La Placenta: Estructura, Funciones y Complicaciones

¿Qué es la Placenta?

La placenta es un órgano temporal que se desarrolla en el útero durante el embarazo. Esta estructura brinda oxígeno y nutrientes al embrión y posteriormente al feto, y a través de ella se eliminan los productos de desecho. La placenta permanece en el cuerpo de la madre tan solo unos minutos más que su hijo, un rasgo que hace que su estudio resulte fascinante. Es un órgano materno-fetal efímero que desempeña un papel fundamental en el desarrollo del embarazo en mamíferos del clado Placentalia.

Infografía general de la placenta y su conexión con el feto a través del cordón umbilical.

Ubicación y Formación de la Placenta

La placenta se forma en el interior del útero y está unida a la pared uterina, brindando oxígeno y nutrientes al feto en crecimiento y eliminando los productos de desecho de su sangre. Surge a partir de las mismas células que dieron origen al embrión, y está compuesta por una porción fetal, el corion frondoso, y una porción materna o decidua basal.

La placenta comienza a formarse desde el momento en que el trofoblasto hace contacto con el endometrio, aproximadamente a partir del quinto o sexto día después de la fecundación. Durante este proceso, el trofoblasto se diferencia en dos tipos celulares: el citotrofoblasto, formando internamente, y el sincitiotrofoblasto, formando externamente. El citotrofoblasto es poliédrico y altamente mitótico, mientras que el sincitiotrofoblasto es una estructura multinucleada que invade y prolifera en el endometrio, formando lagunas trofoblásticas. Estas lagunas trofoblásticas son esenciales para la formación de la placenta, ya que constituyen una red compleja de vasos sanguíneos a través de los cuales el feto recibirá nutrientes y oxígeno de la madre y eliminará productos de desecho.

Funciones Vitales de la Placenta

La placenta tiene múltiples funciones vitales durante el embarazo. Se trata de un órgano esencial para el correcto desarrollo del embrión, ya que a través de ella y del cordón umbilical, el feto mantiene la conexión con la madre, de la que recibe todos los nutrientes, sangre y oxígeno necesarios para su crecimiento y desarrollo.

Nutrición y Eliminación de Desechos

Además de su papel en la nutrición, la placenta también se encarga de eliminar los catabolitos procedentes del feto, como dióxido de carbono, urea y bilirrubina. El intercambio de sustancias entre madre y feto ocurre mediante las vellosidades coriales, que son parte de la placenta y están en contacto con la sangre materna alojada en las lagunas o espacios intervellosos.

Función Endocrina

Otra importante función de la placenta es la secreción de hormonas que afectan tanto a la madre como al feto. A nivel endocrino, la placenta elabora dos tipos de hormonas: las hormonas polipeptídicas y las hormonas esteroideas.

  • Las hormonas polipeptídicas más importantes son la gonadotropina coriónica humana (hCG), que la madre elimina por orina y se produce desde la formación del corion hasta la semana 12, decreciendo su producción (se emplea en pruebas de embarazo a partir de la tercera semana); y el lactógeno placentario humano, cuyos efectos incluyen cambios somáticos en el cuerpo, como el aumento del tamaño de las mamas.
  • Entre las hormonas esteroideas, cabe destacar la progesterona, que al principio es secretada por el cuerpo lúteo del ovario, y a partir del segundo mes por la placenta, aumentando su producción durante todo el embarazo; y los estrógenos, cuya producción también aumenta durante el embarazo.

Estas hormonas desempeñan un papel crucial en el mantenimiento del embarazo y en la preparación del cuerpo materno para el parto.

Barrera Protectora

La placenta también actúa como una barrera protectora, impidiendo el paso de moléculas de gran tamaño, como proteínas, virus y bacterias. Esto contribuye a mantener el ambiente intrauterino libre de infecciones, aunque, en casos excepcionales, si un virus o bacteria logra atravesar la barrera placentaria, podría provocar una infección en el feto.

