Anticuerpos de Rubéola en el Embarazo: Información Clave

Las infecciones como la rubéola causan preocupación entre las embarazadas. El miedo a padecerlas durante la gestación hace que pregunten con frecuencia a su médico o ginecólogo sobre estas cuestiones. La rubéola es una infección viral que usualmente se contagia durante la infancia, pero puede afectar también a las embarazadas.

La Rubéola y sus Implicaciones en la Gestación

¿Qué es la Rubéola?

La rubéola, también conocida como sarampión alemán o sarampión de 3 días, es una infección vírica leve que se caracteriza por fiebre y una erupción cutánea que suele durar de 2 a 3 días. Aunque la infección es altamente contagiosa, en la mayoría de los pacientes provoca cuadros blandos, con poco o ningún síntoma. El virus se transmite a través de las secreciones respiratorias y nasales. Una persona puede transmitir la infección desde una semana antes de que se manifieste la erupción hasta una o dos semanas después de su aparición. Los síntomas pueden durar hasta 23 días.

Esquema de la transmisión del virus de la rubéola

Riesgos de la Rubéola durante el Embarazo

El miedo a la enfermedad está justificado: si el contagio se produce durante el embarazo, puede afectar seriamente al embrión o feto. La principal preocupación con respecto a la infección por el virus de la rubéola se produce cuando una mujer embarazada la contrae por primera vez, especialmente durante el primer trimestre (primeras 12 semanas), período en el que el feto en desarrollo es muy vulnerable al virus. Si el virus pasa al feto a través de la madre, puede provocar:

  • Aborto espontáneo.
  • Nacimiento de un feto muerto.
  • Síndrome de Rubéola Congénita (SRC): Un grupo de graves defectos de nacimiento que afectarán permanentemente al niño.

Los defectos de nacimiento del SRC pueden afectar casi todo el cuerpo del bebé en gestación y causar complicaciones después del nacimiento. Incluyen:

  • Bajo peso al nacer.
  • Problemas de coagulación.
  • Problemas digestivos.
  • Hígado y bazo aumentados.
  • Cataratas y otros problemas oculares (como enrojecimiento o inflamación de los ojos).
  • Deficiencia auditiva (sordera).
  • Enfermedad del corazón y anomalías cardiovasculares.
  • Microcefalia (cabeza anormalmente pequeña).
  • Retraso en el desarrollo y retraso mental.
  • Afectación del sistema nervioso central.

Aunque hay síntomas específicos que pueden tratarse, no existe una cura para el síndrome de rubéola congénita.

El Papel de los Anticuerpos: IgM e IgG

La prueba de la rubéola detecta y mide en sangre los anticuerpos que el sistema inmunitario produce en respuesta a la infección por el virus. La lógica detrás de la serología es que, cuando somos infectados por un germen, nuestro sistema inmunológico crea anticuerpos específicos contra él. Si nunca se ha sido expuesto a un microbio, no se tienen anticuerpos específicos. Cada grupo de anticuerpos es específico para una determinada enfermedad.

Ilustración de anticuerpos IgG e IgM uniéndose a un virus

Anticuerpos IgM: Indicadores de Infección Reciente

Cuando somos contaminados con una nueva infección, los primeros anticuerpos producidos son las inmunoglobulinas M, más conocidas como IgM. El anticuerpo frente a la rubéola de tipo IgM aparece en la sangre después de algunos días de infección. La concentración de esta proteína en la sangre aumenta y alcanza su pico máximo aproximadamente entre 7 y 10 días después de la infección y, a partir de ese momento, disminuye progresivamente hasta desaparecer algunas semanas después.

La presencia de IgM anti-rubéola sugiere que el virus está activo en el organismo, lo que indica una infección reciente o aguda. Esto es especialmente importante en mujeres embarazadas, ya que una infección activa durante el embarazo puede tener consecuencias graves para el feto. En recién nacidos, la IgM puede detectarse durante varios meses o hasta un año.

