Madonna, popularmente conocida como "La Reina del Pop", es una icónica cantante, compositora, actriz y empresaria estadounidense cuya carrera musical se afianzó a partir de 1982 al firmar con Sire Records. En 1983 lanzó su álbum debut homónimo, marcando el inicio de una trayectoria ascendente. Sus vídeos musicales fueron ampliamente aceptados y con el tiempo llegaron a ser considerados obras de arte, mientras que el apelativo "La Reina del Pop" le fue otorgado por influyentes críticos y productoras musicales.
Entre los temas más exitosos de la artista se encuentran "Like a Virgin", "Material Girl", "Papa Don't Preach", "La isla bonita", "Like a Prayer", "Express Yourself", "Vogue", "Frozen", "Music", "Hung Up" y "4 Minutes". Con más de 300 millones de producciones musicales vendidas, Madonna ostenta el récord mundial de ser la solista más exitosa y con mayores ventas de todos los tiempos. Su carrera profesional no se limita solo a la música; también ha tenido destacadas apariciones en el mundo audiovisual, participando en películas como "Evita", por la que ganó un Premio Globo de Oro a la Mejor Actriz de Comedia o Musical, "Ellas dan el golpe" y "Dick Tracy".
Otras ocupaciones de Madonna incluyen el diseño de moda, la escritura de libros, la dirección de cine y la producción discográfica, además de ser dueña del sello discográfico Maverick. En 2008, la revista Billboard la clasificó en el número dos, detrás de The Beatles, en el Billboard Hot 100 All-Time Top Artists, convirtiéndola en la solista más exitosa de esa lista. Ese mismo año, fue incluida en el Salón de la Fama del Rock and Roll.
Los Orígenes Familiares de Madonna
Las Raíces Paternas: Los Ciccone
Las raíces paternas de Madonna se remontan al siglo XIX en la provincia de Pacentro, un pueblo de 1800 habitantes en la región de los Abruzos al noreste de Roma, Italia. Su bisabuelo paterno, Nicola Pietro Ciccone, nació allí en 1867 y a los 26 años se casó con Ana María Mancini, también de Pacentro. En 1901 tuvieron un hijo, Gaetano Ciccone, abuelo de Madonna. Dieciocho años después, Gaetano contrajo matrimonio con una joven llamada Michelina, hija de Constantine Di Julio y Carmen.

El 19 de abril de 1920, Gaetano Ciccone decidió emigrar hacia América en busca de un futuro mejor, partiendo en el buque «Presidente Wilson» desde el puerto de Nápoles. Gaetano Ciccone se instaló en Aliquippa, una pequeña ciudad de Pittsburgh, donde comenzó a trabajar como obrero metalúrgico en la empresa de acero «Jones & Laughlin», al igual que muchos otros inmigrantes europeos. Para 1925, Michelina (o Michela, según los registros de ingreso al país) ya se encontraba en Aliquippa viviendo junto a su esposo; allí tuvieron seis hijos: Guido, Rocco, Neilo, Pete, Guy y el último, Sylvio, nacido el 2 de junio de 1934. Sylvio Ciccone pronto adoptó el apodo de Tony. De los seis hijos, Tony era el más inquieto e inteligente, un católico devoto, brillante y estudioso.

Siendo tan solo un adolescente, Tony se alistó en la reserva de la Fuerza Aérea durante la Segunda Guerra Mundial, desempeñándose como sargento en una base militar en Texas. Con el servicio militar cumplido, regresó a Pittsburgh en 1952, a casa de sus padres.
Las Raíces Maternas: Los Fortin de Quebec y Michigan
La familia Fortin cuenta con una historia de más de tres siglos. Sus precursores partieron de Francia y llegaron inicialmente a Quebec, Canadá, en el siglo XVI, desde donde comenzaron a distribuirse generación tras generación por todo el país. Algunos de ellos cruzaron la frontera y se establecieron en Michigan. En una entrevista, Christopher Ciccone (hermano de Madonna) expresó: “Sangre de pionero corre en nuestras venas y estamos orgullosos. En 1690 mis ancestros maternos, los Fortin, huyeron de Francia para instalarse en Quebec, en este lugar salvaje. Como los pioneros, lograron sobrevivir en una naturaleza inhóspita”.
