Aislamiento de *Bacillus cereus* y su Toxina Cereulida en Fórmulas Infantiles: Información Esencial

En los últimos meses, el foco de la seguridad alimentaria se ha centrado en las leches de fórmula infantiles debido a la posible presencia de cereulida, una toxina producida por la bacteria Bacillus cereus. Esta situación ha llevado a alertas sanitarias y retiradas de productos en varios países, generando preocupación entre las familias y la comunidad médica.

Contexto de la Alerta Sanitaria Global

Desde el mes de diciembre, diferentes marcas de leche de fórmula infantil han sido retiradas del mercado debido a la presencia de esta toxina en su composición. Este suceso no se ha limitado a un solo país, sino que ha afectado a varios, tanto dentro como fuera de la Unión Europea. Según las autoridades europeas, los productos retirados han tenido una amplia distribución, por lo que la probabilidad de exposición a un lote de fórmula contaminada ha sido de moderada a alta para los lactantes que la consumen.

En España, se han notificado ocho casos de lactantes que sufrieron vómitos y problemas gastrointestinales tras consumir leches infantiles cuya composición se investiga por posible contaminación con cereulida. Cinco de estos pequeños tuvieron que ser hospitalizados, tal y como recoge el boletín de alertas del Centro Europeo para el Control de Enfermedades (ECDC). En Europa, se han registrado unos 60 casos relacionados de alguna forma con este suceso, incluyendo casos confirmados de cereulida en muestras clínicas en Bélgica y casos investigados en Francia y el Reino Unido.

La vicepresidenta de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (Aepap), Teresa Cenarro, ha señalado que vincular directamente la causa de los vómitos con la contaminación es "complicado" en algunos casos, ya que el informe del ECDC apunta que en ninguno de los casos españoles la causa ha podido confirmarse mediante estudios de laboratorio. No obstante, las retiradas de productos se realizan como una medida de precaución para la salud pública, impulsadas por evaluaciones de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA).

mapa de los países afectados por la alerta de leche de fórmula

Comprendiendo *Bacillus cereus* y la Toxina Cereulida

*Bacillus cereus*: Características y Distribución

Bacillus cereus (B. cereus) es una bacteria Grampositiva con forma de bacilo, aerobia y anaerobia facultativa, ampliamente distribuida en el medio ambiente, incluyendo el suelo, el agua y las plantas. Se caracteriza por su capacidad de formar esporas resistentes al calor, lo que le permite sobrevivir en condiciones extremas como altas temperaturas, bajo pH o radiación. Aunque existen numerosas especies en el género Bacillus, B. cereus es la que se asocia con mayor frecuencia a enfermedades humanas.

Este patógeno está presente de forma natural en una amplia variedad de materias primas y productos alimenticios, tanto de origen animal como vegetal. Es responsable de dos tipos de enfermedades alimentarias asociadas con la ingestión de células vegetativas, esporas o toxinas producidas por la bacteria:

  • Síndrome diarreico: Se produce cuando se ingieren alimentos que contienen la bacteria, la cual genera enterotoxinas dentro del intestino. Los síntomas incluyen dolor abdominal y diarrea.
  • Síndrome emético (vómitos): Ocurre tras ingerir alimentos contaminados con la toxina cereulida, una toxina que se produce en el alimento antes de ser consumido.

Cereulida: La Toxina Preocupante

La cereulida es una toxina emética producida por algunas cepas de Bacillus cereus. Es la que más preocupa en la situación actual de las fórmulas infantiles debido a sus características particulares:

  • Es extremadamente termoestable, lo que significa que no se destruye hirviendo o con tratamientos térmicos convencionales.
  • Es resistente a la acidez gástrica.
  • Actúa principalmente provocando náuseas, vómitos y dolor de estómago entre 30 minutos y seis horas después de su ingestión.

En el caso de los bebés más pequeños, la cereulida "puede alterar el equilibrio salino del organismo y provocar complicaciones como la deshidratación", según explica Teresa Cenarro. Los posibles efectos negativos para la salud se consideran de bajos a moderados y dependen de la edad del lactante. No obstante, "hay que vigilar a los recién nacidos y los lactantes menores de seis meses, que son los que corren un mayor riesgo de padecer enfermedades graves por un sistema inmunitario aún en desarrollo", apunta la pediatra.

infografía sobre las características de la bacteria Bacillus cereus y la toxina cereulida

Origen y Desafíos en la Detección de la Contaminación

La Ruta de Contaminación Industrial

Según la información que ha trascendido, el problema de la contaminación en las leches de fórmula se debe a una alteración en un ingrediente clave suministrado por un mismo proveedor a diferentes marcas. Se trata del ácido araquidónico (ARA), un ácido graso omega 6 que cumple una función importante para el desarrollo del sistema nervioso en los bebés y que se utiliza como suplemento en algunas leches de fórmula.

Miguel Ángel Lurueña, doctor en Ciencia y Tecnología de los Alimentos, aclara que, a nivel industrial, este ácido graso es producido por bacterias dentro de biorreactores mediante fermentación. En este proceso, podría haberse dado una de las causas de la contaminación, ya que "podría haber ocurrido que se hayan desarrollado bacterias indeseables durante la fermentación y hayan producido esa toxina que ha acabado contaminando este ácido graso".

Desafíos en la Detección Previa

Un reto significativo en la prevención de esta situación es la dificultad de detectar la toxina de forma rutinaria. Los análisis de riesgos suelen centrarse en los peligros más probables, y la cereulida, hasta ahora, no había sido un problema o riesgo frecuente en este tipo de productos. Como explica Lurueña, no se analizan todos los posibles contaminantes porque sería imposible.

