La anemia es una condición en la que el cuerpo no tiene suficientes glóbulos rojos sanos o hemoglobina para transportar el oxígeno que las células necesitan. Una persona con anemia tiene una cantidad de glóbulos rojos inferior a la normal, o glóbulos rojos alterados en la circulación. Los glóbulos rojos contienen hemoglobina, una proteína rica en hierro que transporta oxígeno por todo el cuerpo. Para fabricar la hemoglobina y los glóbulos rojos, el cuerpo precisa del nivel adecuado de hierro, vitamina B-12 y ácido fólico.
El cuerpo necesita hierro para fabricar hemoglobina. Sin suficiente cantidad de hierro, se fabrica una menor cantidad de hemoglobina y de glóbulos rojos, lo que conduce a la anemia. La anemia ferropénica es el tipo más frecuente de anemia y está causada por la falta de hierro, siendo el déficit nutricional más extendido en el mundo. Afecta al 42% de los niños a nivel global, con picos de prevalencia entre el primer y tercer año de vida, y durante la adolescencia.
¿Qué es la Ferropenia y Anemia Ferropénica?
Cuando hablamos de ferropenia, hacemos referencia a la disminución del hierro corporal por debajo de los niveles necesarios para mantener una homeostasis normal. Esta es la carencia nutricional más frecuente y la principal causa de anemia microcítica en la edad pediátrica. Si el aporte de hierro sigue siendo insuficiente, lo que inicialmente constituye una ferropenia latente, evoluciona a fases más avanzadas con repercusión sobre la eritropoyesis, como la ferropenia sin anemia.
Finalmente, la anemia ferropénica representa la fase más tardía de la depleción de las reservas de hierro del organismo y se define como una reducción de la cifra de hemoglobina o del número de eritrocitos considerados normales para la edad o el sexo.

Causas de la Anemia Ferropénica en Lactantes y Niños
Las causas de ferropenia o anemia por déficit de hierro se pueden clasificar según el mecanismo de producción en tres grupos principales:
- Aporte insuficiente de hierro en la dieta: Esta es la causa más común, especialmente en niños pequeños y adolescentes. Durante los periodos de rápido crecimiento, se necesita incluso más hierro.
- Lactantes:
- Lactancia materna exclusiva a partir de los 6 meses sin introducir otros alimentos que aportan este mineral en cantidad suficiente. Aunque el hierro de la leche materna se absorbe mejor, la cantidad puede ser insuficiente después de los 6 meses.
- Consumo de preparados lácteos con escasa suplementación de hierro.
- Introducción precoz o exceso de leche de vaca (más de 600 ml al día) antes del año, ya que tiene menos hierro, causa pequeñas cantidades de sangrado de los intestinos y dificulta la absorción del hierro. Los bebés menores de 12 meses tienen dificultad para digerir la leche de vaca.
- Dieta materna deficiente en hierro durante el embarazo puede influir en las reservas del recién nacido.
- Niños mayores y adolescentes: Una alimentación que no tenga suficiente hierro es la causa más común. Los niños mayores de 12 meses que toman demasiada leche de vaca también pueden tener anemia si no comen cantidades suficientes de otros alimentos sanos que contengan hierro.
- Lactantes:
- Aumento de las pérdidas de sangre:
- Pérdidas de sangre a través de una herida.
- Menstruaciones abundantes en niñas adolescentes.
- Hemorragias intestinales o sangrado gastrointestinal secundario a enfermedad inflamatoria intestinal o infecciones por parásitos intestinales.
- Sangrados por el uso crónico de antiinflamatorios no esteroideos.
- Disminución de la absorción intestinal:
- Problemas en la forma en que el cuerpo absorbe el hierro, como en la enfermedad celíaca u otros síndromes malabsortivos que afectan al duodeno (enfermedad de Crohn, infecciones por Giardia o resecciones proximales del intestino delgado que provocan el síndrome del intestino corto).
- Otros factores:
- La prematuridad y el bajo peso al nacimiento asocian ferropenia con frecuencia, debido a la disminución de la transferencia materna de hierro placentaria durante el último trimestre y a las tasas de crecimiento aumentadas en estos recién nacidos.
- Anemia ferropénica refractaria a tratamiento con hierro, producida por mutaciones en el gen TMPRSS6.

