La lactancia materna es la mejor forma de alimentar a los niños y niñas en las primeras etapas de su vida, presentando innumerables ventajas para la salud física y emocional tanto del lactante como de la madre. La leche materna es un fluido vivo de gran complejidad biológica, variable a lo largo del tiempo, con factores protectores e inmunomoduladores y que varía su composición adaptándose a las diferentes etapas del desarrollo del lactante. Aporta nutrientes, anticuerpos y sustancias biológicamente activas, que favorecen el crecimiento y el desarrollo inmunológico del lactante.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que los bebés sean alimentados exclusivamente con leche materna durante los primeros seis meses de vida. Después de esos seis meses, se recomienda continuar la lactancia mientras se introducen los alimentos complementarios hasta los dos años de edad o más. La lactancia proporciona a nuestros hijos e hijas todos los nutrientes necesarios para un crecimiento y desarrollo saludables, así como protección contra enfermedades y alergias. Además, ayuda a la madre a reducir el riesgo de ciertos tipos de cáncer y fomenta un vínculo emocional especial con el bebé.
Sin embargo, es habitual que surjan dudas en torno a la lactancia, tales como el tiempo recomendable para mantenerla, y sobre todo, la frecuencia y duración de las tomas. Establecer una periodicidad y duración adecuada es esencial para asegurar el éxito de la lactancia y que el bebé esté adecuadamente alimentado.
Frecuencia de las Tomas: Lactancia a Demanda
Cada bebé tendrá su ritmo de tomas, y la recomendación general de pediatras y especialistas es alimentar a demanda, es decir, siempre que el bebé lo pida cuando tenga hambre. No es recomendable establecer un horario o no darle el pecho porque "no le toca"; el horario lo marca el bebé y siempre que se piense que tiene hambre se le debe ofrecer el pecho.
Periodo inicial y señales de hambre
Después del nacimiento, los recién nacidos presentan un periodo de "somnolencia" conocido como período de letargo, pudiendo durar hasta diez horas o más. Durante este período debemos respetar si el bebé no quiere amamantar, aunque el pecho se debe ofrecer con frecuencia (cada tres horas aproximadamente) y recordar a las madres los signos de hambre. Si el bebé está durmiendo y se piensa que "le toca ya", no se le debe despertar, sino ofrecerle el pecho inmediatamente después de despertarse para que pueda alimentarse.
En las primeras semanas, es normal que el bebé coma muy continuo, dando la sensación de que la madre no hace otra cosa que amamantar. Esto se debe a que la leche materna se digiere fácilmente y el bebé tendrá hambre a menudo. Además, siendo muy pequeño, le cuesta succionar, va lento, se cansa y no come mucho en cada toma, por lo que demandará alimento muy seguido, probablemente cada hora u hora y media.
Conforme el bebé crece, desarrolla más la habilidad y es capaz de comer más cantidad en cada toma, por lo que las tomas se irán espaciando. Esto hará que sea capaz de aguantar entre toma y toma un par de horas, incluso tres. De todos modos, ningún bebé debe pasar más de cuatro horas sin alimentarse, ni siquiera por la noche. Es importante recordar que "no es lo mismo amamantar que alimentarse y muchas veces los bebés quieren el pecho no sólo por hambre. Se le debe poner al pecho siempre que lo pida, aunque se le haya amamantado hace poco tiempo, y no pensar que es porque se queda con hambre; es posible que quiera calmarse o dormir."
¿Cuándo la lactancia NO funciona a demanda?
La lactancia NO funciona a demanda cuando el bebé no ha recuperado el peso del nacimiento, es prematuro o está enfermo. En estos casos, es fundamental seguir las indicaciones del equipo médico.
Duración de las Tomas
La duración de cada toma es muy variable de un niño a otro. Lo importante es asegurarse de que el hijo o hija no se queda con hambre y se está alimentando lo suficiente para crecer adecuadamente. Por eso hay que adaptarse al tiempo que el bebé necesite en el pecho y ofrecerle ambos pechos para que reciba leche suficiente.
