Ana Duato y su Visión sobre el Envejecimiento: La Autenticidad en el Rostro y la Carrera

Cuando la reconocida actriz Ana Duato sonríe, sus ojos azules chispean, sin rastro de oscuridad después de 46 años, un hecho que ella misma señala como poco habitual. Su rostro se ilumina con finas arrugas, que con el tiempo se han convertido en una de sus señas de identidad y reflejan su particular filosofía sobre el paso del tiempo. Con una estatura elevada, Duato a menudo mira a su alrededor, mostrando una curiosidad innata que la lleva a considerarse "turista permanente", a pesar de llevar más de 30 años viviendo en Madrid.

Trayectoria y Legado de una Actriz

Ana Duato llegó a Madrid procedente de su Valencia natal cuando era apenas una adolescente, con el objetivo de forjarse una carrera como actriz. Rápidamente destacó por sus interpretaciones en películas como El perro del hortelano o Adosados, pero fue en la televisión donde consolidó su carrera. Series emblemáticas como Celia, Médico de familia o Querido maestro allanaron el camino hacia el que es, sin duda, el papel más importante de su trayectoria profesional: Mercedes Alcántara.

Mercedes Alcántara: Un Papel de Vida

Mercedes Alcántara es la matriarca de la familia más popular de la televisión española y un pilar fundamental de la aclamada serie Cuéntame cómo pasó. Después de interpretarla durante 14 años, este personaje se ha convertido para Ana Duato en una segunda piel. Ella confiesa que, por supuesto, contesta si la llaman Mercedes, lo cual es lógico tanto en el rodaje como en la calle, cuando la gente la reconoce y desea saludarla.

La identificación actriz-personaje es inmediata debido al largo tiempo que ha estado colándose en los hogares como Mercedes. Sin embargo, Ana distingue claramente entre ambas: "Obviamente Ana es una y Mercedes otra". La actriz admira profundamente al personaje, considerándola incluso mejor que ella en muchos aspectos y destacando que Mercedes representa a muchas mujeres por las que siente un profundo respeto, tanto en lo personal como en lo profesional.

El personaje de Mercedes ha influido en Ana Duato de manera significativa. En momentos importantes de su vida, la actriz a menudo reflexiona sobre cómo reaccionaría Mercedes. Considera que el personaje le ha enseñado mucho con su actitud ante la vida desde su perspectiva de madre, abuela, compañera y amiga. "Tiene más carácter que yo, y esa clase de sabiduría que permite hacer las cosas de un modo sutil; sin que se note demasiado. Sin hacer ostentación. Es sabia; alguien de quien asimilar muchas cosas", afirma Duato.

Ana Duato en su papel de Mercedes Alcántara en la serie Cuéntame cómo pasó

La Filosofía de Ana Duato ante la Vida y el Envejecimiento

Aprendizajes y Búsqueda de la Felicidad

Ana Duato se pregunta a diario qué ha aprendido. Espera haber adquirido una mente más abierta y saber lo que realmente le hace feliz y lo que de verdad importa: su gente. Disfruta cada minuto que pasa con ellos, busca el contacto con la naturaleza y anhela la paz en esos pequeños momentos que, aunque no se presenten todos los días, sumados, le reconfortan. No se refiere a grandes proyectos, sino a observar cómo caen las hojas de un almendro por una ráfaga de viento. "Ese momento me lo están regalando y lo vivo plenamente. Lo grande siempre está compuesto de pequeñas cosas", asegura.

En el contexto de la dificultad de la vida actual, la actriz se propone ser una "superviviente de la felicidad" y lucha para que la crisis, sumida en la preocupación y el estrés, no le robe la sonrisa. Expresa que no se lo va a consentir.

Aunque se enfada muy poco, cuando su expresión habitual, casi siempre sonriente, cambia a una actitud pensativa o más seria de lo normal, su entorno se preocupa enseguida. Le indigna lo injusto, lo que engloba la mentira, la falta de empatía, el egoísmo y, sobre todo, la gente que se cree superior a los demás y es incapaz de entender que todos pueden equivocarse en algún momento.