Metabolismo del Hierro
El hierro es un nutriente fundamental que constituye aproximadamente el 0.005% del peso corporal en el ser humano. El metabolismo del hierro se mantiene en un equilibrio dinámico en el que la mayor parte del hierro es reutilizado. Durante la infancia, hasta un 30% de los requerimientos diarios deben ser aportados exógenamente debido al aumento de masa muscular y crecimiento.
Es un nutriente difícil de absorber; las cantidades que se reponen diariamente provienen exclusivamente de la absorción del hierro de la dieta en el duodeno proximal, por un mecanismo regulado por hepcidina. La hepcidina actúa bloqueando la acción de la ferroportina, una proteína integral de membrana que transporta hierro divalente al plasma, reduciendo así la absorción del hierro procedente de la dieta. En situaciones de depleción de reservas, anemia o hipoxemia, se produce un descenso de la hepcidina para aumentar la entrada de hierro.
El hierro hémico, presente en alimentos de origen animal, es soluble y se absorbe fácilmente en el intestino (hasta un 30%), independientemente del pH gástrico. En contraste, el hierro no hémico, presente en vegetales, solo tiene una biodisponibilidad del 10% y para su absorción necesita ser reducido. Además, el hierro no hémico interacciona con otros componentes de los alimentos, formando complejos insolubles que disminuyen su absorción.
Existen sustancias que favorecen la absorción de hierro, como las vitaminas A y C, el ácido cítrico, las proteínas y el ácido láctico. Por el contrario, el calcio, la fibra rica en fosfatos, los fitatos y los taninos reducen su absorción.
Síntomas de la Anemia Ferropénica
Al principio, los niños con anemia ferropénica pueden no presentar ningún síntoma, ya que la ferropenia con o sin anemia suele ser una condición clínicamente silente. A medida que el nivel de hierro y los conteos sanguíneos disminuyen, el bebé o el niño pequeño puede desarrollar los siguientes signos y síntomas:
Síntomas comunes
- Actuar irritable.
- Presentar dificultad para respirar.
- Sentirse débil o cansado todo el tiempo.
- Comer menos alimentos.
- Tener la piel de color pálido o palidez, especialmente en la conjuntiva ocular, el velo del paladar y la región subungueal.
- Uñas quebradizas (coiloniquia).
- Fragilidad del cabello.
- Glositis (lengua adolorida).
- Dolores de cabeza o mareos.
Síntomas menos frecuentes o graves
- Pica y pagofagia: Consiste en la apetencia por sustancias que no son alimentos y sin valor nutricional (tiza, barro, cal, papel, jabón) en el caso de la pica, y del hielo en el caso de la pagofagia. Pueden ser la manifestación inicial de la ferropenia y pueden producirse sin anemia. Responden bien al tratamiento con hierro.
- Alteración de la función cognitiva: Diferentes estudios han descrito la posible asociación entre el déficit de hierro y la presencia de alteraciones en el desarrollo cognitivo. Un descenso de 10 g/L en la hemoglobina puede reducir el coeficiente intelectual (CI) en 1.73 puntos, y se asocia con alteraciones en el desarrollo psicomotor.
- Síntomas cardiocirculatorios: Taquicardia, palpitaciones, taquipnea o auscultación de soplos, menos frecuentes y dependientes de la intensidad y rapidez de instauración de la anemia.
- Síndrome de piernas inquietas (SPI): El hierro participa en la producción de dopamina y en la síntesis de mielina, lo que justifica su prescripción para mejorar los síntomas de esta enfermedad.
- Trombosis: Algunas publicaciones sugieren la relación entre la anemia ferropénica y los accidentes cerebrovasculares. La anemia por déficit de hierro es un factor de riesgo significativo de infarto cerebral en niños sin otras patologías.
- Coloración azulada o pálida en la esclerótica de los ojos.
¿Qué es la anemia?, ¿Podemos prevenirla?
Diagnóstico de la Anemia Ferropénica
Para hacer un diagnóstico, lo primero es realizar un examen físico seguido de un análisis completo de sangre. El pediatra de cabecera es quien generalmente inicia este proceso. Las pruebas de laboratorio específicas que ayudan a confirmar la anemia ferropénica incluyen:
- Niveles de hemoglobina: Según la OMS, el parámetro principal para la identificación de esta enfermedad es la disminución de los niveles de hemoglobina en sangre (<11 gr/dl en lactantes y <12 gr/dl en preescolares). Sin embargo, el descenso de la hemoglobina es un indicador tardío, ya que se produce en fases avanzadas de la ferropenia.