Madonna también se enorgullece de sus raíces canadienses, refiriéndose a ellas durante sus visitas al país en 1987 y 2006. Rickey Pageot, el único músico de su gira que confirma la importancia que la cantante le da a los orígenes de su madre.
Willard Fortin, nacido en 1904, fue hijo de Narcise Nelson Fortin, leñador y dueño de una próspera empresa constructora de Bay City, y de Rose Lajoie. Recientemente, se encontró la partida de matrimonio de los padres de Nelson Fortin (bisabuelo de Madonna), Narcise Fortin y Felicité Rioux. Al parecer, los miembros de la familia Fortin ayudaron en la construcción de la iglesia de Rimouski en 1830.
Elsie Mae Fortin, la abuela de Madonna, tenía sus orígenes quebequenses en Saint Michel de Sherbrooke. Sus padres, Guillaume Henri Fortin y Marie Louise Demers, emigraron a Bay City, Michigan, donde en 1911 nació Elsie. Willard y Elsie, quienes eran primos lejanos, comenzaron un corto romance y se casaron en 1929 en el hotel «Waldorf-Astoria» de Manhattan. Los esposos Fortin siempre residieron en Bay City; eran católicos practicantes y seguían al pie de la letra los preceptos de la Iglesia.

Madonna Fortin: La Madre de "La Reina del Pop"
En el día de la boda de su hermano mayor, Madonna Fortin conoció a un amigo de este, Tony Ciccone, con quien comenzó un romance que duró algo más de tres años. Mientras él terminaba su carrera de ingeniería, ella comenzaba a trabajar como técnica de rayos X. Tres meses después de su graduación como ingeniero, Silvio Ciccone (Tony) y Madonna Fortin se casaron en la Iglesia de la Visitación de Bay City, el 2 de julio de 1955.
Tony había dejado atrás la vida de obrero en Aliquippa y había encontrado un trabajo como ingeniero de Defensa y Óptica en la compañía «Chrysler», desarrollando su carrera hasta ganar un sustancioso sueldo en «General Dynamics» trabajando en el diseño de tanques con la «Hughes Corporation». El matrimonio se instaló en una pequeña casa del número 443 de la calle Thors en Pontiac, Michigan, a 40 km al oeste de Detroit.
Madonna Fortin dio a luz al primogénito de la pareja, Anthony, el 4 de mayo de 1956; el segundo hijo, Martin, nació el 9 de agosto de 1957. La tercer hija del matrimonio Ciccone y la primera de las niñas nació el 16 de agosto de 1958, y la familia la llamó Madonna Louise Ciccone, conocida afectuosamente como «Nonni» para distinguirla de su madre Madonna. Tres hijos más vendrían durante los tres años siguientes: Paula (1959), Christopher (1960) y Melanie (1962).
La Infancia de Madonna y la Pérdida de su Madre
Madonna era la favorita de sus padres; mimada y algo consentida pero siempre con buen corazón, según recuerda su hermano Christopher. Era melodramática e histriónica, siempre tratando de llamar la atención. Cantaba, bailaba y actuaba todo el tiempo para seducir a sus padres. De niña, Madonna siempre estuvo muy ligada a su madre. Sus primeros recuerdos de su infancia eran felices y siempre giraban en torno a ella: «Era bonita, cariñosa y atenta con sus hijos. Le gustaban mucho los niños. Era indulgente y angelical», recuerda Madonna.
Aunque era la tercera de seis niños, Madonna siempre supo cómo hacerse notar. Empleaba ciertas estrategias aprendidas en las películas que veía vorazmente en la televisión con el fin de ser el centro de atención. Por ejemplo, se subía a la mesa y comenzaba a hacer un número musical imitando a Shirley Temple; al final de su improvisada actuación, siempre añadía su toque personal subiéndose el vestido y mostrando la bombacha. Esta travesura siempre tenía éxito con su público y desde niña aprendió que un poco de exhibicionismo complacía a mucha gente.
LA CREACIÓN DE LA REINA DEL POP -La historia de MADONNA 👑
A partir de 1962, la pequeña Nonni y sus hermanos vieron cómo su madre comenzó a deteriorarse rápidamente. Se empezaron a notar cambios en el comportamiento y en la conducta de la mujer, ya que se agotaba con facilidad y no podía realizar los quehaceres de la casa. Madonna Fortin estaba cada vez más delgada y sin apetito, y ya no podía jugar con sus hijos, al mismo tiempo que las internaciones se hacían cada vez más frecuentes. Ninguno de los niños tenía en claro la situación de la madre, pero el diagnóstico era contundente: cáncer de mama en estado avanzado.