Cuando son muy pequeños, las tomas pueden durar entre 20 y 45 minutos, ya que todavía maman de forma muy lenta y les cuesta succionar. Con el tiempo, desarrollan la habilidad y son capaces de alimentarse de forma más rápida. Hay que tener paciencia y acompañar al hijo o hija en este aprendizaje para asegurarnos de que se alimenta correctamente.
A veces, los bebés se despistan, están adormilados o se toman descansos para coger fuerzas, por lo que no siempre que están en el pecho quiere decir que estén comiendo activamente. Lo importante es asegurarse de que obtienen suficiente alimento, y será el pediatra, en los controles rutinarios, quien determine si están alimentándose y creciendo correctamente. En caso de no ser así, ofrecerá soluciones para asegurar que el niño o niña crezca sano y saludable.
Técnica de Agarre y Postura Correcta
Independientemente de la posición utilizada, el punto clave en la consolidación de la lactancia materna es conseguir un buen agarre (afianzamiento).
Cómo conseguir un buen afianzamiento
Para conseguir un buen afianzamiento hay que colocar el cuerpo del recién nacido frente a la madre, con la cabeza bien alineada al pecho. Para saber que la postura es correcta, se deben observar los siguientes signos:
- La barriga del bebé debe estar en contacto con la de la madre (posición de ombligo con ombligo).
- La boca debe estar bien abierta.
- El labio inferior hacia fuera.
- Las mejillas redondeadas cuando succiona (no hundidas).
- La nariz y el mentón pegados al pecho.
Siempre la areola debe ser más visible por encima de la boca. No es aconsejable que la madre separe con los dedos la nariz del pecho ni que haga maniobras de "pinza" con el pecho, a menos que sean pechos de gran tamaño y obstruyan la nariz del bebé. Este es el principal temor de las madres, tener el recién nacido muy pegado al pecho materno y la sensación de que puedan asfixiarlo mientras lo amamantan, pero es esencial para una buena técnica.

Uso de Pezoneras en la Lactancia
La utilización de pezoneras a veces puede ser la solución a determinados problemas relacionados con la lactancia materna, tales como el dolor durante la lactancia o las dificultades para conseguir un correcto afianzamiento. Existen varias causas para estas dificultades, por ejemplo, que el afianzamiento puede ser dificultoso por causa del recién nacido, como en prematuros o inmaduros con dificultad de conseguir una succión adecuada o dificultades en la apertura de la boca.
Hay pezoneras de diferentes tipos. Aunque se coloquen las pezoneras, se debe prestar atención a la técnica de lactancia, una buena posición y una correcta adherencia. Una vez indicadas y colocadas las pezoneras, se debe realizar un seguimiento estrecho y valorar el momento de retirarlas antes del mes de vida.
Extracción y Conservación de la Leche Materna
El tamaño de los pechos no influye en la cantidad de leche que se produce, y todos los pezones suelen ser válidos para amamantar. En ocasiones, la madre puede necesitar extraerse tanto la leche como el calostro mediante diferentes técnicas: manual o con extractor eléctrico. Se puede optar por una o por otra, aunque si se hace de forma combinada el vaciamiento de la mama mejora y en consecuencia aumenta la producción de leche.
De forma general, se recomienda iniciar la extracción manual unas ocho o diez veces al día durante los tres primeros días y posteriormente un mínimo de ocho veces al día con extractor eléctrico. En el caso del uso de sacaleches eléctricos, es importante informar a las madres que la extracción con sacaleches no debe hacer ningún daño.
Técnica de extracción manual
Después de realizar una higiene de manos adecuada, se inicia un masaje manual suave y circular, abarcando toda la superficie del pecho. Se puede hacer con los nudillos, con los dedos o con algún utensilio como un peine. ¡Nunca debe ser doloroso! Inicialmente, se realizan círculos recorriendo radialmente todo el pecho y luego masajes en línea recta hacia la areola, en forma de rayos de sol; se repetirá el proceso en ambos senos durante unos tres a cinco minutos, recalcando las zonas induradas.
