entre otros. Ante la presencia de síntomas que puedan indicar una ITS, la mujer debe acudir al ginecólogo para que sea confirmada la infección e indicado el tratamiento más adecuado, el cual puede implicar el uso de medicamentos de acuerdo con cada enfermedad.

Es importante tratar la vaginosis bacteriana y la tricomoniasis, ya que cualquiera de ellas puede aumentar el riesgo de contraer el VIH u otra infección de transmisión sexual. Se recomienda usar un condón de látex cuando se tengan relaciones sexuales.

Infección Urinaria (Cistitis)

La infección de orina o cistitis es una situación común que puede surgir durante el embarazo, pues las alteraciones que ocurren en el organismo pueden favorecer el desarrollo de las bacterias y hongos presentes de forma natural en la región vaginal. Sus síntomas incluyen dolor y escozor, y la necesidad frecuente de orinar, aunque ya se haya hecho.

  • Qué hacer: Como es una situación incómoda, es importante que la gestante consulte al ginecólogo para que sea iniciado el tratamiento más adecuado, pudiendo ser indicado el uso de antibióticos o antifúngicos. Asimismo, es fundamental que la gestante beba bastante agua a lo largo del día, tenga una alimentación ligera y baja en azúcar, y utilice ropa leve y cómoda y ropa interior de algodón.

Causas No Infecciosas del Ardor y Dolor Vaginal en el Embarazo

No todo ardor o molestia vaginal durante el embarazo se debe a una infección. Existen otras causas fisiológicas o externas que pueden generar estos síntomas, que son comunes en el tercer trimestre.

Presión del Crecimiento del Bebé y el Suelo Pélvico

El crecimiento y la ganancia de peso del bebé aumenta la presión en los músculos del suelo pélvico, que son los músculos que dan soporte al útero y la vagina, provocando molestias y dolor en la región, siendo más común que ocurra durante el tercer trimestre de la gestación. Hacia el final del embarazo, el bebé suele estar colocado con la cabeza hacia la pelvis (posición cefálica). Esto origina pequeños pinchazos en esta parte del cuerpo y en las caderas, ya que la cabeza del bebé busca sitio y 'choca' contra los bordes de la pelvis para acomodarse.

  • Qué hacer: Existen algunas formas de intentar aliviar la presión y reducir el dolor, como evitar estar muchas horas de pie, colocar una compresa fría en la región pélvica y guardar reposo.
Ilustración de la presión del feto sobre el suelo pélvico en el tercer trimestre

Resequedad Vaginal

La resequedad de la vagina es un problema relativamente común durante el embarazo, y ocurre principalmente debido al aumento de la hormona progesterona y la ansiedad que la mujer siente con los cambios rápidos que ocurren en su vida.

  • Qué hacer: Antes de iniciar la penetración, es esencial que la mujer esté lubricada para evitar lesiones en la pared de la vagina y dolor durante la relación sexual, por lo cual podría ser necesario el uso de lubricantes. No obstante, en este caso, también se recomienda disminuir la frecuencia y la intensidad de las relaciones sexuales, pues así la vagina logra "recuperarse" de forma más rápida, reduciendo el dolor.

Vaginismo

El vaginismo ocurre cuando los músculos de la vagina se contraen y no logran relajarse de forma natural, provocando dolor en la vagina y dificultad en la penetración.

  • Qué hacer: En este caso, es importante consultar al ginecólogo o fisioterapeuta pélvico, pues es necesario realizar una evaluación de los músculos pélvicos para identificar la causa del vaginismo y, de esta forma, indicar el tratamiento más adecuado.

Reacciones Alérgicas o Irritación por Contacto

También puede tener vaginitis si usted es alérgica o es sensible a ciertos productos. Ejemplos incluyen aerosoles vaginales, duchas, espermicidas, jabones, detergentes o suavizantes de telas. Otra de las causas del picor en la zona íntima es la dermatitis de contacto o las reacciones alérgicas. Los irritantes físicos como la ropa ajustada, las toallitas o las esponjas pueden provocar dermatitis de contacto. Del mismo modo, los alérgenos contribuyen a menudo al prurito y la dermatitis en mujeres con pieles atópicas.

