A lo largo de 30 años de experiencia y trabajo, la asociación Mujeres para la Salud ha atendido terapéuticamente a más de 12.000 mujeres de diversas edades y condiciones sociales, económicas y culturales. El 28 de mayo, Día Internacional de Acción por la Salud de las Mujeres, es un día fundamental que la asociación aprovecha para reflexionar en torno a un tema que concierne a todas las mujeres: la maternidad.
Precisamente de esta cara oculta de la maternidad, de la que poco se habla, poco se escribe y menos se investiga, trata el número 33 de la revista La Boletina de Mujeres para la Salud.

Iniciativa "Pensando Nuestras Maternidades"
Como una de sus prioridades es conocer las opiniones y vivencias de todas, la asociación ha lanzado la encuesta "Pensando nuestras maternidades". Esta iniciativa busca recabar la colaboración de cuantas más mujeres, mejor, para comprender las diversas perspectivas sobre la maternidad. La encuesta es totalmente anónima y su objetivo es explorar las motivaciones detrás de las decisiones relacionadas con tener hijos o no.
Algunas mujeres deciden ser madres porque, sencillamente, es lo que se espera de ellas. Otras ni siquiera se lo plantean, pues siempre ha sido un hito vital que cumplen sin cuestionarlo. Y para otras, ha sido una opción elegida conscientemente, tanto en un sentido (serlo) como en otro (no serlo). A través de esta encuesta, Mujeres para la Salud busca dar voz a estas experiencias.
Jornada Gratuita y Formación
El 28 de mayo, Mujeres para la Salud celebró una jornada gratuita para profesionales y personas interesadas, en colaboración con el Ayuntamiento de Madrid. NOTA IMPORTANTE: Las plazas para esta jornada están ya agotadas.
Además de estas iniciativas, la asociación ofrece una amplia gama de servicios que incluyen:
- Terapia psicológica para mujeres, con un enfoque de Psicoterapia de Equidad Feminista.
- Escuela de posgrado.
- Talleres de crecimiento personal (por ejemplo, "Nuestro tiempo, nuestro bienestar", "Mindfulness online para las mujeres", "Inteligencia Emocional para mujeres", "Autoconocimiento emocional", "Comunicación Asertiva", "Ser libres amando. Aprende a amar en libertad", y "Autoestima para mujeres").
- Formación a la carta y consultoría especializada para profesionales y mujeres en general.
- Sensibilización y prevención a la ciudadanía.
- Incidencia política y redes de mujeres.
Contexto de la Maternidad y el Mundo Laboral
La incorporación masiva de la mujer al mercado de trabajo remunerado representa uno de los cambios más importantes en la sociedad a lo largo del siglo XX. Esta entrada progresiva al mundo laboral ha modificado el concepto tradicional de familia y ha cambiado los roles en el reparto de las tareas domésticas y de cuidados a las personas dependientes.
Protección a la Maternidad en España: Evolución Normativa
En España, la protección a la maternidad se inicia en 1900, con la aprobación de una ley que reguló el trabajo de mujeres y niños por primera vez, prohibiendo el trabajo las tres semanas posteriores al parto y permitiendo acogerse a una licencia a partir del octavo mes de embarazo. A esta ley le siguió en 1929 el primer antecedente del actual permiso maternal con subsidio.
El principal impulso para la protección de la maternidad en el trabajo se produjo en 1995, con la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, que legisla la obligación empresarial de proteger a todos los trabajadores de los riesgos derivados del trabajo y establece específicamente las medidas para proteger a las trabajadoras durante el embarazo y la lactancia natural.
En 1999 apareció una nueva prestación social como protección específica de la maternidad: la prestación por riesgo durante el embarazo y/o la lactancia (PRE). Su objetivo es proteger el embarazo y su resultado frente a la exposición a factores de riesgo laboral. Esta medida parte del principio de que, durante el embarazo, la trabajadora pueda seguir desempeñando su trabajo, y en caso de no ser posible por la exposición a algún factor de riesgo, desmedicaliza una situación de especial sensibilidad a dichos riesgos.
No obstante, si la trabajadora presenta algún problema de salud no relacionado con el trabajo que la incapacite para trabajar, debe recurrir a su médico de familia y acogerse a una incapacidad temporal por contingencia común (ITcc).
