La lactancia materna es un período especial, pero puede presentar desafíos, especialmente para las madres primerizas. A menudo, se experimentan pezones sensibles, doloridos o incluso agrietados, sobre todo durante los primeros días, mientras la madre y el bebé se adaptan. Esta sensibilidad se debe a que los pezones aún no están acostumbrados a la presión y succión regular del bebé.
Aunque estas molestias deberían disminuir gradualmente, si persisten, es fundamental buscar la ayuda de un especialista o consultora de lactancia. Mientras tanto, los protectores de pezones pueden ser de gran utilidad para aliviar el roce de la ropa contra los pezones sensibles y favorecer su curación entre tomas.
Causas comunes del dolor en los pezones y cómo abordarlas
El dolor en los pezones no debería ser prolongado, ya que tanto la madre como el bebé se acostumbran a la lactancia en las primeras dos semanas. Tratar estos problemas a tiempo es crucial para evitar complicaciones futuras. Si los pezones se agrietan, sangran o duelen mucho, se debe consultar a un especialista en lactancia lo antes posible.
Problemas de agarre y posicionamiento
Los pezones sensibles o doloridos son habituales en las madres primerizas. Sin embargo, en ocasiones, las molestias pueden deberse a una posición incorrecta durante la toma o a un enganche deficiente del bebé. En estas circunstancias, es recomendable recibir la ayuda de un especialista o consultora de lactancia.
La clave para una lactancia sin dolor es un buen agarre. Al intentar que el bebé se enganche, se debe dirigir el pezón hacia su paladar, lo que le ayudará a agarrarse no solo al pezón, sino también a la parte inferior de la areola. Si el bebé tiene el pezón y parte del tejido del pecho en la boca, podrá alimentarse correctamente.
Es importante que un especialista compruebe el agarre del bebé durante los primeros días. Ellos pueden ofrecer consejos para resolver cualquier problema y sugerir posiciones de lactancia alternativas que faciliten una alimentación lo más indolora posible.
Anquiloglosia y frenillo labial
La anquiloglosia es un trastorno que afecta a entre el 4 y el 11 % de los recién nacidos, donde el frenillo lingual es demasiado corto. Un bebé con anquiloglosia no puede abrir la boca lo suficiente para agarrar todo el pecho necesario ni cubrir la encía inferior al succionar, lo que puede provocar pezones doloridos en la madre y frustración en el bebé.
Un profesional sanitario, especialista o consultora de lactancia debe evaluar al bebé para confirmar la anquiloglosia. Este trastorno puede tratarse con un procedimiento sencillo llamado frenotomía, que no suele requerir anestesia y puede solucionar los problemas de lactancia de inmediato.
Existe un trastorno similar, aunque menos común, conocido como frenillo labial, donde el frenillo que une el labio superior a la encía es demasiado corto. Estos trastornos no siempre se detectan en las comprobaciones neonatales, por lo que es importante buscar asesoramiento si se sospecha que son la causa del dolor en los pezones.
¿Qué son y cómo funcionan los protectores de pezones?
Los protectores de pezones, también conocidos como conchas de aireación, son dispositivos que se colocan en el interior del sujetador para evitar el rozamiento del tejido contra los pezones sensibles o doloridos. Esto permite que la piel se recupere y favorece la curación de los pezones.

Se recomienda utilizar un sujetador de lactancia con protectores de pezones, ya que estos suelen tener más espacio. Los protectores están diseñados con una forma discreta para un aspecto natural. Se pueden llevar puestos de forma continua entre tomas, pero se debe evitar usarlos en la cama por la noche, ya que esto podría agravar el problema.
Uso y limpieza de los protectores de pezones
Los protectores de pezones, como los de Medela, suelen constar de dos partes: una membrana de silicona flexible y suave para la comodidad sobre la piel sensible, y una copa exterior con orificios de ventilación que permite la transpiración. Ambas piezas encajan fácilmente.
- Colocar la membrana sobre la copa exterior, asegurándose de que quede fijada.
- Colocar el protector montado en el interior del sujetador, con la abertura de la membrana centrada sobre el pezón y los orificios orientados hacia arriba.
Es posible que los protectores recojan algo de leche materna; esta leche no debe usarse para alimentar al bebé y debe desecharse durante la limpieza.
La higiene es fundamental. Antes del primer uso y una vez al día, los protectores deben desinfectarse:
- Separar las piezas y lavarlas con un detergente suave.
- Colocar las piezas separadas en un cazo pequeño con agua fría para desinfectar.
Protectores de pezones o pezoneras
Otros productos útiles para el cuidado y la comodidad en la lactancia
Discos absorbentes
Las fugas de leche materna son muy comunes. Los discos absorbentes, generalmente de algodón, se colocan entre el pecho y la copa del sujetador para absorber la leche y mantener la piel seca. Existen opciones desechables y reutilizables.

