Aborto Retenido con Presencia Embrionaria: Información Clave

El aborto retenido, también conocido como aborto diferido o aborto fallido, es una condición en la cual el embrión o feto ha fallecido, pero no ha sido expulsado del útero de manera espontánea. Este tipo de aborto puede pasar desapercibido durante un período de tiempo porque la mujer puede no experimentar los síntomas típicos de un aborto espontáneo, como sangrado o dolor abdominal. Se estima que se producen entre 15 y 20 pérdidas por cada 100 embarazos, sin considerar las pérdidas de óvulos fecundados antes de su implantación o en la semana siguiente a esta. Aproximadamente, el 50% de los abortos son retenidos.

Embarazo Anembrionario: Un Caso Específico

El embarazo anembrionario o “huevo huero” es un tipo específico de aborto en el que el óvulo fertilizado se implanta en el útero pero no se desarrolla el embrión. Es un problema relativamente frecuente. Tras la fecundación, que es la unión del espermatozoide con el óvulo, comienzan una serie de divisiones celulares que dan lugar a la formación del saco gestacional, rodeado de una “concha” o cubierta denominada trofoblasto (que dará lugar a la futura placenta). En el interior del saco gestacional se desarrollará el embrión. En el caso del embarazo anembrionario se forma el saco gestacional con su cubierta trofoblástica, pero no se visualiza el embrión, debido a que este ha detenido su desarrollo en una etapa muy precoz, antes de alcanzar un milímetro de tamaño.

Síntomas y Diagnóstico del Aborto Retenido

Al inicio de la gestación pueden estar presentes los síntomas típicos del embarazo: ausencia de la menstruación, prueba de gestación positiva, aumento de la sensibilidad mamaria, náuseas, etc. Sin embargo, en un aborto retenido, la mujer puede notar que los síntomas del embarazo disminuyen o desaparecen. Las mujeres que experimentan un aborto espontáneo retenido no suelen presentar los síntomas típicos del aborto, como sangrado o dolor, lo que hace que la pérdida pase desapercibida hasta una evaluación prenatal de rutina. El principal signo de alarma que puede alertar es el sangrado, y siempre que exista este síntoma es fundamental realizar una ecografía para buscar el origen.

Herramientas Diagnósticas

  • Ecografía: Es la herramienta principal para confirmar el diagnóstico. Mediante la realización de una ecografía en etapas tempranas de la gestación, se pueden detectar estos embarazos anembrionarios, incluso antes de que se produzca el sangrado vaginal. La ecografía transvaginal puede detectar el embrión tan pronto como a las 6 semanas de gestación. En un aborto retenido, la ecografía puede mostrar un saco gestacional vacío, un embrión sin latido cardíaco o un feto sin crecimiento adecuado para la edad gestacional. El diagnóstico de embarazo anembrionario se establecerá ante el hallazgo de un saco gestacional, rodeado por el trofoblasto, mayor de dos centímetros y en cuyo interior no se visualice un embrión. En caso de dudas respecto a la fecha de la última regla, es preferible repetir la ecografía a los 7-10 días antes de establecer el diagnóstico definitivo.
  • Análisis de sangre para hCG: Además de la ecografía, se pueden realizar pruebas de sangre para medir los niveles de hormona gonadotropina coriónica humana (hCG). En un embarazo viable, los niveles de hCG generalmente se duplican cada 48-72 horas durante las primeras semanas de gestación. En un aborto retenido, el cuerpo aún tiene que expulsar el tejido del embarazo, por lo que es probable que los niveles de hCG se mantengan altos inicialmente, pero sin el crecimiento esperado.
Esquema del desarrollo embrionario y la diferencia entre un embarazo normal y un embarazo anembrionario o un aborto retenido

Causas del Aborto Retenido

Las causas de un aborto retenido son variadas y a menudo multifactoriales. La mayoría de los abortos retenidos ocurren en las primeras 12 semanas de embarazo.

  • Anomalías cromosómicas: Las anomalías cromosómicas en el embrión son una de las causas más comunes, representando hasta el 50% de los abortos espontáneos en el primer trimestre. Esto ocurre cuando el embrión tiene demasiados o muy pocos cromosomas. La naturaleza es sabia, y si los corazoncitos de los bebés se detienen, es porque hay alguna alteración en los cromosomas y no vienen bien.
  • Trastornos hormonales: Problemas en el equilibrio hormonal de la madre pueden influir.
  • Infecciones: Ciertas infecciones pueden afectar la viabilidad del embarazo.
  • Otros factores:
    • Edad gestacional avanzada (embarazo después de los 40 años).
    • Anemia gestacional, que puede afectar negativamente el curso del embarazo.
    • Infección del tracto urinario (ITU), que puede contribuir al desarrollo de infecciones durante el embarazo.