Extracción manual de leche materna
Después del masaje se puede iniciar la técnica de extracción manual: la madre debe colocar la mano en forma de "C" a unos tres cm de la base del pezón, haciendo presión hacia las costillas. Se comprime el pecho con los dedos sin deslizar, quedando el pulgar por encima de la areola y el resto de dedos por debajo. Para recoger las gotas de calostro o la leche se puede utilizar una jeringa, cuchara o vaso. Es normal que durante los primeros días se extraigan pequeñas cantidades de calostro.
Almacenamiento y conservación
Es importante un correcto almacenamiento y conservación de la leche o calostro extraído. Si se necesita leche para administrarla al recién nacido, siempre se utilizará leche fresca preferentemente. Antes de administrar la leche y el calostro, se comprobará la temperatura. Una vez descongelada, la leche puede mantenerse 24 horas refrigerada en el frigorífico, siempre y cuando no haya sido calentada. Si se descongela en agua caliente, se puede usar en las próximas cuatro horas.
Crisis, Brotes o Escalones de Crecimiento
La producción de leche se regula mediante la demanda del bebé; a más demanda, más producción de leche. Llamamos crisis, brotes o escalones de crecimiento a las situaciones donde el bebé parece no estar conforme con la producción de leche de su madre.

Principales crisis de lactancia
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Crisis del mes y medio
Hacia el mes y medio de vida, los bebés y sus madres viven la segunda gran crisis de lactancia. Al parecer, en este momento también se produce un cambio en la composición de la leche, cuyo sabor varía significativamente y de forma transitoria. La leche puede tener un sabor más salado, y a algunos niños no les gusta el cambio. A menudo, hay una disminución en la frecuencia de las deposiciones del bebé (si hasta entonces hacían caca varias veces al día, pueden pasar a hacer sólo una o incluso pasar varios días sin ir de vientre).
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Crisis de los tres meses
A partir de los tres meses, se producen grandes cambios en el cerebro del bebé; las conexiones neuronales se multiplican a toda velocidad, lo que les abre un mundo de sensaciones. Hasta los tres meses, su sentido de la vista y el oído es limitado e inmaduro. A partir de los tres meses, sin embargo, la visión mejora de manera espectacular y empiezan a ver más allá de la cara de su madre, por lo que se distraen por cualquier cosa a la hora de mamar: un cuadro colgado, alguien sentado al lado, una mosca, el propio rostro de mamá o el momento en que papá entra en la habitación. Con el sentido del oído pasa lo mismo: si alguien entra en la habitación y habla, si la tele hace ruido, si pasa una ambulancia por la calle, la sana curiosidad del niño lo va a impulsar a dejar de mamar para oír qué pasa a su alrededor.
Durante esta etapa, las madres pueden desesperarse por el comportamiento irregular y aparentemente displicente del bebé: "Mama en 5 minutos o menos, y en ese tiempo se suelta del pecho o se distrae mil veces." A partir de los tres meses, los niños también pueden llorar al mamar; empiezan a succionar y luego se ponen a bramar con desesperación. Esto aumenta la angustia de la madre, puesto que nota los pechos extremadamente blandos, tiene la sensación de que apenas produce leche y es posible que haya dejado de notar las subidas de la leche.
Esta situación tiene una explicación lógica: el cuerpo materno es muy sabio y modifica el sistema de producción de leche para optimizar el proceso. Ahora la glándula mamaria está preparada para fabricar la leche en el momento que el niño la requiera, y el cuerpo tarda sólo 2,2 minutos en desencadenar el reflejo de eyección y proveer al niño de toda la leche que le hace falta. Lo cierto es que los niños suelen mostrarse molestos con este cambio. La crisis de los tres meses es a menudo el momento en que se inicia la suplementación con leche artificial y el abandono paulatino de la lactancia materna.
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Crisis de los 4 y 8 meses
A los 4 meses los bebés incorporan fases de sueño que al nacer no tenían. Esto produce que aumenten sus despertares, ya que se mantienen más tiempo en un estadio de sueño ligero. A los 8 meses, los bebés inician la etapa llamada "angustia por separación", donde empiezan a entender que son un ser independiente de su madre, lo que les produce una desazón terrible y creen que van a "perderla" si la pierden de vista.