La Aceptación del Tiempo y la Expresividad

La "asignatura pendiente" para Ana Duato es siempre aprender a envejecer, una meta en la que se empeña activamente. La actriz declara: "No me importan mis arrugas porque quiero que el tiempo se refleje en mi cara". Esta postura contrasta con la de "tantas mujeres que han borrado el paso de los años de sus rostros y parece que no les ha ocurrido nunca nada, como si fueran esfinges", de las cuales dice que "no sabes si están asustadas o contentas".

Para Duato, es crucial ver cómo las personas se expresan a través de sus gestos, cómo miran, cómo sonríen y cómo transmiten emociones. Para una actriz, la expresividad es doblemente importante. Señala que muchas profesionales que "abusaron de tantos productos se están echando para atrás en esto porque no pueden hacer papeles de su edad, porque parecen mucho más jóvenes, y los que hay para mujeres de la edad que representan ya los hacen otras que tienen de verdad esos años".

Foto de cerca del rostro de Ana Duato con una sonrisa genuina, mostrando sus arrugas

Autenticidad y Rechazo a la Superficialidad

Ana Duato cree que es absurdo pretender ser lo que no se es, salvo cuando se interpreta un personaje. Considera que la sociedad se está recuperando de una época en la que la apariencia tenía una importancia excesiva, manifestada en la ropa, las marcas y los coches ostentosos. Los tiempos difíciles, en cierta medida, "borran lo superficial" y empujan a buscar el "ser natural" y las referencias internas. Para la actriz, gran parte de la felicidad reside en vivir con naturalidad, en aceptarse a uno mismo y en esforzarse por mejorar lo que se hace mal, comprendiendo que el nacimiento, el envejecimiento y el fin de la vida son procesos naturales.

La actriz cultiva y alimenta a la niña que lleva dentro, describiéndose como "muy juguetona, muy de risas". Le encanta que la sorprendan, lo que explica la buena química con Imanol Arias, su compañero en Cuéntame, con quien comparte el horóscopo chino del mono y se hacen reír constantemente. La presencia de sus hijos también facilita la aparición de esa niña interior, llenándola de buen humor y alegría.

Ana Duato, madre de los Alcántara en "Cuéntame cómo pasó", fue pediatra en "Médico de Familia"

Mirada al Pasado y al Futuro: Vocación, Juventud y Compromiso

Infancia, Curiosidad y Vocación Artística

Ana Duato recuerda que su padre la llamaba "ratilla" porque siempre se enteraba de todo. Era muy observadora y sigue siéndolo, cualidad que considera muy enriquecedora para su trabajo. Le gusta ver las "capas de cada cual", cómo la primera no logra tapar la segunda, que "acaba aflorando". Esta curiosidad le permite disfrutar sorprendiéndose por la vida, las personas y los acontecimientos, intentando ver las cosas siempre de otra manera.

Su vocación no fue temprana; comenzó muy joven, con 15 años, pero no se recuerda queriendo ser artista desde pequeña. Proviniendo de una familia de pediatras, se esperaba que su futuro siguiera esa línea. Sin embargo, fue "mala estudiante" y la interpretación le gustaba, viendo en ella una posible carrera. Se convirtió en actriz con el tiempo, empezando con la película Madrid, de Basilio Martín Patino, a los 17 o 18 años. Inicialmente, el cine le pareció "frío, falso, ficticio", pero su amor por la profesión creció al aprender a crear personajes y trabajar con grandes actores y directores, especialmente con Imanol Arias, a quien considera "un genio".

El Cine como Asignatura Pendiente

A pesar de haber trabajado con directores de la talla de Pilar Miró, Mario Camus y Gerardo Herrero, Ana Duato encontró un camino fértil en la televisión. Considera el cine como una "asignatura que se ha dejado para septiembre" y expresa su deseo de volver. Antes solía decir que le daba igual, pero ahora siente la necesidad de participar en una historia concentrada en un tiempo. Si pudiera elegir, interpretaría un personaje que la "remueva y que conmueva", asumiendo el riesgo de estar en esas "películas maravillosas que a veces nos salen aquí y que hacen que la gente abandone el cine tocada porque le haya mejorado su vida o le haya abierto los ojos para tener otros puntos de vista, otros horizontes".

