La Lactancia Inducida en la Adopción Homoparental y Familias Diversas

La adopción de un recién nacido por parte de una familia homoparental presenta diversas particularidades, entre las cuales destaca la posibilidad de inducir la lactancia materna, un proceso que permite a las madres no gestantes ofrecer el pecho a sus hijos. Este enfoque no solo aborda un aspecto fisiológico de la crianza, sino que también dialoga con el contexto social, legal y emocional de las familias diversas.

La Lactancia Inducida: Un Puente de Vínculo y Nutrición

El Fenómeno de la Lactancia Inducida

Normalmente, la producción natural de leche materna, conocida como lactancia, es el resultado de una compleja interacción hormonal durante los últimos meses del embarazo, que involucra el estrógeno, la progesterona y el lactógeno placentario humano. La lactancia inducida busca replicar exitosamente este proceso, permitiendo a personas que no han gestado amamantar a un bebé.

Las madres no gestantes en parejas de mujeres, las madres mediante adopción o maternidad subrogada están a favor de la lactancia inducida. Es importante mencionar que la lactancia inducida puede ser medicada o no medicada e incluso apoyarse en un relactador. Las “xaternidades”, referidas a nuevos modelos de crianza donde la estructura familiar no corresponde con el generismo impuesto ni la heteronorma, ponen en discusión, desde un enfoque de género y derechos, cómo se asume la lactancia humana, cuáles son los mandatos y cómo se acompaña a los géneros no binarios y trans y a las orientaciones sexuales no normadas.

Esquema de las hormonas implicadas en la producción de leche materna

Preparación para la Inducción de la Lactancia

Si se dispone de varios meses para prepararse, el proveedor de atención médica puede prescribir una terapia hormonal, como un suplemento de estrógeno o progesterona, para imitar los efectos del embarazo. Aproximadamente dos meses antes de comenzar a dar el pecho, es probable que se deba suspender la terapia hormonal e iniciar la extracción de leche con un sacaleches eléctrico de uso hospitalario. Esto favorece la producción y liberación de prolactina.

El régimen de extracción de leche suele comenzar con cinco minutos tres veces al día, aumentando progresivamente a 10 minutos cada cuatro horas (incluyendo al menos una vez durante la noche), para finalmente llegar a 15-20 minutos cada 2 o 3 horas. Si el tiempo de preparación es limitado, la terapia hormonal podría no ser una opción, y el proveedor de atención médica podría recomendar otros medicamentos para ayudar a inducir la lactancia.

Una vez que se comienza a amamantar al bebé, el proveedor de atención médica puede sugerir seguir sacándose leche, incluso después de las tomas, para ayudar a establecer una producción adecuada.

Estrategias y Apoyos para la Lactancia

Incluso si la lactancia inducida es exitosa, es posible que se necesiten alimentaciones complementarias con leche artificial o leche humana de donante pasteurizada, especialmente durante las primeras semanas. Para fomentar la estimulación continua del pezón y del pecho, se puede usar un complemento de alimentación, también conocido como relactador o SNS (Sistema Nutricional Suplementario).

El relactador consiste en la colocación de una sonda que se adhiere por un lado al pezón y por el otro a una bolsa de leche (que puede contener leche de fórmula o de donante). El bebé succiona a la vez de la sonda y del pezón, lo que estimula la producción de leche materna mientras recibe los nutrientes necesarios. La alimentación complementaria también puede administrarse con un biberón.