  • Qué hacer: Es importante identificar el producto que causó la alergia y dejar de utilizarlo. Para aliviar los síntomas, puede ser colocada una compresa fría en la región externa de la vagina. Sin embargo, en los casos donde los síntomas no mejoran o se tornan más intensos, es importante acudir al obstetra para identificar la causa e iniciar el tratamiento más adecuado.

Inflamación de la Glándula de Bartolino

Esta es una causa menos común, pero la inflamación de la glándula de Bartolino, ubicada cerca de la abertura vaginal, puede causar dolor y molestias.

  • Qué hacer: Si surgen síntomas de inflamación de la glándula de Bartolino, es importante consultar al ginecólogo para que pueda ser realizada una evaluación de la vagina e indicar el tratamiento más adecuado, que normalmente consiste en utilizar medicamentos para el dolor y antibióticos, en caso de que exista una infección asociada.

Varices Vulvares

Las varices en la vulva son comunes durante el embarazo debido al aumento del flujo sanguíneo y la presión del útero. Aunque no causan ardor directamente, pueden generar una sensación de pesadez o molestia en la zona.

Síntomas Asociados y Cuándo Buscar Atención Médica

Es importante prestar atención a los síntomas vaginales durante el embarazo. Si bien un aumento del flujo vaginal blanquecino, con poco olor y bastante líquido puede ser normal (debido a cambios hormonales y al ablandamiento del cuello uterino y las paredes vaginales), otros signos deben alertar. Los cambios hormonales también pueden afectar tu flora vaginal y la protección natural de tu vagina, haciendo que hongos como la cándida puedan crecer más fácilmente. Los cambios en las defensas de tu cuerpo (tu sistema inmunitario) también influyen. Si tuviste una infección en la orina y tomaste antibióticos, quizás estos medicamentos hayan alterado tu flora vaginal causando comezón vaginal.

Consulte a su proveedor de atención médica si experimenta:

  • Picazón, ardor o dolor persistente en la vagina o vulva.
  • Ardor al orinar o necesidad constante de orinar con escozor.
  • Flujo vaginal con un olor desagradable (especialmente a pescado).
  • Flujo vaginal de color o consistencia anormal (verde, amarillo, gris, espeso como queso cottage).
  • Dolor durante las relaciones sexuales.
  • Cualquier pérdida de sangre.
  • Si es la primera vez que presenta síntomas de una infección vaginal.
  • Si sospecha de una ITS o cualquier otra causa de malestar.

¿Cómo saber si tengo una infección vaginal durante el embarazo? | Reina Madre

Prevención y Cuidados Generales

Prevenir es mejor que curar. Para cuidar y evitar el incómodo picor y ardor en la zona íntima durante el embarazo, se recomienda:

  • Mantener una higiene adecuada: Evitar jabones con fragancias y duchas vaginales para prevenir la irritación.
  • Usar ropa interior de algodón: Permite la transpiración y reduce la humedad, lo que ayuda a mantener un ambiente vaginal saludable.
  • Evitar ropa ajustada y sintética: Favorece la irritación y la acumulación de humedad.
  • Identificar y evitar productos irritantes o alérgenos (aerosoles, espermicidas, suavizantes).
  • Beber suficiente agua a lo largo del día: Ayuda a prevenir infecciones urinarias.
  • Mantener una alimentación ligera y baja en azúcar: Puede influir en el equilibrio de la flora.
  • Considerar el uso de cremas aptas para el embarazo específicas para tratar la irritación y el picor en la zona íntima, previa consulta médica.

Lo primero y más importante es hablar con tu profesional médico para saber exactamente qué tienes. Aunque muchas veces encuentras medicamentos de venta libre para algunas de estas infecciones comunes (como las infecciones urinarias y las infecciones vaginales), no es recomendable automedicarte. Puede ser fácil confundir tus síntomas con otra cosa y tomar o usar medicamentos que no sirvan y que puedan empeorar las cosas.

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