Desde las primeras alertas de la Asamblea Mundial de la Salud en 1974 y 1978, las bajas tasas de incidencia y duración de la lactancia materna han sido reconocidas como un problema de salud pública. En las últimas tres décadas, diversos organismos internacionales han publicado recomendaciones y planes de acción para abordar esta situación.

La evidencia científica reciente avala la superioridad nutricional de la leche materna para la alimentación del recién nacido y lactante. Esta superioridad se debe a la especificidad de nutrientes, máxima biodisponibilidad, aporte de células vivas (linfocitos y macrófagos), enzimas digestivas, inmunomoduladores, factores de crecimiento y receptores análogos.
Consciente de los grandes beneficios que el amamantamiento comporta para la salud de las madres, sus hijos y la sociedad en general, el Comité de Lactancia Materna de la AEP publica este documento. Su objetivo es proporcionar una guía básica de actuación que contribuya al manejo, la protección y el apoyo a la lactancia materna, siguiendo las recomendaciones internacionales vigentes y la evidencia científica más reciente.
Situación actual de la lactancia materna en España
En España, los datos de la encuesta dirigida por el Comité de Lactancia de la Asociación Española de Pediatría en 1997, recogen una prevalencia de lactancia materna de alrededor del 20 % a los 4 meses. La prevalencia y duración de la lactancia materna en todos los países europeos está muy por debajo de lo recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Los resultados de estudios recientes dibujan una situación poco alentadora: los países europeos no cumplen las políticas y recomendaciones de la Estrategia Global para la Nutrición del Lactante y Niño Pequeño. Además, no se cumplen las metas de la Declaración de Innocenti, la formación de los profesionales sanitarios es inadecuada e incompleta, y la iniciativa "Hospitales Amigos de los Niños" está poco implantada (en España, solo 12 maternidades tienen este galardón).
En España no se dispone de un sistema adecuado de monitorización de la lactancia, por lo que los datos provienen de estudios locales con diferente metodología, lo que permite solo un mapa aproximativo de la situación real.
Barreras y problemas del amamantamiento
En la instauración y el mantenimiento de la lactancia influyen negativamente:
- La falta de información y apoyo prenatal y posnatal a la madre y su familia.
- Las prácticas y rutinas inadecuadas en las maternidades y en atención primaria.
- La escasa formación de los profesionales y autoridades sobre lactancia materna.
- El escaso apoyo social y familiar a la madre que amamanta.
- La utilización inapropiada de la publicidad de sucedáneos de leche materna.
- La visión social de la alimentación con biberón como norma en medios de comunicación y publicaciones.
- La distribución de muestras de leche artificial, tetinas o chupetes en centros de salud, maternidades, farmacias y comercios.
- La escasez de medidas de apoyo a la madre lactante con trabajo remunerado.
- Algunos mitos sociales (miedo a perder la silueta o la deformación de los senos) y el temor a la pérdida de libertad de la mujer que amamanta.
Existen grupos sociales con mayor riesgo, como algunos grupos étnicos o emigrantes, progenitores con bajo nivel de estudios o trabajos precarios, familias sin figura paterna, y problemas en el recién nacido (bajo peso al nacimiento, prematuridad, cesárea, partos múltiples).
En el abordaje de muchas de estas barreras, el pediatra se encuentra en una situación privilegiada para influir positivamente. Mantener al día la formación en lactancia materna y ser un agente activo, capaz de apoyar y promover la lactancia, es un reto gratificante con grandes beneficios para niños, madres, pediatras y sociedad.
Problemas derivados de la alimentación con sucedáneos
Dada la evidencia científica de que la lactancia materna beneficia al lactante desde el nacimiento y que sus efectos se prolongan durante años, el amamantamiento debería ser la norma biológica. Por ello, es preferible hablar de los problemas o perjuicios causados por la lactancia artificial.
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Comparados con los lactantes amamantados, los no amamantados tienen más enfermedades, y estas son más graves y más largas, no solo durante la época de lactancia, sino muchos años después. La lactancia artificial debería ser la excepción, y los médicos y pediatras deberían indicarla con el mismo cuidado y conocimiento de los riesgos que con otros sustitutos de sustancias biológicas.
Problemas a corto plazo
La alimentación con sucedáneos eleva el riesgo de:
- Muerte súbita del lactante.
- Mortalidad posneonatal durante el primer año de vida (en países desarrollados).
- Mortalidad infantil en menores de 3 años.
- Más procesos infecciosos (gastroenteritis, infecciones respiratorias y de orina), que son más graves y generan más hospitalizaciones.
- Más dermatitis atópica, problemas respiratorios y asma si pertenecen a una familia de riesgo alérgico.
- El 83 % de los casos de enterocolitis necrosante son debidos a la alimentación neonatal con sucedáneos de leche materna.