Ilustración de un sistema de nutrición suplementaria (SNS) en uso

Testimonios y Evidencia

Susana, una residente de Tarragona y madre de una niña adoptada de 13 meses de Colombia, compartió su experiencia positiva: "Durante el periodo de espera leí sobre la posibilidad de darle el pecho a mi bebé adoptado. Me puse en contacto con varios grupos de apoyo a la lactancia materna para informarme. Alba, la asociación pro lactancia de Cataluña, me ayudó bastante. Seguí sus consejos y empecé con la estimulación de la leche mediante un sacaleches o manualmente unas tres semanas antes de recoger a mi hija. Dolía bastante, pero funcionaba, ya que me salía algo de leche. Y cuando me la dieron (la recogimos en su país) con sólo 4 días, pude empezar enseguida con la lactancia. Ella se cogió muy bien al pecho; se notaba que lo quería y fue, por lo tanto, ella la que me ayudó. No hubo ningún problema, fue algo natural. Como al principio no tenía mucha leche, utilicé el sistema SNS (sistema nutricional suplementario), también llamado el relactador. Lo seguí utilizando hasta el final de la lactancia, que fue hacia los 5 meses y medio. Una vez que empecé con las papillas, la cantidad de leche disminuyó. Me parecía un buen momento para dejarlo. Pero estoy muy contenta de haberla podido dar mi pecho. Ella es muy sana, crece bien, es alegre y guapísima y lo de darle el pecho lo viví como un premio adicional. También es muy bueno para el vínculo. Tenerla contra mi pecho, con su tez algo más oscura que la mía, me ha hecho sentirme muy feliz. No he podido llevarlo en mi vientre, pero sí darle mi leche."

Un estudio americano con 240 madres adoptivas demostró que el 82% logró la subida de leche en 6 semanas con ayuda del SNS, tanto en madres que nunca habían estado embarazadas como en aquellas que habían amamantado previamente a un hijo biológico. Las cantidades variaron desde unas pocas gotas hasta casi cubrir la demanda del bebé, utilizando métodos naturales como una alta ingesta de líquidos y la frecuente estimulación del pecho, sin recurrir a medicamentos que pudieran perjudicar al bebé.

La lactancia materna no solo beneficia al bebé en el ámbito fisiológico (aumenta las defensas), sino que también crea un vínculo íntimo entre la madre y su hijo, lo cual adquiere mayor importancia en el contexto de una adopción.

La Adopción Homoparental: Realidad y Percepciones

Definición y Vías hacia la Paternidad

Una familia homoparental es aquella donde una pareja de dos hombres o dos mujeres se convierten en progenitores de uno o más niños. Estas parejas pueden ser padres o madres a través de la adopción o, en el caso de las mujeres, de la inseminación artificial. El caso del vientre de alquiler es el más controvertido para la bioética, debido a la importancia del apego intrauterino y la lactancia en el desarrollo del niño, aunque con este método también se podría ser padre eficazmente.

En el censo de los Estados Unidos del año 2000, el 33% de las familias compuestas por parejas de mujeres y el 22% de las compuestas por parejas de hombres informaron tener al menos un hijo menor de 18 años viviendo en su casa. Muchas personas LGBT se convierten en progenitores a través de distintas formas, incluyendo relaciones pasadas o actuales, adopción, donantes de esperma y madres de alquiler. Las personas LGBT también pueden proporcionar casas de acogida y cuidar así de menores necesitados en algunos países como Reino Unido o Irlanda.

Contexto Social y Legal

Las familias homoparentales en general, y la adopción homoparental en particular, son temas de continua controversia política en muchos países occidentales, siendo frecuentemente parte de las guerras culturales entre conservadores y social liberales. Ser padre siendo homosexual aún en estos tiempos es algo con lo que se debe lidiar, ya que, aunque se han conseguido algunos logros importantes, otros aspectos siguen siendo complicados.

La adopción homoparental es legal solo en 28 países. Esto parece mucho, pero el camino por recorrer aún es largo, pues en muchos de ellos todavía no es reconocida plenamente. Por ejemplo, la República Checa permite la adopción por vía oblicua, donde uno de los miembros del matrimonio gay puede acceder a la adopción figurando como soltero. Además, en países como Bélgica y Holanda, aunque implementaron la normativa, los niños de países extranjeros no pueden ser adoptados por matrimonios gays, ya que las legislaciones de sus países de origen solo permiten la adopción por parejas heterosexuales. Este no es solo un problema legislativo, sino también social, pues existe la creencia persistente de que no es sano para un menor crecer en un hogar homoparental.