Anticuerpos IgG: Señal de Inmunidad

Cuando el paciente se cura de la infección, el sistema inmunológico deja de producir anticuerpos del tipo IgM y pasa a producir inmunoglobulinas G, conocidas como IgG. Los anticuerpos de tipo IgG frente a la rubéola tardan un poco más en aparecer que los de tipo IgM pero, cuando lo hacen, permanecen en la sangre durante toda la vida, proporcionando protección frente a las reinfecciones. El IgG es un anticuerpo de memoria.

La presencia de anticuerpos IgG contra la rubéola es una señal de que el paciente ya ha tenido la enfermedad en algún momento de la vida y ahora se encuentra inmunizado. Los anticuerpos IgG se pueden obtener a través de una infección previa o la vacunación. El objetivo de cualquier vacunación es inducir al sistema inmune a producir anticuerpos permanentes contra una determinada infección.

Serología de Rubéola en el Embarazo: Interpretación de Resultados

¿Por qué se Realiza la Prueba?

El análisis de los anticuerpos contra el virus de la rubéola se utiliza para confirmar la existencia de una protección adecuada frente al virus (inmunidad) y para detectar una infección reciente o antigua. Es crucial verificar si todas las mujeres embarazadas o que planifiquen un embarazo tienen una cantidad suficiente (título) de anticuerpos frente al virus de la rubéola que las proteja de una infección.

Generalmente, se hace una prueba de rubéola a una mujer que está embarazada o que desea quedar embarazada para determinar si está en riesgo de contraer la enfermedad. A toda embarazada se le realiza un cribado serológico de rubéola en el primer trimestre, a menos que se disponga de un resultado serológico previo que confirme la inmunidad. La serología necesita ser hecha en la primera consulta de prenatal para que pueda ser interpretada correctamente.

RUBEOLA Y EMBARAZO

Interpretación de los Resultados de Anticuerpos IgG

La interpretación de los resultados de IgG es fundamental:

  • IgG Positivo (IgM Negativo): Inmunidad
    Si los niveles de IgG están presentes (por ejemplo, más de 10 unidades internacionales por mililitro (UI/mL)), indica que se tiene una cicatriz inmunológica, es decir, la gestante se encuentra inmune a la rubéola. Este resultado, si está presente aún en el inicio del embarazo, es lo mejor que la gestante puede tener. Esta inmunidad puede haber sido obtenida por una infección antigua, antes del embarazo, o a través de una vacunación previa. Una mujer con IgG positiva no requiere cribado de inmunidad en los embarazos sucesivos.
  • IgG Negativo (e IgM Negativo): Susceptibilidad
    Si tanto el IgM como el IgG resultan no reactivos (por ejemplo, menos de 7 UI/mL de anticuerpos IgG y menos de 0.9 anticuerpos IgM), esto significa que no se tienen anticuerpos contra la rubéola. Es decir, nunca se ha estado expuesta a este virus y se encuentra susceptible a una infección. Esta situación implica un riesgo elevado en caso de exposición durante el embarazo.

Interpretación de los Resultados de Anticuerpos IgM

  • IgM Positivo (con o sin IgG positivo): Infección Reciente
    Si los niveles de IgM anti-rubéola están presentes, indica una infección reciente por rubéola. Como el virus de la rubéola tarda alrededor de 2 a 3 semanas para manifestar síntomas, en la mayoría de los casos, el anticuerpo IgM ya se encuentra reactivo cuando la paciente empieza a manifestar la enfermedad.

Resumen de Resultados Comunes

A continuación, se presenta una tabla que resume las posibles combinaciones de resultados de anticuerpos y su significado:

Anticuerpo IgG Anticuerpo IgM Interpretación
Negativo Negativo No inmune, susceptible a la infección. Se recomienda vacunación previa al embarazo.
Positivo Negativo Inmune debido a infección pasada o vacunación. No hay riesgo durante el embarazo.
Positivo Positivo Infección reciente por rubéola. Requiere seguimiento médico.
Negativo Positivo Infección muy reciente por rubéola. Requiere seguimiento médico.