Diagrama que ilustra el intercambio de oxígeno, nutrientes y desechos a través de la placenta.

Composición y Características de la Placenta

La placenta está compuesta por dos componentes principales: la parte fetal y la parte materna. La parte fetal, conocida como corion frondoso, está formada por una multitud de vellosidades coriales y es responsable de la nutrición y el intercambio de sustancias con la sangre materna. La parte materna, denominada decidua basal, procede de la transformación de la mucosa uterina y es responsable de proporcionar un sitio de implantación para la vesícula gestacional y el desarrollo de la placenta.

La placenta alcanza su máximo desarrollo cuando tiene una forma de disco con aproximadamente 15 cm de diámetro y un peso de alrededor de 500 g. Está dividida en cotiledones por tabiques placentarios y contiene unos 150 ml de sangre. La superficie de contacto entre la sangre materna y las vellosidades coriales es considerable, lo que favorece el intercambio de sustancias entre madre y feto.

La placenta, junto con el cordón umbilical, establece el sistema de transporte que permite el intercambio de sustancias entre la madre y el feto durante el embarazo. Así, la placenta es un órgano esencial para la nutrición, respiración, protección y producción hormonal durante el desarrollo del feto. Su correcta formación y funcionamiento son fundamentales para asegurar un embarazo saludable y el adecuado crecimiento del bebé en gestación.

Alumbramiento de la Placenta

La placenta se expulsa después del nacimiento del bebé, en el periodo llamado 'alumbramiento'. La placenta se desprende de la pared uterina y es expulsada junto con las membranas amnióticas. Este proceso puede ocurrir entre 10 y 30 minutos después del parto, aunque en algunos casos puede tardar hasta una hora o más.

Para facilitar la expulsión de la placenta se hace un alumbramiento dirigido, que consiste en la administración de oxitocina una vez se ha desprendido el hombro anterior del feto. Posteriormente a la expulsión fetal, el ginecólogo realiza una suave tracción del cordón umbilical para comprobar el desprendimiento de la placenta. Es fundamental asegurar que la placenta se expulse completamente para evitar posibles complicaciones.

Complicaciones Relacionadas con la Placenta

Existen diversas complicaciones que pueden afectar a la placenta, alterando el curso normal del embarazo. Entre ellas se encuentran la placenta accreta y el desprendimiento prematuro de placenta.

Placenta Accreta

La placenta accreta es una afección grave que ocurre durante el embarazo cuando la placenta se adhiere profundamente a las paredes uterinas. Por lo general, la placenta se desprende de la pared uterina luego del nacimiento del bebé. Con la placenta accreta, parte de la placenta o su totalidad permanece unida al útero. Se considera que la placenta accreta es una complicación del embarazo de alto riesgo.

Causas de la Placenta Accreta: Se considera que la placenta adherida se relaciona con anomalías en el revestimiento del útero, por lo general, debido a la cicatrización después de una cesárea u otra cirugía de útero. El riesgo de padecer placenta adherida aumenta con la cantidad de cesáreas y otras cirugías uterinas previas. Otros factores de riesgo incluyen la posición de la placenta (si cubre parcial o totalmente el cuello uterino o se ubica en la parte inferior del útero), la edad materna (más común en mujeres mayores de 35 años) y partos anteriores.

Síntomas de la Placenta Accreta: A menudo, la placenta accreta no presenta signos o síntomas durante el embarazo, aunque puede producirse sangrado vaginal durante el tercer trimestre. En algunas ocasiones, se detecta durante una ecografía de rutina.

Complicaciones de la Placenta Accreta: La placenta adherida representa un riesgo importante de sangrado vaginal grave (hemorragia) después del parto. El sangrado puede causar trastornos potencialmente mortales que evitan que la sangre se coagule normalmente (coagulopatía intravascular diseminada), así como insuficiencia pulmonar y renal. Probablemente será necesaria una transfusión de sangre. La placenta accreta puede hacer que el parto comience anticipadamente.