Duración de la Lactancia Materna: Perspectivas Históricas y Científicas
Una pregunta frecuente es: "¿Hasta cuándo hay que dar el pecho?" o "¿Hasta cuándo puedo dar de mamar a mi hijo?". La duración de la lactancia es una decisión que debe tomar la madre, teniendo en cuenta factores como su disponibilidad laboral, la salud del bebé y su capacidad para digerir alimentos complementarios.
La Academia no ha establecido un límite superior a la duración de la lactancia materna, y hay niños que son amamantados hasta los 4, 5 o 6 años. Esto puede ser infrecuente, pero no perjudicial. No hay forma de saber con certeza cuál es la duración "natural" de la lactancia materna, puesto que en realidad lo natural como tal no existe en un sentido fijo.
Evidencia histórica y antropológica
La antropología, etnografía y etología estudian el comportamiento humano y animal. Se han encontrado testimonios en todas las épocas referidos a la lactancia materna, desde el 1900 a.C. Distintos escritos de Grecia (desde el siglo IV a.C.) y del Imperio Romano (siglos I a IV d.C.) atestiguan duraciones de lactancias maternas de 2 a 3 años. El desarrollo de la dentición de leche ha sido considerado factor decisivo de destete en muchas culturas.
A lo largo de la historia, figuras como Luis Vives (1525) o el obstetra Jacques Guillemeau (1550-1613) mencionaban duraciones de lactancia de varios años, hasta los 6 años o hasta que toda la dentición temporal hubiera erupcionado.
Perspectiva psicológica y estudios científicos
Desde distintas disciplinas no hay base científica que justifique ningún tipo de prejuicio respecto a amamantar durante varios años. Los estudios no reportan riesgos psicológicos o perjuicios en lactancias prolongadas, aunque algunos mencionan un incremento del riesgo de VIH en ciertos contextos o la malnutrición en países en vías de desarrollo asociada a lactancias maternas prolongadas exclusivas (por falta de buena alimentación complementaria).
Por otro lado, los estudios suelen encontrar una disminución del riesgo de leucemia y asma. Algunos autores de la Orientación Psicodinámica, como Sigmund Freud, no establecían una edad ideal de destete, considerando prematuro el destete antes de los 6-9 meses o incluso 11 meses. Melanie Klein afirmaba que hasta los 2 años era "un factor muy favorable para el equilibrio y desarrollo de los niños".
En el Psicoanálisis, la Teoría de la Frustración (Winnicot) puede interpretarse para justificar el destete, argumentando que la frustración es necesaria para el desarrollo. El Conductismo prioriza la independencia de los niños y la separación, mientras que las teorías sistémicas consideran a la familia como un sistema y trabajan con todos sus miembros.
Factores que Influyen en el Inicio y Mantenimiento de la Lactancia Materna
Aunque la OMS y todas las sociedades científicas recomiendan la lactancia materna exclusiva (LME) durante los seis primeros meses de vida, las cifras publicadas en la mayoría de los estudios no muestran que esta recomendación se cumpla totalmente. El abandono temprano de la lactancia materna es un problema importante en las sociedades occidentales.
Estudio LAyDI en España
Un estudio prospectivo, multicéntrico y longitudinal de ámbito nacional (LAyDI) en España, realizado entre 2017 y 2018, analizó las tasas y factores relacionados con la lactancia materna. Los resultados mostraron que el 90,7% de los recién nacidos iniciaron lactancia materna al nacimiento. La cifra de LME fue del 66,4% a los 15 días y del 35,2% a los 6 meses. Cualquier tipo de lactancia materna (LMT) a los 6 meses fue del 61,7%, con una mediana de supervivencia de LMT de 6,0 meses.
Factores asociados al inicio y duración de la lactancia
El estudio identificó varias variables relacionadas con la LME a los 15 días y con una mayor duración de la LMT:
Variables relacionadas con LME a los 15 días:
- Tener hijos previos.
- Nivel de educación de la madre.
- Ausencia de enfermedad durante el embarazo.