Resultados Indeterminados y Falsos Positivos

El resultado indeterminado o inconcluso ocurre cuando el valor de IgM o IgG se altera ligeramente, no siendo posible afirmar si existen anticuerpos en cantidades relevantes o no. En general, este problema ocurre cuando algún factor no identificado está interfiriendo en el resultado. Cuando esto ocurre, lo ideal es repetir el examen.

A veces, se pueden dar resultados falsamente positivos en el análisis de los anticuerpos de tipo IgM contra el virus de la rubéola, porque los componentes de la determinación analítica presentan reacción cruzada con otras proteínas del organismo. Para confirmar el resultado de la IgM, el médico podrá solicitar la IgG para establecer la concentración basal de anticuerpo y repetir otra vez la IgG a las 2-3 semanas para determinar si ha habido un aumento significativo en su concentración (título), lo cual sería indicativo de la presencia de una infección reciente por rubéola.

Re-infección por Rubéola

No es común que una persona tenga rubéola más de una vez, pero no es imposible. De la misma forma, no es imposible que una persona que ha sido vacunada desarrolle rubéola. Por lo tanto, si una gestante que en el primer examen prenatal tenía IgG positivo desarrolla un cuadro clínico similar a la rubéola, la hipótesis de una reinfección por la rubéola debe ser considerada. Si la gestación tiene menos de 12 semanas, se debe realizar una nueva serología. Una elevación significativa de los valores de IgG en relación al primer examen sugiere fuertemente la hipótesis de reinfección por la rubéola.

Procedimiento y Síntomas de la Rubéola

¿Cómo se Obtiene la Muestra?

La determinación de anticuerpos se realiza a partir de una muestra de sangre venosa, generalmente obtenida por punción de una vena del antebrazo. En los recién nacidos, la sangre se extrae mediante una punción en el talón o del cordón umbilical. Para esta prueba no se necesita ninguna preparación especial, como el ayuno.

Síntomas que Justifican el Cribado en el Embarazo

La serología para rubéola también debe ser solicitada si durante el embarazo la gestante tiene contacto con alguna persona infectada o desarrolla síntomas típicos de la rubéola. Entre los signos y síntomas sospechosos se incluyen:

  • Fiebre moderada.
  • Erupción de color rosado que empieza en la cara y el cuello, y posteriormente se extiende hacia tronco, brazos y piernas; al mismo tiempo que la erupción se extiende por el cuerpo, va desapareciendo de la cara.
  • Congestión nasal.
  • Enrojecimiento o inflamación de los ojos.
  • Dolor de las articulaciones.
  • Inflamación de los ganglios linfáticos.

Como muchas enfermedades pueden presentar síntomas parecidos, el médico necesitará solicitar estas pruebas para poder confirmar el diagnóstico. El diagnóstico de la rubéola se realiza si la serología detecta la presencia de IgM reactivo. Otra forma de hacer el diagnóstico es a través de la comparación de los valores de IgG en el momento de los síntomas y después de 3 semanas.

Pruebas Adicionales

Además de las pruebas de IgG e IgM específicas para rubéola, el médico puede solicitar:

  • Prueba de PCR: Detecta el material genético (ARN) del virus de la rubéola directamente en una muestra, lo que confirma una infección activa.
  • Perfil TORCH IgG: Detecta anticuerpos IgG contra Rubeola, Citomegalovirus, Herpes I, Herpes II y Toxoplasma Gondii. Estas infecciones pueden ser evaluadas en conjunto, ya que también representan riesgos en el embarazo.

Prevención y Manejo de la Rubéola en el Embarazo

La Vacunación: Clave para la Prevención

La mejor forma de prevenir la rubéola en el embarazo es a través de la vacunación masiva de las niñas durante la infancia y de las mujeres en edad fértil que no estén inmunizadas. La vacuna de la rubéola es una vacuna combinada llamada triple vírica (TV) o MMR (sarampión, paperas y rubéola). La duración de los anticuerpos producidos por la vacuna de la rubéola es similar a la de los adquiridos con la enfermedad natural.