- Índices eritrocitarios: VCM (volumen corpuscular medio), HCM (hemoglobina corpuscular media), CHCM (concentración de hemoglobina corpuscular media).
- Ferritina sérica: Es uno de los parámetros más usados y muy específico, ya que refleja el estado de las reservas de hierro en el organismo y permite un diagnóstico precoz de ferropenia. Una ferritina en suero menor de 10-15 ng/ml posee una especificidad del 99% para el diagnóstico de ferropenia.
- Transferrina.
El proceso diagnóstico en la Clínica Gómez Almaguer, por ejemplo, es cuidadoso y personalizado, incluyendo la indagación sobre alimentación, antecedentes familiares, infecciones recientes y medicamentos. La combinación de estos estudios permite conocer la cantidad y las características de los glóbulos rojos, blancos y plaquetas.
Tratamiento de la Anemia Ferropénica
Una vez confirmada la anemia ferropénica, el tratamiento se centra en la reposición de hierro y, si es necesario, en abordar la causa subyacente. Los médicos tratan la anemia ferropénica con:
- Suplementos de hierro: Se administran en forma de líquido o de pastilla durante un tiempo mínimo de 3 meses. Es crucial seguir las indicaciones médicas, ya que un exceso de hierro puede causar intoxicación.
- Consideraciones en la administración de suplementos:
- Evite que su hijo tome hierro con antiácidos, leche o té, porque estas sustancias interfieren en la capacidad del organismo para absorber el hierro.
- No se recomienda administrar sales de hierro en menores de 36 meses de vida sin una indicación clara.
- Dieta rica en hierro: Es fundamental complementar los suplementos con una alimentación adecuada.
- Tratamiento de la enfermedad subyacente: Si la anemia es causada por un problema de absorción o pérdida de sangre, el tratamiento se dirige a la enfermedad que lo provoca.
En la mayoría de los casos, con un tratamiento adecuado, los conteos sanguíneos volverán a la normalidad en 2 meses. El pronóstico suele ser bueno, especialmente si se actúa a tiempo.
Prevención y Rol de los Padres
La anemia infantil puede prevenirse y tratarse con excelentes resultados cuando se actúa a tiempo. Los padres juegan un rol crucial en la prevención de la anemia ferropénica:
- Dieta adecuada en el primer año de vida:
- No le dé leche de vaca al bebé hasta la edad de 1 año, ya que los bebés menores de 1 año tienen dificultad para digerir la leche de vaca y esta puede dificultar la absorción de hierro y causar pequeñas hemorragias intestinales.
- Utilice ya sea leche materna o leche maternizada fortificada con hierro.
- Después de los 6 meses, su bebé empezará a necesitar más hierro. Introduzca alimentos sólidos con cereal fortificado con hierro para bebés mezclado con leche materna o maternizada.
- También se pueden introducir las verduras, las frutas y las carnes en puré ricas en hierro.
- Dieta después del primer año:
- Después de 1 año de edad, puede darle a su bebé leche entera, pero limite la leche de vaca a menos de 2 tazas al día si su hijo tiene entre 1 y 2 años, para asegurar que consuma otros alimentos ricos en hierro.
- Incluya alimentos ricos en hierro en la dieta familiar: carne roja, lentejas, vegetales de hojas verde oscuro (espinaca, col rizada), frutos secos, albaricoques, pollo, pavo, pescado y otras carnes, semilla de soja (soya), frijoles secos, huevos, hígado, melaza, harina de avena, mantequilla de maní, jugo de ciruela, uvas pasas y ciruelas pasas.
- Sírvale a su hijo frutas y verduras ricas en vitamina C (como el jugo de naranja) durante las comidas, ya que la vitamina C favorece la absorción de hierro.
- Asesoramiento profesional: Consulte con un dietista o con su médico si necesita ayuda adicional para aportar más hierro a la dieta de su hijo o si su hijo fuera vegetariano. Estos profesionales pueden recomendar alimentos y estrategias para asegurar la ingesta adecuada de hierro.