Aunque estos factores predispongan, no significa que siempre ocurra una pérdida de embarazo si están presentes.

Manejo y Opciones de Tratamiento

El manejo del aborto retenido depende de varios factores, incluyendo la edad gestacional, la presencia de síntomas y las preferencias de la mujer. Después del diagnóstico, el siguiente paso es determinar la forma de eliminar el tejido retenido.

Opciones de Tratamiento

  1. Manejo Expectante: Implica esperar a que el cuerpo expulse el tejido fetal de manera natural. Este enfoque puede ser apropiado en las primeras semanas de gestación y si la mujer no presenta síntomas de complicaciones, como fiebre o sangrado excesivo. La evolución de estos embarazos finaliza con su expulsión. La mujer puede notar que los síntomas del embarazo disminuyen o desaparecen, seguido de un sangrado vaginal que va aumentando de intensidad y que, cuando se acompaña de dolor pélvico, indica que la expulsión es inminente.
  2. Manejo Médico: Implica el uso de medicamentos para inducir contracciones uterinas y facilitar la expulsión del tejido fetal. Los medicamentos más comúnmente utilizados son la mifepristona, que bloquea la progesterona, y el misoprostol, que induce contracciones uterinas. Las diferentes instituciones tienen políticas variables sobre qué medicamentos se administran y los límites para hacerlo.
  3. Manejo Quirúrgico: Es necesario en casos donde el manejo expectante o médico no es efectivo, o si la mujer presenta signos de infección o sangrado severo. Los procedimientos quirúrgicos comunes incluyen la aspiración al vacío y el legrado por dilatación y curetaje (D&C). Estos procedimientos se realizan generalmente bajo anestesia local o general y son altamente efectivos para asegurar que el útero quede completamente limpio de tejido retenido. La retención de tejido fetal puede llevar a una infección uterina, conocida como endometritis.
Infografía comparando el manejo expectante, médico y quirúrgico del aborto retenido

Consideraciones sobre la Expulsión Natural

Cuando el latido de un embrión se detiene, el cuerpo, de manera fisiológica, tarda entre dos y seis semanas (alrededor de 40 días) en poner en marcha el proceso de expulsión. A día de hoy, se diagnostica "retenido" cuando por ecografía se detecta la ausencia de latido sin que haya sangrado aún. Es decir, el término "retenido" se utiliza cuando, transcurridos los aproximadamente 40 días, el cuerpo sigue sin reaccionar de forma natural.

Lo ideal es que la expulsión de la pérdida sea espontánea. Si no es así y es retenido, se debe ayudar con fármacos que provoquen dilatación del cuello y contracciones uterinas.

Impacto Emocional y Apoyo

El aborto retenido puede ser una experiencia emocionalmente devastadora para la mujer y su pareja. El impacto psicológico puede incluir sentimientos de tristeza, culpa, ansiedad y depresión. Es crucial que las mujeres tengan acceso a apoyo emocional y psicológico durante y después del proceso. Es una experiencia muy dura. El proceso de curación es diferente para cada persona, y algunas mujeres tardan mucho tiempo en recuperarse de la pérdida.

Prevención y Consideraciones Futuras

En algunos casos, puede ser apropiado realizar una evaluación adicional para identificar las causas subyacentes del aborto retenido, especialmente si una mujer ha experimentado dos o más abortos consecutivos. La prevención del aborto retenido puede involucrar el manejo de factores de riesgo conocidos antes y durante el embarazo. Esto incluye el control de enfermedades crónicas, la adopción de un estilo de vida saludable, la evitación de sustancias nocivas y la atención prenatal regular.

Si un aborto de estas características se presenta con una evolución normal (sin complicaciones), no tiene implicaciones reproductivas futuras. Muchos proveedores pueden recomendar esperar un ciclo menstrual antes de volver a intentar concebir después de haber sido tratada por un aborto espontáneo retenido. Sin embargo, la decisión de intentarlo inmediatamente después depende completamente de la persona, ya que algunas pueden querer tomarse un tiempo para recuperarse emocional y físicamente.

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