Además, aunque la esterilización es eficaz para eliminar la bacteria Bacillus cereus, la cereulida ya formada es extremadamente resistente a las altas temperaturas y difícil de destruir, incluso con tratamientos térmicos convencionales. Esto subraya la importancia de los controles en todas las etapas de la cadena de producción, especialmente en la materia prima.

La incidencia real de las intoxicaciones por Bacillus cereus es desconocida, ya que muchos casos son leves y no llegan a atención médica. Además, estas infecciones no son de declaración obligatoria en la mayoría de los países y la confirmación en laboratorio resulta compleja.

Sintomatología y Manejo Clínico en Lactantes

Síntomas Claves de Posible Intoxicación

Los síntomas de una intoxicación alimentaria y un virus gastrointestinal infantil son, según Teresa Cenarro, "indistinguibles", ya que ambos procesos se traducen en los mismos síntomas: dolor abdominal, vómitos y diarreas. En el improbable caso de que un lactante consumiera un producto afectado y desarrollara síntomas, lo más habitual sería:

  • Vómitos repetidos
  • Diarrea
  • Malestar digestivo

Es fundamental que las familias estén atentas a los signos de alarma, independientemente de la causa:

  • Vómitos persistentes
  • Rechazo completo de tomas
  • Decaimiento marcado
  • Signos de deshidratación (como boca seca, falta de lágrimas al llorar, menos pañales mojados o una fontanela hundida en bebés pequeños).

Recomendaciones para Familias y Profesionales de la Salud

Ante la aparición de cualquiera de los síntomas mencionados, Cenarro insiste en la importancia de la "vigilancia del menor", monitorizando la repetición y duración temporal de los síntomas. Un indicador clave de la no deshidratación es si el menor orina con regularidad. También hay que observar si el bebé se muestra quejicoso o lloroso por malestar.

La recomendación principal es vigilar que no haya signos de deshidratación. Si esta es leve, se indicarán sueros de reposición. Si el bebé necesita cuidados específicos o más intensos, sí se indica el ingreso hospitalario. "Ante la duda, lo mejor es acudir a su médico, para abordar la situación de la forma más adecuada", insiste la pediatra. El Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades (ECDC) recomienda acudir a un centro de asistencia sanitaria o, si los síntomas son graves, a un servicio de urgencias.

Para las familias cuyos lotes de fórmula estén afectados por la alerta sanitaria, se recomienda:

  1. Revisar el lote del producto: Solo están implicados lotes concretos, no toda la fórmula ni toda la marca. Los listados y la información oficial están disponibles en los canales de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) y en las propias webs de las marcas.
  2. No consumir el producto afectado: Seguir las instrucciones de retirada y devolución indicadas por las autoridades o la marca.
  3. Contactar con el servicio de atención al cliente de la marca: Para resolver dudas o si se necesita orientación.

Respuesta Regulatoria y Epidemiológica

Red de Alerta Alimentaria Europea (RASFF) y Agencias Implicadas

En Europa, existe una red muy estricta de vigilancia, la Red de Alerta Alimentaria Europea (RASFF), que permite que, cuando un país detecta una incidencia, todos los demás sean informados de forma inmediata. En España, esta información la canaliza la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN).

La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) ha realizado evaluaciones para ayudar a los gestores de riesgos de la UE a determinar cuándo deben retirarse los productos del mercado. La EFSA ha recomendado una Dosis de Referencia Aguda (ARfD) de 0,014 μg/kg de peso corporal y día para la cereulida en lactantes, utilizando la emesis (vómitos) como efecto adverso agudo crítico. Para estimar la exposición a corto plazo, la EFSA ha confirmado valores de 260 ml por kilogramo de peso corporal para preparados para lactantes y 140 ml para preparados de continuación.

Según el informe de zoonosis de la Unión Europea "One Health 2023", las toxinas de Bacillus cereus fueron la segunda causa de brotes de enfermedades transmitidas por alimentos en la UE, con 474 brotes, solo por detrás de Salmonella. En total, se vieron afectadas 4.665 personas, con 101 hospitalizaciones y 4 fallecimientos (en personas vulnerables).

Casos Reportados y Vigilancia Reforzada

El ECDC advierte de que los productos contaminados están "ampliamente distribuidos" en la Unión Europea y en otros países. Por ello, se considera que el riesgo global para los niños menores de un año en la Unión Europea es moderado, ya que los neonatos y los lactantes menores de seis meses son más propensos a desarrollar síntomas y más sensibles a la deshidratación y a alteraciones electrolíticas.

Como medidas para reducir el riesgo, el ECDC y la EFSA están elaborando una Evaluación Rápida de Brote (ROA). El ECDC insta a los Estados miembros a seguir compartiendo la información sobre los casos detectados y sus investigaciones, y a colaborar "estrechamente" con las autoridades de seguridad alimentaria en las investigaciones nacionales para analizar el posible vínculo con los lotes de fórmula retirados.

El director general de Salud Pública del Ministerio de Sanidad de España, Pedro Gullón, ha apuntado que su departamento ha reforzado la vigilancia. No obstante, ha añadido que es "muy difícil de demostrar" un vínculo causal seguro entre esta toxina y la ingesta de leche infantil en todos los casos, dado que "estos productos se consumen mucho" y no se ha observado un aumento exponencial de afectados con síntomas que suelen ser de "pequeñas diarreas".

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