Si está planeando quedar embarazada, asegúrese primero de tener protección contra la rubéola. Si el resultado de la prueba de inmunidad es negativo, se recomienda la vacunación con la vacuna MMR al menos un mes antes del embarazo.

Consideraciones sobre la Vacuna en Embarazadas y Lactantes

  • Embarazo: Las mujeres embarazadas no inmunes a la rubéola no deben vacunarse durante el embarazo. La vacuna contiene virus vivos atenuados (debilitados), por lo que está contraindicada durante la gestación. Además, debe evitarse el embarazo al menos durante el primer mes tras la vacunación.
  • Lactancia: Esta vacuna puede aplicarse durante la lactancia, ya que no tiene efecto sobre la leche materna, previniendo de esta forma un posible contagio en un embarazo futuro.

Ausencia de Tratamiento Específico

El tratamiento de la rubéola en el embarazo consiste en controlar los síntomas, ya que no existe un tratamiento específico que pueda curar la rubéola. En casos de infección fetal, algunas alteraciones se diagnostican después del parto o a lo largo del desarrollo. Como el riesgo de malformaciones es extremadamente alto en el primer trimestre, muchos países permiten el aborto cuando las mujeres embarazadas tienen la desgracia de contraer la rubéola exactamente las primeras semanas de embarazo. Sin embargo, en varios países de América Latina, el aborto no está permitido en esta situación.

La Rubéola Congénita (SRC)

El síndrome de rubéola congénita (SRC) es una condición médica que afecta al bebé en gestación dentro del útero cuando la madre está infectada con el virus de la rubéola. Anteriormente a las campañas de vacunación, las infecciones por rubéola surgían en forma de brotes cíclicos que duraban varios años. Gracias a los esfuerzos de vacunación, las infecciones por el virus de la rubéola han disminuido drásticamente. En Estados Unidos, del 2005 al 2018, se notificaron 15 casos de bebés con SRC.

Las pruebas para detectar los anticuerpos IgM e IgG contra la rubéola deben solicitarse en un recién nacido cuando a la madre se le diagnosticó una infección por rubéola durante el embarazo o cuando un recién nacido presenta defectos congénitos como pérdida de audición, anomalías cardiovasculares, cataratas y/o afectación del sistema nervioso central, que podrían ser debidos al síndrome de la rubéola congénito (SRC).

En un recién nacido, la presencia de anticuerpos IgG, sin anticuerpos IgM, significa que los anticuerpos IgG de la madre han pasado al feto durante el embarazo. Estos anticuerpos pueden protegerlo de una infección por rubéola, aunque deberían disminuir de cuatro a ocho veces en los tres primeros meses de vida y deberían desaparecer a los 6 y 12 meses. La presencia de anticuerpos IgM en un recién nacido indica que contrajo la infección durante el embarazo, ya que los anticuerpos IgM de la madre no pueden pasar al feto a través del cordón umbilical.

Esfuerzos de Salud Pública y Vacunación

Debido a las graves consecuencias que tiene la infección en los fetos en desarrollo, en el año 1969 se iniciaron las primeras campañas para vacunar a todos los niños, inicialmente en los Estados Unidos y después en todo el mundo. España, por ejemplo, se sumó a una iniciativa liderada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 2008 para eliminar conjuntamente el sarampión y la rubéola. En el año 2016, la OMS declaró a España país "libre de transmisión endémica de rubéola", reconociendo que los pocos casos que se identifican son consecuencia de importaciones desde otros países y no de la circulación sostenida del virus en el territorio. La rubéola congénita es extremadamente rara y los últimos niños con síndrome de rubéola congénita eran hijos de mujeres no vacunadas que procedían de otras zonas del mundo.

A pesar de estos avances, se sigue comprobando con las pruebas adecuadas que todas las mujeres embarazadas o con deseo de quedarse embarazadas tengan anticuerpos frente al virus de la rubéola en cantidad suficiente para conferir inmunidad. El cribado serológico de la rubéola en aquellas embarazadas en las que no exista registro de vacunación o no haya evidencia de inmunidad previa sigue siendo una práctica recomendada.

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