Actualmente, el permiso de maternidad tiene una extensión máxima de 16 semanas. La normativa solo obliga a la realización de las primeras 6 semanas posteriores al parto, pudiendo reincorporarse entonces al trabajo. Una trabajadora puede iniciar su licencia de maternidad hasta 10 semanas antes de la fecha probable del parto, siempre que cuente con la prescripción facultativa oportuna. En casos de adopción internacional, también se podría iniciar las 4 semanas previas a que esta fuera efectiva. La mujer recibe el 100% de su salario, abonado íntegramente por la Seguridad Social. La ley de conciliación de la vida familiar y laboral permite al padre realizar hasta 10 semanas, a descontar de las 16 del total del permiso maternal. En Europa, la situación es muy diversa, aunque una directiva de 1985 obligó a la protección de la maternidad frente a riesgos laborales, cada país la adaptó a su propia legislación.
Estudio sobre Ausencias Laborales en el Embarazo
Un estudio de cohorte retrospectiva examinó a 428 trabajadoras embarazadas entre 2010 y 2014, quienes mantuvieron su vínculo laboral durante toda la gestación con el PSMar y tras el parto disfrutaron del permiso de maternidad. El PSMar dispone de un protocolo que establece la notificación del embarazo al servicio de Salud Laboral por parte de la trabajadora, a fin de proteger su salud y la del feto y/o recién nacido mediante la adaptación del puesto de trabajo o cambio de lugar o solicitud de PRE.
Metodología del Estudio
Uno de los pilares del protocolo del PSMar se fundamenta en una coordinación ágil entre médicos del trabajo y técnicos de prevención, así como con la trabajadora y su responsable para adoptar las medidas preventivas necesarias lo antes posible. La notificación es condición necesaria para acogerse a la PRE. Si se identifican riesgos que no hayan podido eliminarse, no pueda adaptarse el puesto de trabajo o cambiar a la trabajadora a otro sin riesgo, se solicita la PRE a la mutua, donde se reconocerá y gestionará su pago. Si no hay riesgos para el embarazo, la trabajadora podrá seguir en su puesto de trabajo hasta el final de la gestación. Por otra parte, si la trabajadora ha acudido a su médico de cabecera por algún problema de salud y este certifica una ITcc, se notifica al departamento de Recursos Humanos siguiendo el procedimiento habitual, siempre y cuando la trabajadora lleve cotizando al menos 180 días dentro de los 5 años inmediatamente anteriores.
Inicialmente, se realizó un análisis descriptivo de las cuatro trayectorias laborales según la edad y las variables laborales, utilizando la frecuencia de casos y sus porcentajes, la duración total y la duración mediana de los días de ausencia del trabajo acumulados. En segundo lugar, se estudiaron los cambios producidos a lo largo del embarazo en relación con la trayectoria laboral mediante modelos de análisis de secuencia, midiendo diariamente si la trabajadora estaba trabajando, con PRE o ITcc. Finalmente, se realizó un análisis de sensibilidad para comparar el tiempo trabajado hasta acogerse a la PRE entre las mujeres que utilizaron además la ITcc o accedieron a la PRE directamente, mediante el cálculo de las curvas de supervivencia a través del método de Kaplan-Meier.

Resultados Principales
De las 428 trabajadoras embarazadas:
- Un 13,1% (56 casos) no notificaron el embarazo al servicio de Salud Laboral; de estas, el 96,4% (12,6% del total) se acogieron al menos a un episodio de ITcc y el 3,6% (0,5% del total) trabajaron durante todo el embarazo.
- La mayoría de las trabajadoras estuvieron activas laboralmente las primeras 12 semanas, con algunos episodios de ITcc cortos.
- Esta situación se mantuvo en el segundo trimestre, en el que se incrementó la duración de los episodios de ITcc.
- En la transición al tercer trimestre aparecieron las primeras PRE. Según avanza el embarazo, aumenta el número de PRE y de ITcc, de manera que al final la mayoría de las trabajadoras estuvieron ausentes.
- El 50% de las embarazadas trabajó hasta el día 187 del embarazo.
En cuanto a las trayectorias de ausencia específicas:
- 56 casos (13,1%) accedieron únicamente a la PRE, lo que representó 6.126 días de ausencia.
- 68 casos (15,9%) también accedieron a la PRE, con 7.125 días de ausencia, pero con anterioridad habían acumulado 102 episodios de ITcc, que representaron 1.820 días de ausencia.
- La mayoría de las trabajadoras embarazadas de la muestra (69,9%) se acogió solo a uno o varios episodios de ITcc, sin utilizar la PRE, con 545 episodios y 26.337 días de ausencia. Este patrón se observó en todos los grupos de edad (entre el 63% y el 79%), especialmente entre administrativas (94,9%), médicas (87,5%), en consultas externas, exploraciones complementarias y apoyo diagnóstico (91,3%), y en farmacia y servicios no asistenciales (89,8%), así como en contratos eventuales y residentes (79,2%), en el grupo de más de 36 horas semanales (73,6%), en turno partido (86,4%) y en el grupo de docencia o dirección (100%).
