Introducción al Género Alternaria
El género Alternaria pertenece al taxón biológico de los ascomicetos, un diverso grupo de hongos que incluye especies unicelulares y pluricelulares. Este género es omnipresente en todo el mundo y abarca algunas de las especies más patógenas para las plantas cultivadas, además de ser causante de serios problemas de alergia en los humanos. La Alternaria es un hongo polífago, lo cual significa que tiene la capacidad de alimentarse de varias especies de plantas, entre las cuales, por desgracia, se encuentran las tomateras. Las especies de Alternaria son uno de los principales patógenos vegetales, produciendo grandes pérdidas en las cosechas.
Morfología y Características
Descripción Macroscópica de Colonias
Las colonias de Alternaria son de crecimiento rápido (tres o cuatro días) y macroscópicamente presentan un aspecto velloso. Al principio, su color es gris, pero después adquieren tonos negros oliváceos en el centro y reverso, con un borde gris blanquecino que rodea la colonia.
Descripción Microscópica
Microscópicamente, se observan conidióforos simples y tabicados, de forma alargada u ovoide. En el extremo del conidióforo se forman unos conidios de color pardo, que presentan septos transversales y verticales (muriformes) de disposición irregular.

Ciclo Reproductivo y Mecanismos de Infección
La infección por el hongo se produce principalmente por la germinación de las esporas en el interior de la planta. Estas esporas acceden al huésped a través de pequeñas heridas o fisuras en la epidermis, causadas por golpes, lesiones de distinto origen o incluso por las picaduras de algunos insectos parásitos. Una vez que las esporas han germinado y las hifas han comenzado a extenderse por el interior del huésped, los síntomas de la enfermedad empiezan a ser conspicuos en el exterior del vegetal.
La principal vía de infección de este hongo es a través de las semillas, por lo que es crucial un estricto control de los lotes que se adquieren para siembra y de las plántulas procedentes de semillero. Las esporas de Alternaria se encuentran en forma de bioaerosol en el aire, alcanzando concentraciones pico a finales del verano y en otoño.
La esporulación masiva se produce cuando los valores de temperatura en el cultivo alcanzan su óptimo (15-28 ºC) y la humedad relativa asciende a niveles próximos al 90 % o cuando las hojas están húmedas. Gracias a la acción del viento o las salpicaduras de lluvia, la infección generalizada puede sobrevenir en dos o tres días. Cuando hace mucho frío o durante el periodo entre cultivos, el hongo hiberna en el suelo bajo la forma de conidio o micelio, siendo los acúmulos de restos de cosecha un reservorio especialmente peligroso.
Los CICLOS de VIDA de las PLANTAS [Alternancia de generaciones]
Patogenicidad en Plantas y Síntomas
La infección de los vegetales suele ocurrir sobre todo cuando las temperaturas son cálidas, lo cual favorece su germinación y crecimiento. Los síntomas de la enfermedad incluyen lesiones oscuras (marrones o negras) con formas alargadas o circulares, que a menudo forman una serie de anillos concéntricos y pueden estar rodeadas de un halo clorótico. Estas lesiones aparecen tanto en hojas como en tallos y frutos.
La progresión de la enfermedad es rápida, llevando a la marchitez de la planta, caída de hojas y, finalmente, la muerte si no se actúa con celeridad, debido a la rápida progresión de la enfermedad por la planta y posteriormente la infección del resto del cultivo. Algunas especies específicas incluyen A. alternata, A. infectoria, A. solani, A. tenuissima y A. alternata f. sp. lycopersici. Por ejemplo, A. alternata es responsable de la alternariosis o mancha marrón y puede causar la muerte de las yemas florales en peral.

Impacto en la Salud Humana
Las especies de Alternaria suponen un peligro para la salud humana, ya que resultan un alérgeno para muchas personas y producen sustancias de carácter tóxico para nuestro organismo. La inhalación de las esporas o de los fragmentos del micelio, presentes en forma de bioaerosol en los ambientes laborales, conduce a procesos de sensibilización o alergia. Las vías de exposición pueden ser respiratorias o percutáneas.
Pueden causar feohifomicosis, micosis principalmente causadas por A. alternata, A. infectoria y A. tenuissima, que afectan a personas inmunocomprometidas. Normalmente, estas infecciones son superficiales (p.ej., onicomicosis), cutáneas y subcutáneas, manifestándose como lesiones únicas o múltiples en forma de placas pardorrojizas, papulonodulares, pustulosas o ulcerocostrosas, localizadas en superficies corporales expuestas como piernas, brazos, pies y abdomen. En raras ocasiones, pueden llegar a ser sistémicas.
También se ha relacionado la presencia de micotoxinas como el ácido tenuazónico (TeA), producido por especies como A. alternata, con efectos adversos en la salud.

Prevención y Control
En la mayoría de los casos, es mejor prevenir una enfermedad de esta índole que intentar erradicarla cuando ya se ha extendido. Para proteger a los cultivos frente a micosis de este tipo, se recomienda usar un fungicida preventivo de amplio espectro como Belprón, que además de combatir la Alternaria en el tomate es capaz de impedir la aparición de una amplia variedad de hongos patógenos.
Otras estrategias incluyen el uso de variedades resistentes. El control biológico de A. alternata y A. solani es posible con cepas específicas de Bacillus subtilis, el cual genera metabolitos antifúngicos que desplazan al patógeno.
En el ámbito laboral y de manipulación, son importantes el orden y la limpieza. Es fundamental almacenar adecuadamente los productos de origen vegetal o animal, como alimentos, residuos orgánicos, paja, madera y cereales. El riesgo de contraer una infección en laboratorio es bajo, pero se requieren las prácticas y las medidas de contención de un nivel 2 de bioseguridad, evitando el empleo de material cortante o punzante.
Referencias
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- World Health Organization (WHO). Regional Office for Europe. (2009).
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