Contrastes Generacionales: Jóvenes de Ayer y Hoy

Duato comenzó a despuntar en los años ochenta, el mismo momento histórico que su serie narra. Describe la época de la Movida como "muy loca", pero en la que los jóvenes tenían clara la "libertad como irrenunciable" y una gran conciencia y compromiso, en un momento muy creativo y lleno de colores. Aunque cree que ese espíritu permanece, reconoce que "todo lo demás ha cambiado mucho".

Sobre la juventud actual, observa que tienen muchísima más información que en los ochenta, recibiéndola a "velocidad de vértigo", lo que les provoca agobio. Aunque no quiere parecer "una abuela de las que se han quedado atrás", cree que la situación está un "poco desequilibrada". A su entender, a los jóvenes les falta seguridad en su potencial como individuos. Le cuesta comprender la necesidad de que todo el mundo sepa cómo son, dónde están, qué hacen o qué comen, un fenómeno que también afecta a algunos adultos.

Ana Duato enfatiza la importancia de hacer cosas "solo para ti", de que el aprendizaje de la vida sea personal y de recuperar los beneficios de la soledad. Critica los programas de televisión que muestran vidas de jóvenes con el único objetivo de hacerse famosos, argumentando que no aportan valor ni ayudan a formar un criterio propio, sino que generan la necesidad de ser juzgados constante y públicamente. Observa mucha ansiedad en los jóvenes, que, al intentar estar en todas partes, no disfrutan ni de un concierto ni de una fiesta.

Reflexiones sobre Valores Sociales y el Rol de UNICEF

Sobre el futuro de los jóvenes, Ana Duato considera que el mensaje que la realidad del país les envía es "terrible", destacando la educación como fundamental en este contexto. Espera que los padres guíen a sus hijos para "concretar los valores". Cree que los jóvenes tienen el poder de "salvar de esta" situación, negándose a admitir una sociedad con corrupción, mentiras sistemáticas y una línea difusa entre el bien y el mal. Desea que, como los Alcántara, crean en la honradez y la dignidad individual, "uno por uno; no como borregos".

Al referirse a España como "un país para comérselo", la actriz afirma que "ya lo es". Argumenta que su generación, "hijos y nietos de la guerra", se ha vuelto "más comodona, más floja" en comparación con sus padres y abuelos, quienes fueron "más luchadores" al no tener otra opción y haber conocido el hambre, una experiencia que marca la vida. Sin embargo, a través de su programa, ha descubierto a personas a quienes "se le borraron las cicatrices" hace tiempo: pescadores, agricultores, hombres del campo que se emocionan con la tierra y transmiten a sus hijos el amor y el orgullo por su labor, respetando, por ejemplo, las leyes del mar. Estos son "muchísimos, pero no salen en las portadas porque no roban", a diferencia de los "cuarenta impresentables con mucha visibilidad" que sí lo hacen.

Su cargo como embajadora de UNICEF le permite relativizar la crisis de valores del primer mundo, ya que considera que "la comparación no es posible". Tras visitar algunos de los países más pobres de la Tierra, ha sido testigo de la lucha por la supervivencia, donde las madres recorren kilómetros para conseguir agua y se ingenian cada día para obtener alimento. Contrasta esta realidad con el derroche del primer mundo, donde se vive con los armarios llenos y las casas repletas de cosas innecesarias.

Duato enfatiza la necesidad de "recuperar nuestra esencia, volver a pisar la tierra, sin tantos zapatos" y dejar de necesitar tanto. Relata cómo los niños en esos países "montan un juego con una simple botella de agua" y están ansiosos por aprender, estudiar y tener un lápiz, generando en ella una gran empatía. "La sonrisa de un niño es lo que me hace más feliz. Si al final, igual tenía que haber sido pediatra...", reflexiona, conectando con su origen familiar.

