La gestación subrogada, también conocida como gestación por sustitución o maternidad subrogada, es un proceso mediante el cual una mujer gesta un bebé para otra persona o pareja, quienes se denominan padres de intención. Esta práctica implica que la mujer gestante cede la filiación a terceros, renunciando a sus derechos y deberes parentales. Se trata de una técnica de reproducción asistida en la que la fecundación se realiza in vitro y, en caso de no poder aportar todo el material genético, se recurre a la donación.
La gestación subrogada ha ganado popularidad debido a la innovación en las tecnologías de reproducción asistida, el aumento de la infertilidad y las nuevas estructuras familiares, convirtiéndose en una opción para mujeres con impedimentos físicos o de salud para gestar, parejas homosexuales y varones sin pareja. Miles de personas que desean formar una familia acuden a países donde esta práctica es legal.

Regulación y Percepción Social en España y México
En España, la gestación subrogada es ilegal, aunque cada año se inscriben alrededor de 2.000 niños nacidos por esta vía en otros países. La paternidad o maternidad, en este contexto, se liga más a la intencionalidad de ser padre o madre que al vínculo biológico o al hecho de poder gestar. Recientemente, asociaciones como "Son Nuestros Hijos" han logrado que se inscriban los hijos nacidos por esta técnica en el registro civil y que la Seguridad Social reconozca el derecho al permiso de maternidad.
Un estudio reciente, "Opinión y actitud de la población española frente a la adopción, el acogimiento y la gestación por sustitución", reveló que el 58% de la población española considera que se debería aprobar una ley regulatoria para la gestación por sustitución y el 53% la aceptaría para sí mismo en caso de infertilidad.
Por otro lado, México se ha identificado como uno de los principales mercados transfronterizos de turismo reproductivo, siendo los estados de Sinaloa y Tabasco los únicos territorios donde la subrogación es legal. En este contexto, una investigación analizó las actitudes y representaciones sociales sobre la gestación subrogada en alumnas de Trabajo Social de Sinaloa, México.
Investigaciones y Hallazgos Sociológicos
Una investigación presentada en la Universidad de Murcia (UMU) busca desmantelar los estereotipos sobre las mujeres que acceden a ser gestantes. Según José Ángel Martínez López, coautor del artículo junto a Pilar Munuera Gómez, la mayoría de estas mujeres tienen una posición social y económica media o alta. El estudio, realizado en Estados Unidos en 2023 con 231 mujeres entrevistadas, reveló que más de dos tercios de las gestantes tienen ingresos y estudios superiores a la media. Además, casi el 90% lo hacen de forma altruista y ninguna considera al bebé como propio. Para el sociólogo, lo más relevante es que las mujeres gestantes por sustitución no lo hacen por dinero, sino por motivación altruista.
Las mujeres gestantes que participaron en un seminario para presentar los resultados de la investigación expresaron su agradecimiento por tener voz, ya que se sienten insultadas. Martínez López sostiene que el discurso mediático y político en España va en contra de la diversidad familiar, a pesar de que la gestación por sustitución ha sido despenalizada en las leyes europeas. El investigador señala la importancia de utilizar el término "gestación por sustitución", contemplado en la ley, en lugar de la expresión "vientres de alquiler", comúnmente usada en el lenguaje político y mediático.
Metodología y Resultados del Estudio en Sinaloa
La investigación en México utilizó un diseño mixto anidado concurrente, con una muestra de 454 alumnas de la Universidad Autónoma de Sinaloa. Se aplicó un cuestionario anónimo que incluía una escala de actitud hacia la subrogacía y preguntas abiertas sobre el concepto y la opinión de la gestación subrogada. Los resultados mostraron que las actitudes de las alumnas hacia ser o utilizar una madre subrogada fueron medias (M=2.62), siendo las actitudes negativas (M=3.61) superiores a las positivas (M=3.07). Se observó que el imaginario social sobre las madres sustitutas se construye a partir de las categorías de familia, las acciones vinculadas y las características de las gestantes.
Estos hallazgos corroboran que las dinámicas familiares están condicionadas por factores legislativos y socioculturales, y que el componente afectivo y el imaginario social influyen en las actitudes hacia la subrogación. Los posicionamientos a favor se basan en el altruismo, el derecho y la tecnificación de la reproducción, mientras que los discursos en contra se configuran por cuestiones relacionadas con el neoliberalismo, el patriarcado, la psicología y el derecho.