Problemas a más largo plazo
Al no recibir lactancia materna, el sistema inmunitario digestivo y sistémico del lactante no es estimulado activamente, lo que explica por qué los niños no amamantados desarrollan:
- Una respuesta inmunitaria menor a las vacunas.
- Mayor riesgo de padecer enfermedad celíaca, enfermedades autoinmunes, enfermedad inflamatoria intestinal, diabetes mellitus y algunos tipos de cáncer (leucemias o esclerosis múltiple en la edad adulta).
- En niñas no amamantadas, un riesgo mayor de padecer cáncer de mama premenopáusico o posmenopáusico en la edad adulta.
- Mayor prevalencia de caries y peor desarrollo orofacial y mandibular, ocasionando una mayor necesidad de correcciones ortodónticas.
- Mayor incidencia de hernias inguinales.
- Peor desarrollo psicomotor y social durante el primer año de vida.
- Puntuaciones inferiores en los tests cognitivos y de coeficiente intelectual, y peores resultados en matemáticas y menor agudeza visual en la etapa escolar.
- El vínculo maternofilial parece ser menor, lo que ha sido asociado con un riesgo más elevado de maltrato y abuso sexual en algunos estudios.
La OMS trabaja en nuevos estándares de desarrollo físico, ya que el crecimiento de los lactantes amamantados es diferente: ganan menos peso y son más delgados al final del primer año de vida. Esto podría explicar la disminución de hasta el 20 % del riesgo de obesidad en la adolescencia en niños amamantados 7 meses o más, y un menor riesgo cardiovascular y cifras más bajas de presión arterial en la edad adulta.
Perjuicios para la madre
Las madres que no amamantan también dejan de recibir beneficios físicos y hormonales, lo que conlleva un aumento del riesgo de:
- Hemorragia uterina posparto.
- Mayor tiempo de hemorragia menstrual a lo largo de la vida.
- Diversas infecciones.
- Fractura espinal y de cadera posmenopáusicas.
- Cáncer de ovario.
- Cáncer de mama (la lactancia disminuye el riesgo en un 4,6 % por cada 12 meses de amamantamiento).
- Disminución del riesgo de artritis reumatoide.
Perjuicios para la comunidad y el medio ambiente
La lactancia artificial supone un aumento importante del gasto sanitario (el gasto por el incremento de la morbilidad se estima en 3,6 billones de dólares anuales en EE. UU.). Esta morbilidad ocasiona un aumento del absentismo laboral de los progenitores, quienes, además, disponen de menos tiempo libre y ven incrementado su gasto familiar por la compra de medicamentos, sucedáneos y utensilios.
La fabricación, transporte y utilización de sucedáneos genera basura, gasta agua y electricidad, y contribuye a la contaminación medioambiental.
Contraindicaciones y falsas contraindicaciones para la lactancia
Aunque la mayoría de los lactantes se beneficiarán de la alimentación al seno materno, existen circunstancias que la contraindican.
Contraindicaciones reales
La lactancia está contraindicada en España en casos de:
- Enfermedad materna por Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH), así como por Virus de la Leucemia Humana (HTLV) I y II.
- Madres dependientes de drogas de abuso.
- Isótopos radiactivos mientras exista radiactividad en la leche materna.
- Algunos fármacos como los quimioterápicos o antimetabolitos hasta que se eliminan de la leche (consultar www.e-lactancia.org).
- Galactosemia clásica (déficit de galactosa-1-uridil transferasa) del lactante.
Falsas contraindicaciones para la lactancia materna
A menudo, por desconocimiento o miedo, se suspende la lactancia por causas no justificadas. Es importante destacar que NO contraindican la lactancia:
- La infección materna por virus de la hepatitis B (VHB). Los hijos deben ser vacunados y recibir inmunoglobulina al nacimiento.
- La infección materna por virus de la hepatitis C (VHC). No hay casos descritos de transmisión a través de la leche ni el amamantamiento aumenta la incidencia de transmisión vertical.
- La infección materna por citomegalovirus (CMV). La madre portadora de anticuerpos puede amamantar sin riesgo a su lactante sano a término.
- La tuberculosis activa en la madre. Si la madre es bacilífera, se debe iniciar tratamiento antituberculoso y administrar al lactante profilaxis.
- La fiebre materna, salvo si la causa es una de las contraindicaciones reales.
- La enfermedad materna que precisa medicación compatible con la lactancia. Para la mayoría de los procesos existe tratamiento adecuado compatible (consultar www.e-lactancia.org).
- El tabaquismo materno. Si bien debe advertirse a los padres que fumen siempre fuera de la casa y alejados del niño, el lactante hijo de madre fumadora estará más protegido si su madre le da el pecho.
- La ingesta de alcohol debe desaconsejarse, pero la toma ocasional de alguna bebida alcohólica de baja graduación (vino, cerveza) puede admitirse advirtiendo a la madre para que no amamante en las 2 horas siguientes.