Mapa mundial que ilustra la legalidad de la adopción homoparental por país

Investigación Científica sobre la Paternidad Homoparental

Aunque a veces se afirma en los debates políticos que las parejas heterosexuales son intrínsecamente mejores padres que las parejas del mismo sexo, o que los hijos de lesbianas o padres gais están en peores condiciones que los niños criados por padres heterosexuales, estas afirmaciones no encuentran apoyo en la literatura de investigación científica. Es de vital importancia realizar comparaciones adecuadas; por ejemplo, las diferencias resultantes del número de padres en un hogar no pueden atribuirse al género de los padres o a su orientación sexual.

La investigación científica que ha comparado directamente los resultados de niños con padres gais y lesbianas con los resultados de niños con padres heterosexuales ha sido muy consistente en demostrar que los padres lesbianas y gais son tan aptos y capaces como los padres heterosexuales, y sus hijos son psicológicamente sanos y están tan bien adaptados como los niños criados por padres heterosexuales. Más de 25 años de investigación han documentado que no existe una relación entre la orientación sexual de los padres y cualquier medida emocional, psicosocial y de ajuste del comportamiento de un niño. Estos datos han demostrado que no hay ningún riesgo para los niños en crecer en una familia con uno o más padres gay.

Adultos conscientes y cuidadosos, sin importar si son hombres o mujeres, heterosexuales u homosexuales, pueden ser excelentes padres. La creencia de que los adultos gais y lesbianas no son buenos padres, o que el desarrollo psicológico de los niños de padres gais o lesbianas está comprometido, no tiene bases en la ciencia. De acuerdo con la Asociación Estadounidense de Psicología (APA), no hay pruebas de que la adopción por parejas gays influya negativamente en el desarrollo de un menor, una conclusión a la que se llegó tras numerosos estudios psicológicos y psiquiátricos en niños de hogares homoparentales.

Familias Homoparentales: El Debate que Cambiará la Sociedad

Opiniones Disidentes y Reinterpretaciones

Algunas organizaciones como NARTH y el American College of Pediatricians (que no debe confundirse con la American Academy of Pediatrics) sostienen que la crianza de hijos por parte de familias homoparentales puede tener efectos nocivos en los niños. Sin embargo, estudios como la extensa revisión de Herek en 2006, señalan que la investigación en la que se basan los opositores al matrimonio de parejas del mismo sexo compara el funcionamiento de los niños en familias intactas con padres heterosexuales con el de niños criados por un solo padre tras el divorcio o la muerte de un cónyuge. Estos estudios no incluyen comparaciones directas entre parejas heterosexuales y del mismo sexo en relaciones intactas, y las diferencias observadas son atribuibles a los efectos de la muerte, el divorcio o la crianza monoparental, y no a la orientación sexual de los padres.

El doctor Pablo Roberto Ceccarelli considera que los cambios en las formas de paternidad y de crianza de los hijos, incluyendo la homoparentalidad, no son en su esencia un fenómeno completamente nuevo, sino «reorganizaciones colectivas». Así como en el siglo XX se pronosticaban problemas psíquicos terribles para los hijos de padres separados, ahora se los pronostica para los hijos de matrimonios del mismo sexo. Sin embargo, la evidencia demuestra que la familia tradicional no es el único modelo ideal, y que el padre u otros personajes maternales también pueden ser adecuados. No pocos psicoanalistas coinciden en que este tipo de clivajes no da como resultado necesario niños con problemas psicopatológicos.

Desafíos y Opciones en la Alimentación y Crianza para Familias Diversas

Perspectiva de Género y Derechos en la Lactancia

La Organización Mundial de la Salud (OMS), el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y organizaciones de la sociedad civil celebran del 1 al 7 de agosto la Semana Mundial de la Lactancia Materna, destinada a fomentar la lactancia y mejorar la salud de las niñas y los niños. Esta celebración busca visibilizar que la batalla por las corporalidades combina deseos, derechos y resistencias, y que las desigualdades de género, socioeconómicas, sanitarias y los condicionamientos culturales atentan contra su promoción. Los beneficios de la leche humana son cada vez más claros, tanto para el bebé como para la persona lactante.