El Retorno al Teatro y la Sabiduría Adquirida

Ana Duato (Valencia, 1968) regresó al teatro tras casi tres décadas de ausencia de los escenarios con la obra La música, de la escritora francesa Marguerite Duras, bajo la dirección de Magüi Mira y coprotagonizada por Darío Grandinetti. La actriz declara sentirse "muy afortunada por poder mostrarla y expresarme como mujer, con todas esas cosas que te da el paso del tiempo y la experiencia". Para ella, el envejecimiento no es un obstáculo, sino "una oportunidad para crecer y evolucionar, tanto en lo personal como en lo profesional".

La actriz, conocida por su papel de Mercedes en Cuéntame cómo pasó, llevaba más de 26 años deseando volver al teatro. La última función que hizo fue El hombre elefante, y coincide con la afirmación de que "donde se expone realmente un actor es encima del escenario". Los compromisos televisivos y su vida personal no le habían permitido retomar las tablas hasta ahora.

La música, una obra escrita en los años 60, explora temas universales como el desamor y las relaciones de pareja. La trama inicia justo después de la firma del divorcio de los protagonistas, revelando una conversación íntima en la que ambos se atreven a decir cosas nunca antes expresadas. Duato interpreta a una mujer compleja, llena de contradicciones, que ha vivido una relación tóxica y ha logrado reconstruirse desde la independencia. "Es una mujer muy fuerte que termina proyectándose como la mujer que quiere ser. Logra reconstruirse y por eso es poderosa", explica.

Duato también ha reflexionado sobre la escasez de papeles femeninos complejos a partir de cierta edad, y cómo el teatro ofrece un espacio para reivindicar otras narrativas. "Tengo una profesión que me permite contar eso a través de personajes que han vivido otras vidas diferentes a la mía", comenta. El título de la obra hace referencia no a la música literal, sino a la "música de las emociones", ese silencio cargado de significado que acompaña al amor verdadero. Con este regreso, Ana Duato reafirma su compromiso con el arte y con la representación de mujeres reales, complejas y sabias.

Desafíos Personales

A pesar de sus éxitos profesionales y su compromiso artístico, Ana Duato ha enfrentado momentos difíciles en su vida personal. En relación con el "caso Nummaria", aunque la Audiencia Nacional la absolvió de defraudar a Hacienda casi dos millones de euros, la Abogacía del Estado presentó un recurso contra esa sentencia en octubre. La sentencia inicial atribuía la culpa del delito a su asesor fiscal. La actriz fue juzgada por la supuesta defraudación de 1,9 millones de euros en relación con el IRPF entre 2010 y 2012 y entre 2014 y 2017. Aún sin una resolución definitiva, Ana encuentra refugio en su familia, sus hijos y su marido, así como en los recuerdos de su infancia.

Sus padres siempre fueron un gran apoyo y le proporcionaron una gran educación en Valencia, inculcándole el respeto y la empatía, aunque con un enfoque estricto. La actriz ha compartido en el pódcast 'Por el principio' que en su casa no se le permitía ver la televisión entre semana, solo programas específicos o películas "con un rombo" los sábados y domingos. De esos momentos frente a la pequeña pantalla, recuerda con claridad el 23F, un instante histórico que la marcó. Rememora cómo sus padres reaccionaron a la noticia y la escasez de alimentos que su madre encontró en la carnicería.

Además de su faceta pública, Duato es una apasionada de la cocina, una habilidad que aprendió de pequeña gracias a su familia. "Mi madre era una cocinera extraordinaria y mi hermana llegó a tener un restaurante de muchísimo éxito en Valencia de cocina de verdad. De la que se hace de toda la vida", cuenta. Esta conexión con sus raíces y tradiciones refuerza su visión de una vida auténtica, sin miedo al envejecimiento y siempre en búsqueda de la verdadera esencia de las cosas.

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