La fertilidad es un aspecto crucial de la salud reproductiva, y la edad juega un papel significativo en ella. A medida que las personas envejecen, ocurren cambios naturales en el cuerpo que pueden influir en la capacidad de concebir, así como en la calidad de los gametos (óvulos y espermatozoides) y en la posibilidad de llevar un embarazo a término con éxito. Aunque la sociedad actual muestra una tendencia creciente a retrasar la maternidad y paternidad, el «reloj biológico» sigue siendo un factor determinante.

La fertilidad femenina: el factor de la reserva ovárica
La fertilidad de la mujer está estrechamente ligada a la calidad y cantidad de sus óvulos. Las mujeres nacen con una dotación ovárica finita, estimada entre uno y dos millones de ovocitos. A lo largo de la vida, este número disminuye de manera constante:
- Durante la pubertad, el número se reduce a unos 400.000 ovocitos.
- De estos, solamente unos 400-500 serán ovulados durante toda la vida reproductiva.
La disminución de la fertilidad con la edad es un proceso natural debido a la pérdida de esta reserva ovárica. A medida que la mujer envejece, los óvulos también lo hacen, lo que conlleva una mayor frecuencia de anomalías genéticas. Además, los folículos se vuelven menos sensibles a las hormonas sexuales, requiriendo mayor estimulación, lo cual genera cambios en la duración del ciclo menstrual.
Etapas reproductivas y probabilidad de embarazo natural
La fertilidad alcanza su máximo entre los 20 y 24 años. A continuación, se detallan las posibilidades de concepción según la edad:
| Edad de la mujer | Probabilidad mensual de embarazo natural |
|---|---|
| < 30 años | 20-25% |
| 30-35 años | 15-20% |
| 36-39 años | 8-12% |
| 40-42 años | 5-8% |
| > 43 años | < 5% |
La fertilidad masculina y la edad
La fertilidad masculina también se ve afectada por la edad, aunque su disminución no es tan acentuada como en las mujeres. Los hombres no experimentan una "menopausia", pero a partir de los 40-45 años se observan cambios significativos en el tejido testicular y la calidad seminal:
- Reducción del volumen seminal y menor concentración de espermatozoides.
- Disminución de la motilidad y aumento de alteraciones morfológicas.
- Fragmentación del ADN espermático, asociada a un mayor riesgo de aborto.
- Posibles alteraciones genéticas (duplicaciones o translocaciones) que pueden afectar a la descendencia.
Fragmentación del ADN de los Espermatozoides en Reproducción Asistida
Opciones ante el paso del tiempo
Afortunadamente, los avances en la medicina reproductiva ofrecen múltiples opciones para superar los desafíos relacionados con la edad.
Preservación de la fertilidad
La vitrificación de óvulos permite a las mujeres conservar sus gametos con la calidad biológica del momento de la congelación para su uso futuro. Esta técnica es especialmente recomendada para mujeres que desean posponer la maternidad por motivos personales o profesionales.
Tratamientos de reproducción asistida
Cuando la concepción natural no es posible, existen diversas alternativas:
- Inseminación Artificial (IA): Eficaz en mujeres jóvenes con reserva ovárica adecuada.
- Fecundación in Vitro (FIV): El tratamiento más utilizado en mujeres mayores de 35 años.
- Diagnóstico Genético Preimplantacional (PGT): Recomendado para reducir el riesgo de transferir embriones con alteraciones cromosómicas, especialmente en parejas de edad avanzada.
- Donación de óvulos o embriones: Una opción con tasas de éxito elevadas (cercanas al 65-70%) para casos de baja reserva ovárica o calidad ovocitaria comprometida.
Es fundamental recordar que, a partir de los 35 años, los riesgos de complicaciones durante el embarazo -como hipertensión, diabetes gestacional y anomalías cromosómicas- aumentan. Por ello, se recomienda realizar chequeos médicos regulares y mantener un estilo de vida saludable, evitando el consumo de alcohol y tabaco.