Ilustración médica que muestra la placenta adherida anormalmente a la pared uterina en un caso de placenta accreta.

Desprendimiento Prematuro de Placenta (Abruptio Placentae)

El desprendimiento prematuro de placenta (abruptio placentae) es la separación prematura de la placenta del útero, en general después de las 20 semanas de edad gestacional. Puede ser una emergencia obstétrica.

Síntomas del Desprendimiento Prematuro de Placenta: Las manifestaciones pueden incluir dolor e hipersensibilidad a la palpación uterina y sangrado vaginal, posiblemente con shock hemorrágico y coagulación intravascular diseminada. El desprendimiento agudo de placenta puede producir hemorragia uterina. La sangre también puede permanecer detrás de la placenta (hemorragia oculta o contenida). Si la separación continúa, el útero puede volverse doloroso e irritable a la palpación. Si el desprendimiento de placenta queda oculto en forma total o parcial, el dolor y la hipersensibilidad a la palpación uterina pueden parecer fuera de proporción con el volumen de sangrado. Puede producirse un shock hemorrágico, y pueden aparecer signos de coagulación intravascular diseminada. El desprendimiento crónico de placenta puede causar un sangrado amarronado oscuro continuo o intermitente. En algunos casos, el desprendimiento de placenta no causa signos o síntomas o estos son mínimos.

Causas del Desprendimiento Prematuro de Placenta: Las causas por las que se puede producir el desprendimiento de placenta no son bien conocidas, pero se suele asociar a varios factores tales como: la hipertensión materna gravídica o previa al embarazo, rotura prematura de ciertas membranas de sujeción, traumatismos externos, consumo de cocaína o la presencia de miomas uterinos. Otros factores de riesgo para esta complicación gestacional son el desprendimiento de placenta previo, infección dentro del útero, edad de la mujer superior a los 40 años, tabaquismo, y falta de oxígeno a la placenta. Las anomalías en el útero, los trastornos en la coagulación sanguínea y un elevado número de partos previos también incrementan el riesgo.

Clasificación del Desprendimiento de Placenta: El desprendimiento de la placenta puede ser total o parcial. Según la severidad de los síntomas, se clasifica en:

  • Grado 0: Embarazadas asintomáticas cuyo diagnóstico se produce tras el parto.
  • Grado 1: Leve sangrado, sin peligro para la madre ni el bebé.
  • Grado 2: Se produce sangrado, pero no hay choque de presión arterial. La frecuencia cardíaca del feto aumenta.
  • Grado 3: Hemorragia de gran intensidad, caída intensa de la presión arterial y muerte fetal.

El desprendimiento de placenta más habitual es el de grado 1, mientras que el menos común es el de grado 3.

Diagnóstico del Desprendimiento Prematuro de Placenta: El diagnóstico se sospecha si se encuentra sangrado vaginal, dolor uterino espontáneo o a la palpación, distrés o muerte fetal, shock hemorrágico, o CID después del primer trimestre. La ecografía puede ayudar a confirmar el diagnóstico y distinguirlo de la placenta previa. La monitorización de la frecuencia cardíaca fetal y análisis de sangre (incluyendo pruebas de coagulación) son herramientas importantes.

Tratamiento del Desprendimiento Prematuro de Placenta: El tratamiento depende de la gravedad y la edad gestacional. Si el feto o la mujer están en peligro, o si el embarazo está a término, el bebé nace lo antes posible, a menudo mediante cesárea urgente. Si el embarazo es pretérmino y la madre y el feto están estables, se puede optar por la hospitalización y observación. En casos de desprendimiento leve y embarazo pretérmino, se puede indicar reposo. Si el sangrado es de gran intensidad y no cesa, la mujer será hospitalizada y probablemente requerirá una transfusión sanguínea.

Esquema comparativo entre placenta previa y desprendimiento de placenta, mostrando sus ubicaciones y sintomatología.

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