Entrevista con Miguel Poveda sobre gestación subrogada
La Relación entre Gestación Subrogada, Pobreza y Explotación
A pesar de que la gestación subrogada se presenta como una solución para quienes no pueden tener hijos y una oportunidad de ingresos para la gestante, existe una creciente discusión crítica sobre su relación con la pobreza y las situaciones de vulnerabilidad, planteando la existencia de una condición de explotación. La gestación por sustitución implica la contratación de una mujer que se compromete a gestar un niño y entregarlo a los padres de intención al nacer.
Argumentos a Favor y en Contra de la Explotación
Autores como Walker & van Zyl (2017) justifican la explotación argumentando que tomar ventaja de la injusticia social no es inherentemente malo. Sostienen que los países de bajos ingresos dependen de los de altos ingresos, y aprovechar esta situación inevitable permite a las economías pobres ser competitivas. Proponen el concepto de “mutually advantageous exploitation” (explotación mutuamente ventajosa), donde un acuerdo explotativo puede ser la mejor opción si la alternativa es la falta de trabajo e ingresos. Sin embargo, en contraposición, se constata que los países con regulaciones más permisivas son a menudo más pobres y donde las mujeres tienen menos capacidad de autodeterminación.
La maternidad por subrogación se percibe como un negocio donde las agencias intermediarias obtienen grandes beneficios. Ejemplos como el traslado de mujeres gestantes indias a Nepal tras las prohibiciones en su país, exponen la vulnerabilidad extrema de estas mujeres, dependientes de agencias en entornos desconocidos.
Impacto en la Salud y Libertad de las Gestantes
La dimensión de la explotación y la violencia ejercida sobre las gestantes se hace evidente al observar los riesgos para su salud física y psíquica. Se las aísla de sus familias para controlar su conducta, y aunque se cubren sus necesidades físicas, no se atienden las psíquicas. El tratamiento hormonal conlleva riesgos, y la gestante no está protegida ante enfermedades postparto (depresión, infecciones) o la no compensación en caso de aborto, ya que el contrato estipula el nacimiento de un hijo. Esto vulnera el derecho a la integridad física y moral, establecido en el artículo 5 de la Convención Americana de Derechos Humanos.
La libertad reproductiva de la gestante es cuestionable, ya que los contratos pueden incluir cláusulas como la realización de pruebas invasivas, prohibición de fumar, beber o tener relaciones sexuales durante el embarazo, y la posibilidad de aborto si los médicos lo consideran necesario.

Vínculo Materno-Fetal y el Derecho a la Reproducción
Un argumento que valida la gestación subrogada como un "trabajo normal" es la subestimación o negación de la relación física y emocional entre la madre y el feto. Autores como Walker y van Zyl (2017) afirman que esta relación no se inicia antes del nacimiento y que durante la gestación solo va en una dirección. Sin embargo, López Moratalla (2008) explica el microquimerismo maternal, la transferencia de células maternas al feto, que demuestra la simbiosis materno-filial durante la gestación. Este intercambio celular tiene implicaciones de largo alcance en la salud de la madre.
Gheaus (2012) argumenta que la relación emocional, los costos físicos, psicológicos, sociales y financieros del embarazo, junto con la intimidad con el feto, dan lugar a un derecho fundamental a ser padres y a conservar al hijo que se ha dado a luz. Amrita Pande (2009) destaca el significado para las madres gestantes en India de que el feto se alimenta y desarrolla con su sangre, creando una unión que va más allá del vínculo genético.
La idea principal para abogar por la legalización de la gestación subrogada es el derecho de todas las personas a tener un hijo. Yolanda Gómez Sánchez (1994) afirma la existencia de un derecho a la reproducción, basado en la libertad, que abarca tanto la reproducción natural como las tecnologías de reproducción asistida. Sin embargo, este derecho no es absoluto y tiene límites impuestos por los derechos de los demás, la ley y la organización social. El derecho a procrear (implícito en el derecho a formar una familia) no garantiza el derecho a un hijo, sino solo a los actos que se ordenan a la procreación.