- No separación madre e hijo al nacer.
- No utilización de chupete.
- No existencia de problemas en pezones.
- Momento de decisión del tipo de lactancia.
Variables relacionadas con mayor duración de LMT:
- Relación de los padres mayor de 5 años.
- No uso de chupete.
- Colecho al mes de vida.
- Decidir lactancia materna antes o durante el embarazo.
- Recibir información sobre lactancia durante el embarazo.
- Utilizar apoyo de asociaciones de lactancia.
Estos datos sugieren que existen factores sobre los que se puede actuar para mejorar los resultados y fomentar el inicio y mantenimiento de la lactancia materna.
Apoyo a la Lactancia Materna
La introducción de la cultura del biberón en nuestra sociedad llevó a que los conocimientos relacionados con la lactancia materna se perdieran, e incluso las normas asociadas a la alimentación con biberón fueron exportadas a la lactancia materna, como la imposición de horarios. Esto no quiere decir que hay un momento en que la lactancia deja de ser a demanda, sino que la manera de mamar se va a ir modificando a medida que el bebé crezca, y no tiene por qué hacer menos tomas.
El apoyo a la lactancia, los permisos parentales remunerados y el cuidado infantil en familias trabajadoras son, según UNICEF, los pilares básicos de las políticas familiares. Los Bancos de Leche Humana son una iniciativa determinante para cerrar la brecha entre los bebés nacidos prematuros o enfermos y los bebés nacidos sanos y a término, para que todos ellos y sus familias puedan acceder, con la mayor igualdad posible, a su Derecho a la lactancia materna.

Con la finalidad de apoyar el inicio de la lactancia materna, se han creado herramientas interactivas y accesibles desde cualquier dispositivo, que recogen la información más importante para comenzar una lactancia materna con éxito y cuentan con una amplia variedad de recursos interactivos.
Crecimiento del Bebé y Percentiles
En todo el mundo hay bebés con distintos pesos y medidas, y la gran mayoría de ellos son bebés sanos y saludables; la variedad de peso y talla de los niños sólo muestra la diversidad dentro de la raza humana. En términos generales, los bebés nacen con un peso determinado y suelen perder entre el 7% y el 10% durante los primeros días de vida. Se sabe que si se mejora la calidad asistencial al parto y la lactancia materna, las pérdidas de peso son inferiores.
El crecimiento de un niño debe ser controlado por el pediatra en la consulta una vez al mes o cuando sea necesario.
Entendiendo los percentiles de crecimiento
Los percentiles son tablas donde se representa el crecimiento normal de los lactantes sanos. Existen 5 curvas ascendentes marcadas sobre una tabla que corresponden a los percentiles: 3, 15, 50, 85 y 97. Estas curvas no son más que la representación de la normalidad en cuanto al peso y la talla de los niños; por tanto, tan normal es que un niño sano esté en el percentil 3 como en el 90. Tan sano está el bebé que se sitúa en un percentil 15 como el que se sitúa en 97.
En 2006, la OMS presentó sus propios patrones de crecimiento infantil, elaborados con una gran muestra de bebés amamantados, que son mucho más correctos en cuanto a su elaboración. Es importante entender que los percentiles representados en el papel (las curvas) no son la representación exacta del crecimiento real de los niños; los bebés no crecen dibujando un arco tan regular y perfecto. Los arcos son el resultado de pulir los datos y hacer las líneas más simples. Realmente, los percentiles son "peldaños irregulares", que es justo lo que los bebés suelen hacer durante su crecimiento, fluctuar dentro de distintos percentiles.
También es importante entender que no tiene nada que ver el percentil con el que se nace con la evolución de peso posterior que realizará el niño. Si un niño se mueve en percentiles bajos en ambas tablas, seguramente es porque es un niño sano y normal, pero de medida pequeña. Hay un 3% de niños sanos por debajo del percentil 3. Del mismo modo, bajo ningún concepto todos los bebés deben estar en "la media". Por su propia definición, debe haber tantos bebés por debajo de la media como por encima de ella. Las tablas de peso, talla y otras de la OMS están disponibles en su sitio web.