Madonna tenía solo cinco años cuando el 1 de diciembre de 1963, Madonna Fortin falleció, luego de haber estado internada varias semanas en el “Pontiac General Hospital”. Este hecho fue un punto de inflexión en la vida de Madonna, un suceso que la marcó para siempre y que desde entonces ha estado presente en todas las formas de expresión artística de su carrera. «Su muerte (la de su madre) tuvo mucho que ver a la hora de decidirme, en cuanto hubo superado el dolor: tengo que ser muy fuerte. Ahora que mamá ya no está debo cuidar de mí misma». La joven Madonna no solo aprendió a cuidar de sí misma, sino que también cuidó de su familia.
La Rebellía y Formación de una Estrella
Siendo la mayor de las hijas, aceptó de buen grado el papel de madre para con sus hermanos. De hecho, su hermano Martin no solo recuerda que Madonna daba de comer a los más pequeños, sino que también se cercioraba de que todos fueran bien vestidos a la escuela. Madonna tuvo que adoptar un poco el papel de «madre» debido a que la gran cantidad de niñeras que Tony Ciccone contrataba para que se ocuparan de sus hijos no duraban mucho tiempo en aquella casa. Madonna y sus hermanos siempre se rebelaban ante cualquier persona que intentara ocupar el lugar de su madre ausente.
Sin embargo, una de las niñeras supo imponerse ante los hijos Ciccone: Joan Gustafson, una severa y rígida mujer de orígenes alemanes, no solo trajo conducta sino también disciplina en la casa. La severa y rubia Joan Gustafson era totalmente opuesta a lo que era la dulce Madonna Fortin. Joan Gustafson tuvo dos hijos junto a Tony: Jennifer y Mario, lo que sumaba un total de 8 hermanos viviendo en la misma casa.
La disciplina debía ser estricta en una familia tan numerosa y los padres se encargaban de que se cumplieran todas las órdenes impuestas. Cada hijo tenía una tarea doméstica que cumplir, todos debían ir a misa diariamente y, por supuesto, los domingos, que era el día más importante de la familia. Se debía cumplir con las tareas de la escuela y además todos debían aprender a tocar un instrumento musical y realizar un deporte (a Madonna le tocó estudiar piano, cosa que odiaba terriblemente). La televisión estaba muy controlada en la casa, pero no prohibida, lo que permitía a la pequeña Nonni soñar con esas grandes estrellas de Hollywood, como Shirley Temple, Marilyn Monroe o Rita Hayworth.
Cuando Madonna iba a cumplir 10 años, la familia se mudó al número 2036 de la calle Oklahoma en Rochester Hills, Michigan. Madonna concurrió al Saint Frederick’s, Saint Andrews y la Academia del Sagrado Corazón; a pesar de tener calificaciones excelentes, siempre obtenía regaños debido a su mala conducta. Las enseñanzas religiosas impuestas por su padre en su casa y por las monjas en la escuela, crearon en Madonna una imaginación melodramática y morbosa. Estaba obsesionada con la fe católica, su armoniosa liturgia y los rituales barrocos; las enseñanzas de la redención, la culpa y la confesión. Durante toda su carrera posterior, la imaginería e iconografía religiosa estuvo presente.
Las monjas eran su fetiche, las veía misteriosas y extrañas. Madonna recuerda que siempre fantaseaba con sacarles el tocado para ver si verdaderamente tenían cabello o no. Tal era su fascinación con las religiosas que, durante mucho tiempo en su infancia, la pequeña Madonna deseaba ingresar a un convento y ser una de ellas. Durante su Confirmación, Madonna escogió el nombre de Verónica para añadirlo a los suyos, ya que fue Santa Verónica quien limpió el rostro de Jesús de sangre y sudor. Al momento de ingresar al colegio durante su pubertad, la conducta de la traviesa Madonna no pareció calmarse; al contrario, su rebeldía, su histrionismo y ganas de sobresalir comenzaron a acrecentarse de manera exponencial.