Amamantar es una decisión y un derecho que se reconoce hoy en día, pero su vivencia está cargada de estereotipos, roles, mandatos de género e idealizaciones. El embarazo, la gestación, el parto y la lactancia han sido, hasta la fecha, espacios privilegiados de confinamiento simbólico y de control corporal y social sobre las mujeres y las personas lactantes. En este contexto, madres feministas como Itatí Morales, Vera Vanzetti y Laura Bolten plantean la necesidad de cuestionar: "¿En qué lugar quedamos quienes amamantamos? ¿Dónde están nuestro cuerpo, nuestras tetas, nuestro yo, nuestros tiempos, nuestras ganas, nuestros deseos? Hay mucha carga moral y presión social para poder decir ‘no quiero dar más la teta’, ‘necesito mi cuerpo de vuelta’ o hasta para gritar ‘¡son mis tetas!’".

La lactancia compartida en parejas de mujeres, aunque difícil, es posible y requiere mucha motivación, esfuerzo y la supervisión de un ginecólogo, comadrona o doula. La lactancia en mujeres y varones trans también es posible siguiendo el Protocolo Newman-Goldfarb, lo que significa que no necesariamente una mujer debe cursar un embarazo para poder amamantar, y un varón trans puede amamantar si así lo desea, habiendo suspendido el tratamiento hormonal para la transición a su género de identidad.

La coordinadora del equipo de lactancia del Hospital Centenario de Gualeguaychú, Argentina, Soledad Bettendorff, explica que “las personas tenemos glándulas mamarias sin importar el género, lo que tenemos que trabajar es que esas glándulas puedan producir leche humana”. Sin embargo, destaca la importancia de los aspectos socioculturales, ya que las uniones familiares de la diversidad muy frecuentemente enfrentan prejuicios, estereotipos y estigmas, y sufren discriminación y exclusión. “Los hombres trans, las mujeres trans y las personas no binarias pueden optar por amamantar o dar pecho”, afirma, lo que implica descolonizar la lactancia y proponer nuevos sentidos donde las corporalidades y familias diversas desafíen la normatividad impuesta.

Para facilitar la lactancia y hacerla accesible, disfrutable y benéfica para quien amamanta y para quien lacta; para apoyar la lactancia materna y reconocer las de otras personas gestantes, trans y no binarias; para proteger de forma efectiva la igualdad, la equidad y la conciliación familiar y laboral; y para superar las idealizaciones patriarcales y heteronormadas, es fundamental cuestionar e ir en contra de los supuestos, los mitos y las obligaciones.

Imagen de una familia diversa amamantando o alimentando a un bebé con afecto

Alternativas de Alimentación para Bebés

En el caso de padres hombres en parejas homoparentales, la lactancia inducida no es una opción. La leche de fórmula es siempre una buena alternativa y está ampliamente disponible. Según Nicolás Rodríguez, portavoz de MONEDEROSMART, alimentar al bebé en un ambiente cálido y acogedor favorecerá la conexión deseada. Existen diversas opciones en el mercado, y solo se necesita escoger la leche de fórmula recomendada por el pediatra y una mamila, además de productos como las almohadas de lactancia que hacen el momento más confortable para el cuidador y el bebé.

Otra opción que ha ganado atención es comprar leche materna de una madre nodriza. Si bien suena inusual, es una práctica creciente, incluso observada en Francia tras la aprobación del matrimonio homosexual. Aunque los hospitales tienen bancos de leche materna, lo negativo es que a menudo no se reciben peticiones de parejas homosexuales directamente, por lo que a veces es necesario solicitar la leche como "padre soltero".

Superando Prejuicios y Estereotipos

La existencia de familias homoparentales y la búsqueda de opciones como la lactancia inducida son parte de una «reorganización colectiva» de las formas de paternidad y crianza. La evidencia científica refuta la creencia persistente de que no es sano para un menor crecer en un hogar homoparental, confirmando que la capacidad de brindar afecto no está determinada por la orientación sexual. Se te permitió casarte, se te permitió adoptar un bebé, y ahora existen múltiples caminos para asegurar su bienestar y nutrición, celebrando la diversidad de las familias.

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