Detrás de la meteórica carrera del tenista murciano Carlos Alcaraz, existe una historia de raíces profundas, esfuerzo y vínculos inquebrantables. Su conexión con sus abuelos, tanto paternos como maternos, ha sido un pilar fundamental en su formación personal y profesional.

Las raíces andaluzas: el abuelo materno y la conexión con Triana
Una parte esencial del origen del tenista se encuentra en Sevilla. Su abuelo materno, Manuel Román Garfia Cano, fue una figura fundamental, un andaluz soñador cuyos recuerdos permanecen vivos en la familia. La abuela materna, doña Victoria, nació en la calle Rodrigo de Triana y, aunque emigró a Murcia por motivos laborales, mantuvo siempre el vínculo con su tierra natal.
La llegada de la familia a Murcia estuvo ligada a la expansión de El Corte Inglés. El abuelo materno del tenista fue uno de los empleados de la cadena que se trasladó desde Sevilla en 1973 para formar a los trabajadores del nuevo centro en Murcia. Su decisión de permanecer en la ciudad fue el punto de inflexión que estableció la saga familiar en tierras murcianas. Como reconocimiento a estos vínculos, el tenista fue nombrado ‘Hijo adoptivo de Triana’ en 2024.
La influencia del abuelo paterno: la enseñanza de las «tres C»
Por parte paterna, su abuelo, también llamado Carlos Alcaraz, ha sido una figura clave en la transmisión de valores. A sus 86 años, este ex-delineante y secretario de la Real Sociedad Club de Campo de El Palmar, rememora con orgullo cómo el tenis ha estado ligado a su familia durante medio siglo.
| Enseñanza | Significado |
|---|---|
| Cabeza | Orden mental y estrategia |
| Corazón | Pasión y entrega |
| Cojones (Garra) | Determinación y carácter positivo |
El abuelo paterno destaca que la cabeza privilegiada de su nieto es una herencia directa de la familia. Fue él quien le enseñó desde pequeño la importancia de enfocarse en las «tres C»: Cabeza, corazón y cojones, un lema que el joven tenista ha hecho público tras grandes victorias, como la lograda en el torneo de Miami.
Una infancia forjada en el esfuerzo y el cariño
La infancia de Carlos Alcaraz transcurrió en El Palmar, en un entorno familiar cariñoso y sencillo. Sus abuelos jugaron un rol activo en su crianza; el abuelo paterno recuerda cómo el pequeño Carlitos pasaba tiempo en su casa mientras sus padres trabajaban, dejando claro desde muy corta edad que «apuntaba maneras».

Además de la disciplina deportiva, el abuelo paterno introdujo a sus nietos en el ajedrez, una herramienta que el tenista considera vital para «ordenar su mente en la pista». El apoyo familiar ha sido constante: desde las tardes en la Sociedad Club de Campo de El Palmar hasta la celebración de los triunfos en los Grand Slams, donde Carlos siempre ha tenido presente el sacrificio y la dedicación de sus padres y abuelos.
Valores que definen a una leyenda
Más allá de sus logros en el circuito profesional, como la conquista de los cuatro Grand Slams, Alcaraz destaca por su humildad y respeto. Su abuelo paterno subraya que esas cualidades son el reflejo de una educación basada en la ética deportiva y el esfuerzo constante. A sus 22 años, Carlos Alcaraz no solo es una figura internacional del deporte, sino un joven que reconoce que, a pesar de los éxitos, son las pequeñas cosas y el apoyo de su familia lo que realmente marca la diferencia.