La duración mediana de los episodios de ITcc en las trabajadoras que no se acogieron a la PRE fue de 20 días; esta duración mediana fue de 4 días cuando hubo una PRE posterior. Por otro lado, la duración mediana de la PRE fue igual en los casos en los que únicamente se acogieron a una PRE y los que tuvieron una ITcc previa (109 días). No se encontraron diferencias estadísticamente significativas al comparar la probabilidad de trabajar entre las embarazadas que acceden a una PRE directamente o si antes han accedido a una ITcc.

Discusión y Reflexiones
Los resultados del estudio muestran que las embarazadas de la muestra trabajan la mayor parte del tiempo del embarazo, permaneciendo activas laboralmente dos terceras partes del tiempo que potencialmente podrían haber estado trabajando. Asimismo, la ITcc es la prestación más utilizada para gestionar los posibles problemas de salud, relacionados o no con la maternidad o las exigencias del trabajo.
Llama la atención que la duración mediana de los episodios de ITcc (19 días) en la muestra fue 2,4 veces mayor que la del conjunto de los episodios de ITcc en las mujeres de Cataluña para el año 2010 (8 días). Esto sugiere un comportamiento distinto en el uso de la ITcc durante el embarazo que requiere mayor estudio. Diversos estudios identifican características propias del embarazo, condiciones laborales y las causas de las ITcc previas, así como las propias ITcc del embarazo, como factores que justificarían la alta frecuencia de ITcc.
Las causas más frecuentes citadas incluyen cansancio y problemas para dormir, dolor en la cintura pélvica y lumbosacro, náuseas y vómitos, episodios de ansiedad o depresión, y complicaciones propias del embarazo. Otros factores que pueden influir son tratamientos de fertilidad, abortos previos o la prescripción de una ITcc "preventiva" para evitar el deterioro de la salud. También se observa un aumento en las ausencias en casos de multiparidad, sobrepeso u obesidad, sedentarismo, tiempos prolongados hasta la concepción y consumo de tabaco u otros tóxicos.
Prevención del embarazo no planeado en adolescentes.
Los datos también muestran que la duración media de los episodios de PRE (106,8 días) fue 16,2 días más larga que la de todas las PRE del año 2016 en España (90,6 días). Al inicio del último mes de embarazo, la mayoría (83,9%) de las mujeres de la muestra estaban ausentes del trabajo, ya fuera por ITcc (65,5%) o por PRE (34,5%). Esto podría relacionarse con la ocupación, ya que estudios describen que las mujeres que trabajan hasta más allá de la semana 36 son las que desempeñan trabajos con menor riesgo o con condiciones más favorables.
La propia percepción de la embarazada sobre la necesidad de una adaptación en su lugar de trabajo está fuertemente asociada con la posibilidad de reincorporación tras una ITcc, y la realización de adaptaciones laborales puede disminuir el riesgo de ausencias de más de 2 semanas en casi un 11%.
El estudio de las ITcc en trabajadoras durante el embarazo debe valorarse junto con la gestión de la PRE y su interrelación: la primera para proteger las consecuencias para la salud por motivos no relacionados con el trabajo, y la segunda diseñada para prevenir el daño ante la exposición a riesgos laborales. La obtención de la ITcc puede resultar más sencilla desde el punto de vista administrativo que la tramitación de la PRE, contribuyendo a que la trabajadora acuda a su médico de familia en lugar de al médico del trabajo como primera opción. Además, para la solicitud de la PRE no se requiere ningún periodo previo de cotización, a diferencia de la ITcc, lo que podría decantar hacia su uso a trabajadoras jóvenes en sus primeros contratos que aún no pueden acceder a la ITcc.
Limitaciones del Estudio
La interpretación de estos resultados debe hacerse con cautela debido a las limitaciones del estudio. La principal proviene de las características de la población de estudio, que impiden generalizar los resultados obtenidos. La muestra corresponde a trabajadoras de una empresa pública sanitaria en la que existe la complementación del sueldo en caso de ITcc y que equipara la retribución con la recibida durante la PRE. Además, la mayoría de las trabajadoras (casi el 90%) disponen de contrato indefinido. A pesar de estas limitaciones, los resultados sugieren un uso de la ITcc como complemento hasta que se reconoce la PRE para evitar los riesgos del trabajo o como un mecanismo para gestionar las demandas fisiológicas y psicológicas del embarazo.