Pezoneras
Las pezoneras son cubiertas de silicona con pequeños orificios que se colocan sobre los pezones. Son un instrumento útil en la lactancia que ayuda a que el bebé succione correctamente sin disminuir la producción de leche. Protegen la piel y pueden ayudar a bebés con dificultades de agarre, como prematuros, o aquellos con pezones planos, cortos o invertidos.
También son una solución a corto plazo para pezones agrietados, irritados o pelados, o para bebés que experimentan "confusión con los pezones" después de usar biberón. Es importante que un profesional sanitario indique cuál es la pezonera más adecuada, ya que existen diferentes marcas, modelos y tallas.
Para usar una pezonera correctamente:
- Apretar para echar un poco de leche materna dentro de la punta para estimular el reflejo de salida.
- Estirar el borde de la pezonera hasta que esté levemente invertida, centrarla sobre el pezón e introducir todo lo posible del pezón en la tetina, apretando los bordes hacia abajo.
- Colocar las secciones recortadas para que se ajusten con la nariz y boca del bebé.
Debe haber un pequeño espacio entre la punta del pezón y el final de la tetina; si el pezón toca el final, la pezonera es demasiado pequeña. La tetina debe apuntar hacia la punta de la nariz del bebé y, cuando abra bien la boca, dirigirse hacia su paladar para un agarre correcto.
Las pezoneras tienen un tiempo de vida que depende de la intensidad de succión del bebé, por lo que es importante desecharlas cuando se detecte una menor consistencia en el material.
Cojines de lactancia
Los cojines de lactancia sirven para ayudar a colocar al bebé en una posición cómoda y proteger la espalda y los hombros de la madre, facilitando la comodidad durante las tomas.
Cremas para pezones y parches de hidrogel
- Crema de lanolina ultrapura: Es un producto natural que hidrata y fomenta la curación de los pezones. Es inocua para el bebé y no es necesario retirarla antes de amamantar.
- Parches de hidrogel: Se pueden colocar sobre los pezones doloridos para aliviar el dolor al instante y crear un ambiente ideal para la curación. Se pueden guardar en el frigorífico para un efecto más frío.
Sujetadores de lactancia
Fabricados con materiales transpirables, como el algodón, o con tejidos de secado rápido que alejan la humedad de los pezones dañados. Los sujetadores de lactancia suelen tener más espacio, lo que facilita la colocación de protectores de pezones.
Extractores de leche materna
Los extractores de leche materna son dispositivos que permiten extraer la leche mediante una copa que se acopla al pezón. Generan un vacío que estimula el flujo de leche, lo que permite a la madre extraer la leche sin amamantar directamente y mantener sus propiedades.

Existen dos tipos principales: manuales y eléctricos. La elección del tamaño de copa adecuado es fundamental; se debe medir la cara frontal del pezón y añadir 2 mm. Se recomienda esperar a que la lactancia esté bien establecida antes de usar un extractor de leche.
Consejos para el cuidado de los pezones durante la lactancia
- Higiene con agua: Lavar los pechos únicamente con agua al bañarse o ducharse. Las glándulas de Montgomery en la areola producen un aceite natural que hidrata y protege los pezones; los jabones pueden eliminarlo, causando sequedad e irritación.
- Secado al aire: Dejar que los pezones se sequen al aire o frotarlos suavemente con una toalla. Antiguamente se recomendaba frotarlos para endurecerlos, pero esta práctica ya no se aconseja.
- No es necesaria la limpieza antes de las tomas: Las bacterias presentes en la superficie del pecho pueden ayudar a desarrollar el microbioma intestinal del bebé.
- Leche materna para la curación: La leche materna fresca puede ayudar a sanar los pezones dañados. Se recomienda masajear los pezones con unas gotas de leche antes y después de las tomas.
- Cambiar discos absorbentes: Cambiar los discos absorbentes con frecuencia si se humedecen para reducir el riesgo de infecciones por hongos o bacterias, como la candidiasis.
- Mantener las tomas frecuentes: No aumentar el tiempo entre tomas para que los pezones "descansen". El bebé necesita alimentarse a demanda para crecer adecuadamente, y las tomas frecuentes ayudan a generar y mantener el suministro de leche.
Cuándo buscar ayuda médica
Una vez que el bebé y los pezones se han habituado a la lactancia, no debería haber dolor. La principal causa de los pezones doloridos suele ser una colocación o agarre deficiente. Si el dolor persiste o si se notan síntomas extraños, como sangrado importante o signos de infección (mastitis), es fundamental acudir a un profesional sanitario, especialista o consultora de lactancia.

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